Karl Marx es sin duda alguna una de las figuras políticas y sociales más relevante de la historia reciente de la humanidad. Se han escrito innumerables páginas tanto de él como de su obra o la aplicación de su pensamiento al panorama político, pero pese a esto existen en el común pensamiento de la sociedad una serie de clichés y tópicos que están muy enraizados. Con este artículo se busca esclarecer la personalidad de Marx.

Fotografía de Karl Marx.

Antes de comenzar es imprescindible nombrar a Joseph Schumpeter, principal estudioso de Karl Marx y cuyas palabras dicen esto sobre él y la ideología que ayudó a formar:

«La mayoría de las creaciones del intelecto o la fantasía desaparecen para siempre tras un plazo que varía entre una sobremesa y una generación. Algunas, sin embargo, no lo hacen; sufren eclipses, pero terminan regresando […]. A estas obras bien podemos llamarlas las grandes creaciones —y no es un inconveniente de nuestra definición el que se vincule la grandeza con la vitalidad—. En este sentido, tal es sin duda el calificativo que debe aplicarse al mensaje de Marx. Pero hay una ventaja adicional en el hecho de definir la grandeza según la capacidad de renacer: con ello, se hace independiente de nuestro amor o nuestro odio. No es necesario que creamos que un gran logro debe por fuerza ser una fuente de luz o de perfección […]; podemos considerarlo fundamentalmente erróneo o discrepar de él en diversos puntos particulares. En el caso del sistema marxiano, tal juicio adverso o incluso una refutación exacta, al no lograr herir mortalmente a la obra, solo sirven para resaltar el poderío de la construcción.»

Con estas palabras Schumpeter busca mostramos la suma importancia del pensador alemán. Aquí nos debemos detener pues es habitual, y más leyendo este tipo de citas y elogios, pensar que Marx es el único artífice del comunismo. Es palmario que Marx es una figura capital en el desarrollo del pensamiento marxista, o como diría Shumpeter pensamiento marxiano, pero no es el único.

Años e incluso décadas antes que Marx y Engels empezaran a publicar sus escritos otros tantos pensadores ya empezaban a dotar de forma al ideal socialista y revolucionario. Pensadores como el Conde de Saint-Simón, Blanqui, Owen, Babeuf o Fourier ya comenzaron a asentar las bases del socialismo/comunismo que luego Marx, junto con Engels recogerán en sus obras.

Es innegable que toda esta serie de figuras y otras muchas aportaron ideas que hoy en día son atribuidas principalmente al pensamiento marxiano, ideas como la lucha de clases, la reducción de la jornada laboral, creación de sindicatos y de organizaciones obreras ya fueron puestas en la palestra décadas antes de que se presentaran en el Kapital, la Ideología Alemana o el Manifiesto Comunista.

De Saint Simon tomará la idea de industrialización, de Ricardo y Owen el concepto, esencial en la doctrina marxiana, de plusvalía y de Hegel, principal influencia del pensador comunista, la idea del siervo y del amo de la que posteriormente sustraerá el concepto de lucha de clases.

Esto no ha de ser tomado en su totalidad y ya por eso alegar que Marx no es el principal autor de esta doctrina, pero gracias a ello sí podemos apartarnos de la idea de que Karl Marx estableció por completo el ideario comunista.

Portada del Manifiesto Comunista, escrito por Marx y Engels.

Por otra parte se tiende a pensar que la aplicación del ideal comunista a la vida real se inició con la creación de la URSS tras la Revolución de Octubre, y tras ella se fueron estableciendo diferentes estados que se iban enmarcando en el panorama comunista como China, Yugoslavia…etc. Esto en cierta manera es cierto pues por primera vez se establece el pensamiento comunista de manera estatal, pero previo a esto hubo a lo largo del siglo XIX toda una serie de experimentos comunistas de carácter mucho más reducido. No debemos caer en el error de pensar en estas colonias comunistas como si fueran la Unión Soviética o China, pues distan mucho de ser nada parecido. El principal hilo conductor de todas estas colonias es la idea del trabajo comunal y la colectivización, es decir el reparto equitativo tanto de los beneficios como de las pérdidas. El principal ambiente en el que se desarrollaron estos experimentos fue el mundo agrario y el trabajo en el campo. Es importante citar cómo estas colonias comunistas se distribuyeron por todo el mundo y muchas de ellas llegaron a tener una longevidad pasmosa. Icaria o Nueva Armonía son dos de los principales ejemplos de los experimentos comunistas anteriormente citados. Los dos principales países que fueron foco de estas colonias fueron los Estados Unidos, recién independizados y la Francia del siglo XIX.

Banalizar o minimizar la idea de Marx es un absoluto error pero a su vez mitificarla y convertirlo en un pseudo mesías también es caer en el más absoluto error. Marx es una figura capital para entender los siglos XIX, XX y XXI. Se podrá estar de acuerdo en mayor o menor medida con su pensamiento, pero negar su importancia es absurdo.

En este punto hay que lanzar la última pregunta sobre el marximo/comunismo/socialismo y es: ¿Verían Marx y sus antecesores su pensamiento reflejado en aquellos que en la actualidad los ensalzan y alegan ser seguidores de sus doctrinas? ¿Estarían de acuerdo en etiquetar como marximo/comunismo/socialismo a los actuales partidos socialistas, marxistas o comunistas? ¿Existe en la actualidad el marxismo tal y como fue concebido o ha ido evolucionando y desvirtuándose?

1 COMENTARIO

  1. Buenas noches. Me parece interesante el artículo, pienso que es importante aclarar las ideas erradas acerca de los autores. No obstante, no estoy de acuerdo con usar el término “comunismo” para referirse al “socialismo” (etapa de transición al comunismo). El comunismo como tal nunca ha existido, lo que ha habido es socialismo y me parece que este es un error común.