El Reino Visigodo de Toledo supone una etapa decisiva en la cimentación de los pilares fundamentales de la Historia de España y de su cultura. Conocer el transcurrir visigodo en nuestro territorio a través de cinco reyes puede acercar al lector a este desconocido mundo, muchas veces relegado a un segundo plano en los temarios educativos de colegios e institutos.

El Visigodo. Fuente: condadodecastilla.es

Leovigildo

Su reinado representa la etapa más trascendental en la consolidación del Regnum Gothorum de Toledo. Asumió el trono en el año 569 junto a su hermano Liuva I en un intento de reconducir un proyecto político desgastado, con un poder regio mermado, tensiones nobiliarias, rebeliones internas y fronteras vulnerables ante la amenaza de pueblos limítrofes.

Durante sus primeros años de reinado, trató de consolidar el apoyo de la nobleza mediante el matrimonio con la reina Goswinta, viuda de su antecesor Atanagildo. Cobra especial importancia sus campañas militares, centradas en la restauración y expansión de las limes del reino. Hasta el año 578 inició una serie de campañas contra la provincia de Spania con el objetivo de reducir el área de influencia bizantina en el sur peninsular, traduciéndose en conquistas como la de la ciudad de Asidonia o la región de Orospeda. Su autoridad sobre el valle del Guadalquivir quedó reforzada con el aplastamiento de la rebelión cordobesa del año 572, coincidiendo con el fallecimiento de su hermano Liuva I, lo que permitió a Leovigildo gobernar en solitario. En el norte, sus esfuerzos bélicos se concentraron en comprometer las fronteras del pueblo suevo, realizando exitosas campañas en Sabaria, en los montes Aregenses y el sometimiento de los opositores cántabros. Tras años de conflictos, en el año 578 llegó un periodo de paz, coincidiendo con la fundación de la ciudad de Recópolis en honor a su hijo Recaredo.

Un año después, y hasta el año 584, Leovigildo tuvo que enfrentarse a un conflicto civil que ponía en evidencia la imposibilidad de unificación de la cultura visigoda arriana y la católica hispanorromana. La rebelión, propiciada por su propio hijo Hermenegildo, se saldó con la captura y muerte de éste en el año 585. Cuatro años antes, Leovigildo fundó la ciudad de Victoriacum tras una exitosa campaña militar contra los vascones.

Entre su legado destaca el fortalecimiento de la institución monárquica en base a un sistema hereditario; una política exterior basada en un trato cordial con los francos, exceptuando algunas campañas preventivas; la elaboración del Codex Revisus, revitalizando un proyecto político centralizador y permitiendo el matrimonio entre visigodos e hispanorromanos; la consolidación de la hacienda real y la circulación de moneda propia; y una reforma administrativa basada en el modelo bizantino que tuvo como resultado una gestión territorial óptima bajo las figuras del rector provinciae, el dux o el comes civitatis. En el año 586, Leovigildo falleció en la capital del Regnum Gothorum: la ciudad de Toledo.

Leovigildo y Recaredo. Fuente: elespanol.com

Recaredo

En el año 586, Recaredo I se hizo cargo del gobierno del Reino Visigodo de Toledo con el apoyo de la aristocracia hispanogoda y de las redes clientelares de su padre, Leovigildo, a pesar de que el sistema monárquico era electivo. Heredó un proyecto político exitoso desde el punto de vista territorial, con la anexión de los dominios suevos, cántabros y vascones. Un año después, se convirtió al Catolicismo, persiguiendo fines más políticos que religiosos, con el objetivo de poner fin a la problemática social entre arrianos y católicos, hecho que provocó tres conspiraciones arrianas con el fin de deponer al monarca: la del obispo Sunna y el noble Segga en Mérida, la confabulación toledana del obispo Uldila y la rebelión del obispo Athaloc y los condes Wildigerno y Granista en la Septimania, con el apoyo del rey franco Gontran, que perseguía la conquista de la provincia a pesar de su inclinación católica.

Sofocadas las rebeliones, Recaredo convocó el III Concilio de Toledo en el año 589, y en el que se estableció la desaparición oficial de la liturgia arriana, la reestructuración de la corte eclesiástica bajo el mando de la Iglesia Católica y la abjuración oficial de los obispos arrianos presentes. Este concilio supone un punto histórico fundamental para entender la motivación unitaria del proyecto político de Leovigildo y Recaredo. A pesar de una cuarta conspiración protagoniza por el dux Argimundo, la conciliación religiosa de Recaredo reforzó las redes clientelares y el apoyo de la nobleza. A excepción de algunas contiendas con bizantinos y vascones, hasta su fallecimiento en Toledo en el año 601, su reinado también se caracterizó por una paz estable, la mejora de la administración del Regnum Gothorum y el incremento patrimonial de la monarquía.

Recópolis. Fuente: elpais.es

Suitila

Bajo el reinado de Sisebuto, el general Suintila destacó por sus destrezas militares, aplastando la rebelión de los runcones y obteniendo una destacada victoria en la ciudad bizantina de Málaga. Tras el fallecimiento de Sisebuto en el año 621 y de su sucesor Recaredo II unos días después de su padre, el dux Suintila, amparado por su éxito militar, tomó las riendas del reino. Heredó una política, la de Sisebuto, centrada en el antijudaísmo, las buenas relaciones con la aristocracia hispanogoda y la Iglesia Católica, la ambición expansionista sobre territorio bizantino, unas relaciones diplomáticas cordiales con los francos y una actividad cultural notable.

El legado de Suintila se basó principalmente en la unidad territorial de la Hispania peninsular y en la expulsión de los bizantinos de la franja costera entre Valentia y Gades en el año 625, destacando la victoria sobre la ciudad de Carthago Spartaria tres años antes. La unidad territorial se reforzó, además, con el sometimiento de los vascones en la frontera con la Tarraconense y con la fundación de la ciudad goda de Oligicus, que junto con Victoriacum formaría una línea defensiva contra futuras incursiones.

El éxito de la unificación territorial de Suintila contrastó con su política de control al poder de la nobleza y de la Iglesia. Además, pretendió asociar a su hijo Recimero al trono, dejando entrever una transición de una monarquía electiva a una hereditaria. Sus intenciones fueron percibidas como un peligro para los intereses aristocráticos, quienes encabezaron una rebelión liderada por Sisenando, gobernador de la provincia de la Narbonense, a finales del año 630. El rey franco Dagoberto, ante la oportunidad de debilitar al Regnum Gothorum, apoyó la rebelión a condición de la entrega del missorium de Aecio, tesoro de gran importancia para los visigodos. Ante la gravedad de la situación, condicionada por la traición nobiliar e incluso de familiares del propio rey, Suintila depuso las armas y rindió el reino ante Sisenando en el año 631. En el IV Concilio de Toledo del año 633, Suintila fue excomulgado, Sisenando fue legitimado como nuevo rey y se oficializó el carácter electivo de la monarquía visigoda.

Recesvinto

Ascendió al gobierno en solitario en el año 653 tras cuatro años de reinado junto a su padre Chindasvinto, creándose un paralelismo con la creación del proyecto político de Leovigildo y Recaredo. Heredó una política interior autoritaria y represiva que contrastó desde el principio con un carácter conciliador. Rápidamente tuvo que hacer frente a una rebelión liderada por el caudillo Froya y los vascones, rompiendo el asedio que habían acometido éstos a la ciudad de Zaragoza y dando muerte al rebelde. A diferencia del tono pacificador que tuvo con la nobleza y la Iglesia, Recesvinto derivó contra la sociedad judía una dirección opresiva destacada, decretando destierros a todos los herejes enemigos del Cristianismo.

Corona de Recesvinto, parte del Tesoro de Guarrazar.

Dos hechos fundamentales marcaron el reinado de Recesvinto. Por un lado, el VIII Concilio de Toledo del año 653, en el que suavizó las leyes contra los rebeldes y traidores promulgada por su padre Chindasvinto; y se discutió sobre las propiedades y los bienes que correspondían a la Corona resultado de las confiscaciones realizadas por su padre. Las actas de dicho concilio fueron firmadas, además del rey y los obispos, por abades y altos magnates del reino, fortaleciendo la proyección del officium palatinum. Por otro lado, la redacción en el año 654 del Liber Iudiciorum, logrando así un éxito rotundo en la unificación social y legislativa entre hispanorromanos, visigodos e hispanovisigodos. Del texto legislativo emana también una mayor militarización de la administración y la incorporación de competencias recaudatorias a los duques.

Recesvinto falleció en Gérticos en el año 672, evidenciando una lenta pero continua transformación del territorio hacia un protofeudalismo marcado por el poder nobiliario. Del periodo correspondiente a su reinado podemos identificar la construcción de la iglesia de San Juan de Baños, en Palencia, y el hallazgo, en el municipio de Guadamur, de la corona votiva del tesoro de Guarrazar, expuesto en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

Wamba

Cuando Recesvinto falleció en el año 672, en la misma localidad de Gérticos se encontraba un amplio número de nobles que eligieron a Wamba como su sucesor. Destacó principalmente por su excelencia militar, que llevó a cabo mediante una grandiosa victoria contra la sedición de Narbona; un nuevo triunfo contra vascones y astures rebeldes; y el decreto de una nueva ley militar que obligaba a nobles y obispos a formar mesnadas contra focos rebeldes si se ubicaban en un radio de cien millas. No obstante, también destaco por su obra reformadora, dentro de la urbs regia de Toledo, transformando y mejorando puertas, murallas y edificios.

Monumento a Wamba. Fuente: abc.es

Sin embargo, su obra legislativa, a través de la creación de nuevos obispados y del férreo control sobre el patrimonio eclesiástico, lo posicionó como candidato a una nueva traición. En el año 680, Wamba recibió la penitencia pública tras enfermar gravemente, pudiendo tratarse de un envenenamiento. Su milagrosa recuperación no evitó la pérdida del trono en favor de Ergivio tras la firma de un documento que lo nombraba sucesor. Tras este suceso, ingresó en el monasterio de San Vicente en Pampliega, en Burgos, falleciendo en el año 688.

Wamba, según las fuentes historiográficas, fue el último rey que proporcionó esplendor al Regnum Gothorum, comenzando un largo periodo de decadencia que finalizaría, entre los años 711 y 726, con la invasión musulmana del reino en plena guerra civil entre los partidarios del dux Rodrigo y los de Agila II tras la muerte de Witiza.

Bibliografía

ARSENAL, L. (2020). Godos de Hispania. Editorial EDAF.

GÓMEZ ARAGONÉS, D. (2020). Historia de los Visigodos. Editorial Almuzara.

SANZ SERRANO, R. (2009). Historia de los Godos. Editorial La Esfera De Los Libros.

SOTO CHICA, J. (2020). Los visigodos. Hijos de un dios furioso. Desperta Ferro Ediciones.