El 8 de mayo de 1945, quedó consumada la rendición incondicional del III Reich frente a las potencias aliadas en el teatro europeo. Atrás se había dejado al mayor conflicto militar jamás vivido por la humanidad. Pese a dominar la práctica totalidad del continente europeo entre 1941 y 1942, el avance de las tropas soviéticas por el este y las anglo-norteamericanas por el oeste dio al traste con el pretendido ‘Imperio de los Mil Años’. Pero, ¿por qué los alemanes perdieron la guerra?

Razones principales por las cuales el III Reich perdió la guerra

El III Reich alemán empezó una contienda el 1 de septiembre de 1939, que a pesar de sus rápidos avances iniciales, estaba condenada al fracaso al haber cometido una serie de errores garrafales a medida que avanzaba el conflicto. Estos fallos irremediables que condujeron a su derrota fueron los siguientes:

Las principales operaciones militares fueron dirigidas por el propio Adolf Hitler, el cual solo había conseguido llegar a la categoría de cabo y lo fiaba todo a su ‘intuición infalible’. En el supuesto caso de que altos puestos del ejército alemán dotados de mucha más experiencia en los campos de batalla mantuvieran opiniones opuestas al führer, estos acababan cesados de forma fulminante. Además, a medida que se acercaba el aciago final, las decisiones de Hitler se tornaban cada vez más rocambolescas y alejadas del sentido de la realidad. El jefe del Estado Mayor del Alto Mando del Ejército Alemán (OKH), Franz Halder, no dudó en responsabilizar a Hitler de todos los desastres de la guerra, si bien el führer conocía de alguna manera la dimensión económica del conflicto al priorizar ciertos objetivos sobre otros.

El III Reich subestimó la capacidad logística y de recursos tanto de sus adversarios como de la suya propia. Un punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial fue la invasión de la Unión Soviética, acontecida el 22 de junio de 1941. Esta decisión fue tomada en parte debido al resultado de la Guerra de Invierno de la URSS contra Finlandia, en la que hubo un excesivo número de bajas soviéticas. Por otro lado, la Gran Purga decretada por Stalin a finales de los años 30 había afectado a gran parte de la cúpula militar soviética. Estos dos hechos, unidos al sentimiento racista profesado contra los pueblos eslavos (llamados despectivamente Untermensch, infrahombres) precipitó el inicio de la Operación Barbarroja.

operacion barbarroja
Tropas alemanas durante el desarrollo de la Operación Barbarroja

El führer planeaba convertir a la Unión Soviética en una especie de colonia alemana de acuerdo a la teoría del espacio vital o Lebensraum. Hitler creyó erróneamente que la conquista de tan vasto territorio culminaría antes de la llegada del invierno. No obstante, los constantes retrasos y cambios en la estrategia propiciaron que el ejército alemán no se hallara lo suficientemente equipado para emprender semejante empresa según se acercaba el invierno. Además en su total desprecio hacia los pueblos del este de Europa, Hitler no supo aprovechar la oposición que existía al régimen estalinista en zonas como Ucrania, donde en un principio las tropas alemanas fueron recibidas paradójicamente como libertadores. A finales de 1941, el III Reich se quedó a escasos kilómetros de alcanzar Moscú, la capital soviética.

3º Tras el ataque sorpresa a la base naval de Pearl Harbor por parte del Imperio Japonés, el 11 de diciembre de 1941 en virtud del Pacto Tripartito el III Reich declaró la guerra a Estados Unidos, cuyos ciudadanos también eran considerados por Hitler como Untermensch, producto de los vicios y de las mezclas raciales e incapaces de sostener el esfuerzo de la guerra. Sin embargo, este hecho ocasionó que los alemanes se vieran enfrentados al mismo tiempo contra tres super potencias con mayor cantidad de recursos demográficos y materias primas: el Imperio británico, la Unión Soviética y los Estados Unidos.

4º El territorio del III Reich fue víctima de los constantes bombardeos anglonorteamericanos que afectaron gravemente a su producción industrial, sus comunicaciones y los núcleos de población civil. El objetivo de los aliados era la destrucción progresiva del sistema militar, industrial y económico alemán. Dos de los ataques aéreos más contundentes fueron el bombardeo sobre la ciudad de Hamburgo en verano de 1943 y sobre Dresde en febrero de 1945, destruyéndolas casi en su totalidad.

Máximo apogeo del III Reich, 1942. En verde, los países aliados no ocupados por Alemania y sus colonias. En rojo, la Unión Soviética, invadida el 22 de junio de 1941. En azul oscuro, el III Reich y sus aliados. En azul claro, los países ocupados por Alemania y en el azul más claro, la Francia de Vichy y sus colonias. En gris, los países neutrales.

Otras razones que provocaron la derrota alemana

Existen además otras razones de calado por las cuales el III Reich se vio abocado a su total rendición ante los aliados:

1º La estrepitosa alianza con Benito Mussolini, el cual fue encadenando severos reveses militares como en el norte de África o Grecia, que necesitaron del inmediato apoyo alemán. Por otro lado, el ejército italiano estaba anquilosado y fuertemente desmotivado para sostener una guerra de semejantes proporciones.

fascismo
En el centro de la imagen vemos a un triunfante Benito Mussolini. El aliado italiano demostró ser más un estorbo que una ayuda

2º El abuso de la superioridad alemana en ingeniería, mediante el cual se fabricaron multitud de modelos de armas apresuradamente, con mecanismos extraordinariamente complejos que no se adecuaban a las características físicas del campo de batalla. Por si fuera poco, se derrocharon enormes cantidades de recursos en el desarrollo de armas imaginarias que nunca llegaron a ver la luz. De alguna manera, se pretendía ‘ganar la guerra del presente con las armas del futuro’. En contraste, los aliados se dedicaron a fabricar en masa modelos de armas mucho más fiables y baratas.

3º La deficiencia del espionaje alemán, incapaz de competir contra los espías rusos o británicos. Los servicios secretos aliados lograron descifrar los mensajes codificados alemanes de su máquina Enigma, lo que permitió anticiparse al enemigo. Además, los servicios de espionaje alemán cayeron en casi todas las trampas de desinformación orquestadas por los británicos como la Operación Mincemeat (para hacerles creer en un falso desembarco en Cerdeña y Grecia en lugar de Sicilia) o la Operación Fortitude (en este caso para engañarles acerca de un supuesto desembarco en el puerto de Calais en lugar de Normandía).

Imagen de la máquina Enigma, descifrada por los servicios secretos aliados. Fuente: abc

4º La acuciante escasez de acero y petróleo por parte del III Reich. Los aliados controlaban el 90% de la producción de petróleo natural frente a un exiguo 3% por parte de las Potencias del Eje. El bloqueo aéreo de Alemania fue concebido deliberadamente para exacerbar los efectos de esa carestía de materias primas. Con el fin de corregir este defecto, Hitler ideó la Operación Azul en un desesperado intento por tomar el control de los recursos petrolíferos del Cáucaso, que más tarde derivó en un fracaso absoluto al desviar parte de sus tropas en la conquista de Stalingrado.

5º La situación económica alemana durante el desarrollo de la contienda. No fue hasta 1943 cuando se decidió reorientar la producción hacia el esfuerzo bélico y disminuir la fabricación de bienes de consumo. Mientras tanto, durante esos años los aliados habían superado con creces al III Reich en cuanto se refería a producción bélica. Por otro lado, también se decidió muy tardíamente destinar la población femenina alemana hacia el trabajo en las oficinas, fábricas o transportes. Por contra, en la Unión Soviética la mujer cumplía el mismo cometido que el hombre, incluido el servicio de armas.

6º La obsesiva prioridad que concedió el III Reich en cuanto al exterminio del pueblo judío y de otras minorías que supuso un auténtico derroche de recursos y de medios tanto civiles como militares, muy necesarios en el desarrollo de las operaciones militares. Aún incluso perdiendo claramente la guerra, para el año 1944 todavía se dedicaban a esta tarea miles de funcionarios, soldados y material de transporte, cuya máxima expresión se encontraba en los terribles campos de concentración.

Fin de la guerra y reajuste de las fronteras

Todos estos puntos anteriormente expuestos contribuyeron a la derrota definitiva de Alemania en 1945. Tras la victoria aliada, el territorio alemán fue dividido entre los vencedores (Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia y Reino Unido) creando cuatro zonas de ocupación. A su vez, Prusia Oriental se repartió entre Polonia, Lituania y la Unión Soviética, los Sudetes reintegrados a Checoslovaquia, Pomerania y Silesia pasaron a Polonia y Alsacia y Lorena restituidos a Francia. En total, Alemania perdió 116.762 km2 (unidos a los 68.487 km2 que ya había perdido de su derrota de la Primera Guerra Mundial). Un nuevo orden bipolar con Estados Unidos y la Unión Soviética a la cabeza se abría paso en las páginas de la historia: la Guerra Fría.

La bandera soviética ondea en el Reichstag. Fuente: abc

Bibliografía:

Altares G. (2021). ‘Operación Barbarroja: el día en que Hitler perdió la Segunda Guerra Mundial’. Elpais. https://elpais.com/internacional/2021-06-20/operacion-barbarroja-el-dia-en-que-hitler-perdio-la-segunda-guerra-mundial.html

Comellas, J. L. (2002). Historia breve del mundo contemporáneo. Ediciones RIALP, S.A. Madrid

Galán, E. J. (2012). Historia del mundo contada para escépticos. Editorial Planeta, Barcelona.

Galán, E. J. (2015). Historia de la Segunda Guerra Mundial contada para escépticos. Editorial Planeta, Barcelona.