Título: Spider-man: Homecoming
Director: Jon Watts
Nota: ★★★★ (sobre 5)

Spider-man es uno de los superhéroes más “gastados” en todos los medios que se te ocurran, por lo que siempre existe una primera barrera a superar: ¿Cómo hacer que el vecino amistoso de Nueva York se sienta como un héroe fresco y nuevo? Sony y Marvel Studios lo lograron con una película entretenida, con muy buen ritmo, actuaciones y una excelente producción con el control de calidad que normalmente caracteriza a ambos estudios.
Hablemos un poco de las razones que hacen que esta película sea todo un éxito de verano, y una excelente adición al fenómeno que es el Universo Cinematográfico de Marvel.

Spider-Man: Homecoming

Actuaciones balanceadas y memorables

Una virtud que logra muy bien Spider-man: Homecoming es la amalgama de talentos que conforma su reparto. Por un lado, tenemos muchos actores jóvenes que le imprimen mucha simpatía y frescura a la película, y por el otro, un buen ensamble de actores de gran experiencia en roles secundarios que le dan a la película la seriedad que requiere.
Tom Holland llegó por sorpresa al mundo de cinéfilos entusiastas de películas de cómics en los pocos minutos en los que aparece en Captain America: Civil War; por lo que la expectativa de ver al muchacho cargando con el rol protagónico de esta película era bastante alta. El joven actor inglés le da vida a Peter Parker con mucho carisma y energía, incluso estuvo haciéndose pasar por un estudiante en una preparatoria de Estados Unidos para acostumbrarse a la energía y prepararse para el papel, lo cual nos habla de la disciplina que tiene el actor para tomarse en serio el proyecto, a pesar de ser un género “ligero” en el que normalmente no hay mucha exigencia de la crítica o el espectador.
Destaca también el papel antagónico el personaje de Adrian Toomes (o en su alter ego “Buitre”), un villano inteligente, complejo y tridimensional que logra atraparnos gracias a sus dilemas morales y una excelente interpretación por parte de Michael Keaton, imprimiéndole su experiencia y personalidad para lograr uno de los villanos más memorables y empáticos del Universo Cinematográfico de Marvel.
En roles secundarios destacan Robert Downey Jr. retomando su papel de Tony Stark como un mentor simpático que aparece mucho menos que lo que los avances de la película nos hacían pensar, pero con intervenciones puntuales y precisas que movían la historia hacia adelante. También tenemos al joven Jacob Batalon como Ned, el amigo inseparable de Peter que le da a la película unos buenos acentos cómicos derivados de su simpatía natural y la buena química actoral que logró con Holland.
El resto de las actuaciones cumplen, con buenos papeles secundarios que logran darle a la película una energía vibrante, moderna y muy aterrizada a la multicultural ciudad de Nueva York.

Una trama que fluye de manera orgánica

Como mencionamos antes, la principal dificultad de contar una historia que ya se ha contado cientos de veces radica en aportar algo diferente que la mantenga fresca y le cuente al público la historia desde una óptica distinta.
Spider-man: Homecoming logra esto gracias a dos aciertos creativos claves en el guión. Primero, obviando los elementos más conocidos del cómic que ya están impregnados en la cultura popular, como su historia de origen, la explicación de sus poderes y el “evento de quiebre” que hace que el superhéroe inicie su travesía. Esto hace que la película no tenga que lidiar con ese “lastre” y se enfoque en darle a la narrativa una estructura que la haga coherente y entretenida.
Esto último nos lleva al acierto número dos: Le da a la película más espacio para explorar el sentido humano de los personajes, por ejemplo (spoiler de los primeros 10 minutos del film), se toma el tiempo de darnos la historia de origen del antagonista, lo que posteriormente causa que el conflicto se vuelva más complejo e interesante para una audiencia que tiene ya una conexión empática con el villano.
La película tiene un ritmo muy bueno en el que el conflicto va escalando de manera muy gradual; pero con suficientes sorpresas para que no se vuelva predecible. Otro acierto importante es que la película no “se cuelga” de la trama principal del Universo Cinematográfico de Marvel (Los Vengadores vs. Thanos), sino que se dedica a asentar los cimientos de su propio microuniverso, conservando incluir las suficientes referencias, cameos y conexiones para lograr situarla como “parte de un todo” y hacer sonreír a todos los fanáticos.
La película te mantiene entretenido de principio a fin, logrando un buen balance entre la frenética acción que necesitan las películas de superhéroes y la simpatía y buen humor que requiere una película familiar apta para todo el público.

Producción con calidad y mucho amor

En este punto ya sobra mencionar la calidad de las producciones cinematográficas de Marvel, que ya nos acostumbró a estas historias épicas y masivas con increíbles efectos especiales.
Spider-man: Homecoming no es la excepción, brindándonos además un control de calidad intenso con mucha atención a detalle, lo cual se aprecia en las múltiples referencias a distintos universos y versiones de Spider-man, piezas musicales icónicas que reviven en nuevas interpretaciones y una de las cosas más difíciles de adaptar cómics; lograr el delicado balance entre el realismo y la fantasía en los diseños tanto de producción como de personajes.
Lamentablemente, uno de los puntos débiles de la película es el uso de CGI, que si bien está creíble y suficientemente realista, puede llegar a sentirse un poco de abuso del recurso y no se puede evitar pensar que tal vez algunos efectos especiales más prácticos hubieran aportado un estilo menos artificial que pueda durar más tiempo sin sentirse “viejo” (échenle un ojo a Iron Man 1, del 2008, para darse una idea del problema).

¿Vale la pena?

Claro que vale la pena; es una película bien lograda, entretenida y memorable como parte del épico Universo Cinemático de Marvel, que logra contarse de la manera fresca y amigable que suelen tener los grandes blockbusters de verano.
Spider-man: Homecoming llega en un momento de madurez tanto para la industria del cine de cómics, como para la franquicia de Spider-man en sí misma, que logra crecer y ofrecernos esta historia que parece haber aprendido de algunos errores muy puntuales de las adaptaciones anteriores.
Esto hace que se sume a una selecta lista de lo que parece ser el año dorado de las películas de cómics, este querido 2017 que nos ha regalado películas como Lego Batman, Logan, Guardianes de la Galaxia 2 y Wonder Woman, marcando fuerte la mitad del año y dejando la vara alta para Thor: Ragnarok y La Liga de la Justicia.
Obviamente, no olvides quedarte para ver las DOS escenas post-créditos. La segunda de ellas ha sido de mis favoritas.

Lo mejor:
• Actuaciones geniales y frescas
• Historia simpática que fluye
• Buenos giros y sorpresas en la trama
• Sentido del humor bien balanceado
• Producción de primer nivel

Lo peor:
• Exceso de CGI en algunas escenas

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