Seguro que has visto la película de Indiana Jones y la Última Cruzada, donde el aventurero recorre medio mundo para encontrar el Grial con el que Jesús celebró la última cena. Resulta que no hacía falta irse tan lejos, pues parece que el Santo Grial se encuentra en la ciudad de Valencia, España.

Santo Cáliz

Mucha gente no sabe de su existencia y es que los españoles en ocasiones no sabemos valorar lo que tenemos. Tal vez nunca lo sabremos con seguridad, pero este cáliz tiene todas las papeletas para ser el verdadero Santo Grial, tanto el que usó Jesús como el que suscitó las numerosas leyendas que rodean la historia de este misterioso objeto.

En primer lugar, comenzaremos con la descripción, puesto que no es probable que un carpintero judío de Nazaret tuviese una copa llena de joyas, como bien se apunta en la película de Indiana Jones. La palabra “grial” hace referencia a una copa tipo tazón, todavía en algunas zonas de Galicia se puede pedir “un grial de vino”. Pues bien, lo que es el Grial auténtico es el pequeño cuenco de la parte superior. En el siglo XI se añadieron el relicario, las decoraciones de oro perlas y el fragmento inferior. La datación de este “tazón” es del siglo I de nuestra era, época en la que vivió Jesús.

Santo Cáliz

Se trata de una copa de piedra, no de madera, ni de oro. Para los judíos la piedra purificaba el contenido, por ello se utilizaban copas como esta de ágata para celebrar la Pascua judía, donde se realizaba todo un complejo ritual en el que había copas de este estilo. Hay que señalar que este tipo de ágata solo se obtiene de la zona de Palestina.

Pero ¿cómo es posible que llegara a Valencia? Se trata de una historia de la que bien se podría realizar una película. Fue justo después de la última cena que Jesús realizó con sus discípulos cuando éste fue apresado y llevado ajusticiado. Seguramente, Pedro y compañía volverían compungidos al lugar donde Jesús les dirigió sus últimas palabras y guardarían los objetos con los que realizó esta cena, muy importante para los cristianos.

Parece ser que el cáliz acompañó a San Pedro hasta Roma, donde los papas sucesores se fueron transmitiendo esta importante reliquia. Fue durante el papado de Sixto II cuando el emperador Valeriano desató una cruenta persecución contra los cristianos que acabó con el propio Sixto. Sin embargo, antes de ser detenido, el papa confió el cáliz a su diácono. Un diácono es un servidor, un grado inferior a un sacerdote quien, entre sus funciones (puede casar, bautizar, bendecir…) está la de levantar el cáliz en la misa.

Este diácono se llamaba Lorenzo y era hispano, originario de Osca (actual Huesca), este es el famoso San Lorenzo, que fue martirizado en una parrilla. Lorenzo huyó a Hispania con el cáliz y lo ocultó junto a su familia. Hay que tener en cuenta que la documentación medieval es escasa y por ello no tenemos constancia de todas las vueltas que dio el cáliz, pero sabemos que estuvo oculto durante la invasión musulmana en los Pirineos aragoneses y que acabó finalmente en el monasterio de San Juan de la Peña, en Huesca. De las vueltas que dio el cáliz entre los años 1000 y 1400, parece que surgieron las leyendas artúricas del Santo Grial.

San Juan de la Peña
Monasterio de San Juan de la Peña en Huesca

En 1399 se le entregó el cáliz a Martín I, el Humano, rey de Aragón. Estuvo en el palacio de la Alfajería de Zaragoza, también en el palacio Real de Valencia y cuando Alfonso V, el Magnánimo, marchó a Nápoles en 1437 fue entregado a la Catedral de Valencia. Allí lo custodiaron hasta hoy en día, excepto durante la Guerra Civil, que fue ocultado en el pueblo de Carlet.

Es muy interesante el relicario, realizado con muchos detalles y con un acabado digno de una gran reliquia. En la pieza inferior existe una inscripción, realizada en en el siglo XI. Los estudios sobre ésta son muy interesantes, pues ésta debe leerse como en espejo. Además está escrito con letras extrañas, parece hebreo, pero también árabe, y es que son ambas cosas a la vez. Las gentes de la Edad Media no dejaban puntada sin hilo, y en la inscripción que acompaña al cáliz se puede leer en hebreo “Jesús es Yahvé”, mientras que si lo lees del revés pone en árabe “Jesús es Alá”.

Santo Cáliz
Inscripción del Santo Cáliz

En el mundo existen hasta 200 cálices que dicen ser el verdadero cáliz de Cristo. Dos de ellos disputan su autenticidad: el Cáliz de doña Urraca, en la Catedral de León y el Sacro Cantino de Génova. Sin embargo, todos ellos fueron descubiertos o datados durante el fenómeno de las reliquias que se dio durante la Edad Media, traídos de Jerusalén, para darles mayor legitimidad, mientras que el Santo Cáliz de Valencia se venera de mucho antes y tiene una tradición oral muy anterior. Además los demás cálices no pasan el filtro arqueológico, datándose en épocas posteriores. También hay que señalar un importante gesto, el cáliz de Valencia es el único con el que los papas han consentido celebrar la misa, siendo el primero San Juan Pablo II y posteriormente Benedicto XVI.

¿Es esta la verdadera copa que utilizó Jesús en la última cena? Que Jesús utilizó algún cáliz para aquella cena está claro, pero la certeza de que es el de Valencia tal vez nunca la lleguemos a tener. Las evidencias históricas favorecen a éste por encima de muchos otros que han reivindicado el mismo origen. Lo que sí se pueden desechar son las propiedades mágicas del mismo. Sin embargo, su valor reside en ser una antigua reliquia, con años de historia, con detalles impresionantes como su inscripción, las leyendas que nacieron a través del mismo o haber pertenecido al tesoro de los reyes de la Corona de Aragón.

Referencias

Songel, Gabriel, El Cáliz Revelado, Tirant Humanidades, 2020

Museo de la Catedral de Valencia: https://museocatedralvalencia.com/la-visita/recorrido-capillas/el-santo-caliz-de-la-cena-del-senor/

Centro Español de Sindonología (CES): http://www.linteum.com/index.php