La ciencia galénica

Galeno fue una de las figuras que han determinado la historia de la medicina. Sus ideas prevalecieron en la teoría y práctica médicas durante más de mil años. Sin lugar a dudas, este personaje es uno de los más influyentes en la trayectoria de nuestra civilización, cuyo vasto reconocimiento de antaño ha ido cayendo en el olvido.

“Así pues, al verdadero médico se le encuentra amigo de la prudencia, de la misma manera que compañero de la verdad. Y así, debe practicar el método racional gracias al conocimiento de cuántas son todas las enfermedades que hay, según aspectos y clases, y debe asumir la indicación de los remedios de cada una.” (El mejor médico ha de ser también filósofo, Galeno)

Nuestro personaje nació en Pérgamo en el año 130 d. C. En aquel momento, esta ciudad ubicada en el borde occidental de Asia Menor (que actualmente pertenece a Turquía) era un centro tanto comercial como cultural de la región. El arquitecto Nikon, padre de Galeno, condujo a su hijo hacia el aprendizaje y la formación intelectual, por lo que se relacionó con las diversas corrientes de pensamiento filosófico imperantes en su ciudad durante la época: el estoicismo, el platonismo, el epicureísmo y la escuela peripatética. Posteriormente, acabará aproximándose especialmente a la escuela estoica.

Del mismo modo, empieza a estudiar medicina, empapándose de las doctrinas que existían en Pérgamo sobre la materia, entre las que destacaban las visiones dogmática, empírica y neumática. Para ampliar su formación, Galeno se traslada a distintas ciudades para perseguir el conocimiento que existía en medicina. Por este motivo, el joven aprendiz de médico pasa por Esmirna, Corinto y Alejandría. En esta última ciudad, que ya no poseía el esplendor cultural de antes pero aún mantenía cierta intensidad en la investigación y en el pensamiento, entra en contacto con los estudios anatómicos más avanzados y con la tradición de la medicina de Hipócrates, otro de los grandes referentes de la historia de la medicina. En la misma ciudad egipcia también adquiere conocimientos clínicos y terapéuticos necesarios para su profesión.

Altar de Pérgamo o Altar de Zeus en el museo de Pérgamo de Berlín.

Después de Alejandría, Galeno viaja a Roma, puesto que en la capital del Imperio podía asistir a círculos filosóficos y médicos de la alta sociedad romana, así como perfeccionar su formación científica y empezar a practicar como terapeuta. Tras su fructífero paso por Roma, Galeno vuelve a Pérgamo, pero rápidamente es nombrado médico de la corte y después médico del emperador Marco Aurelio en el año 177. Su práctica clínica y sus teorías biológicas sobre la vida, la enfermedad y la salud englobaron y sintetizaron todo lo valioso de la tradición griega.

Este célebre médico fue un prolijo escritor que abordó temas de su campo como la patología, la anatomía o la fisiología, así como otros temas no pertenecientes a la medicina como la filosofía, la retórica o la filología. Desgraciadamente, muchos de sus tratados se han perdido, pero otros muchos se conservan. Destacan textos como Sobre el arte médico, Sobre el uso de las partes, Sobre las causas de las enfermedades, Sobre el movimiento de los músculos o El mejor médico ha de ser también filósofo.

La ciencia galénica no sólo versa sobre la naturaleza y la vida, sino que, como filósofo, también examinó los postulados fundamentales del marco teórico que estaba forjando. En este sentido, entre otras muchas consideraciones que no es pertinente enumerar, se valió de la lógica aristotélica para cimentar su ciencia natural. Además, sus fundamentos biológicos son de carácter explícitamente aristotélicos, por lo que defendió el organicismo y la importancia de la teleología. Asimismo, como es natural, cultivó gran admiración por su gran predecesor Hipócrates.

Hippocrates: The father of Medicine. Ilustración de Chris Nikas.

Gracias a Galeno la anatomía humana se sitúa en el ámbito del saber orgánico y del conocimiento sistemático. Sin llegar a decir que Galeno fue un morfólogo moderno, sí hay que decir que los suyos son los primeros tratados anatómicos auténticos de la medicina occidental. El médico de Pérgamo también inaugura un modelo etiológico[1] novedoso para la patología[2] de la época. Para Galeno, una enfermedad interrumpe el proceder ordinario de la physis. Las enfermedades surgen por tres causas: externa, interna y conjunta o sinéctica.

La dinámica fisiológica de Galeno es la construcción científica más elaborada que en la antigüedad clásica se hizo de los seres vivos. Los cuatro conceptos fundamentales de los movimientos vitales son: el movimiento, la naturaleza, la causa y el fin, todos ellos de raigambre aristotélica con los que explica su modelo dinámico. Además, como rasgos constitutivos encontramos que se trata de una fisiología sustancialista, organicista y finalista. Galeno buscaba las causas de las regularidades que se muestran a la experiencia, y estos compromisos permitían un trabajo deductivo que no se alejase de la experiencia empírica.

A su vez, la fisiología galénica asumía las cualidades y tendencias particulares de los conceptos primarios agua, aire, fuego y tierra. Según la proporción en la que se combinan estas sustancias elementales resultan los distintos tipos de humores. Los humores son cuerpos que fluyen e interactúan ordenadamente manteniendo el equilibrio de las funciones vitales. Para Galeno, el alma no es más que el principio operativo y la identifica con la naturaleza del hombre, la cual es su complexión humoral, esto es, pura krásis. Por este motivo se toma al alma con un sentido médico (nada que ver con un espiritualismo pseudo-religioso).

Claudio Galeno. Litografía de Pierre Roche Vigneron.

Otro componente fundamental es el pneûma, el cual consiste en la causa material que necesita el organismo para desempeñar sus funciones. El calor innato también es necesario para la actividad racional, las sensaciones y el movimiento.

En cuanto a su fisiología especial, cuando la materia nutritiva llega al hígado, según él, se somete a una segunda cocción de la que se engendra la sangre. La sangre es conducida, por un lado, a regiones periféricas del cuerpo y, por otro, al corazón. La sangre entra en la aurícula derecha mediante las venas cavas y luego pasa al ventrículo derecho. En ese momento, cierta cantidad de sangre atraviesa el septum interventricular y entra en el ventrículo izquierdo, mientras que la otra porción llega a los pulmones a través de la arteria pulmonar. Los pulmones envían su pneûma a la aurícula izquierda mediante la vena pulmonar que llama arteria venosa. Este pneûma entra en el ventrículo izquierdo donde se encontraba la sangre anteriormente mencionada. En este punto se sintetizan los espíritus vitales (un tipo de pneûma) que por la diástole del corazón salen por la aorta y se distribuyen por el cuerpo. Parte de los espíritus vitales llegan al cerebro, en el cual se sintetiza otro tipo de pneûma: los espíritus animales. Finalmente, dichos espíritus se transmiten por los nervios y sirven de base material a las funciones neurofisiológicas.

Esquema de Teorías de la vida de González Recio.

Actualmente pueden parecer consideraciones extravagantes y sin vigencia alguna. No obstante, hay que poner en valor su importancia en el desarrollo de la biología y la medicina no mitológicas, además de su evidente interés histórico. Asimismo, Galeno hizo contribuciones importantes como demostrar que por las arterias no circula aire, sino sangre, describir enfermedades infecciosas, mostrar cómo algunos músculos están controlados por la médula espinal o entender que los nervios no son conductos huecos, entre otras cosas.

En definitiva, con la ciencia galénica concluye la etapa clásica de la teoría biológica y supuso la integración y consolidación del pensamiento griego sobre la vida. De ahí la inconmensurable importancia de Galeno de Pérgamo más allá de sus éxitos y enfrentamientos como médico de la época. Con su muerte, las ciencias de la vida entraron en una etapa regida por el dogmatismo que disminuyó la relevancia del método observacional y de la exploración de patrones explicativos. Sin pretender caer en el falso y burdo tópico de la absoluta esterilidad intelectual medieval, afirmamos con José Luis González Recio[3] que con la terminación del tiempo de Galeno “el deseo de entender la naturaleza que había animado la filosofía de los milesios, la astronomía pitagórica, la medicina hipocrática, la biología aristotélica o la física alejandrina parece eclipsarse; es ocupación de un tiempo concluido”.

 

 

Bibliografía

García Ballester, L. “Galeno”. En Laín Entralgo, P. (ed.) Historia universal de la medicina. Vol. IV. Ed. Salvat. 1972: Barcelona.

González Recio, J. L. Teorías de la vida. Ed. Síntesis. 2004: Madrid.

 

 

[1] La etiología es la parte de la medicina que estudia el origen o las causas de las enfermedades.

[2] La patología es la parte de la medicina que estudia los trastornos anatómicos y fisiológicos de los tejidos y los órganos enfermos, así como los síntomas y signos a través de los cuales se manifiestan las enfermedades. También se usa el término para referirse directamente a una enfermedad.

[3] Estudioso de la filosofía y la historia de la biología.

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