Adolf Hitler pretendía exterminar a todos los judíos mientras permaneciera en el poder durante la proclamación del III Reich alemán. Sin embargo, las autoridades nazis querían dejar intacto en Europa un único barrio judío en la ciudad de Praga para así conservarlo como museo viviente.

Josefov Bandera
Bandera de Josefov, el barrio judío de Praga

Josefov, el barrio judío de Praga

Existe en la ciudad de Praga el llamado barrio judío de Josefov. Su nombre se debe a José II de Austria, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre 1765-1790. Dicho emperador llevó a cabo una serie de políticas de tolerancia hacia la comunidad judía. Antiguo gueto judío, en 1852 fue oficialmente integrado en la ciudad como un distrito más. En la actualidad se encuentra situado dentro la Ciudad Vieja y constituye el área catastral más pequeña de la capital checa. Se estima que la antigua judería llegó a albergar más de 18.000 habitantes dentro de sus muros. Josefov se encuentra a menudo representado por la bandera de la comunidad judía de Praga. Dicha bandera constituye una estrella de David sobre un fondo rojo. Un dato interesante es que fue el lugar de nacimiento del famoso escritor Franz Kafka. Actualmente la comunidad judía en Josefov solo alcanza unos pocos miles de personas.

Invasión nazi de Checoslovaquia

Tras la anexión de Austria en marzo de 1938, Hitler puso sus ojos en Checoslovaquia. Tenía especial interés en la región limítrofe de los Sudetes, donde vivía una minoría alemana. Sin embargo, tanto Francia como Reino Unido cedieron ante Hitler por miedo a un conflicto bélico. El 29 de septiembre de 1938, se firmó el Acuerdo de Múnich entre Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. El gobierno checoslovaco ni siquiera fue invitado a la reunión. Mediante dicho acuerdo, Checoslovaquia entregaba el territorio de los Sudetes a Alemania. Este hecho dejó al país prácticamente sin defensas ante el III Reich.

En marzo de 1939, Hitler lanzó un ultimátum al presidente checoslovaco Emil Hácha. El Führer le amenazó con bombardeos de la Luftwaffe sobre Praga si no le entregaba el resto del país. El 15 de marzo de 1939 se hizo efectiva la invasión. Al día siguiente Hitler proclamó el Estado de Bohemia y Moravia. Al mismo tiempo quedaba proclamada la República Eslovaca, un Estado títere del III Reich. En el momento de la invasión nazi, la población judía de Praga ascendía a 92.000 personas, en torno al 20% de la población. Se calcula que alrededor de dos tercios de la población judía de Praga murieron durante el Holocausto.

El Museo de la Raza Extinta

Adolf Hitler pretendía convertir el barrio judío de Josefov en una especie de museo viviente una vez llevado a cabo el exterminio sistemático de todos los judíos. En dicho museo se exhibirían miles de objetos pertenecientes a la cultura judía que habían sido previamente requisados por las autoridades nazis. Se utilizaría para uso y disfrute de los visitantes como si de una atracción turística más se tratase. La derrota del III Reich en la Segunda Guerra Mundial provocaría que el ansiado proyecto de Hitler jamás viera la luz. Debido a este macabro experimento, Josefov constituye en la actualidad el barrio judío mejor conservado de Europa.

Actuales lugares de interés histórico en Josefov

A pesar de las numerosas transformaciones que ha sufrido Josefov, ha conseguido conservar buena parte de su legado histórico. Actualmente en dicho barrio se pueden visitar multitud de edificios singulares que forman parte del Museo Judío de Praga como el ayuntamiento judío del siglo XVIII y numerosas sinagogas como la antigua Sinagoga Vieja-Nueva, gótica, del siglo XIII, una de las más antiguas que se conservan en Europa. En el ático de la mencionada sinagoga se encuentra según la leyenda, el cuerpo inerte del mítico Golem. Se dice que este mítico personaje fue creado por el gran rabino Judah Loew en el siglo XVI para poder defender la judería de ataques antisemitas.

Sinagoga Praga
Sinagoga Vieja-Nueva de Praga, en el barrio de Josefov

Otras sinagogas famosas son la Sinagoga Alta, la Sinagoga Klausen de estilo barroco, ambas del siglo XVI y la Sinagoga Española del siglo XIX, decorada con interiores moriscos. La Sinagoga Maisel de finales del siglo XVI, la cual fue destruida por un incendio, se conserva actualmente como museo. La Sinagoga Pinkas, también del siglo XVI, es en la actualidad un monumento a las víctimas del Holocausto. En su interior se pueden leer los nombres de casi 80.000 judíos asesinados por los nazis. También se puede visitar la Sala de Ceremonias Judía, de principios del siglo XX y de estilo neorrenacentista. Otro lugar reseñable es el Antiguo cementerio judío, que es uno de los más antiguos de Europa. Dicho cementerio contiene más de 12.000 esquelas aunque se estima que el número de personas enterradas es mucho mayor (aproximadamente unas 100.000). La tumba más antigua data del siglo XV (del poeta rabino Avigdor Kara) y una de las más famosas es la del mencionado rabino Judah Loew. El último enterramiento data de 1787.

Bibliografía

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