Los mares y océanos han sido fuente de inspiración desde tiempos inmemoriales. Una de las leyendas más famosas y misteriosas es la concerniente al navío apodado “El Holandés Errante” (The Flying Dutchman). Considerado como un barco fantasmal, todos aquellos que osan interponerse en su camino acaban por sufrir un fatal destino. Pero, ¿de donde procede esta historia tan fascinante?

Recreación del Holandés Errante. Fuente: excelenciasdelmotor.com

Historia

Para bucear en los orígenes de esta leyenda hay que remontarse al siglo XVII, en pleno apogeo de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales (VOC). Esta corporación multinacional creada en 1602, estableció un próspero comercio que se extendió por África, Asia y Oceanía durante dos siglos. En 1611, el navegante Hendrik Brouwer acortó la distancia entre el Cabo de Buena Esperanza y Java en seis meses, frente a los 12 de las rutas tradicionales. No obstante, el auge de otras potencias marítimas como Reino Unido o Francia, unido a sus problemas internos, le dieron la estocada final en 1799. Pero a lo largo de su existencia, no fueron pocos los que temían su creciente poder e influencia. Quizás la historia más renombrada de todas las que le acompañaron, sea la de “El Holandés Errante“. La sola mención de este enigmático barco hacía temblar hasta a los marineros más intrépidos y valientes.

Posesiones neerlandesas entre los siglos XVII-XVIII, en verde pálido se resaltan los dominios de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales.

El mito de “El holandés Errante” fue transmitido de generación en generación en lúgubres tabernas y puertos a lo largo y ancho del mundo para inspirar temor entre los navegantes. Según nos cuenta la tradición, un capitán llamado Hendrick Van der Decken levó anclas en la ciudad de Ámsterdam rumbo a la India en torno a 1640-1680. Tras obtener un abundante cargamento compuesto por especias, sedas y tintes para venderlos en las Provincias Unidas de los Países Bajos a precios generosos, emprendió la travesía de regreso. Para este cometido, debía atravesar el cabo de Buena Esperanza, situado en el extremo sur del continente africano. Pero fue precisamente en este punto, donde tras bordear el citado cabo, estalló una fuerte tormenta. Todos estaban aterrorizados, menos el capitán del navío. Algunos argumentaban que había pactado con el diablo para protegerle de las inclemencias del tiempo.

Los hombres a bordo suplicaron a su superior dar media vuelta con el fin de escapar de los oscuros designios que tenía reservada la Providencia y atracar en algún puerto seguro. Sin embargo, a pesar de los constantes ruegos, Van der Decken se mantuvo firme en su propósito. Nada ni nadie le iba a detener mientras cumplía con su misión, pues el Príncipe de las Tinieblas estaba de su parte. El nefasto capitán juró y perjuró con un crucifijo de plata ante el mismo Dios que seguiría adelante incluso hasta el Día del Juicio Final si era necesario. Y así fue como, para su desgracia y la de sus marineros, estas palabras se cumplieron. El barco se hundió en las profundidades del océano y con él, se extinguió la vida de todos sus tripulantes sin excepción. Desde entonces, Van der Decken y sus hombres quedaron condenados a vagar por los mares sin poder tocar tierra, por toda la eternidad.

Representación de “El holandés Errante”

Este castigo eterno fue debido al atrevimiento de Van der Decken por desafiar los planes divinos y por haberse entregado a su enemigo. En otras historias, se cuenta que ocurrió un crimen desgarrador en el barco o que una terrible epidemia diezmó a la tripulación. Por ello, no se les permitió atracar en ningún puerto, quedando a su suerte en los recónditos mares por siempre jamás. Estas intrigantes narraciones nos dejan con un interrogante: si todos los miembros del barco desaparecieron durante el desafortunado viaje, ¿entonces quien contó esta historia? ¿Quizás hubo algún superviviente que consiguió escapar de la espantosa maldición? De lo que no cabe duda es que este apasionante relato pasó de padres a hijos durante siglos. El imaginario popular se llenaba así de fantasías relacionadas con los mares y océanos, junto a otros cuentos de criaturas marinas.

Existió además otro detalle importante a resaltar. Si por cualquier motivo, un navío se le ocurría saludar al barco fantasmal, entonces sufriría el mismo destino cruel: vagar por las aguas sin esperar llegar a ningún puerto. Además de las anteriores leyendas, existen más versiones acerca de El Holandés Errante. Una de ellas trata sobre el capitán Bernard Fokke, al servicio de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. De él se mencionaba que era capaz de completar la ruta entre Ámsterdam e Indonesia en tan solo tres meses, una auténtica proeza para la época. Pero para lograrlo, antes tuvo que entregar su alma al mismísimo Satanás. Sean o no ciertas estas leyendas, a lo largo de la historia de la navegación, no han sido pocos los que han asegurado ver en el horizonte un siniestro barco iluminado con luces fantasmales. Veamos algunos de aquellos inquietantes testimonios.

Posibles avistamientos

Uno de los supuestos avistamientos más conocidos es el del príncipe Jorge de Gales, futuro Jorge V de Reino Unido (1910-1936). En la década de 1880, durante una travesía de tres años de duración junto a su hermano mayor Alberto Víctor de Gales y su tutor John Neill Dalton, fue testigo de una escena espectral cerca de la costa australiana. Poco antes del amanecer del 11 de julio de 1881, quedó recogido lo siguiente:

“11 de julio. A las 4 de la madrugada El Holandés Errante cruzó nuestra proa. A 200 metros de distancia, en medio de una extraña luz roja como la de un barco fantasma, brillaban los mástiles, perchas y velas de un bergantín. El vigilante del castillo de proa informó que la luz estaba cerca de la proa de babor, donde también el oficial de guardia en el puente y el guardiamarina de cubierta la vieron claramente; este último fue enviado de inmediato al castillo de proa pero al llegar no había ningún vestigio ni señal material de barco alguno que se pudiera ver ni de cerca ni hacia el horizonte, asegurando que la noche estaba despejada y el mar en calma […] Horas después, uno de los marineros, el que primero divisó la infausta imagen, cayó hacia la muerte desde el mástil de babor”

Otra posible aparición de El Holandés Errante podría haber tenido lugar cerca de la costa sudafricana en 1939. Unos residentes de la ciudad de El Cabo aseguraron verlo navegar a toda vela para después desparecer súbitamente sin dejar rastro. Pocos años después, en 1942 los tripulantes de un submarino alemán también afirmaron habérselo encontrado navegando en el canal de la Mancha. Pero ¿tenían razón los testigos? ¿Y si fueron alucinaciones? ¿Se trataba del espíritu en pena de Van der Decken?

Cultura popular

Son tantas las variantes en torno al famoso barco fantasmal, que muchos dudan de si el propio nombre de “Holandés Errante” hace referencia al navío o al capitán del mismo. Lo que sí está claro es que casi todas las artes han cultivado esta leyenda. La música, la literatura, el teatro, la pintura o más recientemente el cine, se han hecho eco de esta trágico relato. Aunque la historia se conocía desde mucho antes, las primeras referencias escritas datan de finales del siglo XVIII.

Podemos destacar la obra de teatro The Flying Dutchman (1826) del dramaturgo Edward Fitzball. También es muy reconocida la ópera “El Holandés Errante” (1841) del alemán Richard Wagner, en la que se introdujo un elemento romántico: al capitán Van der Decken se le otorgaba un descanso cada cierto tiempo para buscar una mujer que deseara compartir su maldición con él. Entre las novelas que han incorporado el mito del barco espectral, se encuentran The Flying Dutchman on Tappan Sea (1855) de Washington Irving y The Phantom Ship (1837) de Frederick Marryat, entre otras muchas.

Quizás la mención en el séptimo arte más célebre, sea la correspondiente a dos películas de la archiconocida saga “Piratas del Caribe”. Estamos hablando de Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto (2006) y Piratas del Caribe: en el fin del mundo (2007). En estos dos largometrajes, “El Holandés Errante” está capitaneado por Davy Jones, un extraño ser con rasgos de pulpo quien lidera a su vez a una tripulación también poseedora de facciones de criaturas marinas de lo más variopintas. Su objetivo era recoger náufragos que estaban a punto de morir para convertirlos en sus esclavos.

En la saga “Piratas del Caribe”, Davy Jones es el capitán de “El Holandés Errante”, un misterioso hombre con forma de pulpo

Bibliografía

Bryan, T. (2013). The rise and fall of the largest corporation in history. https://www.businessinsider.com/rise-and-fall-of-united-east-india-2013-11

Business Casual (2018). When the Dutch Ruled the World: The Rise & Fall of the Dutch East India Company.

https://www.documentalium.com/2020/05/la-leyenda-del-holandes-errante-verdadera-historia.html

https://www.excelenciasdelmotor.com/carga-y-pasaje/maritimo/el-holandes-errante-parte-1

https://www.excelenciasdelmotor.com/carga-y-pasaje/maritimo/el-holandes-errante-parte-ii

Foto de portada de excelenciasdelmotor.com

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