A lo largo de la historia, el ser humano ha sentido la necesidad de clasificar los seres vivos para intentar entender la naturaleza. Hemos pasado de estudiar dos a estudiar siete reinos.

Cuando comenzamos a observar el mundo que nos rodeaba, nos dimos cuenta de que no todos los seres vivos eran iguales. Algunos son capaces de desplazarse y otros son sésiles. Unos cazan y otros son presas. Los hay marinos y los hay terrestres. Entonces surgieron las clasificaciones con el fin de agrupar aquellos que son similares y entender mejor la naturaleza.

La primera organización de reinos que se conoce es la de Aristóteles. En el siglo IV a. C. este polímata griego agrupó los seres vivos en dos reinos: vegetal y animal.

Medusa (Tiago Padova)

Mucho más tarde, en 1735, Carlos Linneo incluyó los minerales en la agrupación. Para ello creó el reino de los minerales. Linneo también es considerado el creador de la taxonomía e introdujo la nomenclatura binomial -dos nombres- para referirse a las especies de seres vivos. Por ejemplo Homo sapiens, Canis lupus o Aloe vera. El reino de los minerales no se considera actualmente como tal porque no está formado por seres vivos.

Microscopía

La llegada del microscopio permitió el descubrimiento de muchos organismos unicelulares. El naturalista alemán Ernst Haeckel observó que algunos seres vivos no eran ni plantas ni animales. Decidió entonces crear el reino Protista. En este reino, Haeckel incluyó a bacterias y moneras (actualmente bacterias y arqueas). Más tarde, el reino Protista se dividió en los reinos Monera y Protista.

No fue hasta 1959 que el ecólogo vegetal Robert Whittaker creó un reino independiente para los hongos; Fungi. Por lo tanto, en 1969, el número de reinos había ascendido a cinco: Plantae (plantas), Animalia (animales), Fungi (hongos), Monera (bacterias y arqueas) y Protista (seres vivos que no pueden clasificarse en los otros reinos).

Los Protistas

Los reinos biológicos son clasificaciones creadas por el ser humano en su afán de organizar y entender el mundo en el que vivimos.

No obstante, estas clasificaciones son imperfectas. El reino Protista lo componen organismos que no comparten un antepasado común, esto es parafilético, y es complicado enumerar características que se cumplan en todos los organismos de este reino.

¿Por qué no clasificar estos organismos en su correspondiente reino? No es tarea sencilla estudiar todos y cada uno de los seres vivos para poder determinar su origen y antepasado común. Antes del descubrimiento del ADN, las clasificaciones se basaban en las características visibles de cada organismo. En muchos casos, todos los descendientes de un mismo antepasado presentan una misma característica. Sin embargo, no siempre ocurre así. Por otro lado, a veces organismos provenientes de distintas líneas evolutivas comparten un carácter (fenómenos de paralelismo o de convergencia) y pueden ser clasificados erróneamente. El caso del ojo humano  y el del pulpo puede ilustrar este fenómeno. Ambas especies animales presentan estructuras parecidas, pero el origen es diferente en cada animal. En la actualidad, aunque conlleva tiempo, es posible analizar el genoma de las especies y clasificarlas com mayor precisión.

Relación filogenética entre Eucariotas y Procariotas que explica el origen de los eucariotas como fusión de organismos bacterianos y arqueas. El origen de las plantas está explicado como fusión de una bacteria y un protista.

En 1990, el microbiólogo Carl Woese, estableció tres dominios para agrupar los reinos: Bacteria, Arquea y Eucaria. Las bacterias y las arqueas son procariotas (el ADN se encuentra libre en la célula) mientras que Eucaria lo forman los eucariotas (el ADN está dentro del núcleo celular). Pese a estar muy aceptada, hay cierta controversia en esta clasificación. Para algunos autores, las bacterias y las arqueas forman reinos y no dominios.

Siglo XXI

La clasificación de Michael A. Ruggiero es la más actual, 2015, y está basada en el estudio de más de 1,6 millones de especies inventariadas en el Catálogo de la Vida (Catalogue of Life). En esta clasificación, los seres vivos están agrupados en dos superreinos y siete reinos.

Uno de los superreinos es Procariota, que contiene el reino de las bacterias y el de las arqueas. Ambos grupos compuestos por organismos unicelulares.

El otro superreino, Eucariota, está formado por los reinos Animalia, Plantae, Fungi, Chromista y Protozoa. El reino Chromista incluye a algas y a pseudohongos, es decir, organismos similares pero no emparentados a los hongos. El reino de los protozoos es primitivo y parafilético.

La naturaleza es extremadamente compleja y a medida que mejoramos nuestro conocimiento de la misma, nos damos cuenta de lo mucho que nos queda por aprender. Por eso mismo, es posible que surjan nuevas clasificaciones y que sigamos sorprendiéndonos cada día con lo que el mundo nos ofrece.

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