Jeff Buckley nació el 17 de noviembre de 1966. Criado en Anaheim (California) y muerto tan solo 30 años después ahogado en el río Wolf al oeste de Tenessee, es recordado como una de las mejores voces de la música.

Fue el único hijo de Mary Guibert y Tim Buckley, un conocido músico de folk, rock psicodélico y jazz progresivo de finales de los 60 y principios de los 70. Anunciando la tragedia que marcará una parte de su personalidad, su padre le abandonó y Jeff se crió con su madre y su padrastro, Ron Moorhead, en el sur de California.

Jeff Buckley

Una vida entre Los Ángeles y Nueva York y una infancia de constantes traslados por California definió y enriqueció su bagaje musical. Participaba en bandas de rock y reggae allí donde vivía y cuando se instaló en Nueva York experimentó con músicas orientales y de vanguardia mientras se daba a conocer por locales como el Sin-é. Pero la mayor parte de sus influencias le vinieron del ámbito familiar: su madre, pianista, le mostró el universo de la música clásica; su padrastro, el de la música de Jimi Hendrix, The Who, Pink Floyd, Janis Joplin, Nina Simone, Leonard Cohen… Y, por encima de todo, Jeff encontró un bien preciado en la música de Led Zeppelin.

Jeff Buckley
Jeff Buckley en el Sin-é.

Enfrascado en el dolor del abandono, en el desabrigo de la renuncia de un hombre que dejó todo con 28 años, fruto de una sobredosis de heroína y, sabiendo, incluso, que adoptó a otro chico durante su segundo matrimonio, la conexión que unía a Jeff con su padre desprendía dualidad entre admiración por el artista que fue y desentendimiento hacia el padre que no fue. Jeff nunca sintió que la música de su padre fuese una importante influencia para él: solo lo vio una vez y no escuchó una canción suya hasta que su madre decidió que era hora de mostrárselo. Así, según él a los 6 años, escuchó por primera vez el emotivo tema de Tim Buckley, Once I was.

No deja de ser irónico que fuese precisamente gracias a su padre que Jeff dejó de ser alguien anónimo: en 1991, Hal Willner organizó un concierto tributo a Tim Buckley en la Iglesia de St. Ann and the Holy Trinity. Allí se encontraba un quebradizo Jeff Buckley que, recordando el día en que escucho la primera canción de Tim, comenzó a cantar Once I was. Jeff invade el espacio, lo silencia y se muestra; muestra a su público que no es un músico más, que es alguien especial.

Me di cuenta de que con toda seguridad no tendría nunca otra oportunidad de mostrarle mis respetos, a pesar de los contradictorios sentimientos que tengo hacia Tim, a pesar de cualquier clase de dolor o ira que sienta hacia él. El hecho de no haber asistido a su funeral siempre me preocupó. Pensé que podía hundirme con ello o superarlo, y ahora, a pesar de cualquier situación por la que pase, al menos sé que lo he hecho”.

Su música estaba profundamente ligada a su estado de ánimo; nunca cantaba una canción de la misma manera, siempre hacía de ellas algo profundamente personal. Como tantos otros genios, Jeff Buckley tenía problemas de autoestima, de inseguridad. Era contradictorio, inseguro, quebradizo, depresivo, hipersensible, delicado y, poco antes de morir, le diagnosticaron un principio de bipolaridad.

Notas personales de Jeff Buckley en las que podemos leer “Pero el demonio / tiene mi dirección / y sabe dónde vivo. / Me envía dinero / y lujosas postales / y los poemas que deja son encantadores. / Dicen: Tú… tienes Grandes Problemas”.

Pero la autoexigencia y la constante lucha interna se entremezclaban con un bello entendimiento de la espiritualidad.

No soy leal a ninguna religión organizada; soy leal a las aportaciones que encuentro para mí en ellas. Prefiero ser no denominacional, excepto por la música. Prefiero aprender todo a través de la música. Si quieres divinidad, la música en cada ser humano y su amor por ella es más o menos eso. Es un gran indicador de su espiritualidad y su capacidad para amar y hacer el amor, o sentir dolor o alegría, y realmente manifestarlo, ser realmente real. Pero no creo en un hombre grande con una barba en un trono, diciéndonos que somos malos; no creo en el pecado original. Creo en lo opuesto a eso: tienes un Edén inmediatamente desde el momento en que naces, pero como estás condicionado por la gente que te cuida y tu entorno, puedes perder esa cosa original. Tu tarea es volver a ello, reclamar la responsabilidad de tu propia perfección”.

Al final, sólo la música podía ofrecerle alas para escapar de tanto dolor: obtenía una liberación a través de su capacidad transformadora. Y esto es lo que vemos en su primer y único álbum de estudio, Grace; un viaje introspectivo, el desnudo integral de un ser que necesita de la música para mostrar su lado más humano, más puro.

Parte de la portada del álbum “Grace”.

Grace se publicó en 1994. Poco después de ello y abrumado por las consecuencias mediáticas de la recepción del álbum, se embarcó en un viaje donde buscaba volver a ser anónimo. Utilizó pseudónimos como Father Demo o Jaime de Cevallos y volvió a tocar en los bares como lo haría el Jeff del Sin-é; un Jeff que allí tenía la oportunidad de tocar sin la presión de los medios, sin reducirse a la categoría de máquina.

“Hubo una época en mi vida no hace mucho tiempo en la que podía llegar a un café y simplemente hacer lo que quería, tocar música, aprender tocando, explorar lo que ello significa para mí, esto es, divertirme cuando aburro y/o entretengo a una audiencia que no me conoce o que no sabe a qué me dedico. En esta situación me puedo permitir el precioso e irreemplazable lujo de equivocarme, de arriesgarme, de rendirme. He trabajado muy duro para conseguir todo esto, este entorno donde trabajar. Lo amaba y ahora que lo he perdido lo echo de menos. Lo único que estoy haciendo es reclamarlo.”

Grace se articula a través de la especial voz de Jeff Buckley. Una voz fina, amplia, cálida y lírica, a veces furiosa y desgarrada, que se une a la intimidad de su guitarra. Habla sobre el amor desde sus diferentes perspectivas: desde el abandono, desde la incapacidad de amar o la dependencia amorosa; amores rotos que se despiden eternamente en un mar de dudas existenciales.

Comienza como un sueño, con la intención de introducirse en el interior de la mente, porque Grace es la expresión de “la parte soñadora de la psique”. Por eso, el primer tema, Mojo Pin, muestra una sonoridad etérea y onírica. Mojo Pin trata de la dependencia que supone en ocasiones amar a alguien, cuyo símil sería el consumo de heroína. Su delicadeza inicial va adquiriendo la fuerza cada vez más eufórica del efecto del consumo y desemboca en un desenfreno sonoro que se diluye en el subconsciente.

 A veces, si sientes que necesitas a alguien… el universo entero te dice que debes tener a esa persona. Empiezas a ver sus programas de televisión favoritos durante toda la noche, comienzas a comprarle las cosas que necesita, empiezas a beber sus bebidas, empiezas a fumar sus malos cigarrillos, empiezas a captar los matices en su voz, duermes a salvo a veces en lo más peligroso … esto se llama Mojo Pin.

Y así, Grace va avanzando con una serie de temas que exploran diferentes sonoridades: más sinfónicas como en Last Goodbye; desmesuradamente delicadas, como en su asombrosa versión del Hallelujah de Leonard Cohen; religiosamente nítidas y con influencias de música clásica como en Corpus Christi Carol (versión de una pieza de Benjamin Britten); rabia hardrockiana como en Eternal life, en la que entrevemos a Led Zeppelin; sonoridades orientales como en Dream Brother, en la cual utiliza el dulcimer a modo de sitar oriental en un nebuloso tema que habla del abandono de un padre a su hijo nonato; o influencias del soul como en Forget Her.

Curiosamente, el tema que da título al disco es el más positivo. Grace trata la idea de la futilidad de la vida, y de no temer a la muerte, porque si tienes a alguien que te ame, nada de eso debe darte miedo:

La canción (Gracie) es un elogio a nadie. Yo siempre la describo como no temerle a nadie, a ningún hombre, a ninguna mujer, a ninguna guerra, a ninguna pistola, a ninguna honda o flecha dirigida a tu corazón por otra gente. Porque hay alguien que finalmente te ama, de verdad, y donde tú puedes alcanzar un estado de gracia real, a través del amor de alguien más. Y estás completamente sin fuerzas, y no entendiendo nada. Es una canción sobre mi muerte, pero sin temerla. 

Su particular sensibilidad hizo de Jeff Buckley un músico diferente, un músico capaz de dejar a todo espectador que se encontrase ante él en absorto silencio, pendiente de cada inflexión que emerge en el magnetismo de su voz. Sólo grabó un álbum en vida pero, gracias especialmente a la figura de su madre, cuyos esfuerzos por recopilar las grabaciones de su hijo han sido extraordinarios, podemos disfrutar de una serie de álbumes póstumos, que recogen desde grabaciones en el estudio hasta la recopilación de conciertos como los que daba en el Sin-é. Álbumes llenos de diferentes versiones de sus propias canciones y de versiones de otros temas que poseyó casi cual dueño.

Es difícil describir con palabras la estela que desprende la voz de Jeff Buckley. Casi como si hubiese nacido para representar lo puro, su voz permanece en la memoria como delicadeza, majestuosidad, exclusividad inolvidable. Al recorrer el imaginario de sus canciones, no podemos dejar de lamentarnos de que tal maravilla desapareciera tan pronto. Su prematura muerte fue una pérdida más allá; de humanidad, de sensibilidad y de genio artístico. Como decía su madre:

 Si Jeff ha conseguido algo de nosotros, es sacar ese amor a la vida, la tolerancia con todo el mundo que él mismo tenía.
Fue la persona más adorable que conocí en mi vida.

 

And what do I want people that get from the music? Whatever they want…
Whatever you like..Somebody asked me what I wanted to do and I just said I wanted to… just to give back to what it was given me and to meet all the other people that are doing it. Just to be in the world really.

 

Referencias:

  • Grace around the world. Documental de Columbia.
  • http://blogs.elpais.com/ruta-norteamericana/2014/09/jeff-buckley-la-voz-de-un-%C3%A1ngel.html
  • Entrevista en París a Jeff Buckley, en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=Gip77qGXWT4
  • http://www.gurbrevista.com/2015/03/jeff-buckley-el-poema-interrumpido/
  • https://genius.com/Jeff-buckley
  • http://www.jotdown.es/2014/09/grace-veinte-anos-de-un-disco-magico/
  • http://jeffbuckley.com
  • http://www.entrelineas.org/leer.asp?a=jeff-buckley
  • Amazing Grace. Docuemental, en: youtube.com/watch?v=CdnisUnJHIE
  • Jeff Buckley, 120 Minutes MTV, en: https://www.youtube.com/watch?v=ZusJ4nOv5cE