Se conoce como pinturas negras a la serie de obras murales realizadas por Francisco de Goya entre los años 1819 y 1823. Se trata de pinturas al óleo sobre una superficie de revoco ubicada en su palacete la Quinta del Sordo. Los murales se trasladaron al lienzo y hoy en día las obras están expuestas en el Museo del Prado.

Francisco de Goya y Lucientes es una de las cumbres del arte universal y sus pinturas negras constituyen una excepcional genialidad de catorce composiciones realizadas con brío y expresadas con una característica tonalidad que encandila a cualquier espectador que se acerque a ellas. El ambiente lúgubre característico de esta serie impacta en la sensibilidad del espectador principalmente por las temáticas reflejadas y el cromatismo empleado.

Retrato del pintor Francisco de Goya. Pintura de Vicente López.

El particular contexto biográfico es imprescindible para abordar las pinturas negras. Es comúnmente aceptado que las circunstancias de Goya influyeron en gran medida en la producción de las obras mencionadas. A este respecto, cabe destacar su segunda gran enfermedad que lo debilitó y lo acercó a la muerte, o su segundo gran ciclo bipolar. Políticamente, es notable que el período de este programa iconográfico se ajuste bastante al Trienio liberal de la historia decimonónica española. En esta etapa se restauró la Constitución de Cádiz de 1812 a partir del pronunciamiento militar de Riego.

Pero más allá de la proyección sentimental y la perspectiva sociologista de las luces y sombras de las ideas revolucionarias, las pinturas negras de la Quinta del Sordo ofrecen una obra de difícil análisis estético. Las interpretaciones son tan variadas como sus intérpretes y los análisis radiográficos mostraron que bajo las pinturas hay otras anteriores con diferentes motivos y estilos que Goya modificó y tapó. No hacen falta interpretaciones, las pinturas negras estremecen y conmocionan de forma inmediata. Su terrible patetismo y su lúcida representación extrema de lo grotesco, las convierten en obras inconfundibles.

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En estas composiciones, Goya se aleja de las pautas académicas, a pesar de la fuerza del academicismo neoclásico, y opta por una pincela suelta. Las figuras humanas tienen por lo general los rostros distorsionados pintados con enérgicos brochazos con los que creó caras espantadas, gestos torcidos y actitudes expresivas. Destacan los acentuados contrastes cromáticos de blancos, negros, grises y ocres. Se pueden observar destellos de luz en cuerpos iluminados con fuertes contrastes, profundidades y relieves, y arriesgados planos que se aproximan y se alejan.

Los efectos de luz sobre las telas y la piel de los personajes en juego con las sombras de los fondos, producen una sensación de marcado pesimismo en consonancia con un espacio irreal, enigmático y aterrador. Es importante notar cómo Goya representa los grupos de personas con una percepción unitaria, de manera que el conjunto adquiere una identidad específica. Existe un efecto de metamorfosis en las figuras provocado por el ambiente nocturno y la acción de las composiciones. La fisionomía de las personas representadas adopta ciertas formas bestiales. En algunas pinturas se confunden hombres y mujeres; humanos, bestias, fantasmas, sombras y demonios.

El orden temático de Goya interpreta lo popular y confiere un carácter impresionista a su arte. Las pinturas negras exploran las dimensiones estéticas de lo feo y lo terrible. Asimismo, Goya es considerado como uno de los grandes representantes del Romanticismo. En consonancia con cierta línea romántica, las pinturas negras contienen rasgos que apuntan hacia lo pasional, lo morboso, la agitación o la devoción por lo misterioso y tremebundo, además del dolor, el desgarro, la locura y la vejez.

Estas son las pinturas negras de Goya:

1. Saturno

2. El aquelarre o El gran cabrón

3. La Romería de san Isidro

4. Perro semihundido

5. Duelo a garrotazos

6. Las Parcas (Átropos)

7. El Santo Oficio

8. La lectura

9. Dos viejos

10. Dos viejos comiendo

11. Una manola: Leocadia Zorrilla

12. Judit y Holofernes

13. Asmodea

14. Dos mujeres y un hombre

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Bibliografía

Bozal, V. Pinturas negras [Goya]. Enciclopedia del Museo del Prado.

Garrido Pérez, M. C. (1984). Algunas consideraciones sobre la técnica de las Pinturas Negras de Goya. Boletín del Museo del Prado. Vol. 5, N. 13, pp. 4-40.

Martín Díaz, O. (2002). Goya, pinturas negras. Trama y fondo. N. 13.