La historia de la Cruz Roja, está indudablemente unida a H. Dunant, quien creará este movimiento de carácter humanitario.

El 26 de octubre de 1863, se convocó la primera Conferencia Internacional, que entre otras cosas adoptó la cruz roja sobre fondo blanco como emblema distintivo universal. La cruz no se eligió por motivos religiosos, sino porque era el motivo que figuraba en la bandera suiza, país promotor de esta organización.

Solferino: el inicio de la solidaridad

En el año 1859 en el pueblo Italiano de Solferino, tendrá lugar una batalla, en el contexto de la unificación de Italia, la batalla fue especialmente cruenta, cerca de 40.000 soldados de distintas nacionalidades (franceses, piamonteses y austriacos), yacían muertos o heridos, según la lista que realizará el propio Dunant:

“Hubo, muertos o heridos, de los ejércitos austríaco y franco-sardo, 3 mariscales de campo, 9 generales, 1.566 oficiales de todas las graduaciones, de los cuales 630 austríacos y 936 aliados, y unos 40.000 soldados o suboficiales”[1]

Esta masacre no dejará indiferente a Henry Dunant, un hombre de negocios, que tras constatar la falta de atención que recibían los heridos, decidió crear una asociación de carácter humanitario y neutral, encargada de atender a los más necesitados, el nombre de esta asociación será, Cruz Roja.

El mismo Dunant relata la falta de medios para hacerse cargo de los heridos durante la batalla:

“Días 25, 26 y 27: ¡cuánta agonía, cuánto sufrimiento! Las heridas, agravadas por el calor, por el polvo, por la falta de agua y de asistencia, causan intensos dolores; a pesar de los encomiables esfuerzos de Intendencia para mantener en buen estado los locales transformados en ambulancias, mefíticas emanaciones vician el aire, y el insuficiente número de ayudantes, de enfermeros y de sirvientes se hace sentir agudamente, porque los convoyes enviados a Castiglione continúan descargando allí, cada cuarto de hora, nuevos contingentes de heridos.”[2]

“¡Ah, señor, cuánto sufro! -me decían algunos de estos desdichados- se nos abandona, se nos deja morir miserablemente y, sin embargo, ¡hemos luchado con arrojo! A pesar de las fatigas que han soportado, a pesar de las noches que han pasado sin dormir, el reposo se aleja de ellos; en su desolación, imploran el socorro de un médico o se revuelcan desesperados, presas de terribles convulsiones cuyo final serán el tétanos y la muerte”[3].

Después de 1864, la cruz roja empieza a participar en las guerras que irán salpicando Europa, en el año 1878, durante el desarrollo del conflicto entre Turquía y Serbia, el personal de la Cruz Roja contará con ambulancias tiradas por caballos.

Guerra serbo-turca, 1878. Ambulancia serbia. CICR / hist-00588

 

La comisión de los cinco

En 1863, trascurridos 4 años desde la batalla de Solferino, se creará un comité privado, integrado por Henry Dunant, el General Dufour, Gustave Moynier, los médicos Théodore Maunoir y Louis Appia, de este congreso que se celebrará en Ginebra, saldrán propuestas extremadamente importantes, como la denominación de organismo imparcial, que protege a las víctimas de la guerra.

En 1864, el Consejo Federal Suizo, convocará una Conferencia Diplomática, participaran 16 países, y se redactará “El Convenio de Ginebra para mejorar la suerte que corren los militares heridos de los ejércitos en campaña”. Por fin se recogía en este convenio, que será ratificado posteriormente por casi todos los países, un principio fundamental, todos los militares heridos serán asistidos, sin distinción de nacionalidad, y serán acogidos bajo la Cruz Roja, símbolo que se tomará en honor a la bandera de Suiza, pero con los colores invertidos.

En 1901 Henry Dunant recibirá el Premio Nobel de la Paz, posteriormente la Cruz Roja a título de organización recibirá 3 Premios Nobel de la Paz, en 1917 en 1944, por su entrega en las 2 guerras mundiales y en 1963 nuevamente por su entrega para ayudar a heridos tanto militares como civiles no sólo en las guerras sino también en los desastres naturales.

La I Guerra Mundial (1914-1918), el fin del idealismo

Durante la I Guerra Mundial, que tendrá lugar entre 1914-1918, el CICR, velará por la aplicación del convenio firmado en Ginebra en 1906, dicho convenio es una modificación del celebrado en 1864, denunciando el incumplimiento y las violaciones del convenio, por parte de los países beligerantes.

En la fotografía, facilitada por la propia Cruz Roja, podemos ver como los soldados alemanes son atendidos, según se estipula en el convenio, la Cruz Roja no juzga si el país al que pertenecen dichos soldados, es culpable a la hora de desencadenar la guerra, sólo ve seres humanos heridos y necesitados de asistencia.

Soldados alemanes socorridos por la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial Fototeca del CICR

La I Guerra Mundial, supondrá una prueba de fuego para la Cruz Roja, un conflicto que englobará a prácticamente toda Europa, con una cantidad de combatientes nunca visto, supondrá un reto.

La Guerra Civil Española

Junod es enviado a España, en agosto de 1936 para coordinar las operaciones del CICR durante la guerra civil. Es un nuevo desafío para él y para la Institución: en esa época, en las guerras civiles, a diferencia de los conflictos internacionales, no se había reconocido norma de derecho alguno para proteger a las víctimas. Los civiles viven en estado de sitio, son privados de los bienes esenciales, tomados como rehenes, separados de sus familiares[4]

Finalmente se firmará un acuerdo con el gobierno de Madrid, que autoriza al CICR para que intervenga a favor tanto de los republicanos como de los nacionalistas que necesiten atención sanitaria y alimentos, sin embargo la Cruz Roja tendrá que comunicar en todo momento donde se disponen sus instalaciones sanitarias, situación que provocará el encarcelamiento de algunos voluntarios del CICR.[5]

En cuanto a los prisioneros, la Cruz Roja luchará por firmar un acuerdo que permita supervisar las condiciones de internamiento a las que estaban sometidos, gracias a las gestiones del CICR, hasta el año 1938 se pudieron supervisar las condiciones de 89.000 prisioneros, a pesar de estas cifras las autoridades militares no permitirán el acceso a todos los puntos de detención.

En cuanto a la lucha contra el hambre en la población civil, desde 1936 se procederá con las ayudas, que debido al agotamiento de las donaciones irán disminuyendo, no obstante se logran distribuir en total cerca de 670.000 francos durante los años del conflicto.

Sede del CICR en España durante la Guerra Civil CICR / HIST-01847-06

La II Guerra Mundial (1939-1945), el infierno en la tierra.

Cuando el ejército alemán invada Polonia en septiembre de 1939, Europa no podrá imaginar la destrucción y la barbarie que se cernía sobre ella, ataques aéreos masivos sobre poblaciones civiles, serán los civiles los que sufran en gran medida los desastres de la guerra.

La Cruz Roja al igual que en la I guerra mundial, se enfrentaba con un desafío descomunal, que puso a prueba su capacidad y sus recursos económicos y humanos, durante los años de la guerra, el CICR tuvo más de 50 delegaciones activas[6].

Entre las medidas que la Cruz Roja aplicó durante el conflicto bélico, están la visita a los campos de detención, creó una agencia central de información sobre prisioneros, además lucho activamente contra la hambruna que se extendió por Grecia.

Pero en una guerra tan polarizada, será misión casi imposible acceder a los prisioneros del ejército alemán, soviético o japonés, por falta de cooperación de las naciones, como consecuencia no se pudo desempeñar una labor humanitaria de envergadura ni tan siquiera a favor de los civiles, es evidente que los campos de exterminio estaban cerrados a toda ayuda de la Cruz Roja.

Esta será la espada de Damocles que penderá sobre la Cruz Roja durante toda su historia, la inacción durante el Holocausto, este recuerdo trágico será uno de los grandes fracasos de la institución.

Pero también se cosecharon éxitos, cuando entre junio y septiembre de 1941 se mantuvieron cautivos cerca de 65.000 oficiales y soldados del ejército soviético en Finlandia, los delegados del CICR visitaron los campos de prisioneros, constatando la atención sanitaria y la alimentación que recibían dichos prisioneros por la Cruz Roja Finlandesa.

El personal de la Cruz Roja, participó activamente en la evacuación de los niños durante los bombardeos nazis sobre Inglaterra.

Conclusiones

Si nos adentramos en las imágenes que se han creado a lo largo de la historia, veremos miradas que reflejan el horror de la guerra, podemos atisbar en otras, una tenue luz de esperanza, a pesas de las imágenes, siempre surgirá el mismo interrogante, hacia donde se dirige el progreso de la humanidad, quizás la respuesta este en personas como Dunant, que al ver reflejado el sufrimiento humano causado por la guerra, crean organizaciones capaces de aliviar a los más necesitados.

Según consta en el Convenio de Ginebra para aliviar la suerte que corren los heridos y los enfermos de las fuerzas armadas en campaña, que fue aprobado el 12 de Agosto de 1949.

Podemos comprobar como figura en el Artículo 3 de dicho convenio, como será condición indispensable tratar con humanidad a las personas que no participen en las hostilidades.

“Las personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa, serán, en todas las circunstancias, tratadas con humanidad, sin distinción alguna de índole desfavorable basada en la raza, el color, la religión o la creencia, el sexo, el nacimiento o la fortuna o cualquier otro criterio análogo.”[7]

Bibliografía

Abellán, M. 2012: Las Praxis de la paz y los derechos humanos, Editorial Universidad de Granada, Granada.

Dunant, H. 1982: Recuerdos de Solferino, Publicación CICR, Madrid.

Schuemer-Cross, T. 2009: El Derecho a sobrevivir, Oxfam Internacional, Oxford.

Ryfman, P. 2007: “Organizaciones no gubernamentales: un actor indispensable en la ayuda humanitaria”, International Review of the Red Cross 865: 1-25.

Página ofical de la Cruz Roja Internacional: http://www.icrc.org/spa/

 

[1] Dunant, H. 1982: Recuerdos de Solferino, Publicación CICR, Madrid. p-23

[2] Dunant, H. 1982: Recuerdos de Solferino, Publicación CICR, Madrid. p-14

[3] Dunant, H. 1982: Recuerdos de Solferino, Publicación CICR, Madrid. p-18

[4] Página Web oficial de la Cruz Roja Internacional: http://www.icrc.org/spa/resources/documents/photo-gallery/photos_marcel_junod_05-2004.htm

[5] Página Web oficial de la Cruz Roja Internacional: http://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/5tecdt.htm

[6] Página Web oficial de la Cruz Roja Internacional: http://www.icrc.org/spa/who-we-are/history/second-world-war/overview-2-world-war.htm

[7] Página Web oficial de la Cruz Roja Internacional: http://www.icrc.org/spa/resources/documents/treaty/treaty-gc-1-5tdkna.htm