En la anterior ocasión un servidor les habló acerca de lo que fue la arteria principal del Imperio Español durante casi 300 años: la Carrera de Indias. Hoy les traigo la sangre que recorría dicha arteria, el sostén de toda la política exterior de la Monarquía Hispánica, el orgullo de las Indias y la codicia de toda Europa: la plata.

Aunque a comienzos del Descubrimiento el oro era la principal promesa que ofrecía el Nuevo Mundo, conforme las huestes españolas se fueron adentrando en el continente pronto advirtieron que por muy deseado que fuese, el oro no era el metal precioso más abundante de aquellas tierras. A partir de la Conquista de México y especialmente con la de Perú, quedó patente que la calidad y cantidad de los yacimientos argentíferos superaba con creces a los áureos.

Desde un primer momento el espejismo metalífero significó un potente imán de atracción, despertaba la imaginación y las ambiciones de miles de castellanos que henchidos en la miseria del solar peninsular, soñaban con enriquecerse y lograr un porvenir mejor allende de los mares. Sin darse cuenta, mientras buscaban riquezas suficientes para resarcirse económicamente del desembolso inicial y obtener cuantiosos beneficios, los conquistadores estaban sentando las bases del futuro Capitalismo europeo, de la primera Economía-Mundo.

La plata puso los cimientos de todo este modelo macroeconómico. Ya lo afirmaba el virrey peruano Francisco de Toledo (1569-1581) en una carta enviada a Felipe II, en la cual decía que la plata conformaba “los ejes donde andan las ruedas de todo lo de este Reino”. O el virrey de Nueva España el marqués de Villamanrique (1585-1590), cuando en las instrucciones que dejaba a su sucesor le sugería que guardara con especial mimo los yacimientos argentíferos, ya que “es el nervio principal de donde se compone toda la riqueza de esta tierra”.

La “Edad de Plata” comenzó en la década de 1530, justo cuando las remesas de plata llegadas a Sevilla significaron el 87’5% de metales preciosos frente al 97% que representó el oro en la década anterior. En ese momento la Corona tomó conciencia de las dimensiones de la plata americana. Este cambio se debió a dos causas: el agotamiento del oro caribeño y el continuo descubrimiento de los cada vez más suculentos y abundantes yacimientos de plata. Los hallazgos de los filones argentíferos se sucedieron ininterrumpidamente a lo largo de dos siglos, pero sin duda las más importantes fueron: en Nueva España la famosa mina Zacatecas y en el Perú el legendario Cerro Rico de Potosí. Ambos filones descubiertos casi al mismo tiempo -el primero en 1546 y el segundo en 1545-.

¿Tan importantes eran Zacatecas y Potosí?

Zacatecas y Potosí fueron las principales vetas argentíferas del Imperio, la producción de ambas superaba el rendimiento del resto de yacimientos americanos.
Villa Imperial de Potosí con el cerro de fondo.

Por su importancia, alcance y dimensión, el Cerro Rico de Potosí merece un trato especial. El yacimiento boliviano cuatriplicó la producción de Zacatecas, y la riqueza generada por aquel promontorio bendecido pronto atrajo el interés de propios y extraños. En poco más de 50 años Potosí alcanzó el título de Villa Imperial y de no tener población alguna en 1545, en 1555 ya contaba con unos 45.000 habitantes y para 1610 podía presumir de poseer unos 160.000 ciudadanos.

Ahora bien, la explotación de Zacatecas y Potosí habría sido impensable sin el mercurio, o como era conocido en España: el azogue. La técnica de obtención de plata por amalgamación con azogue había sido experimentada en 1555 por el sevillano Bartolomé de Medina en Nueva España, y un año después el alemán Kaspar Loman mejoró el procedimiento. Para 1559 la técnica de amalgamación llegó a Perú, donde fue ámpliamente difundida. Gracias a esta tecnología las cifras de producción se dispararon hasta niveles inimaginables y se ponía fin al rudimentario sistema de guairas, por el cual los indígenas empleaban unos hornillos para extraer la plata por fundición. Se cuenta que por la noche el Cerro Rico parecía una luminaria con pequeñas fogatas brillando en la oscuridad.

¿Cómo de importante era el mercurio de Huancavelica?

Muy importante, indispensable. Podría decirse que la producción de plata de Potosí dependía de la producción de mercurio de Huancavelica.

Ruta del azogue de Huancavelica

Mientras en Zacatecas y la mayoría de minas de Nueva España el mercurio fue suministrado por las minas de Centroeuropa (principalmente Idria) y España (Almadén), Potosí y el Virreinato del Perú se abastecieron principalmente gracias al descubrimiento de las reservas de mercurio de Huancavelica. De esta manera se ahorraba un importante coste para los empresarios -la explotación siempre estuvo en manos privadas-, ya que el transporte del azogue podía retener entre el 25% y el 52% del beneficio total, a lo cual había que sumar el diezmo eclesiástico (10%) y el Quinto (25% aproximadamente) que se reservaba el rey.

¿Cuánta plata pudo llegar a España?

Entre 1503-1660 en la Casa de la Contratación se registraron casi 17.000 toneladas de plata, mientras el oro únicamente rondó los 180.000 kilogramos.

Las cifras de metales preciosos que llegaron a España son sorprendentes, aunque para nada totalmente reales, puesto que el fraude y la ocultación -siempre presentes en la condición humana- seguramente hayan omitido ingentes cantidades que jamás serán posibles de contabilizar. A pesar de todo, las remesas de plata que llegaron a suelo peninsular sirvieron no solo para sostener las guerras de los Habsburgo españoles, sino también para engrasar la primera economía globalizada, pues gracias a la plata americana se podían obtener los preciadísimos artículos asiáticos e incluso importar desde Europa recursos tan básicos y necesarios como el trigo, que solía escasear en las cada vez más frecuentes épocas de carestía.

Bibliografía

Serrera Contreras, Ramón María, La América de los Habsburgo.