Una de las pruebas más complicadas para Ulises fue su viaje al más allá. Nadie podía visitar el mundo de los muertos y regresar sano y salvo. No obstante, nuestro protagonista supo, una vez más, superar todos los obstáculos para alcanzar sus metas.

El barquero del inframundo Caronte. Fuente: redhistoria.com

Ulises en el inframundo

La hechicera Circe retuvo a Ulises en su isla durante un largo tiempo. Pero tras contrarrestar sus astutos sortilegios, había llegado el momento de partir de Ea. Ulises no había acabado mal con su captora, pues incluso se habían hecho amantes. Por esta razón, antes de marcharse la maga le encomendó consultar al adivino Tiresias para conocer qué le depararía el destino. Pero existía un pequeño contratiempo: Ulises debía descender al tenebroso averno para encontrarle. Exacto, al temible inframundo.

Después de una larga travesía, los dioses le permitieron llegar a las puertas del infierno. Sin dudarlo dos veces, Ulises descendió por el empinado sendero y consiguió burlar a Cervero, el terrible perro de tres cabezas que custodiaba la entrada al mundo de los muertos. Allí le esperaba el barquero Caronte, quien se encargó de trasladarle al otro lado de la laguna Éstige. El héroe griego no podía imaginar lo que le esperaba. Una procesión de sombras encapuchadas y silenciosas salió a su encuentro con gran pesar.

Cervero, por Gustave Doré

Ulises quedó impresionado con aquel espectáculo tan siniestro. Una de aquellas figuras resultó ser su propia madre Anticlea. -”¿Qué haces aquí hijo mío? ¿Por qué has venido a la noche de la muerte? Todavía no te corresponde estar en este lugar”. Quiso correr nuestro héroe al encuentro de su difunta progenitora, pero el fantasma de Anticlea le detuvo con las siguientes palabras: -”Si osas dar un paso más, podrías quedarte aquí para siempre con nosotros. Debes saber que en tu patria te siguen esperando tu padre, mujer e hijo”.

Poco a poco, Ulises fue reconociendo los sombríos rostros que se ocultaban tras las negras capuchas. La expresión de sus ojos era de absoluto dolor y tristeza. ¿Qué era lo que les ocurría a los muertos? ¿Por qué estaban se hallaban tan desgraciados? Ulises pudo advertir a los héroes que habían combatido junto a él en la guerra de Troya: Agamenón, Áyax, Patroclo, Aquiles y a otros más. Sin embargo, el aspecto de algunos de aquellos desdichados era aterrador ya que se encontraban totalmente demacrados.

A pesar de la gloria pasada, todos ellos se habían convertido en espectros, almas errantes, que ni tan siquiera podían rememorar su vida anterior. Los muertos explicaron al héroe cómo ya no eran capaces de experimentar ningún sentimiento alegre. Tan sólo podían abandonarse a la desconsolación, además cada vez que se unía un alma más, la tristeza se multiplicaba. Por esta razón, recomendaron encarecidamente a Ulises no acercarse demasiado a ellos. Por lo que pudiese ocurrir.

Al ser testigo de tanta desdicha, Ulises quiso preguntarles si tan espantoso era permanecer en el inframundo. Entonces su antiguo compañero Aquiles le respondió algo que le trastornó por completo: “Más vale ser esclavo en el mundo de los vivos, que rey en el mundo de los muertos”. Otros le dijeron que se apresurara a dejar aquel lugar antes de que fuera demasiado tarde. Pero Ulises debía cumplir primero con su objetivo: saber cual era su futuro a través del adivino Tiresias.

Aquiles, el eterno. Fuente: factoriahistorica.wordpress.com

Tras mucho buscar, por fin encontró a un anciano decrépito apenas distinguible. -”¿Qué quieres saber?” Ulises le preguntó por su destino, pues habían pasado casi diez años desde que partiera de Troya y todavía no veía el final de sus aventuras. Tiresias le dijo que debía regresar a Ítaca y enfrentarse a aquellos que pretendían usurparle el trono y desposarse con su mujer. Sin embargo, antes tenía que sortear a las misteriosas Sirenas y superar otros desafíos.

Una vez conocido su destino, Ulises decidió marcharse del inframundo. Miró por última vez a su madre con cariño y salió huyendo de allí. Cuando subió otra vez al barco, sus hombres pudieron advertir su semblante serio y pensativo a causa de la experiencia que había tenido. Durante tres días y tres noches, Ulises permaneció en silencio. Tal vez, las palabras de Aquiles le habían causado una gran impresión. O quizás la imagen de su madre y del resto de fallecidos le hizo recordar la fugacidad de la vida terrenal.

Reflexión del mito

Posiblemente, la única certeza absoluta que tenemos los seres humanos es que la vida tiene un principio y un final. Nadie puede escapar a la muerte. No sabemos con seguridad qué es lo que nos depara el otro lado, pero a lo largo de la trayectoria del homo sapiens se ha intentado dar una respuesta a esta eterna incógnita. Algunas historias de la mitología griega han tratado sobre esta temática, algunos héroes y personajes legendarios han descendido a los infiernos por diversos motivos. Como ya hemos visto, uno de ellos fue el valiente Ulises.

El héroe griego necesitaba conocer si aún le quedaba alguna posibilidad de regresar a Ítaca. La única manera de averiguarlo era descender hasta el mismísimo inframundo gobernado por Hades. Ulises no temía lo que pudiese ocurrirle allí pues estaba dispuesto a llegar hasta el final de su viaje costara lo que costase. Debido a las grandes adversidades que entrañaba para un vivo visitar el mundo de los muertos, muy pocos fueron los afortunados que se embarcaron en semejante hazaña. Además de Ulises, tenemos a Orfeo y a Hércules (Heracles para los griegos) y a Eneas en la tradición latina.

Este mito nos hace reflexionar acerca de los misterios de la vida y la muerte. Existen muchas interpretaciones acerca de la condición del más allá. En esta historia, pareciera que las almas han perdido toda esperanza para sumirse en la más profunda de las tristezas. Otros por el contrario piensan que están esperando a ser liberados por alguna entidad sobrenatural. Sea cual fuere el verdadero significado, es indudable que algún día nos despediremos para siempre de este mundo. Esto bien lo sabía Ulises, al ser él mismo testigo del aciago destino que nos aguarda inexorablemente.

Tiresias se aparece a Odiseo haciendo los sacrificios, por Johann Heinrich Füssli

Bibliografía:

Commelin, P. (2017). Mitología griega y romana. La Esfera de los Libros, S.L.

Goñi, C. (2017). Cuéntame un mito. Editorial Ariel.

Hard, R. (2004). El gran libro de la mitología griega. La Esfera de los Libros, S.L.

Schwab, G. Leyendas griegas. Editorial Taschen