La comedia del arte (o Commedia dell’Arte en italiano) es un estilo básico de la Historia universal del teatro.

Se trata de un estilo dramático profano, muy alejado del carácter religioso, dirigido a las clases populares con una clara intencionalidad de entretener y concienciar a partes iguales mediante la aguda crítica social.

Nace en Italia a mediados del siglo XVI, y su influencia y herencia ha quedado patente incluso a día de hoy en el mundo artístico actual.

Disciplinas artísticas como el teatro independiente, el cine burlesco, la improvisación en escena, el circo, la pantomima o la mímica; elementos teatrales como las máscaras o las acrobacias; la profesionalización del oficio de actor o actriz, la divertida figura del payaso o las compañías teatrales son solo una pequeña parte del enorme legado que la comedia del arte nos ha regalado para la eternidad.

Cómicos ambulantes. Pintado por Goya.

Los disfraces (herencia directa de juglares y bufones medievales), el travestismo, los malabares, el humor satírico y mordaz o la creación colectiva eran algunos de los más sobresalientes aspectos de la comedia del arte.

Los argumentos más típicos giran en torno a situaciones cómicas que tratan de provocar la risa entre el público mediante la ridiculización de algunos de sus personajes: la clásica historia entre dos enamorados que deben luchar contra la oposición de sus familias (que inspiró a Shakespeare en Romeo y Julieta), o problemas tan absurdos como cotidianos con soluciones hilarantes que hacían las delicias del público, el cual se congregaba en las grandes plazas de los pueblos para disfrutar de lo que las compañías teatrales itinerantes podían ofrecerles cuando pasaban de visita.

Representación de la compañía “I Gelosi”.

Los personajes que se podían observar en este género tan carnavalesco como festivo eran siempre fijos y clásicos. Todos utilizaban máscaras a excepción de los que estaban enamorados, como símbolo de sinceridad y pureza. Como norma general, podemos distinguir entre los personajes poderosos (o vecchi, adinerados, militares o sabios con profesiones de prestigio), los protagonistas en escena (innamorati, generalmente una joven pareja de enamorados) y los criados (o zanni, entre los que se contaban torpes bufones y alegres titiriteros). Los principales actores que se contaban en escena interpretaban siempre estos papeles principales:

  • Pantalone: viejo avaro y libidinoso, mercader de profesión, es un anciano que sufrió un duro revés sentimental durante su juventud y desde entonces se encierra en sí mismo y reniega de la felicidad que la sociedad puede brindarle. Bondadoso y comprensivo para algunos, amargado y malicioso para otros, es siempre un completo misterio para el espectador.
  • Il Capitano: militar fanfarrón, mujeriego y prepotente, que no es quien dice ser en realidad. Es cobarde ante los peligros y vive intentando enamorar sin éxito a la mujer que ama. Su verborrea resulta ampulosa, pedante e irritante para todos los demás personajes.
  • Tartaglia: es siempre un juez tartamudo que ridiculiza la institución de la judicatura.
  • Brighella: es un bufón y también el criado de Lelio. Natural de Bérgamo, da origen a la figura del pícaro y forma la tradicional pareja de payasos junto a Arlequín, siendo Brighella el payaso listo y Arlequín el payaso tonto.
  • Arlequín: sus ropajes de colores alegres y vivaces, rematados usualmente en cascabeles, da origen a la clásica figura del arlequín. Suele hacer malabares, acrobacias y trucos de magia, y sus aparatosas caídas en escena solían hacer las delicias del público. Interpreta el papel de payaso tonto cuando forma pareja con Brighella.
  • Polichinela: es el perfecto arquetipo de payaso actual. De escasa inteligencia, es un titiritero y popular timador y alcahuete. Su fisionomía es jorobada, barriguda y con una enorme nariz, y constantemente suele ser humillado y aporreado en escena. Camina dando saltos y haciendo sonar una campana para advertir de su presencia, mientras el resto de los personajes lo tratan con condescendencia y burla a partes iguales.
  • Lelio: aparece siempre con muchos nombres distintos. Dio origen al arquetipo de Romeo: es el dueño de los criados (zanni, Brighella, Arlequín y Polichinela), rico, agraciado físicamente, cantor y poeta. Vive por y para el amor que siente por Colombina.
  • Colombina: contraparte femenina de Lelio, e inspiradora original del personaje de Julieta. Enamorada de Lelio, esta pareja divertía al público con sus divertidos enredos, que siempre solían tener un final feliz gracias al amor que se profesaban el uno al otro.
  • Il Dottore: ocupaba el vértice intelectual del llamado “triángulo satírico del poder”, junto con Pantalone, que representaba el poder económico, y el Capitán (Il Capitano), que representaba el poder militar. Es un personaje de origen boloñés, audaz y caradura, experto en triquiñuelas y en engaños, que unas veces se presenta como médico y otras como jurista.
  • Scaramouche: personaje dual que a veces se agrupa junto a los criados y en otras ocasiones con los vecchi; pequeño hombrecillo enmascarado de origen castellano que presume de provenir de una familia de noble abolengo pero que luego se comporta como el más cobarde de entre todos los bufones, metiéndose en líos y peleas constantemente.
Commedia dell’arte, escena en un paisaje italiano. Pintado por Peeter van Bredael.

En resumen, la comedia del arte ha inspirado a grandes artistas y autores de la Historia universal como Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Molière o Pedro Calderón de la Barca; dramaturgos como Meyerhold, Jacques Copeau, Jean – Louis Barrault, Madeleine Renaud; o grandes Premios Nobel de Literatura, destacando de entre todos ellos el gran Dario Fo. Sin duda ninguna, tenemos mucho que deberle a este fantástico género teatral.

Y al margen de a quién o qué haya podido inspirar, la comedia del arte dotó a la humanidad de un medio tan eficaz como necesario para combatir la censura artística y la represión social: el humor mordaz y satírico, mientras era capaz de hacer reír a un humilde colectivo popular que disfrutaba en gran medida con estos maravillosos espectáculos.

Y es que, al fin y al cabo, si algo nos diferencia como seres humanos del resto de los animales, es nuestro extraordinario don de ser capaces de producir belleza a través del arte.

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