Los seres humanos, como todos los mamíferos, somos animales endotérmicos. Esto significa que tenemos la capacidad de termorregular nuestro cuerpo para mantener una temperatura constante. La temperatura corporal de otros animales, los ectotérmicos, depende de la temperatura del ambiente, por lo que su hábitat está más restringido.

Hipotálamo

A través de una serie de movimientos musculares y de cambios en los vasos sanguíneos es posible que generemos calor o que lo liberemos rápidamente, y estos procesos están regulados por el hipotálamo.

El hipotálamo es una estructura muy importante del cerebro que interviene en la regulación de la temperatura, los ritmos circadianos, el apetito, etc.

El hipotálamo es una región del cerebro que conecta el sistema nervioso con el sistema endocrino. Mediante la liberación de una serie de hormonas, el hipotálamo es sensible a los estímulos olfativos, regula el ritmo circadiano, el apetito y la sed, funciones endocrinas y la temperatura corporal entre otras muchas funciones.

La parte posterior del hipotálamo, núcleo hipotalámico posterior, es la encargada de mantener el calor. Por otro lado, es el núcleo hipotalámico anterior el encargado de refrigerar el cuerpo cuando hace calor.

Mecanismos de termorregulación

Cuando hace frío o calor, se envían señales para indicar al hipotálamo que es necesaria su intervención para mantener la temperatura corporal estable. El hipotálamo actúa sobre las arteriolas (un tipo de vaso sanguíneo de diámetro pequeño) de los músculos lisos. Las células sanguíneas se mueven por lar arteriolas y este movimiento es energía y genera calor. Cuanto más flujo sanguíneo, más energía es liberada.

La vasodilatación permite que la sangre se mueva con mayor fluidez, lo cual libera más calor y refrigera el cuerpo. En contraposición, la vasoconstricción encoge los vasos sanguíneos impidiendo un movimiento fluido de las células sanguíneas. Esta falta de movimiento reduce la producción de calor y por lo tanto, la pérdida del mismo.

El músculo esquelético también tiene un papel importante en la regulación térmica. Cuando el hipotálamo detecta que hace frío, envía señales a los músculos esqueléticos para que se contraigan. En la contracción, moléculas de ATP* se rompen dando lugar a ADP + P + energía. Esta reacción química libera energía, es exotérmica, y genera calor.

Representación de una molécula de ATP. En azul, la base nitrogenada; en el centro, la ribosa; y en naranja, los tres fosfatos.

*El ATP, adenosín trifosfato, es una molécula formada por una base nitrogenada (adenina), una azúcar (ribosa) y tres fosfatos. Esta molécula es muy importante en los seres vivos porque es una forma de almacenaje de energía.

A esta contracción muscular involuntaria o temblor es a lo que llamamos tiritar.

Referencias

Donaghy, M. (2005). Neurology (2nd ed., Oxford core texts). Oxford [etc.: Oxford University Press.