Uno de los episodios más enigmáticos de la mitología griega, es el referente a las amazonas, un antiguo pueblo conformado exclusivamente por mujeres guerreras. En este artículo te presentamos la historia de este belicoso grupo, temido hasta por los más valientes héroes griegos.

Recreación de un combate contra las amazonas. Fuente: RedHistoria

La enigmática leyenda de las amazonas

Según nos narra la mitología, Ares el dios de la guerra, sedujo a la ninfa Harmonía, la cual dio a luz a siete niñas en las laderas del Cáucaso. En este lugar, las crió y cuidó hasta que alcanzaron la edad suficiente para casarse. Fue entonces cuando Harmonía acudió a los pueblos vecinos con el fin de encontrar pretendientes para sus hijas. Cuando finalizó su tarea, les entregó siete apuestos jóvenes en matrimonio. Pero después de la noche de bodas, las hijas de Harmonía no tuvieron demasiado interés en continuar con su aburrida vida conyugal pues se encargaron de despachar a sus desconcertados maridos. Así fue como nació el pueblo de las temibles amazonas. Bellas por haber heredado las cualidades de Harmonía pero a la vez belicosas por tener a Ares, el dios de la guerra como padre. Por si fuera poco, además odiaban al sexo masculino o al menos eso es lo que se encarga de contarnos la mitología.

Estatua de Ares, dios de la guerra

Este rencor hacia los varones se podía constatar en todos los aspectos de la idiosincrasia de este pueblo, localizado en Escitia o en algún lugar de Asia Menor. Mas valía no haber nacido hombre, pues uno no se podía esperar un futuro muy prometedor. Entre las opciones que manejaban las legendarias guerreras para el sexo contrario, estaba el sacrificio de niños o la mutilación para después convertirlos en sus esclavos. Desde luego, nada bueno. Los hombres solo servían para perpetuar a su grupo, generalmente obtenidos a través de algún enfrentamiento con otros reinos. Todo lo contrario a lo que ocurría con las niñas, a las cuales se educaba desde muy jóvenes para adiestrarlas en el arte de la guerra, su eterno propósito y único fin en la vida. Una de sus costumbres, un tanto dolorosa, era la extirpación de un seno con el objetivo de mejorar el lanzamiento con el arco. De hecho, de esta práctica proviene su nombre a-masthos (amazonas). Sin embargo, es de destacar que en muchas representaciones del arte griego aparecen curiosamente con los dos senos.

Otras habilidades que se les daban muy bien a estas feroces guerreras eran la caza y montar caballos. Debido a su extrema belicosidad, no eran raros los encuentros poco amistosos con pueblos extranjeros. Su temple demostrado en combate, su extraordinaria puntería con el arco así como la buena disciplina y organización en sus filas las convertía en enemigos casi imbatibles, siendo temidas por todos los hombres. A causa de este amplio repertorio, casi era mejor no cruzártelas en su camino, por lo que pudiese ocurrir. La primera reina de las amazonas fue Hipólita, de la cual se dice que recibió de su mismísimo padre un cinturón que la hacía invencible en la batalla. A causa de esta peculiar característica, dicho objeto era conocido en toda Grecia. Era tan famoso que incluso apareció en el relato del héroe griego más popular de todos los tiempos: Heracles o Hércules. Uno de los 12 trabajos que tuvo que realizar para Euristeo fue precisamente el de conseguir este ansiado cinturón.

El cinturón de Hipólita, uno de los 12 trabajos de Hércules

Dispuesto a cumplir con todas las tareas que se le habían encomendado, nuestro gran personaje viajó hasta el país de las amazonas para parlamentar con Hipólita. En contra de lo que pudiéramos pensar en un principio, la reina guerrera no pretendió luchar contra el poderoso Heracles, sino que se prestó a entregarle su cinturón de buen grado. Parecía que al héroe le iban a salir bien los planes por esta vez. Pero entonces un evento trágico ocurrió. Hera, la diosa que había desatado anteriormente la locura en Heracles a causa de sus celos, se disfrazó de amazona y empezó una guerra contra los hombres. Se produjo entonces una cruenta batalla entre los dos bandos en la cual el héroe griego dio muerte a Hipólita y se hizo con su cinturón. Otra versión bastante menos cruenta, narra como Heracles consiguió su trofeo a cambio de la entrega de la hermana de Hipólita, la comandante Melanipe, a quien había capturado. Sea como fuere, al final Heracles pudo cumplir con su misión. Pero las aventuras para las aguerridas amazonas no habían acabado aquí.

Otra apasionante historia es la ocurrida con otra reina de las amazonas, llamada Pentesilea. El rey Príamo de Troya acudió en su busca para que se uniera a él en su lucha contra los griegos. La emblemática reina decidió prestarle su ayuda acudiendo con su ejército a Troya. La entrada de las amazonas en esta ciudad fue aclamada por las masas, ya que pensaban que con su presencia lograrían ganar la guerra. Príamo no se anduvo con tonterías, pues celebró una gran fiesta en honor a las legendarias guerreras y al día siguiente se prepararon para enfrentarse conjuntamente contra las fuerzas de Agamenón. Las amazonas cumplieron con su cometido pues lograron arrollar a los griegos en el primer ataque. No obstante, a pesar de su valerosa actuación, finalmente fueron derrotadas. La reina Pentesilea arrojó su lanza contra Aquiles en un intento por acabar con este personaje clave en la guerra de Troya, pero esta fue rechazada por su escudo. El guerrero aprovechó esta circunstancia para atravesar con su jabalina el pecho de Pentesilea, quien cayó de forma fulminante. La gran reina de las amazonas había caído. Algunos cuentan que Aquiles se acabó enamorando de Pentesilea. Otros que, tras esta derrota, estas enigmáticas guerreras desaparecieron. Independientemente de su destino, ya eran una leyenda.

Aquiles y Pentesilea (siglo VI a.C.), British Museum (Londres)

Ideario popular

El reino de las amazonas bien podría considerarse una sociedad matriarcal, aunque su análisis va mucho más allá. Hay quienes ven en estas guerreras una especie de sociedad utópica compuesta únicamente por mujeres, capaces de sobrevivir sin necesidad de recurrir al sexo masculino. Pero, ¿hasta que punto sería factible este tipo de organización humana? ¿Se podría sostener en el tiempo? El principal escollo que nos podemos encontrar a la hora de concebir este tipo de realidades es el de la perpetuación de sus miembros. Pero a pesar de este contratiempo, las amazonas habían buscado una solución a través de la captura de prisioneros masculinos, quienes se encargarían de obrar en consecuencia. En este sentido, también podríamos considerar una sociedad formada solo por hombres, que a grandes rasgos estaría condenada al fracaso más absoluto. Lo que sí parece claro es que tanto hombres como mujeres no podemos sobrevivir los unos sin los otros. Por otro lado, la leyenda de las belicosas amazonas ha traspasado el tiempo y el espacio. Especialmente reseñable es el nombre dado al río más caudaloso del mundo, el Amazonas, localizado en Sudamérica. Esta denominación fue debida a los ataques sufridos por la expedición de Francisco de Orellana por una no demasiado simpática tribu de mujeres guerreras, cuyas prácticas recordaron a las de las mitológicas combatientes femeninas.

Imagen del río Amazonas, bautizado en honor a las legendarias guerreras griegas

Bibliografía

Commelin, P. (2017). Mitología griega y romana. La Esfera de los Libros, S.L.

Goñi, C. (2017). Cuéntame un mito. Editorial Ariel.

Hard, R. (2004). El gran libro de la mitología griega. La Esfera de los Libros, S.L.

Schwab, G. Leyendas griegas. Editorial Taschen

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