El sueño, se define como el estado de inconsciencia del que la persona despierta ante estímulos sensitivos internos y/o externos.

El sueño es un estado fisiológico diferente al de la vigilia, indispensable para la vida, que ocupa la tercera parte de nuestra vida.

Los trastornos del sueño son una enfermedad con una alta prevalencia, siendo el insomnio el trastorno más recurrente. Según los estudios lo padece el 40% de la población.

Los autores Torres- Esteche, & Monteghirfo. (2011), argumentan sobre la importancia del sueño y del descanso, nombrando las diferentes funciones del sueño en nuestro organismo, como son: la conservación de energía, su privación produciría una pérdida de calor elevada, por lo que es importante para el mantenimiento de la temperatura corporal, la termorregulación cerebral, la detoxificación cerebral, la restauración tisular, la memoria y el aprendizaje.

Como se ha comentado, alrededor de un 40 % de la sociedad presenta a lo largo de su vida algún trastorno relacionado con el sueño. Además, un 20% presenta insomnio y un 2,6 % toma fármacos hipnóticos de forma continuada para poder dormir. Otros trastornos de importancia son las hipersomnias, que se definen como el sueño excesivamente prolongado y profundo, aunque son menos frecuentes, sin embargo ocasionan una gran repercusión, en los entornos sociales y laborales.

¿Cuáles son las causas de dicho insomnio?

Las causas que predominan en la aparición de insomnio son las producidas por una mala higiene del sueño, como son, las irregularidades en los horarios, acostarse demasiado pronto, ejercicios con excesiva estimulación mental en horario nocturno, ingesta de bebidas excitantes y estimulantes (café, té…) presencia de ruidos, calor o fríos excesivos.

Así mismo, según un estudio de Cruz Menor et al., (2008), se concluye que el 52,6% de la población anciana padece algún trastorno de sueño, en particular el insomnio.
A pesar de que según los estudios, la edad no constituye un factor asociado a la presencia de Trastornos del sueño, por lo que se refiere al sexo, si muestra un factor altamente relacionado, destacando el sexo femenino, como tres veces más propensas a padecer este tipo de trastorno ante el sexo masculino. De igual modo, siendo el insomnio el trastorno que prevaleció.

Mientras tanto, en el estudio relacionado con el sexo femenino, señalaron la dificultad en conciliar el sueño, provocándole una excesiva somnolencia diurna, una dificultad para levantarse por la mañana y desajustes del ritmo circadiano en el ciclo sueño-vigilia. Considerando que, diferentes estudios manifiestan la relación entre los rasgos psicopatológicos de la personalidad y los trastornos del sueño. Todo esto parece señalar la existencia de rasgos psicopatológicos, como son la ansiedad y la depresión, entre otros, destacando el sexo femenino como prevalente. (Sierra, Zubeidat, Ortega, & Delgado-Domínguez, 2005)

Por lo que se refiere a la pregunta de cuántas horas de sueño son realmente necesarias para encontrarse descansado es algo a debatir. Se asume que las horas de sueño necesarias son de 7 u 8 horas de sueño para lograr un bienestar físico y psíquico. Sin embargo, otros estudios, señalan el plan de sueño debe ser individualizado. En general, se concluye que no se debe de descender de las 7-8 horas de sueño, ya que este descenso del descanso se asocia a diferentes enfermedades psiquiátricas. (Miró, E., Cano Lozano, M., & Buela Casal, G. 2005).

Conclusiones

La sociedad actual presenta un gran incremento de enfermedades relacionadas con el trastorno del sueño. Es de especial importancia, reconocer esta carencia y acudir al profesional de la salud para paliar posibles afectaciones y manejar los malos hábitos de higiene del sueño. En particular, el sexo femenino desempeña un papel en este trastorno, teniendo una mala calidad de sueño afectándole a su rutina diaria y estado psicológico y emocional. Por lo tanto, cuestionamos la relación del sexo femenino y la aparición de trastornos en la salud mental, como son la depresión y la ansiedad.

 

Bibliografía

Cruz Menor, E., Hernández Rodríguez, Y., Rojas, M., Paula, B., Fernández Montequín, Z., Benítez, R., & Carlos, J. (2008). Trastornos del sueño en el adulto mayor en la comunidad. Revista de Ciencias Médicas de Pinar del Río, 12(2), 121-130.
Iriarte J, & Artieda J. (2005). Trastornos del sueño. REV MED UNIV NAVARRA, 49 (1): 6-9.
López, A. T., Sánchez, M. E. G., Torres, F. G., Ramírez, M. P. N., & Olivares, M. V. S. (1995). Hábitos y trastornos del dormir en residentes del área metropolitana de Monterrey. Salud Mental, 18(1), 14-22.
Miró, E., Cano Lozano, M., & Buela Casal, G. (2005). Sueño y calidad de vida. Revista Colombiana de Psicología, (14), 11-27.
Morales, R., & Rafaela, M. (2007). Insomnio. Offarm, 90-97.
Sierra, J. C., Zubeidat, I., Ortega, V., & Delgado-Domínguez, C. J. (2005). Evaluación de la relación entre rasgos psicopatológicos de la personalidad y la calidad del sueño. Salud Mental, 28(3), 13-21.
Torres- Esteche V, & Monteghirfo R. (2011). Trastornos del sueño. Arch Med Interna, 23.

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