La madrugada del 4 de junio de 1989 aconteció uno de los sucesos más conocidos y trágicos de la historia reciente de China. Aquella noche, los tanques del ejército chino pusieron fin a siete semanas de manifestaciones pro-democracia en uno de los centros más activos de la protesta: la Plaza de Tiananmen, en Beijing.

En realidad, la ocupación de la Plaza de Tiananmen en 1989 comenzó como una conmemoración a Hu Yaobang, el ex Secretario General del Partido Comunista Chino que defendió en vida la apertura del régimen. El nuevo Gobierno, liderado por Deng Xiaoping desde diciembre de 1978, llevó a cabo una serie de reformas políticas y estrategias económicas que priorizaban las “cuatro modernizaciones”, centradas en la agricultura, la industria, la defensa, la ciencia y la tecnología. Las reformas fueron estableciéndose poco a poco, y a su vez, comenzó a crecer el descontento social, especialmente entre la juventud. Ese malestar se manifestó a través de las movilizaciones estudiantiles del 1985, 1986 y 1987 y en el propio escenario de Tiananmen en 1989. El gobierno estaba en jaque y en este contexto, Hu Yaobang fue forzado a renunciar a su puesto por su incapacidad manifiesta para controlar las protestas.

Hu Yaobang
Estudiantes chinos sostienen una pancarta pidiendo libertad, democracia y esclarecimiento en el Monumento a los Mártires en la Plaza Tiananmén de Beijing, adornada con un retrato gigante de Hu Yaobang

El 15 de abril de 1989, Hu murió de un infarto de miocardio. En el acto ceremonial que se realizó en su honor el 22 de abril del mismo año, el Gobierno no dio explicaciones acerca de las razones de su despido, y se limitó a enumerar sus virtudes políticas amén de los cargos que tuvo en vida.

El descontento general de la población provocó que un millón de personas salieran a la calle y, por ello, un grupo de estudiantes se reunió en Tiananmen a exigir explicaciones acerca del despido de Yaobang. Sin embargo, las protestas se fueron transformando; más grupos de estudiantes se fueron uniendo con el fin de pedir derechos para los universitarios y manifestarse contra la corrupción y, durante los siguientes días, se adhirieron millares de personas, incluyendo obreros y desempleados. Los estudiantes pedían la apertura democrática y la libertad de prensa y expresión, mientras que los trabajadores demandaban también cambios en el terreno económico. En definitiva, la reivindicación generalizada era la del acercamiento político hacia la democracia.

El movimiento estudiantil se asentó permanentemente en Tiananmen entre el 12 de mayo y el 4 de junio de 1989, aunque los diferentes grupos que lo formaron ya marcharon a la plaza desde el 17 de abril. Para el momento del funeral de Hu, el día 22 de abril, las protestas habían estallado en centros provinciales tales como Xi’an y Changsha. Dos días después, 21 universidades en Beijing se declararon en huelga oficial. La respuesta del régimen ante tales sucesos no tardó en llegar: el 26 de abril el Diario del Pueblo (diario manejado por el PPCh), denunciaba que estos movimientos estaban conspirando contra el sistema, querían crear el caos en el país y sabotear la situación de estabilidad y unidad “protegiéndose con la bandera de la democracia, cuando lo que en realidad pretenden es debilitar la democracia y el sistema legal”.

En vista de los acontecimientos, el 20 de mayo el Gobierno declaró la ley marcial, lo que desencadenó más congregaciones y manifestaciones. Así, el Gobierno decidió hacer uso de la fuerza militar, pero se encontró con las negativas de los jefes del ejército. Personajes como Yang Dezhi, el jefe del Estado mayor, recordaba que el Ejército Popular pertenecía al pueblo y, por tanto, no podía ponerse en su contra.

La movilización en la plaza se seguía radicalizando y Deng recurrió a las fuerzas militares del interior. El 3 de junio emprendió un primer intento de desalojar el lugar que no resultó exitoso. Por ello, el 4 de junio se llevó a cabo un intento armado que resultó mucho más exitoso y la represión se hizo efectiva. No obstante, los ataques no solo se produjeron en Tiananmen, sino que se dieron, también, en numerosos distritos de Beijing.

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Un manifestante se arrodilla frente a una línea de soldados cerca de la Plaza de Tiananmen el 4 de junio de 1989.

El conflicto coincidió con un acontecimiento político internacional: la visita oficial del Secretario general del Partido Comunista de la URSS, Mijail Gorbachov, que trajo consigo a la prensa internacional. Poco después la prensa el mundo se hizo eco del suceso de Tiananmen.

El número de víctimas en este proceso nunca fue oficializado, pero se estipula que fueron varios miles. Con posterioridad a este hecho surgieron, tanto en la capital como en el resto de las provincias, levantamientos generalizados de resistencia proletaria (de corta duración) que repudiaban la masacre y reivindicaban las protestas. A día de hoy, el Gobierno chino mantiene una política de censura sobre la represión de las movilizaciones.

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Un hombre hace frente a los tanques de las fuerzas militares en la Avenida de la Paz Eterna en Pekín, el 5 de junio de 1989. La foto, tomada por el fotógrafo estadounidense Jeff Widener, dio la vuelta al mundo y se convertiría en un símbolo de las protestas de de Tiananmen. Widener quedó finalista al premio Pullitzer de 1990 por la instantanea.

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