Tras la evacuación del ejército franco-británico en Durkenque el 26 de mayo de 1940 y la posterior rendición de Francia el 22 de junio de 1940, el III Reich alemán tenía bajo su control a la Europa continental de occidente. El único país que quedaba al frente de la resistencia era el Reino Unido, todavía protegido por su condición de isla.

Londres
Soldado inglés vigilando el cielo de Londres.

El III Reich contra el Imperio de Su Majestad

Hitler pensaba que una vez rendida Francia, no tendría muchos problemas en derrotar a Gran Bretaña. Estados Unidos seguía permaneciendo neutral y la Unión Soviética había firmado un pacto de no agresión con Alemania el 23 de agosto de 1939 (conocido como el pacto de Ribbentrop-Molotov). En aquel entonces Reino Unido contaba con la marina de guerra más potente del mundo. Hitler llegó a ofrecer un pacto de paz al Reino Unido, pero el primer ministro Winston Churchill se negó en rotundo tras profundas y largas reflexiones. Éste no se fiaba de las supuestas intenciones pacifistas del líder alemán y decidió emplear todos los recursos a su alcance para continuar la guerra aunque Reino Unido se encontrase solo frente a la amenaza nazi.

Plan Norte-Oeste

Si bien Hitler no tuvo noticia de dicha operación anfibia hasta mayo de 1940, la Kriegsmarine (la Armada alemana) ya la había estudiado en noviembre de 1939 en lo que se conoció como plan Norte-Oeste. Dicho plan planteaba una invasión a pequeña escala en las regiones de Yarmouth y Lowestoft mediante tres o cuatro divisiones de infantería, que sería seguida por una segunda oleada de divisiones Panzer y motorizadas. Se contaba con poder utilizar los puertos del Mar del Norte y el Báltico. Para entonces todavía no había empezado la campaña contra Francia y el Benelux entre mayo y junio de 1940. El alto mando de la Luftwaffe declaró en diciembre de 1939 que una invasión de Gran Bretaña solo podía contemplarse en condiciones de una superioridad aérea absoluta. Esto era debido a la incapacidad de la Kriegsmarine de poder ofrecer una escolta adecuada a los buques para la operación anfibia dada la supremacía incontestable de la Royal Navy.

Preparativos de la operación 

El almirante y comandante en jefe de la Kriegsmarine, Raeder, planteó a Hitler la posibilidad de una invasión el 21 de mayo de 1940. En un principio, no tuvo especial interés, pero ante la negativa del gobierno británico a la propuesta de paz, se retomó el plan. El contraalmirante Fricke elaboró un informe llamado ‘Estudio Inglaterra’ sobre la base del Plan Norte-Oeste. Las zonas de desembarco proyectadas serían el estuario del Támesis y Newcastle. En este informe se ponían de manifiesto las dificultades que entrañaba dicha operación, como la escasez de naves para llevar a cabo el desembarco. En la directriz 16 (del 16 julio de 1940) se cursaron las órdenes para iniciar la operación. Se consideró atravesar el Canal de la Mancha por el lado más estrecho del mismo. En el borrador de dicho informe aparecía la palabra ‘León’ pero Hitler decidió apodarla finalmente como la ‘Operación León Marino’. 

Operación León Marino
Mapa de la Operación León Marino

Condiciones para la operación

El plan pretendía organizar un ataque por sorpresa. Se había sugerido la posibilidad de ciertas acciones preliminares como la conquista de la isla de Wright o Cornualles. Para llevar a cabo la invasión con éxito era necesario cumplir una serie de objetivos:

  1. Destrucción del poder ofensivo de la Royal Air Force (RAF).
  2. Eliminación de minas enemigas en las rutas marinas y ulterior defensa de los puntos de desembarco (Dover, Aldernay y Portland) para evitar la entrada de fuerzas enemigas.
  3. Protección del cruce del Canal mediante artillería costera.
  4. Hostigamiento a las fuerzas navales británicas en el Mar del Norte y en el Mediterráneo con la ayuda de Italia.

La cadena de mando estaría al cargo de Brauchitsch, Raeder y Göring (tierra, mar y aire respectivamente). Las fuerzas de desembarco estarían comandadas por el mariscal Von Rundstedt. Se componían del 9º y 16º ejércitos organizados en tres oleadas. La primera oleada se compondría inicialmente de 6 divisiones (90.000 hombres) más el refuerzo de 7 divisiones más, sumando 260.000 hombres. En total el III Reich esperaba movilizar cerca de 1 millón de hombres en dicha operación. La Kriegsmarine se encargaría del transporte de tropas en los puertos de invasión. En cuanto a la Luftwaffe, su misión consistía en destruir a la RAF, proporcionar escolta a la flota de invasión y neutralizar las defensas costeras una vez producido el desembarco. Brauchitsch consideraba que la operación se completaría en un mes. Sin embargo, tan ambicioso plan se encontraría con la oposición firme de la Kriegsmarine. Hitler siempre consideró a la Operación León Marino una empresa demasiado arriesgada debido a la superioridad marítima del Reino Unido frente a Alemania. 

La Batalla de Inglaterra

Hitler ordenó a sus generales iniciar la operación a principios de julio de 1940. Para que tuviese éxito era necesario que la Luftwaffe tuviera en todo momento la superioridad aérea en el sudeste de Inglaterra. Después, una unidad de paracaidistas establecería una cabeza de puente desde Dover para que la Kriegsmarine alemana comenzara con el transporte de las tropas terrestres por vía marítima. Herman Göring, comandante de la Luftwaffe, prometió a Hitler una victoria rápida sobre la RAF británica que duraría solo unos pocos días. La estrategia se basaría en una aniquilación completa de las fuerzas aéreas británicas que permitiera posteriormente a la Wehrmacht iniciar un desembarco anfibio en suelo británico. Göring contaba para ello con tres flotas de la Luftwaffe que sumaban un total de 3.600 aviones frente a los 871 aparatos de la RAF.

A principios del mes de julio, la Luftwaffe se dedicó a atacar convoyes británicos en el canal de la Mancha, así como instalaciones industriales cerca de Londres, aeródromos militares y estaciones de radar, sin atacar por ahora a la población civil. A pesar de la supuesta superioridad numérica de la aviación alemana, Reino Unido contaba con la tecnología del radar, lo que le permitía una mayor rapidez de acción para detectar a los aviones enemigos. También se fabricaron en masa los llamados cazas Hurricane y Supermarine Spitfire.

Ante los ataques alemanes, se suspendió el tráfico marítimo británico en el Canal de la Mancha. El 15 agosto de 1940, Göring decidió cambiar de táctica y combatir directamente en suelo británico, en lo que se conoció como ‘Operación Día del Águila’. Los objetivos cambiaron para centrarse en bombardear activamente a los aeródromos británicos, las defensas costeras y las redes de carreteras, para hacer más efectiva la posterior invasión. Los británicos desarrollarían sistemas de camuflaje para hacer más indetectables sus aviones en el aire y además se crearon hangares falsos para que éstos fuesen bombardeados por la Luftwaffe.

Blitz: ataque sobre la población civil

Entre el 24 y el 25 de agosto de 1940, fue bombardeado por error el East End de Londres. Como respuesta, los británicos decidieron atacar el aeropuerto de Tempelhof y la factoría Siemens. También se llevaron ataques sobre Leipzig y Hannover aunque el objetivo principal era Berlín. El bombardeo sobre Berlín coincidió con la entrevista del ministro de Asuntos Exteriores soviético Molotov con su homólogo alemán Ribbentrop. En dicha entrevista Ribbentrop se jactaba de la inminente victoria alemana frente al Imperio Británico. Dicha entrevista se hubo de suspender por los ataques aéreos de la RAF, dejando en evidencia a Ribbentrop.

Aunque los daños sobre Berlín no habían sido cuantiosos, Churchill provocó la ira de Hitler ordenando el bombardeo sistemático de las ciudades británicas en vez de los aeródromos, como hasta entonces se había hecho. Esta táctica se conoció como con el nombre de ‘Blitz’, teniendo lugar entre el 7 de septiembre de 1940 y el 16 de mayo de 1941, con el objetivo de sembrar el pánico entre la población civil británica.

Suspensión de la Operación León Marino

A pesar de los múltiples esfuerzos de la Luftwaffe contra la RAF, no se estaba consiguiendo el objetivo principal de la operación, que era el de acabar con toda la aviación británica como requisito fundamental para llevar a cabo la Operación León Marino. Hitler decidió suspender la operación el 17 de septiembre de 1940 y emplear el bombardeo nocturno para así evitar enfrentamientos directos con la aviación británica. La RAF empezó a recibir pilotos procedentes de todos los rincones del Imperio Británico. También recibió voluntarios procedentes de países que ya habían sido ocupados por Alemania como franceses, belgas, polacos o checoslovacos.

A finales de mayo de 1941, se suspendieron los ataques alemanes masivos sobre el Reino Unido. Ante este descalabro, las autoridades alemanas consideraron demasiado arriesgado llevar a cabo una invasión anfibia a Reino Unido. La RAF seguía manteniendo su poderío en el aire y la Kriegsmarine seguía siendo muy inferior a la Royal Navy, por lo que este país quedaría a salvo de una ocupación hasta el final de la guerra en 1945.

Tras su victoria momentánea ante Hitler, el primer ministro Winston Churchill pronunció sus famosas palabras: “Jamás en la historia de los conflictos, tantos, debieron tanto a tan pocos”. Posteriormente Hitler cometería un grave error, ya que al no poder llevar a cabo la invasión del Reino Unido, decidió emplear todos sus recursos en la llamada Operación Barbarroja para invadir la Unión Soviética. Dicha operación conllevaría su derrota definitiva en la guerra al abrir un nuevo frente de guerra sin haber cerrado el frente occidental, en contra de los postulados esgrimidos en su obra Mein Kampf.

Bibliografía: 

Bungay, S. (2008). La batalla de Inglaterra. Barcelona: Ariel.

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Fleming P. (1960). Operación León Marino. Hitler y la invasión de Inglaterra. Editorial Juventud

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