El día 14 de febrero se conmemora el día de San Valentín, en honor a las buenas obras de este santo relacionadas con el amor y la afectividad. No obstante, la historia que se narra a continuación poco o nada tiene que ver con estos sentimientos. Hablamos de la Matanza del Día de San Valentín de 1929.

El gángster Al Capone y la portada del periódico de la matanza de San Valentín. Fuente: tiempo.hn

La Matanza del Día de San Valentín

Años 20, Chicago. Las mafias del crimen organizado se disputaban el poder en la Ciudad de los Vientos. Eran los tiempos de la llamada Ley Seca, que prohibía la venta de bebidas alcohólicas en el territorio de Estados Unidos. Con el paso de los años, esta polémica normativa se demostraría contraproducente pues contribuyó sobremanera a la proliferación de bares clandestinos y a un aumento inusitado de la delincuencia debido al tráfico de armas. La población vivía atemorizaba por las constantes acciones de los malhechores en contra de la ley.

Durante esta época, el gánster Al Scarface Capone se hizo con el control del contrabando de alcohol en Chicago, su principal centro de operaciones. Sin embargo, este liderazgo era disputado por otras bandas rivales que buscaban hacerse un hueco en los oscuros negocios de la ciudad a orillas del lago Michigan. El 14 de febrero de 1929, un Cadillac negro se detuvo frente al almacén de la SMC Cartage Company, situado en el 2122 North Clark Street. En este edificio se encontraban reunidos los hombres de George “Bugs” Moran, otro conocido gángster de Chicago, rival de Al Capone. Aparentemente nada extraño parecía presagiar lo que ocurriría minutos después.

Al Capone
Imagen de Al Capone

En este fatídico día, cuatro matones disfrazados de policías se bajaron del vehículo mientras que un quinto se quedó esperando al volante. Al creer que se trataban de agentes del orden, los mafiosos se alinearon contra la pared con los brazos en alto sin oponer resistencia. Poco después, el sonido de las ametralladoras Thompson retumbó en la sala. Se había orquestado el asesinato a sangre fría de siete miembros de la banda de Moran (James Clark -mano derecha de Moran-, Adam Heyer, John May, A. Weinshank, Frank Gusenberg, Peter Gusenberg y Robert Schwimmer). Tras este mortal encuentro, los matones huyeron en el coche que les esperaba fuera. Este hecho quedó grabado para siempre en la memoria negra de Chicago como la “Matanza del Día de San Valentín“. Las circunstancias de este acontecimiento son todavía objeto de debate, aunque se piensa que todo fue obra de Al Capone.

En aquel momento, la zona norte de la ciudad era territorio de George “Bugs” Moran, mientras que la zona sur pertenecía a Al Capone. Paradójicamente, el objetivo principal de la matanza, George Moran, no se encontraba en el lugar de los hechos durante la ejecución del plan, pues al observar a los policías desde lejos decidió refugiarse en una cafetería cercana. Una de las hipótesis que se maneja en torno a la autoría de la matanza estaría relacionada con el frustrado intento de asesinato de Jack “Machine Gun” McGurn, uno de los miembros más destacados de la banda criminal de Al Capone. Enfurecido por su posible asesinato, este personaje convenció a Al Capone de haber trazado un plan para acabar de una vez por todas con su enemigo Moran. Para ello, había contratado a unos matones de fuera de Chicago. A su vez, había llegado a un acuerdo con Moran para la compra de licor con el fin de no levantar sospechas.

Otra hipótesis barajada es aquella que dice que el gángster John Torrio apodado “El zorro” estuvo de alguna manera implicado en los hechos. Este individuo de cuestionada trayectoria, había sido el antiguo mentor de Al Capone y cabecilla del llamado Chicago Outfit, un sindicato italoamericano del crimen organizado. Según esta teoría, otro supuesto implicado era Dean O’ Banion, enemigo de Torrio y jefe del sector norte. Por lo que parece, O’ Banion había estafado medio millón de dólares a Torrio en la compra de una fábrica de cerveza. Carcomido por el deseo de venganza, Torrio ordenó el asesinato de su adversario originando un conflicto entre bandas criminales. A su vez, los hombres de O’ Banion organizaron un atentado contra Torrio, por lo que este creyó oportuno huir de la ciudad y dejar la vacante a su protegido Al Capone, quién ordenó la matanza de San Valentín como respuesta.

Fotografía de la matanza. Fuente: larazón

Alcance e investigación

La noticia de la masacre corrió como la pólvora por todo el país. Las truculentas fotografías en blanco y negro tomadas en el taller no dejaban dudas acerca del alcance del crimen cometido. En palabras del fiscal del Estado George EQ Johnson, fue “el crimen más espantoso en la espantosa historia criminal de Chicago“. Periodistas y policías trataron de dar con el paradero del Cadillac de color negro, pero este había desaparecido del mapa misteriosamente. Con el paso de los días, empezaron a circular todo tipo de teorías, como la que aseguraba que había sido la misma policía la que había perpetrado el crimen. El fiscal adjunto de Chicago David Stansbury, llegó a asegurar que existían 50 motivos para explicar el crimen, aunque rechazó la idea de que Al Capone estuviese implicado en el asesinato múltiple.

La noche de 14 de diciembre de 1929, la investigación de la matanza de San Valentín dio un vuelco tras un accidente fortuito. Fred “Killer” Burke, hombre vinculado a Al Capone, había estrellado su coche cerca de una comisaría en la localidad de St. Joseph (Michigan) a 160 kilómetros de Chicago. En su alocada huida, Burke mató a un agente del orden y cuando la policía trató de detenerlo en su domicilio, descubrieron un vasto arsenal de armas. El posterior análisis balístico arrojó datos concluyentes: las armas eran las mismas que las que habían sido utilizadas meses atrás durante la masacre. A pesar de estas pruebas, Burke nunca fue considerado sospechoso del crimen. En cambio, fue condenado a cadena perpetua por el asesinato del mencionado policía muriendo en prisión a causa de un infarto.

A día de hoy, no se ha podido verificar quién o quiénes estuvieron detrás de la Matanza del Día de San Valentín. Los autores materiales nunca pudieron ser hallados. El gángster Al Capone pudo salir airoso de los rumores sobre su posible implicación. Por el contrario, acabaría ingresando en prisión debido a un delito de evasión de impuestos. Tras pasar varios años entre rejas, finalmente murió de sífilis en Florida en 1947. A modo de curiosidad, este hecho tan sangriento fue llevado a la gran pantalla en la película cómica dirigida por Billy Wilder Con faldas y a lo loco“, en la que dos músicos de jazz deben huir disfrazados de mujeres tras ser testigos accidentales de los sucesos de la matanza de 1929. Los papeles protagonistas correspondieron a la actriz Marilyn Monroe y a los actores Tony Curtis y Jack Lemmon.

Cartel de la película Con faldas y a lo loco (1959)

Bibliografía:

García C. (2022).’Los ajustes de cuentas que habrían desatado la Matanza de San Valentín’. Historia La razón. https://www.larazon.es/cultura/historia/20220214/56er6y3bhvahhcz4zo2q5qudbi.html

Sadurní, J. M. (2021). ‘La matanza de San Valentín, un crimen sin resolver’. Historia National Geographic. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/matanza-dia-san-valentin-crimen-sin-resolver_16319