En la parte más Occidental de Europa se sitúa una isla de orígenes celtas y verdes paisajes. Irlanda (también conocida como República de Irlanda) se reconoce como estado soberano desde el año 1922 tras su independencia de Reino Unido. Su capital es Dublín, situada al este de la isla. Veámos seis motivos que hacen a este país especial y que dejan un bonito recuerdo para todo aquel que pone un pie en él.

1. La gente

Destaca en los irlandeses su carácter extrovertido y abierto pero, sobre todo, su actitud siempre comprometida a ayudar a los demás. Continuamente dispuestos a compartir y a tener un recibimiento caluroso hacia todo aquel que visita o esté de paso por su país, por lo que su hospitalidad y sociabilidad pasa a ser contagiosa. La mejor forma de relacionarte con ellos es salir a sus calles, a sus pubs y a sus bares donde el ambiente es bastante cálido y cercano. Una vez allí lo más difícil que encontrarás en esa comunicación será el idioma.

2. El paisaje

Irlanda es un país bien conocido por sus paisajes, su característico color verde hace honor al nombre de Isla Esmeralda por el que es conocido. Desde playas hasta montañas, Irlanda es un lugar que raramente deja indiferente a todo aquel que se anime a visitarlo. De todas las joyas de la naturaleza que posee, van a mencionarse algunas en este artículo:

Con la calificación de Geoparque Global de la Unesco, los acantilados de Moher (Cliffs of Moher) se sitúan como uno de los lugares naturales más visitados de todo el país. Se extienden a lo largo de 8 kilómetros y cuentan con una altitud de 214 metros sobre el Océano Atlántico lo que ofrece unas vistas impresionantes.

Acantilados de Moher

Impasible tampoco deja el conjunto monacal de Glendalough, situado a tan solo una hora y media de Dublín. Es un lugar donde el valor histórico y el natural se mezclan dando pie a uno de los parajes más impresionantes de toda Irlanda.

Por otra parte, el cambio de la ciudad a la costa es tan sencillo como subirte al tren conocido como DART y viajar por los 53 kilómetros de costa que unen las distintas ciudades que ahí se sitúan. Una vez terminado el recorrido te bajarás en el puerto pesquero de Howth, sueño de cualquier apasionado del pescado al igual que de cualquier amante del senderismo. Es un destino pintoresco a la vez que romántico.

Posteriormente, te encontrarás el pueblo portuario de Dún Laoghaire donde podrás realizar una preciosa excursión bordeando la costa hasta llegar a Dalkey y, para finalizar, podrás ver el puerto de Sandycove donde es casi obligado ,para cualquiera que se acerque, el recoger y coleccionar las conchas marinas que adornan sus playas.

3. La cerveza Guinnes

Un viaje a Dublín está incompleto si no se ha llegado a probar esta cerveza. Se dice que la cerveza Guinness sabe siempre mejor en Irlanda que en cualquier otra parte del mundo. Con respecto a por qué esto es así existen diversas teorías como que los pubs del país cambian los barriles de cerveza más rápido, lo que hace que la cerveza se encuentre siempre fresca. A esto se suma el hecho de que los dublineses saben siempre cómo se debe servir la cerveza: la temperatura, el tipo de vaso o el tiempo de reposo de la espuma.

 Además, para conocer más sobre esta bebida, todo turista tiene la oportunidad de visitar la Fábrica Guinness Storehouse, construida en el año 1904 como lugar de fermentación de la cerveza. Finalmente, cerró sus puertas en el año 1988.  

A partir del 2000, la fábrica volvió a abrir sus puertas para que el turista que lo desee pueda conocer más sobre la historia de esta fábrica y de su origen además de poder disfrutar de una pinta de guinness en la azotea al finalizar su visita.

Como curiosidad sobre esta cerveza, destacar el hecho de que el arpa, además de ser el símbolo del país, es una marca de la empresa Guinness. Cuando el gobierno quiso usarla como emblema nacional lo tuvo que hacer con la forma invertida.

El famoso Libro de los Guinness World Records tiene también relación con esta cerveza. Sus inicios se remontan al año 1951 cuando tuvo lugar una pequeña discusión sobre cuál era el pájaro de caza más rápido. Esta disputa condujo a la idea de crear un libro con un conjunto de datos que resolvieran dudas como estas las cuales, según sus creadores, son comunes que ocurran en bares y entre cervezas Guinness, de ahí su relación con esta bebida.

4. La Fiesta de San Patricio

Otra razón por la que amar a este lugar es su Fiesta Nacional en honor a su patrón, San Patricio, celebrada el día 17 de marzo. Su celebración se lleva a cabo en toda Irlanda aunque donde más auge tiene es en Dublín. Allí, se llevan a cabo todo tipo de festejos y desfiles.

En esta fiesta es imprescindible el color verde, los tréboles y las cervezas. Sin embargo,  aunque es cierto que es tradición el vestir algo verde con el fin de que los leprechauns (duendes de la mitología celta) no te detecten y no puedan pellizcarte, el color con el que siempre se representó a San Patricio fue el azul y el celeste, no fue hasta el año 1798 que el verde se comenzó a hacer popular y a tener relación con esta celebración.

Por otra parte, tampoco se cree que San Patricio se llamara así ni que fuera irlandés. Se piensa que su figura estaría asociada a la de un predicador que nació en la zona de Escocia y que en el año 432 llegó a Irlanda con el fin de evangelizar. Sería el introductor del catolicismo en el país.

El símbolo del trébol procede precisamente de ahí, del momento en el que este santo, para la conversión de los pueblos celtas, utilizó el trébol de tres hojas (símbolo actual de Irlanda) con el que haría referencia al misterio de la Santísima Trinidad a partir del cual muestra al padre, al hijo y al espíritu santo explicando cómo Dios podía ser uno y tres a la vez.

Otra curiosidad es el hecho de que en su origen era una fiesta completamente abstemia (no estaba permitido el consumo de alcohol). Así, hasta el año 1970 todos los pubs de Irlanda cerraban en este 17 de marzo. Actualmente, sin embargo, se calcula que se llegan a consumir un total de 13 millones de pintas de Guinness en todo el mundo y en solo ese día.

5. Sus Castillos

Si por algo destaca este país y que no puede dejar de ser mencionado en este artículo son sus castillos. Castillos que enamoran, que embrujan, de película, palaciegos o en ruinas. De forma oficial se llega a hablar de hasta seiscientos castillos pero se han llegado a mencionar hasta treinta mil en todo el territorio irlandés.

Lo que sí se sabe es que hasta ciento treinta de esas fortificaciones se encuentran recogidas por el National Monument Service como patrimonio nacional de Irlanda, siendo veintitrés de ellas parte del Heritage Ireland. La razón por la que hay tantos castillos en Irlanda se debe a que, antes de la conquista normanda (finales del siglo XII), el territorio irlandés estaba compuesto por diferentes clanes y tribus en constante lucha. Así, las primeras fortificaciones fueron construidas con una finalidad defensiva. Más tarde y, cuando las luchas descendieron, los castillos que ya por aquel entonces pertenecían a los señores ingleses, se convirtieron en palacios.

Castillo de Dunluce

Por tanto, ante la enorme cantidad de luchas y muertes que las paredes de estos edificios han soportado, no podían faltar en ellos las historias de fantasmas.

De ellas sabe bastante todo aquel que se haya acercado al Castillo de Malahide, a tan solo 14 kilómetros de la capital y con una antigüedad de casi 800 años, son tres los fantasmas que parecen pasearse a través de los muros de este castillo:

El primero de ellos es el de Walter Hussey. Murió el mismo día en el que iba a casarse al intentar defender a su prometida. Se dice que se pasea por el castillo por las noches gimiendo y persiguiendo a las mujeres jóvenes.

La segunda leyenda hace referencia a la conocida como “La novia de Malahide”, fantasma que se pasea vestida de novia.

La tercera historia es la de un soldado muerto en la horca y despedazado del cual se cuenta que todos los 19 de abril se aparece en el castillo pero que, en cuanto alguien se le acerca, se divide en cuatro partes y, rápidamente, desaparece.

Otros castillos también conocidos por sus leyendas de fantasmas y presencias son los de Ballygally, Leap, Kinnitty,  o el de Skyrnes.

6. Sus Escritores

Irlanda cuenta con el privilegio de ser el país con mayor número de escritores por kilómetro cuadrado. Así, es el lugar de origen de cuatro premios nobel de la literatura, estos son, George Bernard Shaw, W. B. Yeats, Samuel Beckett y Seamus Heaney. Se cree que en esto pueden influir sus paisajes ya que, al estar tan abandonados, pueden ser el refugio de inspiración ideal de cualquier autor.

Las obras de Oscar Wilde (escritor, poeta y dramaturgo irlandés del siglo XIX) destacan por su complejidad. Por su parte, la obra de Elizabeth Bowen (escritora anglo-irlandesa del siglo XX) muestra una parte trágica de la historia irlandesa en la que Reino Unido amenazaba constantemente a Irlanda.

Por último, James Joyce está reconocido como uno de los escritores más influyentes del siglo XX. Perteneció a una corriente llamada modernismo anglosajón. De su obra es destacable el hecho de que siempre está presente Dublín, tanto la ciudad como su cultura, sus paisajes y sus costumbres.

Además, son pocas las ciudades en el mundo que se preocupan tanto por la literatura y los libros como lo hace Dublín. Al recorrer sus plazas, sus calles o canales podrás observar numerosas placas en honor a escritores de la ciudad, así como puentes que llevan su nombre o estatuas de muchos de sus más conocidos literatos.

Bibliografía

Chuet-Missé Juan Pedro. (2020). Siete curiosidades que no sabías sobre la fiesta de San Patricio de CeroDosbé Sitio web: https://www.cerodosbe.com/es/viajeros/siete-curiosidades-san-patricio_20042130_102.html

Página Oficial de Turismo de Irlanda. (2019): Ciudad de Dublín: 9 atracciones literarias. Sitio web: https://www.ireland.com/es-es/qu%c3%a9-ver-y-hacer/irlanda-literaria/destinos/republic-of-ireland/dublin/dublin-city/articulos/ciudad-de-dublin-nueve-atracciones-literarias/

Carril, M (2011). El fantasma del Castillo Malahide. Sobre Irlanda Sitio web: https://sobreirlanda.com/2011/11/14/el-fantasma-del-castillo-malahide/