Herbert Eugene Bolton (1870- 1953) fue un historiador estadounidense, especializado en la historia hispanoamericana de Norteamérica, un hispanófilo muy influenciado por Charles F. Lummis.

Pupilo de Frederick Jackson Turner, sería el introductor del término Spanish Borderlands (zona fronteriza española) para referirse al territorio desde Florida a California, actualmente estadounidense, que estuvo bajo control español de forma duradera. De acuerdo a Carolyn P. Boyd, Bolton «alabó el genio fronterizo» de la colonización española y documentó la aportación positiva de la cultura hispana a los Estados Unidos.

Publicado por primera vez en 1921, The Spanish Borderlands es una crítica de la visión “anglófila” de la historia estadounidense. Herbert Bolton escribe una narrativa intrigante de la exploración y colonización española a lo largo de la frontera de lo que acabarían siendo los Estados Unidos de América. En la primera sección del libro, Bolton presenta la historia de exploradores como Ponce De León, Cabeza De Vaca y Hernando De Soto. Sigue esta sección con seis capítulos sobre las primeras colonias españolas en Florida, Nuevo México, Texas, Louisiana y California. Dentro de esta sección, habla de la batalla naval entre Jean Ribault y Pedro Menéndez De Avilés que ofrece un argumento particularmente convincente de la expulsión española de hugonotes franceses del norte de Florida. Pedro Menéndez de Avilés, nombrado adelantado de la Florida, recibió órdenes de Felipe II de España de eliminar a todos los intrusos protestantes que se encontraran allí o en cualquier rincón de las Indias. El lector encuentra que “la brutalidad” de la conquista no estaba dirigida únicamente contra los pueblos indígenas de América.

Así comienza el prefacio, toda una declaración de intenciones:

“El dominio español ha pasado; pero sus colonias se han convertido en naciones independientes. De México a Chile, la mitad de América, las instituciones españolas y la lengua española siguen siendo dominantes. Incluso en las antiguas zonas fronterizas al norte del río Grande, la huella de la influencia de España es profunda y clara. Los nombres de cuatro estados (Florida, Colorado, Nevada y California) son españoles. Decenas de ríos y montañas y cientos de pueblos y ciudades en los Estados Unidos todavía llevan los nombres de santos queridos por los pioneros españoles. Los indios del suroeste todavía prefieren hablar español frente al inglés.”

La región de frontera en el virreinato de la Nueva España, representó un interés fundamental para la Monarquía española y su política reformista de la segunda mitad del siglo XVIII, con la finalidad de asegurar la soberanía española sobre esos territorios tan relevantes, muy codiciados geopolíticamente por otras potencias europeas.

Las misiones servían como agencias fronterizas de la Iglesia y el Estado para difundir la fe y las costumbres españolas a los nativos y también para pacificar las áreas con fines coloniales. En teoría, las misiones estaban diseñadas para un período de diez años, después del cual se esperaba que los misioneros se mudaran a nuevas zonas. Las misiones donde no había soldados no solían ser exitosas, por eso la misión siempre iba acompañada de otra institución complementaria: el presidio.

Ignacio del Río en su tesis Conquista y aculturación en la California jesuítica escribe:

“La conquista de California se realiza a través de dos instituciones complementarias: la misión y el presidio La institución está orientada a transformar el modo de vida de los indios, cristianizarlos y organizarlos dentro de un sistema productivo de base agropecuaria. El presidio, el aparato militar, protege los núcleos misionales y, a la vez, opera como fuerza coactiva para forzar a los indios a someterse al orden misional”