Juana de Arco también conocida como la ‘Doncella de Orleans’, fue una joven campesina que dirigió al ejército francés durante la última fase de la Guerra de los Cien Años (1337-1453) contra Inglaterra. Tras una serie de victorias decisivas, consiguió que Carlos VII fuese coronado rey de Francia. Capturada por borgoñones (aliados de Inglaterra), fue acusada de herejía por sus enemigos y finalmente quemada en la hoguera en la ciudad de Ruan.

La Guerra de los Cien Años

La rivalidad entre Francia e Inglaterra comenzó tras la batalla de Hastings en 1066. En dicha batalla, Guillermo el Conquistador, duque de Normandía, se alzaría con el trono de Inglaterra. Desde entonces, los monarcas ingleses pasarían a controlar importantes ducados de Francia. Los orígenes de este conflicto eran de naturaleza feudal pues se dirimiría quien controlaría las tierras heredadas de los monarcas ingleses en territorio francés desde la llegada al trono de Enrique II Plantagenet (1154-1189) casado con Leonor de Aquitania.

En 1328 moriría Carlos IV de Francia, el último rey de la dinastía de los Capetos. En ausencia de un heredero varón, su primo hermano Felipe VI de Valois (1328-1350) fue reconocido como rey de Francia según la Ley Sálica. Sin embargo, Eduardo III de Inglaterra (1327-1377) reclamaría el trono francés a través de su madre Isabel, hija de Felipe IV y hermana del fallecido Carlos IV. El conflicto daría comienzo en 1337 cuando Felipe VI de Francia reclamó el territorio de la Gascuña a Eduardo III. Como respuesta, el rey inglés le exigió el trono de Francia. Otro de los motivos fue el apoyo de Francia al rey David II de Escocia en contra de Inglaterra. En contra de lo esperado, Inglaterra se alzaría con importantes victorias como Sluys (1340), Crécy (1346) y Poitiers (1356). En esta última batalla caería prisionero el propio rey Juan II de Francia (1350-1364). Estas sucesivas derrotas obligarían a Francia a firmar el tratado de Brétigny en 1360, por el que cual el rey Juan II (1350-1364) recuperaba su libertad a cambio del pago de tres millones de escudos y ceder a Inglaterra la Gran Aquitania, Calais y sus alrededores. Por su parte, Eduardo III renunciaba al trono francés.

Guerra Cien Años
Batalla de Crécy (1346). De un manuscrito iluminado de las Crónicas de Jean Froissart

En 1369 se reanudarían las hostilidades entre Francia e Inglaterra, coincidiendo con la guerra civil castellana entre Pedro I (apoyado por Eduardo III de Inglaterra) y Enrique II de Trastámara (apoyado por Carlos V de Francia). Durante esta fase, Francia propugnaría el tratado de Brétigny e iría recuperando los territorios usurpados. Por primera vez, Francia sería capaz de atacar Inglaterra en sus propias costas. Tras la muerte de Eduardo III, su nieto Ricardo II (1377-1399) heredaría el trono de Inglaterra, el cual pactaría una tregua con Carlos VI de Francia (1380-1422). Éste último propondría en matrimonio a hija Isabel con Ricardo II con el fin de poner fin a las hostilidades. Sin embargo, la guerra se reactivaría con la llegada de Enrique IV (1399-1413) y en especial de Enrique V de Inglaterra (1413-1422).

En 1412 Inglaterra firmaría el Tratado de Bourges, por el cual Borgoña se convertía en su principal aliado contra Francia. En 1415 tuvo lugar la batalla de Azincourt, que finalizó con una inesperada y contundente victoria inglesa. Al año siguiente, acontecería la batalla naval de Harfleur, saldándose con otra derrota francesa. De esta forma, Enrique V de Inglaterra consiguió apoderarse de la mitad de Francia. Tras estas victorias, Enrique V se casaría con Catalina de Valois, hija de Carlos VI de Francia (1380-1422). En 1420 se firmaría el Tratado de Troyes mediante el cual Carlos VI reconocía como único heredero a Enrique V. En 1429, su hijo Enrique VI de Inglaterra (1422-1461) se había coronado rey de Francia en París a través de dicho tratado. Fue el único rey en conseguir unir los reinos de Inglaterra y Francia en una misma persona. Estos acontecimientos fueron claves para el posterior devenir de los acontecimientos en los que jugaría un papel crucial la joven campesina Juana de Arco.

Orígenes de Juana de Arco y situación de Francia

Hija de Jacques D’Arc e Isabelle Romée, Juana de Arco nació en la pequeña aldea de Domrémy, en la región de Lorena, en torno a 1412. Procedente de una familia humilde campesina, sus padres poseían unos terrenos de aproximadamente 50 acres y una casa modesta con cuatro hijos (Juana era la hermana menor). Juana era analfabeta y había aprendido la religión cristiana a través de su madre por tradición oral.

A los 13 años afirmó haber visto a San Miguel, a Santa Catalina y a Santa Margarita. Años más tarde, Juana de Arco se sentiría llamada por Dios para llevar a cabo una importante y difícil misión: dirigir al ejército francés con el fin de expulsar a los ingleses del reino y permitir la coronación del rey Carlos VII.

Por mediación de su tío y de Robert de Baudricourt (comandante de Vaucouleurs), fue acompañada por una reducida escolta para acudir a la corte en un viaje lleno de peligros. Entre ellos se encontraban Bertrand de Poulengy y Jean de Metz. Estos dos caballeros acompañarían a Juana durante todas sus campañas. Durante su periplo, recaló en la localidad de Sainte Catherine de Fierbois, donde pidió que desenterraran una espada detrás del altar de la iglesia. Dicha espada había pertenecido al mismísimo Carlos Martel. Juana y sus acompañantes llegarían a Chinon en marzo de 1429.

En el momento de su entrada en escena, Inglaterra controlaba todos los territorios al norte del río Loira, la Guyena y la Gascuña. Por otra parte, Borgoña aliada de Inglaterra, acosaba desde el este. Francia se encontraba en una situación desesperada. El delfín Carlos, quinto hijo de Carlos VI, se hallaba casi sin apoyos ni refuerzos externos. Así mismo, los ingleses seguían extendiéndose hacia el sur, sitiando la ciudad de Orleans. Sólo un milagro podía revertir la situación. Ante la difícil disyuntiva, Carlos VII accedió a ver en Chinon a una enigmática doncella que afirmaba haber sido enviada por Dios para liberar a Francia del yugo de Inglaterra.

La Doncella de Orleans

En septiembre de 1428, los ingleses conquistaron las ciudades de Meung y Beaugency. El siguiente objetivo era la ciudad de Orleans, una de las más importantes de Francia. Esta ciudad poseía una importancia estratégica vital para poder controlar las tierras del Loira. En el mes de octubre, daría comienzo su asedio por parte de las tropas inglesas comandadas por el conde de Salisbury y el duque de Bedford. Si conseguían sobrepasar el sistema defensivo de las Tourelles, la ciudad sería suya. Tras recibir un impacto enemigo, el conde de Salisbury falleció en el mes de noviembre, siendo sustituido por el conde de Suffolk. Éste traería consigo a Lord Talbolt y Lord Scales, dos prestigiosos generales.

La defensa de la ciudad estaba a cargo de Juan de Orleans, conocido como el ‘Bastardo de Orleans’, al mando de unos 6.000 hombres. Sus tropas lograrían resistir hasta el 12 de febrero de 1429, cuando el ejército de Carlos VII intentó interceptar sin éxito un suministro inglés en la conocida como ‘la Batalla de los arenques’.

Justo cuando la ciudad se hallaba en serios problemas, entró en escena Juana de Arco. Aquella joven proclamaba que liberaría Orleans del asedio inglés. Carlos VII decidió proveer a Juana con un ejército de entre 10.000-12.000 hombres. Junto a ella, la acompañaría el mítico caballero apodado ‘La Hire’.

El 29 de abril de 1429, Juana de Arco logró entrar en Orleans por la puerta de Borgoña. El 6 de mayo, Juana tomó la iniciativa y saliendo por la misma puerta, atravesó el Loira y se colocó en la île aux Toiles. Desde esta posición, lanzaría un ataque contra la fortificación inglesa de Saint Jean Leblanc. Ante este ataque, los ingleses se retirarían hasta el convento fortificado de Les Augustins. La Hire y Juana emprendieron otro ataque hacia el oeste, haciéndose con el control del convento.

Sin embargo, el 7 de mayo Juana fue alcanzada por una flecha enemiga, hiriéndola de gravedad. Juana persuadió al Bastardo de Orleans de continuar la lucha en su ausencia. Ese mismo día, se dice que un soldado llamado ‘Le Basque’ recogió el estandarte de Juana y salió a campo abierto seguido del ejército francés. La milicia destruyó el puente que servía de comunicación al ejército inglés para acceder a las Tourelles, produciéndose su colapso y derrota.

Finalmente el 8 de mayo, los ingleses se retiraron hasta Meung poniendo fin al asedio de Orleans. El pueblo francés pudo observar como el milagro de Juana de Arco se había cumplido. Por ello, se ganaría el sobrenombre por el cual sería recordada por siempre: ‘la Doncella de Orleans’.

La batalla de Patay

Tras el fin del asedio de Orleans, Juana de Arco emprendió una serie de acciones militares en junio de 1429 con el fin de expulsar a las fuerzas inglesas del Loira, saldándose con importantes victorias en Jargeau, Meung-sur-Loire y Beaugency. Como respuesta, el inglés Sir John Fastolf comandó un gran ejército para intentar frenar su avance. Juana tenía la opinión de enfrentarse sin demora contra los ingleses en campo abierto antes de que les diera tiempo a organizarse.

El ejército principal estaba dirigido por el duque de Alençon y Dunois. Juana y el conde de Richemont controlaban la retaguardia. Fastolf tomó posiciones cerca de la aldea de Patay, creyendo que la victoria sería suya si luchaba en el llano. Sin embargo, mientras los ingleses construían una empalizada, un venado apareció muy cerca de su retaguardia. Los arqueros ingleses (longbowmen) dispararon contra el animal revelando a los franceses su posición. La Hire y Xantrailles, comandantes de la vanguardia, lanzaron un ataque chocando contra los flancos de los arqueros. Posteriormente, el cuerpo principal francés destruiría al resto del ejército inglés.

La batalla de Patay cerraría la campaña del Loira, cumbre de los éxitos militares de Juana de Arco. La victoria del ejército de Francia fue de tal trascendencia que se la conoció como el ‘Azincourt francés’, la cual serviría para levantar la moral al pueblo de Francia. El ejército inglés había quedado desprovisto de sus temibles arqueros. Esta victoria propiciaría la coronación de Carlos VII en la catedral de Reims el 17 de julio de 1429.

Captura y ejecución

A pesar de la coronación de Carlos VII, París seguía estando bajo control enemigo. El siguiente objetivo era tomar la capital de Francia. Juana de Arco llegaría a Saint-Denis el 25 de agosto. Los refuerzos del rey vendrían el 7 de septiembre. No obstante, dicha ofensiva fue un fracaso debido a la fuerte oposición borgoñona dentro de la ciudad. Carlos VII optaría entonces por la vía pacifista con los borgoñones, lo que produjo graves desavenencias con Juana. Esto provocó que Carlos VII fuera marginando a Juana de sus objetivos militares.

A pesar de ello, Juana reemprendió su campaña militar en marzo de 1430, cuando se descubrió que los borgoñones negociaban en secreto con Inglaterra. El día 22 de mayo, el duque de Borgoña puso en asedio a la ciudad de Compiègne, que se encontraba al mando de Guillaume de Flavy. Juana se encaminó a socorrer la ciudad. Sin embargo, debido a un fatal error de Guillaume, Juana fue capturada por los borgoñones quienes la entregarían a sus enemigos ingleses. Juana de Arco fue trasladada posteriormente a la ciudad de Ruan y juzgada por un tribunal eclesiástico entre el 21 de febrero y el 23 de mayo de 1431. Los delitos de los cuales fue acusada fueron herejía y hechicería, por declarar que oía voces en su interior. Finalmente el 30 de mayo de 1431, fue quemada en la hoguera en la plaza del mercado viejo de Ruan.

Trascendencia de la figura histórica de Juana de Arco

Aunque breve, la trascendental participación de Juana de Arco consiguió levantar la moral del pueblo francés en un momento crítico para el reino. Sus victorias en Orleans y Patay inspirarían al ejército francés llevando la iniciativa contra Inglaterra a partir de ese momento. Tras su trágica muerte en 1431, los borgoñones firmaron el Tratado de Arras en 1435 por el que ponían fin a su alianza con Inglaterra, entregando París al año siguiente. Esto se debió al temor por las posibles represalias por parte de Carlos VII debido a la captura de Juana. Los franceses irían recuperando poco a poco los territorios perdidos, culminando el 17 de julio de 1453 tras la victoria francesa en Castillon. La Guerra de los Cien Años había terminado. Como resultado, los ingleses perdieron todas sus posesiones en Francia, a excepción de Calais.

Después de la guerra, Carlos VII de Francia reorganizaría la economía y centralizó al ejército del reino. Francia saldría fortalecida del conflicto y tanto su identidad como su autoridad en Europa quedarían fuertemente fortalecidas. El feudalismo empezaría a entrar en crisis y allanaría el camino hacia la monarquía absoluta. Por otro lado, Inglaterra quedaría bastante debilitada, favoreciendo la creación del Parlamento que limitaba el poder real, aunque la aristocracia seguía ostentando el poder. En 1455, las familias Lancaster y York (emparentadas con los Plantagenet) se enfrentarían por el trono de Inglaterra dando a la ‘Guerra de las Dos Rosas’.

En 1456, la figura de Juana de Arco sería rehabilitada por el papa Calixto III, por mediación de Carlos VII. El proceso llevado a cabo contra ella sería revisado. Finalmente fue considerada una mártir y un símbolo de la resistencia francesa frente al invasor inglés. En 1909, fue beatificada y 11 años más tarde canonizada. Su figura histórica sigue siendo objeto de admiración hoy en día y es uno de los máximos exponentes del nacionalismo francés. Actualmente constituye la patrona de Francia.

Bibliografía:

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