Sonny Rollins

Cuando Adolphe Sax creó el instrumento en 1941, nunca podo llegar a imaginarse la popularidad con la que iba a contar.

A pesar de su amplia utilización en el rock y en otros estilos musicales, es en el jazz donde ha logrado sus cumbres más altas. Veremos que prácticamente todos los saxos de jazz (especialmente a partir de los 80) han realizado tremendas colaboraciones con los músicos de rock a través de solos en mitad de las canciones.

Es curioso cómo los músicos dedicados al saxo han sido siempre de lo más creativos e intrincados, progresando en sonidos que significaron una gran rotura con el status quo anterior.

He tratado de hacer una lista equilibrada, contemplando por un lado,  las grandes leyendas, que desarrollan su carrera (generalmente truncada por exceso de adicciones) en los 50 y 60 en los que el estilo en muchas ocasiones se torna difícil y embrollado, pero que suponen una rotura en todo lo conocido; y por otro lado, a músicos que desarrollan su carrera a partir de los 80 y basando su creatividad en un maridaje de estilos, que los convierten en mucho más asequibles para una audición puramente de disfrute.

Como siempre, pongo la nota de comienzo de que se trata de una lista personal en la cual he tratado de reflejar un equilibrio entre tendencias y que, por supuesto, habrá personas que piensen que faltan muchos (por ejemplo Coleman Hawkins, Hank Crawford y muchos otros más), y otros que piensen que sobran muchos de los que ahí están. Pero al final uno tiene que decidirse y estos son los que he escogido.

Por supuesto me ocurrirá como cada lista que preparo, y que cuando me la pongo en el coche, siempre pienso que la elección de autores no ha sido tremendamente afortunada, y que además los temas escogidos no son los que mejor definen al autor, pero al final uno hace lo que puede.

 

1. In A Sentimental Mood – John Coltrane

Podría decir que John Coltrane era un “enfermo” del saxo dado que se comenta que practicaba de diez a doce horas diarias, incluyendo en los descansos de sus conciertos, tratando de lograr un toque personal a su saxo que lo diferenciara de los demás (dicen que le pasa lo mismo a Pat Metheny con la guitarra).

Nos encontramos ante la cima de la interpretación y hoy en día su huella sigue siendo palpable en muchos músicos jóvenes. Sus obras cumbres “Giant Step” y “A love Supreme” siguen siendo consideradas como dos de las más altas cimas en cuanto a la interpretación de este instrumento.

Su estilo engrosó lo que gracias a él si vino a llamar “free jazz” si bien su estilo comienza con el bebop e incluso hard bop.

A veces la densidad de su interpretación hace que nos alejemos progresivamente, dado que muchas veces es difícil seguir lo intrincado de su aproximación musical, pero su herencia sigue siendo absolutamente indiscutible.

Muere muy joven de un cáncer de hígado después de una vida marcada por las adicciones a la heroína y al tabaco. Nace en familia de arraigo cristiano, juguetea con el islamismo en su primera boda, dado que ella lo profesaba, para estabilizar su vida con su segundo matrimonio, siguiendo una vía espiritual que hace que fuese canonizado a su muerte por la St. Gregory of Nyssa Episcopal Church in San Francisco.

Por cierto, preciosa versión del clásico, y por eso y por su asequibilidad la he incluido.

 

2. All the things you are – Charlie Parker

Charlie “Bird” Parker es el siguiente en nuestra lista, aunque para muchos se discutiría la primera posición. Creador e impulsor del Bebop, siempre destacó por su capacidad de improvisación y su capacidad de desarrollar cualquier estilo, pasando con toda facilidad de un estilo rápido y acelerado a una balada de lo más sincopada.

Como era casi obligatorio en su época, Charlie tuvo una vida marcada por las adicciones, prácticamente desde que a los 15 años se unió a una banda dentro de la cual desarrolló a pleno gusto todas sus adicciones por los narcóticos.

Comenzó su carrera como metre en los restaurantes de los ferrocarriles americanos, para pasar posteriormente a dedicarse a la música. Su adicción a la heroína, hacía que muchos empresarios le consideraran incontratable, porque nunca se sabía, si acudiría y si lo hacía, si iba a ser capaz de dar el concierto, lo cual condicionó mucho su vida.

Muere en un hotel de New York y el forense estimó que debía tener entre 50 o 60 años cuando realmente contaba con 34.

Preciosa versión de otro clásico, con ese tratamiento especial que sabía darle al saxo.

 

3. Autumm leaves – Stan Getz

Otro buen elemento. Me cuentan músicos que trabajaron con él que probablemente era la peor persona que habían conocido y que parecía mentira que al mismo tiempo fuese tan bueno con la música.

Su estilo relajado hace que conecte perfectamente con otros estilos musicales como la aparición de la bossa-nova, a la cual se sube, creando un estilo propio denominado jazz-bossanova que inspiró a otros grandes músicos. Su colaboración con Jobim en el álbum Getz/Gilberto para muchos, como a mí personalmente, se puede considerar como algo casi imposible de superar (si bien se comenta que la grabación fue durísima por los malos tratos que infligía a los músicos especialmente al matrimonio Joao/Astrud Gilberto).

A los 15 años ya andaba de gira con diferentes grupos y llegó a tocar en los grupos de  Jimmy Dorsey y Benny Goodman.

Posteriormente siguió avanzando en el jazz fusión tocando elementos de muchos estilos musicales acabando su vida como profesor de música de la universidad de Stanford.

Si tuviera que definir su estilo con una sola palabra diría probablemente “lírica”.

Increible versión de uno de mis temas favoritos, que como os he comentado colecciono versiones. Esta es una de mis favoritas.

 

4. St. Thomas – Sonny Rollins

Sonny Rollins es uno de los intérpretes más reconocibles, tanto por su estilo, que no es muy fácil de asimilar, dado su complejidad, como por sus solos al instrumento que por muy largos que sean parecen no repetirse nunca.

Sigue vivo, y a pesar de sus casi 88 tacos, cada nueva grabación supone una sorpresa. Uno de los mayores impulsores del bop, se mueve en secuencias que pasan de ritmos lentos a otros mucho más rápidos y contundentes. Como he comentado, su capacidad de improvisación hace que muchas de sus composiciones sean difíciles de asimilar y entender.

Podría decir que ha trabajado con los mayores talentos del jazz, como Coltrane, Ellington, Davis, Blakey, etc. y podría decir que ha creado su propia escuela de seguidores. Para el que quiera profundizar en su estilo nada mejor que su grabación “saxophon Colossus”.

 

5. Take five – Paul Desmond

Sonido perfectamente identificable sobre todo a raíz de la grabación de Take Five, en el que junto a Dave Brubeck adquiere un gran nivel de reconocimiento. Para seguir con la tradición, muere muy joven de cáncer de pulmón, si bien fue bastante propenso a los escarceos amorosos casi continuos. Su carácter siempre estuvo ligado al desapego familiar que sufrió, dado que su padre fue un músico que estaba de gira constante y su madre tenía fuertes problemas de estabilidad mental, por lo que se crió con familiares y amigos, siendo prácticamente adoptado de mayor por la familia Brubeck.

Su tono enmarca un estilo melódico, si bien era un experto en conseguir lograr unas notas muy altas (altissimo) que hacían de su sonido algo muy característico.

También colaboró con muchos músicos a lo largo de su corta si bien prolífica carrera, pero su cumbre creativa llega junto a Dave Brubeck (me gusta mucho su colaboración con Chet Baker).

 

6. Over the rainbow – Ben Webster

Algunos de los más puristas estarán en desacuerdo con mi elección, pero debo reconocer que quizá es uno de mis saxos favoritos, por su aproximación a la melodía.

Como casi todos nombran como si principal influencia a Coleman Hawkins, pero yo personalmente no acabo de ver la relación, dada la aproximación tremendamente sensitiva y podría decir lírica a su forma de interpretar.

Logra una gran difusión a su música como músico de cámara de Duke Ellington, allá por los años 30, si bien también tuvo grandes colaboraciones con Billlie Holliday.

Al final de su carrera se traslada a Europa donde tiene un público fiel y muere de una hemorragia cerebral mientras actuaba en Holanda, siendo enterrado en Copenhague, donde permanecen sus restos.

Versión del clásico en el que con una simpleza estilística da una gran interpretación definitoria de su estilo.

 

7. Softly as a morning sunrise – Michael Brecker

Michael Brecker ha sido uno de los saxos que más influencia han tenido en la evolución del jazz en los últimos años. A su gran técnica hay que añadir que fue uno de los primeros intérpretes que al igual que Wayne Shorther y algún otro, dejaron de percibir al rock como un enemigo y se embarcaron a fusionar diferentes estilos. La prueba es que en su paso junto a su hermano Randy (trompetista) por los Brecker Brothers se tocaron palos de muy diferente procedencia en cada una de sus grabaciones, predominando una influencia del rock en sus grabaciones.

Tocó con casi todo el mundo, de hecho puso su impronta en más de 700 discos, pero yo lo descubrí en sus numerosas colaboraciones en su solo en “Don´t let me be lonely tonight” con James Taylor.

Tengo muchas grabaciones suyas pero recomiendo la última y póstuma “Pilgrimage” reuniendo a lo mejor de cada instrumento como homenaje a su figura.

Murió de un tipo muy raro de leucemia que, a pesar de una búsqueda mundial, no se encontró a nadie compatible para un traspaso de médula.

 

8. Footprints – Wayne Shorther

Wayne comienza en una escuela muy reconocida, la de  Art Blakey’s Jazz Messengers, allá por 1950. A lo largo de su carrera realiza varias grabaciones para Blue Note que tienen una gran influencia y que le llevaría a colaborar con Miles Davies, con quien graba un tema suyo de gran repercusión “Footprints”.

Posteriormente creó Weather Report con Joe Zawinul donde junto con otros músicos de referencia como Jaco Pastorius, alcanzan una fama a nivel mundial, siendo uno de los impulsores del jazz fusión donde mezclaron este estilo con muchas otras ramas musicales, logrando un carácter propio y perfectamente identificable.

Todavía hoy en día, y a pesar de haber superado los 80 años, sigue grabando, pero debo reconocer que su última grabación es tan densa y tan difícil que a pesar de que lo compré en Amazon, sólo la he puesto dos o tres veces.

La crítica siempre ha destacado su papel como gran improvisador.

 

9. Just the way you are – Grover Washington Jr

De nuevo nos encontramos con uno de esos músicos que revolucionan el panorama musical, desviándose de lo establecido y creando un universo propio. En este caso la mezcla del jazz con el soul y el funk nos proporciona un nuevo paradigma en el que bebimos muchos en nuestra juventud.

No sólo eso, sino que muchos lo consideran como uno de los creadores del “smooth jazz” en sus colaboraciones con Bob James, que indudablemente es otro personaje que se merecería una lista propia (y de hecho la próxima la voy a hacer sobre él).

Tremendamente versátil, dado que manejaba con igual fluidez soprano, alto, tenor, y barítono.  Consiguió la cima de su popularidad en los 70 con su disco “Winelight” y el single “Just the two of us” que se convirtió en todo un número 1.

Tuvo mucho éxito y creó un estilo especial que ha servido de referencia a muchos músicos.

Versión preciosa del mítico tema de Billy Joel.

 

10. Lotus Blossom – David Sanborn

De nuevo otro músico que ha tocado todos los estilos musicales, especialmente como músico de sesión, que le lleva desde James Taylor a David Bowie. Desarrolla su técnica mientras convalece de una polio que le tiene postrado durante un largo periodo de tiempo y su principal influencia es Hank Crawford (al igual que para Grover Washington).

Publica más de 24 álbumes y tiene seis Grammys y 8 discos de oro e incluso uno de platino, lo cual nos puede dar una idea de la popularidad que ha alcanzado este músico.

La crítica lo identifica mucho con el “smooth jazz”, cosa que a él le cabrea bastante, al considerarlo un género menor.

Me gusta particularmente su estilo en los solos en mitad de una canción, dada su tendencia a entrar con los tonos más altos posibles, lo cual le da una agresividad que para un solo corto, me resulta muy atractivo.

Interpretación del clásico con Rubben Ford a la guitarra, Marcus Miller al bajo y Mike Manieri al vibráfono, ¿quién da más?

 

11. Central Park West – Joe Lovano

De padre italiano, Joe destaca por su gran versatilidad, permitiéndole acometer cualquier tipo de estilo con toda la garantía. Además es uno de los pocos autores incluidos en esta lista que tiene una formación académica sobre todo por sus estudios en Berklee.

Muy identificado con el “Avant Garde”, su música es bastante densa y de complicada asimilación. Sus colaboraciones con John Scoffield son buenísimas, pero necesitan un alto nivel de concentración para asimilarlas.

Actualmente sigue de gira casi constante, pero dedica mucha atención a sus enseñanzas musicales ostentando varias cátedras en distintas escuelas.

Precioso tema con Michel Petrucciani a los teclados y Dave Holland al bajo. Consigue en un solo tema todos los registros.

 

12. Here is that rainy day – Art Pepper

Debo reconocer que Art es un artista al que nunca había prestado una atención especial, pero a raíz de las lecturas de M. Connelly y su detective Harry Bosch (quien describe algunas de sus grabaciones de manera que es imposible no sentirse tentado a escucharla de nuevo), he conectado plenamente con este saxo, que como he comentado nunca estaba en mi lista de favoritos.

Carácter marcado por padres alcohólicos y violentos a los 13 años se escapa y empieza a actuar por garitos en New York.

De nuevo se repite la historia con graves adicciones (heroína) y temporadas en el trullo (San Quintín) hasta que muere de una hemorragia cerebral. Casi lo podríamos poner en varios de esta lista como historia común.

Estilo musical vibrante muy influenciado por Stan Kenton y que me encanta para un día lluvioso mirando por la ventana y sin nada más que hacer.

Es increíble que después de escribir la reseña he buscado algún tema suyo que pudiera incluir y he encontrado esta maravilla que se titula, “aquí está este día lluvioso”. Exhibición técnica.

 

13. Say you love me – Tom Scott

Tom es casi el caso contrario a lo que hemos venido comentando. Nacido en LA con un padre productor de televisión famoso y millonario, y criado en un ambiente elitista.

Empieza su carrera como músico de sesión con mucho éxito, dado que colabora con todo el mundo desde Eric Clapton a George Harrison a Frank Sinatra y mucha gente más, hasta que crea su propio grupo LA Express de gran éxito y reputación, cruzando el jazz con el rock creando un estilo propio muy reconocible.

Sin embargo, su éxito definitivo viene como compositor de bandas sonoras de películas y films de tv, como Starsky y Hutch, Taxi Driver, las calles de San Francisco, Planeta de los Simios y muchas más.

También funda los Blues Brothers con quienes gira, pero no llega a salir en las películas (creo que cuestiones de pelas).

Para mí es uno de los grandes y tuve la suerte de verlo en un concierto inolvidable en el San Juan Evangelista con Lee Ritenour, Billy Cobham, Dave Gruisin y él, y debo reconocer que ese día me cambiaron muchas cosas a la hora de escuchar música  (a pesar de la sonoridad horrorosa del local).

Tremenda interpretación de un tema, que te llega dentro.

 

14. Abraham´s Theme – Ernie Watts

Músico de gran recorrido y de gran variedad estilística. Ha tocado desde con Frank Zappa, a los Rolling Stones (Lets spend the night together) a colaborar con el grupo de Charlie Hadden o de Bob James (bueno, también toca en la banda que se crea para la película Grease, pero nadie es perfecto)

Tiene un par de Grammys como instrumentista y, a pesar de su edad provecta, siguió de gira continua, tocando en diferentes grupos pero especialmente en el combo de Charlie Hadden (hasta su fallecimiento en 2014).

En 2008 su grabación “Analog man” ganó el premio al mejor álbum de jazz del año.

De su disco en solitario Chariots of Fire, preciosa interpretación.

 

15. Puentes – Eric Marienthal

Gran músico que me reconoció entre risas que empezó a tocar el saxo en el Instituto porque molaba mucho y le hacía interesante con las tías. De hecho lo hizo tan bien que fue admitido en el  Berklee College of Music donde se graduó como uno de los mejores alumnos a nivel de calificaciones.

Su fama le vino como miembro activo de Chick Corea Electric Band donde desarrolla una labor increíble como solista. Viene a menudo por España dado que es gran amigo de Chuck Loeb a quien suele acompañar en sus giras, con conciertos francamente divertidos y donde se exhibe con toda suerte de trucos.

Tiene publicados muchos videos tutoriales para aquellos que se quieran introducir en el mundo del saxo. Tipo muy familiar y bastante cachondo con el que te tomas unas cañas y te lo pasas bien.

Y para seguir con ellos escojo el tema Puentes (Bridges) de su disco con Chuck y que suena de esta forma tan increíble con unos arreglos de los más sencillos, pero que te enganchan.