Posiblemente a todos nos suenen sagas cinematográficas tan emblemáticas como Terminator o Regreso al futuro, en el que sus protagonistas ya sean estos humanos o cyborgs viajan frecuentemente en el tiempo para ‘corregir el pasado’ y de esta manera alterar el futuro. Pero, ¿es posible viajar en el tiempo? Y en caso afirmativo, ¿qué consecuencias tendría? En este artículo se pretende dar una respuesta a este eterno dilema de la humanidad.

Imagen del modelo T-800 de la saga Terminator

Viajes en el tiempo: ¿ciencia ficción o realidad?

Un viaje a través del tiempo constituye un desplazamiento hacia adelante o hacia atrás en diferentes puntos del tiempo, de una manera similar a un desplazamiento en el espacio. A lo largo de la historia de la humanidad, se ha soñado tanto con la posibilidad de visitar a nuestros lejanos ancestros de tiempos remotos como con la alternativa de admirar la tecnología de mundos futuros, capaz de llevar a cabo acciones hoy por hoy inimaginables. El género de ciencia ficción ha imaginado ambas opciones.

Han sido innumerables las novelas que han tratado este tema como por ejemplo Un yanqui en la corte del rey Arturo (1889) de Mark Twain, La máquina del tiempo (1895) de H. G. Wells, Un agujero en el cielo (1950) de Isaac Asimov, 22/11/63 (2011) de Stephen King así como algunas sagas cinematográficas tan famosas como el Planeta de los Simios, Terminator o Regreso al futuro. Pero, ¿hasta que punto esta proeza podría hacerse realidad algún día? Y todavía más importante, ¿sería recomendable?

La paradoja de la inexistencia de los viajeros en el tiempo

Ante la incógnita de la posibilidad de viajar en el tiempo, cabría preguntarnos por qué no hemos sido visitados alguna vez por viajeros del tiempo. Para explicar esta realidad, se ha postulado que la humanidad se habrá extinguido antes de que hayamos podido dar con la clave al eterno dilema. Otra interesante paradoja es aquella que plantea que aunque se fabricase una máquina del tiempo dentro de por ejemplo cien años, esta no podría retroceder a un tiempo pasado en el que no hubiese sido inventada dicha máquina. Es decir, para nuestra suerte o desdicha solo podríamos trasladarnos a aquellas épocas en las que esta máquina siempre hubiese existido. Así que por el momento habría que ir olvidándose de presentarnos en épocas exóticas.

Según una paradoja, aunque se inventase una máquina del tiempo no podríamos viajar a épocas anteriores a su fabricación

Otras teorías pseudocientíficas confirman la existencia de viajeros temporales ocultos, los cuales preferirían mantenerse al margen actuando como una especie de ‘turistas’ o meros observadores. Como es obvio, estas teorías nunca se han podido demostrar científicamente. No obstante, ciertos individuos no han dudado en calificar a determinados inventores o literatos especialmente notables como una suerte de viajeros en el tiempo (como Leonardo da Vinci o Julio Verne). A su vez, vestigios de la Edad Antigua como el mecanismo de Anticitera o las baterías de Bagdad, son frecuentemente mencionados como elementos no acordes a su época, si bien es necesario estudiarlos en todo su contexto.

La paradoja de los gemelos

Las novelas y películas de ciencia ficción han explorado la posibilidad de viajar hacia el futuro, en busca de respuestas para solucionar los problemas actuales de la humanidad. Aunque pueda parecer una ilusión, se han llegado a plantear cuestiones ciertamente inquietantes. La paradoja de los gemelos fue formulada por Albert Einstein al desarrollar su famosa teoría de la relatividad especial. Según esta teoría, la medida del tiempo no es absoluta y por tanto, la diferente medida de tiempos depende del estado de movimiento relativo.

De acuerdo a este planteamiento, esta paradoja establece que tomando dos gemelos como ejemplo, uno de ellos realizaría un largo viaje en una nave espacial a velocidades cercanas a la velocidad de la luz mientras que el otro se quedaría en la Tierra. Al regresar de su viaje al cabo de unos años, se observaría que el gemelo terrestre presenta un aspecto mucho más envejecido que aquel que emprendió su viaje interestelar, aun siendo gemelos. Pero, ¿a qué se debe esta paradoja? Y sobre todo, ¿sería posible llevarla a cabo con la tecnología actual? Analicemos detenidamente estas dos cuestiones.

Desde la perspectiva del gemelo viajero el tiempo transcurrido en la Tierra habría resultado extremadamente veloz sin haberse percatado de ello. Al mismo tiempo, para el gemelo terrestre el tiempo transcurrido en el espacio para su hermano habría sido demasiado lento. El hecho mismo de la paradoja radica en averiguar cual de los dos gemelos está en lo cierto. Se ha podido demostrar que el tiempo transcurre de forma diferente para observadores distintos y que el reencontrarse en el mismo punto espacio-temporal, uno habría envejecido menos que el otro.

Este hecho se constató a través de un experimento realizado por J. C. Hafele y R. Keating en 1971 mediante la medición del tiempo en dos relojes subatómicos, uno situado en la Tierra y otro en un avión durante un vuelo comercial. Resultó que el reloj que había volado se hallaba retrasado en unas pocas centésimas de milésima de millonésima de segundo. Los datos fueron publicados por la revista Science en 1972. Como podemos observar, aunque esta paradoja resulte cierta, la diferencia temporal es tan irrisoria con la tecnología de la que disponemos hoy en día que no podríamos realizar estos ‘viajes en el tiempo’.

Paradoja de los gemelos. En la primera imagen ambos tienen la misma edad. Sin embargo, en la segunda imagen el tiempo ha transcurrido más rápido para el gemelo que se quedó en la Tierra. Fotografía de Enrique Castaños, fuente: Cienciadelux

Consecuencias de los viajes al pasado: la paradoja del abuelo o la paradoja de Hitler

El hecho de que pudiésemos viajar al pasado a través de una máquina del tiempo (como el icónico DeLorean de la trilogía Regreso al futuro), aunque fuese muy tentador, también plantea numerosos dilemas como por ejemplo la paradoja del abuelo. Esta paradoja fue planteada por el escritor francés de ciencia ficción René Barjavel en su novela El viajero imprudente (Le vogager imprudent) de 1942, aunque ya había sido mencionada en la obra póstuma de Mark Twain El forastero misterioso de 1916.

En este planteamiento tan curioso, una persona viaja en el tiempo e imprudentemente mata a su abuelo biológico antes de que este pueda concebir a su padre o madre. En este caso, puesto que el padre o madre del viajero no ha sido concebido, por ende el propio viajero también habrá dejado de existir y por tanto nunca habría podido realizar ese viaje al pasado para matar a su abuelo. Pero de esta forma, al no haber podido matar a su abuelo, el viajero entonces si sería concebido y sí podría viajar al pasado para eliminarlo y así se entraría en un bucle eterno sin fin.

Otra variante de esta cuestión, es la llamada paradoja de Hitler según la cual un viajero del tiempo regresa al período anterior a la Segunda Guerra Mundial para asesinar a Adolf Hitler y así evitar el estallido del conflicto. Si esto pudiera ser posible, al acabar con la vida del odiado führer automáticamente se eliminaría el motivo del viaje en el tiempo y el conocimiento de la utilidad del mismo. Según este planteamiento, de no haberse producido la Segunda Guerra Mundial, entonces desaparece el interés en viajar al pasado para asesinar a Hitler.

Aquí también se aplicaría la paradoja del abuelo pues las consecuencias de la existencia de Hitler son tan globales para la humanidad, que la probabilidad de verse influenciado por sus efectos para toda persona nacida después de 1945 es muy grande. Por tanto, a nuestro regreso al tiempo presente, este sería totalmente diferente. En última instancia, lo que intentan demostrar estas paradojas es la imposibilidad de viajar al pasado. Esto es debido a que incluso en el hipotético caso de que un viajero del presente se trasladase al pasado y este se mantuviera totalmente estático, se alteraría de forma irremediable el futuro y la propia posibilidad de emprender ese viaje hacia el pasado.

Imagen del mítico Delorean de la saga ‘Regreso al futuro’ convertido en máquina del tiempo. Fuente: ElSoldeMéxico

Universos paralelos: la paradoja del gato de Schrödinger

El gato de Schröndinger es una paradoja ideada por Erwin Schrödinger en 1935. Según esta experimento mental, un gato hipotético podría estar vivo y muerto a la vez, lo que se conoce como estado de superposición cuántica como consecuencia de estar vinculado a un evento subatómico aleatorio que podría suceder o no. En el escenario de Schröndinger, un gato queda encerrado en una cámara de acero, en la cual su vida depende del estado de un átomo radiactivo, de si se ha descompuesto y emitido radiación o no. Según este planteamiento, antes de este estado, el gato permanece vivo y muerto a la vez. Aunque Schröndinger quería mostrar a través de este ejemplo los absurdos de la mecánica cuántica de su tiempo, posteriores interpretaciones han determinado que la superposición del gato vivo o muerto se ajusta bastante a la realidad.

Aunque pueda parecer surrealista, una posible solución a los viajes en el tiempo podría ser la hipótesis física de los universos paralelos, desarrollada por Hugh Everett en 1957. Según esta hipótesis existen varios universos o realidades relativamente independientes. La física cuántica junto con el desarrollo de la teoría de cuerdas han dado a entrever la posibilidad de la existencia de universos paralelos conformando lo que se conocería como multiverso. Aunque en el momento de ser planteado este supuesto la mayor parte de la comunidad científica expresó un claro escepticismo, hoy en día esta hipótesis goza de gran respeto. Incluso ha llegado a ser utilizada en numerosas ocasiones por el género literario fantástico, como en Star Trek, Stranger Things, The Mist, The Man in the High Castle o Rick and Morty, entre otras sagas.

Un atajo en el espacio-tiempo: los agujeros de gusano

En el caso de querer ahorrar enormes cantidades de energía y presupuesto en alcanzar nuestro objetivo, podríamos hacer uso de los llamados agujeros de gusano. Este concepto, descrito en las ecuaciones de la relatividad general, hace referencia a un atajo a través del espacio y del tiempo. Suele representarse por medio de dos extremos unidos en torno a una ‘garganta’ a través de la cual se desplazaría la materia. En teoría, un agujero de gusano podría ser utilizado para viajar en el espacio-tiempo. Para ello, se debería acelerar un extremo del agujero a una velocidad relativamente alta respecto del otro extremo. Visto por un observador externo, en cada extremo se produciría un cambio en la medición del tiempo similar a la ocurrida en la paradoja de los gemelos.

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Representación de un agujero de gusano en el espacio-tiempo. Fuente: agenciasinc

Actualmente no se ha podido demostrar que el espacio-tiempo conocido contenga estructuras de este tipo, por suerte o por desgracia. Por otro lado, reputados científicos consideran casi imposible poder convertir un agujero de gusano en una especie de ‘máquina del tiempo‘. Esto es debido a que una retroalimentación de las partículas vitales con una intensidad en constante aumento durante el viaje a través de estos agujeros, destruiría todo antes de poder alcanzar el otro extremo. Todo parece indicar que todavía estamos muy lejos de poder viajar en el tiempo. No obstante, por las enigmáticas consecuencias que podría ocasionar un viaje de estas características por muy ‘honorables’ que fueran nuestras intenciones (como le ocurrió al bueno de Marty McFly), casi es mejor no aventurarnos demasiado en estas cuestiones.

Fotograma de la película Regreso al futuro (1985). A la izquierda, el inventor de la máquina del tiempo, el científico Emmett Brown, apodado ‘Doc’ y a la derecha su amigo el joven Marty Mcfly, protagonista de la saga

Bibliografía

Davies, P. (2002). Cómo construir una máquina del tiempo. Penguin Books.

Hawking S. (1988). Breve historia del tiempo. Transworld Publishers LTD.

Redacción BBC News Mundo. ‘El científico que ha dedicado su vida a construir una máquina del tiempo (y la conmovedora historia que lo inspiró)’. https://www.bbc.com/mundo/noticias-44795195

Schröndinger E. (1935). La situación actual en la mecánica cuántica. Naturwissenschaften.