Las leyes de la percepción

Ley de pregnancia o ley de la buena forma: es la tendencia a percibir los objetos con una coherencia estructural de carácter unitario. Se organizan los eventos de forma que se garantiza la calidad de las representaciones en orden a la simplicidad, la estabilidad o la regularidad. En las figuras ambiguas, la percepción intenta completarlas con formas conocidas. Es una ley muy genérica.

Ley de proximidad: los objetos cercanos tienden a ser vistos como una unidad, mientras que los objetos lejanos no. Es un criterio de distribución espacial que nos lleva a hacer grupos de forma espontánea sin importar el tipo de objetos involucrados.

Ley de igualdad o semejanza: si hay objetos diferentes en mismas condiciones, hay una tendencia a percibir como grupos a los semejantes. Los estímulos homogéneos se agrupan en una misma unidad.

Ley del cierre: si hay una figura incompleta en su contorno, se da una tendencia a dar forma para captar la totalidad de la figura y percibirla como una unidad coherente.

Ley de figura-fondo: esta ley establece la forma de las figuras en relación a su organización interna y externa. La ley consiste en afirmar que no es posible percibir un mismo elemento como figura y como fondo a la vez. Este es el principio organizativo de la percepción más importante.

Jarrón de Rubin, es un caso de percepción multiestable.

Ley de simetría: las figuras simétricas se perciben como una unidad.

Ley de contraste: la posición relativa de los objetos influye en la atribución de las cualidades de los mismos. Un mismo objeto puede ser percibido con diferente tamaño (aparente) por el contraste de los elementos de su alrededor.

Ley de continuidad: existe una tendencia a unir objetos separados para formar figuras continuas y unidas como si de un mismo modelo se tratase.

Ley de dirección común: los elementos que tienen un mismo patrón o una misma dirección tienden a ser percibidos como un mismo elemento o como formando parte de un mismo grupo.

La psicología de la percepción de la Gestalt [1]

La cuestión de la percepción es un núcleo temático central en los desarrollos de la psicología científica. La investigación neuropsicológica y el perfeccionamiento de las ciencias cognitivas están posibilitando una comprensión más precisa de la percepción visual. Ahora bien, a lo largo de la historia se han sucedido diferentes tipos de explicación sobre un fenómeno que no siempre ha estado muy claro.

Es algo comúnmente aceptado la consideración que atribuye al movimiento de la Gestalt el primer intento sistemático y con resultados experimentales productivos para la elaboración de principios explicativos sobre la cuestión de la percepción visual. “Gestalt” es un término alemán cuyo significado se aproxima a “figura” o “forma”. Dicha denominación está vinculada con su concepción fundamental de la percepción, a saber, que lo que se percibe de forma inmediata es la forma total, la figura en su conjunto, por lo que no se da un proceso “elementalista”. Se asume una posición holista, en contraposición a la construcción analítica. La forma permite la representación de los objetos y los dota de sentido.

El movimiento de la Gestalt surgió a principios del siglo XX en Alemania a partir de las investigaciones de Max Wertheimer, Kurt Koffka y Wolfgang Köhler, principalmente. Tales autores situaron al proceso de organización perceptual en la base de la actividad psicológica. La envergadura de la importancia de sus aportaciones se pone de manifiesto no en la concordancia con las investigaciones científicas actuales en este campo (pues existen desarrollos muy distintos), sino en su significado dentro de su contexto histórico. Cabe señalar que hasta ese momento, respecto a la percepción, imperaba la concepción del empirismo inglés para el cual ésta es una mera aprehensión sensible de la realidad exterior que antecede a cualquier tipo de reflexión. La tendencia del empirismo se inclinó hacia lo que podríamos denominar asociacionismo elementalista, en virtud del cual la percepción y las ideas se construyen a partir de la unión de unidades simples o elementales. En este contexto destacan la noción de asociación mental y principios como el de contigüidad, semejanza o repetición.

El giro que la Gestalt realizó reside en comprender la percepción como aspecto inicial de los procesos psicológicos y no como una derivación cerebral de los estados sensoriales. Se trata de un estado subjetivo que efectúa una abstracción de los hechos relevantes del mundo externo. Por este motivo, la primera afirmación no es otra más que la actividad mental no es un duplicado exacto e idéntico del mundo que se percibe. Antes bien, existe un proceso de selección de información que produce una situación de claridad, a partir de la cual es posible una relación racional y coherente con el entorno. De los datos que la experiencia sensorial proporciona, la percepción subjetiva los recoge y los organiza de tal modo que genera una representación mental coherente. Por tanto, la percepción modula y regula la sensorialidad.

Cyclone. Ilustración de Juan Carlos Guzman.

La percepción no se concibe como una función pasiva tal como se desprende de la tesis de la Tabula Rasa planteada en el siglo XVII por Locke y que tuvo mucha influencia en todo el empirismo inglés. Wertheimer (1912) se esforzó en demostrar que la percepción es un proceso de organización psíquica en contra del modelo de la mera acumulación y recepción de impresiones. Asimismo, para la Gestalt no se trata de un proceso causal de estímulos físicos que impactan en los sentidos y rechaza el sensacionismo que ubica a la sensación como punto de partida de los procesos psicológicos. Habría una manera de percibir en relación con la cual se organiza la percepción. Esto quiere decir que existen criterios de organización de los datos experienciales. A esta posición se la ha llamado nativismo perceptual (Oviedo 2004).

Otro concepto central en la psicología de la percepción de la Gestalt es el de inmediatez. Una vez más, esto se debe comprender en contraposición a las concepciones de la época, pues se opone al modelo asociacionista que construye la representación mental a partir de diversos mecanismos mediadores. Para la Gestalt, la percepción organiza la información de un modo directo para generar una representación simple. El holismo gestaltiano se contrapone al método analítico y atribuye cualidades definitorias del objeto que percibe en su totalidad. La cualidad fundamental es la forma y la inmediatez de la forma, por lo que rechaza la organización basada en un eventual proceso asociacionista. Se agrupa la información en unidades simples, así que la percepción se entiende como un constante esfuerzo de conceptualización. El contorno de un objeto (su forma o figura) es el aspecto central de la explicación de la percepción, dado que es especialmente relevante en la producción de abstracciones.

La Gestalt supuso una dura crítica al modelo empirista-asociacionista y confeccionó una nueva perspectiva teórica para abordar la percepción como proceso de creación de representaciones mentales. La investigación de los psicólogos de la Gestalt se centró en demostrar de forma experimental este vínculo intrínseco entre la percepción y la conceptualización, la cual tuvo como resultado las leyes de la percepción. Algunas de las mencionadas modalidades de organización perceptual o leyes de la Gestalt se pueden comprobar en las figuras presentadas al principio.

 

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Bibliografía

Boring, E. (1992). Historia de la psicología experimental. México: Trillas.

Katz, D. (1967). Psicología de la forma. Madrid: Espasa-Calpe.

Koffka, K. (1996). Principios de la psicología de la forma. Buenos Aires: Paidós.

Oviedo, G. L. (2004). La definición del concepto de percepción en psicología con base en la teoría Gestalt. Revista de estudios sociales. N. 18, pp. 89-98.

Wertheimer, M. (1912). Estudios experimentales sobre la visión del movimiento. Zeitschrit der Psychologie. N. 61, pp. 161-265.

 

 

[1] No hay que confundirla con la psicoterapia Gestalt de Fritz Perls.

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