Reinhard Tristan Eugen Heydrich (1904 – 1942) fue, durante la Segunda Guerra Mundial, un oficial nazi de alto rango. Junto a Adolf Hitler, Heinrich Himmler y Adolf Eichmann, fue uno de los principales responsables de “La solución final”. Un comando checo se propuso acabar con la vida del favorito del Führer en lo que se conoce como Operación Anthropid.

Apodado como “La Bestia Rubia” o “El Carnicero de Praga”, los historiadores lo describen como una persona seria, nada alegre, con pocos amigos cercanos y que desconfiaba siempre de la mayoría de los oficiales de alto rango de la SS. Se dice, incluso, que el propio Himmler le temía y era uno de los pocos hombres de los que Hitler escuchaba consejos.

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Foto del oficial nazi Reinhard Heydrich, también conocido como “el carnicero de Praga”

El 27 de septiembre de 1941, Heydrich fue nombrado Protector de Bohemia y Moravia (hoy República Checa). Residió en el Castillo de Praga y asumió, así, el control del territorio. Llegó a Praga para terminar con la resistencia checa y, por ello, instauró una ley marcial. Ejecutó a unas 92 personas en los primeros tres días de su llegada, logrando infundir miedo en la población y manteniendo altas la cuotas de producción de armas en las fábricas locales. Al asegurar el empleo hizo que la gente tuviera un sentimiento de bienestar y mantuvo así el orden con sus métodos de castigo.

Winston Churchill, preocupado por ese falso sentimiento de bienestar, pretendía desestabilizar el régimen nazi en Checoslovaquia. Reclutó para ello a dos comandos checos: el primero, Jan Kubiš (1913 – 1942) fue un soldado del ejército de Checoslovaquia que durante la ocupación nazi en su país consiguió escapar a Gran Bretaña, donde se unió a las fuerzas checoslovacas en el exilio; el segundo, Jozef Gabčík (1912 – 1942) fue un miliciano eslovaco refugiado en Gran Bretaña. Ambos fueron seleccionados para llevar a cabo la “Operación Anthropoid”, creada para llevar a cabo el asesinato de Heydrich. La operación comenzó la noche del 28 de diciembre de 1941. Kubis y Gabčík fueron lanzados en paracaídas a 20 kilómetros de la capital checa. Allí lograron contactar a la resistencia checa en Praga, donde se unirían a otro guerrillero llamado Karel Čurda (1912 – 1942). De inmediato, comenzaron a estudiar los hábitos y movimientos de Heydrich. Fijaron la fecha del atentado para el día 27 de mayo de 1942.

Esperaban que Heydrich, un hombre de hábitos estrictos, hiciera contacto con los conspiradores a las 10 de la mañana. Pero inesperadamente ese día se retrasó en su camino habitual del castillo a la ciudad, donde se encontraban sus oficinas. En plan era el siguiente: Gabcík y Kubis esperarían en la curva de una calle del barrio de Liben, por donde solía pasar Heydrich cada mañana. El oficial, que viajaba sin escoltas aquella mañana, tendría que hacer un alto total al llegar a esa curva para poder continuar su camino y allí le asesinarían.

Llegado ese momento, Gabcík debía actuar. Estaba preparado para asesinar a Heydrich disparando con una ametralladora portátil. Se acercó al coche, atravesó la calle para situarse frente al mismo y se dispuso a disparar. Sin embargo, tal fue su suerte que la ametralladora se encasquilló y tuvo que huir de lugar perseguido por el chófer de Heydrich.

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Jozef Gabčík, soldado eslovaco que participó en la operación.

Sin embargo, en ese momento Jan Kubis pudo activar una granada y arrojarla justo cuando Heydrich apuntaba con la pistola en su dirección. La granada cayó al costado de la rueda trasera derecha y, al explotar, hirió gravemente a Heydrich. Tuvo que ser trasladado a un hospital cercano donde fue intervenido quirúrgicamente. Al enterarse del atentado, Adolf Hitler envió a sus médicos personales a Praga prohibiendo a los médicos checos volver a tocar al oficial.

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Jan Kubiš, soldado checo que participó en la operación.

El retraso en recibir atención médica permitió que las esquirlas de metal y restos de crines del asiento incrustados infectaran no solo la herida, sino que se propagaran al torrente sanguíneo a través del bazo que estaba herido. Y esto fue lo que le costó la vida, pues cuarenta y ocho horas después las heridas recibidas, en especial una esquirla alojada en el bazo, se infectaron y provocaron una septicemia generalizada. Al cabo de ocho días, el 4 de junio de 1942 murió. Ante esto, los nazis desataron una ola de ejecuciones entre la población buscando a los perpetradores del asesinato.

Lidice
En represalia por la muerte de Heydrich, las tropas de la SS asesinaron a todo el pueblo de Lidice (192 hombres, 60 mujeres y 88 niños). Escultura conmemorativa de la masacre, obra de Marie Uchytilová 1969.

Jan Kubiš y Jozef Gabčík se resguardaron junto a otros cinco comandos checos en una cripta de la Iglesia de los Santos Cirilo y Metodio, esperando a que la resistencia checa pudiera sacarlos del país. Esto jamás sucedió: fueron traicionados por Karel Čurda, que delató a sus compañeros ante la SS a cambio de una recompensa de 20 millones de coronas checoslovacas y el cese de las represarías alemanas hacia la población checa. Finalmente, a las 4:15 horas del 18 de junio de 1942, la cripta donde se encontraban los siete hombres fue rodeada por cerca de 800 soldados del Wehrmacht Heer y el Waffen-SS. Se enfrentaron durante horas. La Gestapo, ante la resistencia obtenida, ordenó al cuerpo de bomberos de Praga que inundara la cripta para obligarlos a salir de esta. Seis hombres, incluido Jozef Gabčík, se suicidaron para no caer en manos de los nazis. Jan Kubiš fue herido por la metralla de una granada y fue capturado con vida, sin embargo falleció horas más tarde en el hospital.

La “Operación Anthropoid” fue el único plan de asesinato de un alto oficial nazi que tuvo éxito, aunque tristemente los responsables del asesinato murieron sin saberlo. Karel Čurda se convirtió en espía de la Gestapo; después de la guerra fue capturado por los partisanos checos y entregado a las autoridades declarado culpable de traición y ahorcado el 29 de abril de 1947 en la prisión de Pankrác, en Praga.

Hitler quiso emprender graves represalias contra los checos, pero como eso perturbaría la producción industrial (tan necesaria para la guerra), las tropas SS de Frank ejecutaron a 340 habitantes del pueblo de Lídice (192 hombres, 60 mujeres y 88 niños).

Lo mismo le sucedió a otro pequeño poblado llamado Ležáky dos semanas después: los hombres asesinados, las mujeres enviadas a los campos de concentración y los niños “arianizados” o enviados a las cámaras de gas. El resultado final de la represión por la muerte de Heydrich fue de 1300 personas asesinadas, entre partisanos, altos dirigentes checos y víctimas circunstanciales, como los habitantes de Lídice. Luego, dicha población se hizo desaparecer de los mapas.

En 1975 se realizó una película llamada Operation Daybreak (Siete Hombres Al Amanecer), la película relata toda la Operación Anthropoid desde el reclutamiento de Gabcík y Kubis hasta su muerte en la Iglesia de San Cirilo. La película, altamente recomendable, fue filmada en Praga y usaron en ella locaciones reales, como la calle donde se realizó el atentado y la cripta donde fueron sitiados los siete comandos checos.

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Póster de la Película “Operation Daybreak”, 1975

Reinhard Heydrich era considerado el sucesor natural de Hitler, motivo por el cual era importante para los aliados asesinarlo.

Durante su estadía en Praga, Heydrich visito la Catedral de San Vito; en dicho lugar se encontraba resguardada la Corona de San Venceslao de la cual se cuenta una leyenda que dice: “Si la corona es colocada en la cabeza de alguien que no sea un rey legítimo, este morirá en el lapso de un año”. Heydrich la usó durante su visita y poco menos de un año después murió.

Bibliografía:

Hernández, Jesús Operaciones secretas de la Segunda Guerra Mundial: conspiraciones, agentes secretos, golpes y sabotajes” NOWTILUS. Madrid, 2011