El secuestro de Perséfone por el dios del inframundo Hades, amenazaba con condenar al mundo entero en un invierno sin fin. Sin embargo, un último trato con el señor de los muertos provocó que la doncella pudiese volver por un tiempo con su madre Deméter y que de esta manera, regresase la primavera.

El rapto de Perséfone, por Rubens hacia 1636-1637

Perséfone y Hades

Deméter, la diosa maternal de la tierra, era hija de Crono y Rea y hermana de Zeus. Seducida por este último, concibió una bella hija llamada Perséfone. Gracias a la artes de Deméter, los campos reverdecían y los frutos crecían. Desde tiempos muy antiguos, esta diosa era muy venerada, pues sin ella la agricultura no podía proveer de alimentos a los mortales.

La existencia de Deméter transcurría sin grandes sobresaltos hasta que Hades, dios del inframundo y hermano de Zeus, se fijó en su hija Perséfone. Hades consiguió permiso de Zeus para llevarse a su hija al inframundo, aunque sin contar contar con la opinión de Deméter. Aprovechando que la joven se encontraba jugando inocentemente, la tierra se abrió ante ella y Hades se la llevó consigo.

Estatua de Perséfone, 180-190 d.C.

La diosa Deméter se empezó a preocupar ante la ausencia de su hija. Visiblemente afectada por esta pérdida, la empezó a buscar por todas partes. Incluso empezó a descuidar sus obligaciones, por lo que los campos ya no rendían sus frutos como antaño. Deméter recorrió los confines del mundo, hasta que se enteró que había sido raptada por su tío Hades y que se hallaba recluida en el inframundo. 

Aunque sabía que su hija se hallaba con vida, el enfado de la diosa no pudo ser mayor. Decidida a acabar con esta situación, fue ella misma al averno para hablar con su hermano. No obstante, a pesar de los ruegos de Deméter, Hades no podía dejar marchar a Perséfone pues la joven había roto el ayuno. Existía una ley que ni siquiera los dioses podían romper, por la cual cualquiera que probara la comida de los muertos quedaba condenado a jurar fidelidad a Hades.

Hades y Perséfone. Fuente: mitosyleyendas.club

Parecía que la situación favorecía al dios del inframundo, pues Ascáfalo, hijo de la ninfa de la laguna Éstige, declaró que había visto comer a Perséfone siete granos de una granada. Aunque sin estar de acuerdo con su hermano, nada podía hacer Deméter ante este designio. La diosa encargada de asegurar la agricultura marchó triste y apesadumbrada. Con el paso del tiempo, los hombres imploraron la ayuda de Zeus pues de lo contrario, los campos morirían y todos podrían perecer de hambre.  

El que era considerado como el padre de los dioses, descendió al inframundo para tratar de convencer a Hades de que debía dejar libre a Perséfone. Sin embargo, este se mantuvo inflexible. Nadie podía romper la ley que imperaba en el mundo de los muertos, ni siquiera el mismísimo Zeus. Aún así, logró arrancarle un pacto, que sino justo, al menos era satisfactorio para ambas partes: Perséfone podía permanecer la mitad del año con Hades en calidad de esposa, mientras que en la otra mitad podría reunirse con Deméter.

Así fue como la diosa de la tierra y de la agricultura pasaba seis meses inactiva en espera de reencontrarse con su hija. Durante este período, la naturaleza se vestía de colores melancólicos y los árboles iban perdiendo sus hojas hasta el comienzo del invierno. Pasado este tiempo, con la vuelta de Perséfone, los campos volvían a la vida tornándose de tonos alegres. Además con el fin de permanecer todavía más tiempo con su madre, el Sol la obsequiaba con días más largos, luminosos y calurosos.

Reflexión del mito

Este conocido mito griego trata de dar respuesta al porqué de la sucesión de las estaciones. A lo largo de milenios, los agricultores han trabajado duramente la tierra para que diera sus ansiados frutos. Esto no hubiera sido posible sin conocer los entresijos de las diferentes estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. El homo sapiens siempre se ha preguntado la razón de los fenómenos naturales, en aras de poder lograr su pleno bienestar. En una época en la que el ser humano moderno parece que ha perdido el contacto con la naturaleza, la historia de Perséfone nos lleva de nuevo a nuestros orígenes como especie. 

El mito de Perséfone y Hades trata de dar una explicación a las cuatro estaciones. Fuente: radiosefarad.com

La llegada del invierno siempre se ha asociado a cierta melancolía, mientras que en la primavera los campos vuelven a florecer, por lo que generalmente en este período se producen sentimientos más positivos. Hoy en día tenemos una fe innata en los progresos de la tecnología y la ciencia, que han conseguido avances inimaginables hasta hace unos años. Esto incluye, cómo no, a las actividades agrícolas, de las que depende nuestra civilización. No obstante, no deberíamos pensar que somos dioses capaces de moldear las leyes de la naturaleza a nuestro antojo, pues quizás algún día podrían volverse en nuestra contra.

Bibliografía

Commelin, P. (2017). Mitología griega y romana. La Esfera de los Libros, S.L.

Goñi, C. (2017). Cuéntame un mito. Editorial Ariel.

Hard, R. (2004). El gran libro de la mitología griega. La Esfera de los Libros, S.L.

Schwab, G. Leyendas griegas. Editorial Taschen