Entre 1941-1944, tuvo lugar el devastador asedio de Leningrado (San Petersburgo) por parte de las fuerzas del III Reich y sus aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Tras sufrir años de penurias inenarrables, la heroica resistencia de los civiles soviéticos y del Ejército Rojo logró evitar la caída de la antigua ciudad de los zares bajo el símbolo de la esvástica. En este artículo te contamos su historia.

Imagen del asedio de Leningrado. Fuente: elpaís

Antecedentes

Leningrado (San Petersburgo) había constituido la capital del Imperio ruso desde los tiempos de Pedro I hasta su posterior traslado a Moscú tras la Revolución rusa de 1917. No obstante, seguía siendo la segunda ciudad en importancia del país además de ser la puerta de Rusia hacia Europa y el Báltico. Por esta razón, Leningrado era un enclave sumamente estratégico. El líder revolucionario Vladímir Lenin se hizo con el poder en Rusia tras un golpe de estado a finales de 1917, pero hubo de enfrentarse a los restos del Ejército Blanco todavía leales al recién abdicado zar Nicolás II y contrarios a la revolución bolchevique.

Se inició entonces un sangriento conflicto que causó millones de muertos y heridos, la guerra civil rusa. Este enfrentamiento se prolongó hasta la rendición de los últimos reductos de resistencia zaristas en 1923. Un año antes, había quedado inaugurada la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, un estado de corte totalitario en manos de Lenin, quién perseguirá a sus enemigos de forma implacable por medio de un sistema represivo. Tras su muerte en 1924, le sucederá Iósif Stalin logrando hacerse con el poder absoluto en los años siguientes a la vez que convirtió a la URSS en una gran potencia industrial, no sin grandes esfuerzos para su castigada población.

Iósif Stalin

Años después, en Alemania había ascendido al poder tras ganar las elecciones de 1933, un ex-militar austríaco de profundas ideas antisemitas: Adolf Hitler. Este personaje dinamitó las instituciones de la República de Weimar y en su lugar estableció el III Reich alemán, otro estado totalitario, adoptando el título de führer (jefe, líder, conductor). Adolf Hitler quería resarcirse de la humillación que supuso el Tratado de Versalles para su nación después de su derrota en la Primera Guerra Mundial, mediante una política de rearme y expansión territorial ante la tibieza mostrada por parte de Francia y Reino Unido.

Entre 1938-1939, el führer había logrado anexionarse Austria (su tierra natal), los Sudetes (Checoslovaquia), establecer un protectorado en Bohemia-Moravia, un estado títere en Eslovaquia y ocupar la ciudad portuaria de Memel (Lituania). Pero a pesar de estas ganancias, todavía no era suficiente. Con el fin de cubrirse las espaldas en el siguiente paso a realizar, Adolf Hitler firmó con Stalin el polémico tratado de Ribbentrop-Mólotov. A través de una cláusula secreta presente en dicho pacto, Europa del este quedaba dividida en dos áreas de influencia, una para el III Reich y otra para la URSS.

pacto ribbentrop-mólotov
Pacto Ribbentrop-Mólotov, agosto de 1939

Polonia fue invadida por las tropas alemanas el 1 de septiembre de 1939, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial. En virtud de lo que se había acordado entre los dos líderes, Stalin procedió a ocupar la parte oriental polaca que le correspondía el día 17 del mismo mes. En poco más de 30 días, Polonia sucumbió ante ambas embestidas. Por otro lado, el líder soviético veía con recelo que la frontera finlandesa se encontrase a tan solo 30 km de Leningrado, por lo que después de algunas negociaciones infructuosas emprendió un conflicto contra el país norteño entre 1939-1940 (la Guerra de Invierno).

Aunque la victoria final fue para la URSS, el excesivo número de bajas ante un enemigo más reducido, hizo sonrojar al ejército soviético. Este tropiezo hizo que Adolf Hitler subestimara el potencial de la Unión Soviética al considerar que sus fuerzas militares estaban compuestas por “infrahombres“. Mientras tanto, el führer siguió adelante con su campaña en el oeste ocupando diversos países: Dinamarca, Noruega, Luxemburgo, Países Bajos, Bélgica y Francia. Solo el Reino Unido pudo resistir tras su victoria en la Batalla de Inglaterra. Pero el führer había puesto sus ojos en la siguiente presa: la gigantesca URSS.

Preparativos: Operación Barbarroja

El aliado de Hitler, Benito Mussolini, receloso de los triunfos del führer, y obsesionado con reconstruir el Imperio romano, emprendió por su cuenta una invasión a Grecia entre 1940-1941 saldándose con un estrepitoso fracaso para el ejército italiano (obsoleto y desmoralizado). El führer no tuvo más remedio que intervenir para tratar de salvar la situación, al igual que había ocurrido en el norte de África. Al mismo tiempo que ocurría la agresión alemana a Grecia, se procedió a la invasión de Yugoslavia tras un golpe de Estado a favor de los aliados en dicho país. Además las fuertes lluvias de primavera dificultaron la puesta en marcha de los planes para la invasión de la URSS, el principal objetivo de Hitler. Debido a estos contratiempos, la Operación Barbarroja inicialmente prevista para el mes de mayo, se retrasó hasta el 22 de junio de 1941. El führer pretendía crear un imperio que se extendiera desde el Rin hasta los Montes Urales, según la teoría del espacio vital o Lebensraum.

Asedio de Leningrado (1941-1944)

Para llevar a cabo la conquista del inmenso territorio soviético, Adolf Hitler lanzó tres ejércitos: el Grupo de Ejércitos Norte encargado de conquistar los países bálticos y Leningrado, el Grupo de Ejércitos Centro se encargaría de tomar Bielorrusia y Moscú y por último el Grupo de Ejércitos Sur, cuyos objetivos eran Ucrania, el Cáucaso y sus yacimientos de petróleo. El ataque alemán pilló algo desprevenido a Stalin, pues a pesar de que le llegaron informaciones acerca de las intenciones del führer, nunca se hubiera imaginado la apertura de un nuevo frente por parte del III Reich sin haber doblegado antes al Reino Unido. En el primer mes de campaña, la Wehrmacht logró un avance de 1.000 kilómetros a través de los dominios soviéticos. Por otro lado, tres millones y medio de soldados soviéticos fueron hechos prisioneros.

En el frente norte, el objetivo principal era la toma de Leningrado. Para esta tarea, el III Reich contó con la ayuda de Finlandia, que llevó a cabo la Guerra de Continuación (1941-1944) contra su enemigo fronterizo y con algunos miembros de la División Azul. El 8 de septiembre de 1941, quedó cortada la última carretera a Leningrado. Adolf Hitler creyó que la antigua capital del Imperio ruso caería en cuestión de días. No obstante, en contra de los optimistas pronósticos del führer, la ciudad de los zares logró aguantar un cruento asedio durante más de dos años, lo que daría lugar a una catástrofe humanitaria de proporciones inimaginables. Bombardeos aéreos y fuego de artillería cruzada tuvieron lugar sobre Leningrado con el objetivo de someterla. Después de sufrir innumerables conflictos y penalidades, había empezado la peor de las pesadillas.

Imagen del asedio de Leningrado

Algunos testimonios procedentes de los que sufrieron en primera persona el asedio son escalofriantes, pues en algunos casos se hubo de recurrir a la ingesta de carne humana para garantizar la propia supervivencia, aunque muy pocos lo reconocieron después de acabar la guerra. Durante el gélido invierno de 1941-1942 las temperaturas cayeron a -30º grados centígrados. La niña Tatiana (o Tanya) Sávicheva relató en sus memorias como iban falleciendo de hambre uno a uno todos sus familiares hasta que solo quedó ella, muriendo después. El Ejército Rojo logró mantener a duras penas una estrecha vía de abastecimiento que todavía no había sido ocupada por los invasores, a través del lago Ladoga. A su vez, los ciudadanos de Leningrado se organizaron en milicias urbanas, armados con viejos rifles y cócteles molotov.

Tras numerosas operaciones e intentos fallidos, finalmente el 27 de enero de 1944 los soldados soviéticos lograron romper el cerco de Leningrado. Desde el comienzo del asedio habían transcurrido exactamente 872 días: 2 años, 4 meses y 19 días. A pesar de todos los esfuerzos realizados por el III Reich y sus aliados para rendir la ciudad, Leningrado había conseguido resistir valerosamente a costa de sufrir grandes sacrificios por parte de su población. El hambre, el frío, los ataques enemigos marcaron para siempre a los habitantes de la ciudad. La historia Anna Reid describió el asedio como el ‘bloqueo más mortífero de una ciudad en la historia de la humanidad’ en su obra “Leningrado: la tragedia de una ciudad asediada”. Muchos expertos coinciden en que este nefasto episodio ocasionó la mayor destrucción y pérdida en vidas humanas jamás ocurrida en una ciudad moderna.

Consecuencias y legado

El asedio de Leningrado está considerado como una de las mayores tragedias del siglo XX y el sitio que más víctimas se ha cobrado hasta la fecha, con cerca de un millón de muertos aproximadamente, aunque se desconoce su número exacto. Tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, el gobierno soviético decidió conceder la Orden de Lenin a la ciudad. Más tarde, en 1965 Leningrado recibió el título de ‘Ciudad Heroica de la URSS’. Diez años más tarde, en un acto para recordar este episodio tan dramático, quedó inaugurado un monumento dedicado a las víctimas y a los héroes del asedio. Como curiosidad, uno de los hermanos del presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin, murió durante el asedio, un hecho que marcaría su posterior trayectoria política. En la actualidad, se sigue rindiendo emotivos homenajes a los valientes hombres y mujeres que dieron su vida con el fin de evitar que el ‘imperio de los mil años’ cerniese su dilatada sombra sobre esta región del continente europeo.

Monumento dedicado a los defensores de Leningrado

Bibliografía:

Amaral, M; Jones D. (2020). El mundo en llamas. Desperta Ferro Ediciones.

Barreira, D. (2022). ‘Leningrado, el asedio más mortífero de la historia: sobrevivir comiendo camaradas a -30ºC’. El español. https://www.elespanol.com/el-cultural/historia/20220214/leningrado-asedio-mortifero-historia-sobrevivir-comiendo-camaradas/647685267_0.html

Elpaís. ’75º aniversario del fin del asedio a Leningrado’. Elpaís Internacional. https://elpais.com/elpais/2019/01/27/album/1548603229_367669.html#foto_gal_1

Galán E. J. (2015). La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos. Editorial Planeta, Barcelona.

Lima, L. (2022). ‘Rusia y Ucrania: cómo fue el sitio de Leningrado y por qué muchos lo recuerdan ahora tras la invasión rusa’. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60716698