Star Wars, el universo concebido por la ambiciosa mente de George Lucas hace de la política un tema recurrente en un juego de acciones y reacciones políticas.

Múltiples ensayos y textos han destejido filosóficamente a La guerra de las galaxias pero desde ámbitos como la ética, la moral, la vida, el conocimiento e incluso el lenguaje. Véase pues el conglomerado de ensayos publicados bajo el título de Star Wars y la filosofía —de los autores William Irving, Jason T. Eberl y Kevin S. Decker— que, a nuestro juicio, consideramos esencial para abordar la filosofía en torno a este universo, o más concretamente saga de películas, pero que en este caso determinado no usaremos por dedicarnos exclusivamente al campo político. Desde la teoría política son impresionantes las conclusiones que se pueden sacar desde el análisis de La guerra de las galaxias.

Darth Vader revela su filiación con Luke Skywalker en El Imperio contraataca.

El individuo en Star Wars

El desafío de darle análisis político a Star Wars recae en la propia naturaleza individualista con que fue concebida, en el sentido de que, por ejemplo, el papel en cuanto a los cambios políticos, y sociales, recae en individuos excepcionales y en su relación con la Fuerza. Analizaremos, antes de dirigirnos a lo estrictamente político, en la figura del individuo y su papel en este universo.

Se ha debatido continuamente la posibilidad de que Star Wars, más allá de elementos tratados en el universo donde se desarrolla la saga como vida/muerte, luz/oscuridad, democracia/tiranía, libertad/opresión, sea una alegoría a lo que algunos perciben como una dicotomía individualismo/colectivismo. Habría que analizar la ineficiencia de la maquinaria imperial en las películas, la falta de autonomía o iniciativa que tienen los soldados imperiales y como los «héroes» sí representan al exaltación del individuo, de las libertades y la identidad propia frente a la uniformidad de la maquinaria imperial.

El mito o la profecía de El Elegido

Bastaría con decir que Anakin Skywalker, después conocido como Darth Vader, era percibido como el Elegido por su dudosa concepción —en una analogía de Jesucristo, quien fue obra del Espíritu Santo en un receptáculo como María solo que en este caso es Shimi el receptáculo— y porque de acuerdo a las profecías de la Orden Jedi Skywalker sería el individuo que devolvería el equilibrio a la galaxia pero habría que preguntarse, si el maniqueísmo Jedi-Sith —porque es un obvio dualismo— es uno de los puntos en los que gira la galaxia según Lucas, ¿cómo podría hacerse referencia a un equilibrio según la Orden Jedi si esto implicaba la extinción de los Sith? Por esa misma cuestión los Sith, aún sin Imperio ni manifestación política, se siguen presentando en múltiples formas y conspirando contra sus enemigos Jedi.

Darth Vader, antes Anakin Skaywalker, fue considerado el elegido para devolver el equilibrio a la Fuerza.

Anakin Skywalker ni aún enfrentándose a su maestro, Darth Sidious, en un intento de redención final —cuando Luke Skywalker estaba siendo azotado por las descargas eléctricas del Lord Sith— logró crear un equilibrio en la galaxia, puesto que en realidad la derrota del Emperador, y la supuesta caída del Imperio, fue una victoria temporal de la Alianza Rebelde pero no de la Orden Jedi, pues no pudo estructurarse y su más efímero intento fue frustrado por otro individuo excepcional, Ben Solo —o Kylo Ren—. Si entendemos al lado oscuro como algo que dentro de ese universo le es análogo al lado luminoso de la fuerza, aún siendo su contrario, no podría concebirse ningún equilibrio sin el lado oscuro de la fuerza que como ya había visto Rey al comenzar su breve entrenamiento con Luke Skywalker en Los últimos Jedi.

Los Skywalker, individuos excepcionales y elementos clave contra el Imperio

Luke Skywalker haría referencia al balance que supone la Fuerza por si misma, no siéndole propia a los Jedi pero irónicamente Luke Skywalker, en El despertar de la fuerza y Los últimos Jedi, es la clave para enfrentarse al desconocido Snoke, al inestable Kylo Ren y a la Primera Orden. Tanto que al final de Los últimos Jedi él es quien termina salvando a la Resistencia, pues esta pudo terminar con el asedio de la Primera Orden en Crait.

Leia, por otro lado, sigue siendo la hija del hombre que la profecía veía como el equilibrio de la galaxia. No puede decirse que la Rebelión, o la Alianza, haya sido directamente su producto porque, en realidad, muchos participaron en su creación, sobre todo su padre adoptivo, pero el caso es que su papel como diplomática, y luego como hija de Darth Vader, se hace trascendental; de manera que sin Leia, ni siquiera es posible que la Alianza se valga de los datos de la primera Estrella de la Muerte. Leia, en Los últimos Jedi, demuestra su gran relación con su padre y la Fuerza; sobrevive al vacío espacial y sigue manteniéndose como uno de los personajes centrales, excepcionales. La Resistencia es, pues, producto de Leia Organa.

Ben Solo, que por sangre es un Skywalker al ser hijo de Leia Organa, era la apuesta de Luke Skywalker para la refundación de la Orden Jedi; el joven Ben Solo fue seducido por la oscuridad y terminó con los planes de su tío, destruyendo la organización fundada por un ya viejo Luke. Ben Solo, que ya es Kylo Ren, es la causa de la desunión entre Solo y Amidala pero también es la causa del desistimiento, y del exilio autoimpuesto, de Luke Skywalker.

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Dibujo de Luke Skywalker por Paul Zeaiter

El bandolero sin causa, ¿es un individuo excepcional?

Han Solo es otro de los ejemplos de individualismo o de individuo excepcional. Solo es un canalla, un contrabandista. No toma bando, ni le interesa tomarlo durante Una nueva esperanza hasta que por diversos motivos se decide, haciéndose parte de la Alianza —pero de una curiosa manera, al margen de su estructura— y junto a los hermanos Skywalker, y sus fieles droides, resulta ser una pieza clave para lo que vieron como la «destrucción» del Imperio —es decir, la destrucción de la segunda Estrella de la Muerte y el deceso de los Lores Sith—. Solo, aún en la saga posterior sigue manteniéndose al margen de los acontecimientos entre la Nueva República, la Resistencia y la Primera Orden pero cuando interviene, es otra vez una pieza clave que se rehúsa a la uniformidad y a los bandos. Sólo es importante su identidad propia.

Las tres trilogías recaen en el Emperador

Sheev Palpatine —El Emperador—, o Darth Sidious bajo el sincretismo de los Sith, es un ejemplo claro de individuo excepcional pero no el más evidente, pues queda lastrado por Anakin Skywalker o su hijo, Luke Skywalker. Podríamos incluir un sinfín de detalles de su vida aportados por fuentes distintas a las películas aunque algunas hayan quedado en el olvido por no ser canon, como la novela de Darth Plagueis— donde relatan su origen noble —el que por mucho tiempo fue incierto—, su oscura relación con su maestro, su formación en el lado oscuro de la fuerza y los años de conspiración que datan a las tres trilogías —hablaríamos de nueve películas—, haciéndose el «enemigo» común, el «enemigo» declarado como lo sería Sauron en El Señor de los Anillos aunque en este caso no es el «enemigo» de los hombres porque cabría a preguntarse si es posible usar este término dentro del universo Star Wars por la obvia diversidad alienígena.

Palpatine siempre tuvo el control de la situación. Es decir, pudo lograr una moción de censura a su antecesor y alcanzar el título de Canciller, pudo alzarse bajo una dictadura legalista como César, creó un ejército de la República con protocolos secretos que logró la purga de los Jedi y siempre estuvo detrás de la formación de la Confederación de Sistemas Independientes contra la República. Actuó siempre del lado de los Jedi con su identidad pública, mantuvo la Orden de los Lores Sith bajo la regla de dos —un maestro y un aprendiz— y logró la transición de República a Imperio aunque es discutible que la República no haya sido realmente un Imperio. Esto lo ahondaremos más adelante. Su papel es esencial, pues mediante su Contingencia —un plan que trazó durante largos años gracias a leales súbditos— engendraría otro Imperio a partir de la destrucción del suyo. Un plan disparatado en términos reales, fuera del universo en el que se basa Star Wars pero genial desde su lógica argumentativa porque supone un duro revés. Continuaremos ahondando en este universo dentro del universo en los próximos artículos.

Continuará…

Bibliografía:

  • Bueno, G. (1999). España frente a Europa. Barcelona: Alba Editorial.
  • Bueno, G. (1991). Primer ensayo sobre las categorías de las ‘ciencias políticas’. Logroño: Ed. Biblioteca Riojana, nº 1. Cultural Rioja.
  • Bueno, G. (1995). Principios de una teoría filosófico política materialista. Recuperado de http://www.fgbueno.es/gbm/gb91ccp.htm
  • Marx, K y Engels, F.  (1974). Futuros resultados de la dominación británica de la India en Obras Escogidas. Moscú: Editorial Progreso.