En 1304 los reyes de Castilla, Aragón, Portugal y Granada aprueban la Sentencia Arbitral de Torrellas, donde se procede al reparto del Reino de Murcia entre las Coronas de Castilla y Aragón.

Cuadro La batalla de Guadalete de Mariano Barbasán Lagueruela

La Sentencia Arbitral de Torrellas supuso la división del Reino de Murcia, un pequeño pero consolidado territorio del levante peninsular.

Empezamos nuestro viaje con la invasión musulmana de la Península Ibérica. En el año 711, en la batalla de Guadalete, el ejército del rey godo don Rodrigo es derrotado por un regimiento musulmán del general Tarik. Dos años más tarde, el dirigente Abd al-Aziz se traslada hasta las puertas de Aurariola, la actual Orihuela, y, tras diferentes negociaciones, firma un tratado de paz con el conde Teodomiro, el señor de la ciudad y de parte del Levante. En este tratado, el godo reconoce la soberanía musulmana, pero a cambio de autonomía política y respeto de la religión y tradiciones cristianas. Nace, por tanto, el conocido como Pacto de Tudmir ―o de Teodomiro―; y, con él, la Cora de Tudmir.

Años más tarde, tras varias guerras civiles en la zona, el emir de al-Ándalus Abderramán II envía a un ejército para sofocar las revueltas, y en el año 825 funda la ciudad de Mursiyya (Murcia), ubicada a tan solo veinte kilómetros de la capital, Orihuela. Por aquel entonces, la mayor parte de la población de la región era ya musulmana.

A lo largo del tiempo, se suceden diferentes períodos en la vieja Hispania: el al-Ándalus de los Omeyas, los primeros reinos de taifas, el imperio almorávide, los segundos reinos de taifas, el imperio almohade y los terceros reinos de taifas; y, entre dichas etapas, la taifa de Murcia es un reino independiente o, por el contrario, una provincia más de la poderosa al-Ándalus mahometana. Personajes importantes gobiernan sus tierras, como Ibn Mardanish, el llamado Rey Lobo, o Ibn Hud; también caminan por las calles de Murcia, la joya del Segura, filósofos de la talla de Ibn Arabí o Ibn Sabin.

Catedral de Murcia, ubicada en el casco antiguo de la ciudad

En 1179, Castilla y Aragón firman el Tratado de Cazola ―o Cazorla―, donde se pacta de antemano, para cada corona, los territorios que reconquisten; en este caso, el Reino de Murcia queda reservado para Castilla. En 1243, castellanos y murcianos firman un tratado, el Pacto de Alcaraz, donde Murcia se convierte en un reino musulmán vasallo de la Corona de Castilla; con obligación de pago de parias (impuestos) a cambio de protección y autonomía. Y, en 1244, en el Tratado de Almizra, se establece la frontera entre Castilla y Aragón en el Levante. Este tratado es firmado por el joven infante Alfonso (futuro Alfonso X el Sabio) y por el rey Jaime I el Conquistador.

En 1264 tiene lugar la rebelión de los mudéjares en algunas zonas de Andalucía y Murcia, sofocada por castellanos y aragoneses, produciéndose un éxodo masivo de musulmanes hacia el reino nazarí de Granada y un repoblamiento cristiano. Y, años más tarde, en 1296, el rey Jaime II de Aragón aprovecha la minoría de edad del rey castellano Fernando IV, el nieto de Alfonso X el Sabio, e invade el Reino de Murcia, incumpliendo los acuerdos y tratados antes señalados.

Catedral de Alcaraz (actual provincia de Albacete), donde se firma el Pacto de Alcaraz

Llegamos a 1304, año en el que el rey castellano Fernando IV y el aragonés Jaime II, junto con sus homólogos Dionisio I de Portugal y Muhammad II de Granada, aprueban la Sentencia Arbitral de Torrellas. En la misma, Castilla obtiene de nuevo el Reino de Murcia, pero pierde las ciudades de Orihuela, Cartagena, Alicante, Elche y Villena, entre otras. Un año después recupera Cartagena por el Tratado de Elche, mediante una reforma de la Sentencia de Torrellas.

A día de hoy, más de ocho siglos después de la ―injusta― disgregación del reino levantino, la similitud lingüística, social, cultural y, por supuesto, histórica, de los territorios pertenecientes a la antigua Cora de Tudmir, son más que evidentes.

BIBLIOGRAFÍA

  • David González Ruiz. Breve historia de la Corona de Aragón. Editorial Nowtilus, 2012.
  • José Ignacio Ortega Cervigón. Breve historia de la Corona de Castilla. Editorial Nowtilus, 2015.
  • José Miguel Martínez Carrión. Historia General de Murcia. Editorial Almuzara, 2008.
  • Miguel Rodríguez Llopis. Historia de la Región de Murcia. Editorial Tres Fronteras, 1998.
  • Pedro Antonio Hurtado Rodríguez. Historia ilustrada de Murcia. Autoedición, 2017.
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Miguel Costa
Miguel Costa nació en Murcia (España) en 1975. Estudia el grado de Historia en la UNED y desde muy joven es aficionado a la lectura, sobre todo a la literatura fantástica, de terror y policíaca. Es seguidor empedernido de escritores como Stephen King, R. A. Salvatore, J.R.R. Tolkien, Gustavo Adolfo Bécquer o Edgar Allan Poe, entre otros. Es miembro fundador del grupo literario de escritores de genero fantástico Círculo de Fantasía, y autor de la saga de novelas de fantasía épica "Los Señores del Edén", de los libros de relatos "El Pasaje del Diablo", "El mercader y el samana", "El sendero de la sangre", "Las voces de la demencia" y "Cantos de Tierra Leyenda" y de los poemarios "Para Virginia" y "En tierras de penumbra"; y "El umbral oscuro", una antología de relatos de terror con la escritora Virginia Alba Pagán, al igual que el poemario "Versos de Medianoche". Y pertenece a la Asociación Literaria Cultural La Estación de las Palabras. En 2019 queda finalista en el «V Concurso de Haikus» de la Librería Haiku de Barcelona, siendo publicado su poema en un libro de la editorial Shinden Ediciones. También ha participado en las antologías de relatos "Dragones de Stygia I", "II", "III" y "IV" y en el poemario "Versos de Stygia I" y "II" del Círculo de Fantasía. Así como en el libro "Relatos en la Caja" del Club de lectura Jacaranda, perteneciente a la Asociación Cultural Jacarilla 2012.