La historieta, cómic o manga no es un fenómeno aislado, al contrario, se encuentra inserto en la cultura contemporánea, en la cultura de la imagen como medio de aprendizaje, la historieta al final no deja de ser un medio de comunicación, donde el autor intenta trasmitir los contenidos.

En general la publicación de historietas, lo que nos muestra es un elenco de personajes forjados en otras culturas o incluso en la nuestra, que pueden estar cargados de cierta ideología, o simplemente mostrarse como un entretenimiento para “Teenagers”.

En un mundo cada vez más globalizado, la influencia de una determinada forma de vida o de cultura se extiende por el resto de países dando lugar a fenómenos de cierta envergadura como el anime japonés  (アニメ)[1].

El Manga japonés.

Manga (漫画), es el término utilizado en Japón para definir a las historietas o cómics, se podría traducir como “dibujos caprichosos”

Será a partir del año 1814 cuando Hokusai Katsukicha publicaba los primeros tomos que serán conocidos como Hokusai Manga, plantando los cimientos para el desarrollo de la historieta japonesa[1].

Será a partir de la II Guerra Mundial cuando verdaderamente se desarrolle el Manga, tenemos varias fechas como 1947, cuando Tezuka publica sus primeras historietas, posteriormente en 1952 creará Astroboy, que será considerado como el inicio de la consolidación de este género.

La división del Manga no carece de cierta complejidad y dependiendo al público que vaya dirigido cumple una serie de criterios, a pesar de que la división es numerosa me centraré en los 3 más conocidos:

El Shounen, dirigido al público masculino, con ciertas dosis de violencia, el Shoujo, enfocado en las mujeres adolescentes, utiliza historias con una carga de fantasía y aventura elevada. El Kodomo, para los más pequeños, son historias sencillas donde predominan los personajes de corta edad, aparecen mascotas con un carisma elevado, de esta forma se pretende enfatizar con los distintos gustos por sexo y edad[2].

El Manga (cómic), en Japón se puede considerar como un fenómeno de masas, se suele utilizar para su impresión, papel de poca calidad, y cada Manga ronda entre las 300 páginas con un número de capítulos que oscila entre los 15 y los 30.

El éxito que está cosechando el Manga-Anime, en todo el mundo occidental, se debe en parte a la forma narrativa, el diseño, los personajes y las historias que se narran, nos encontramos ante un mundo lleno de fantasía con nuevos héroes que ya no son incorruptibles, utilizando una frase de Nietzsche[3], son humanos demasiado humanos.

Dentro de ese conjunto cargado de fantasía, los personajes cobran relevancia, son verosímiles, nos sentimos identificados, ya que sufren y pueden errar en su toma de decisiones, dejan de ser en líneas generales, personajes encumbrados, fuera del bien y del mal, son más cercanos al público.

Hadashi no Gen: Gen el Descalzo

Este Manga narra la historia de un estudiante de primaria que sobrevive al bombardeo atómico en Hiroshima, Gen Nakaoka, tendrá que hacer frente a la desesperación el hambre y la angustia de la muerte.

Se publicó entre 1975 y 1985, está basada en la experiencia del propio autor Keiji Nakazawa, uno de los supervivientes de la catástrofe de Hiroshima, Nakazawa narra los acontecimientos acaecidos la mañana del 6 de agosto de 1945, centrando la historia en Gen un niño de 7 años y su familia, el niño verá a su hermano menor quemarse pidiendo ayuda, mientras por las calles aparecen figuras deformes con la carne abrasada y la piel colgando.

Barefoot Gen, Volumen two, The day after.

En las imágenes podemos apreciar cómo la historia no dulcifica lo que sucedió, por el contrario, las imágenes de personas con la piel derretida sucedieron y Nakazawa, lo plasma en toda su crudeza.

El manga presenta momentos extremadamente duros, Gen intenta alimentar a su hermana pequeña, de pronto el alimento se cae de sus labios, acaba de morir por la fuerte radiación.

En una entrevista realizada a Nakazawa, valora la importancia de su obra y nos desvela algunos detalles como el nombre del personaje principal:

 “A mi principal personaje le di el nombre de Gen (cuyo significado es origen o raíz), con la esperanza de que él llegara a ser una raíz o una fuente de fuerza para una nueva generación, que pueda pisar el carbonizado suelo de Hiroshima descalzo, que sienta la tierra bajo sus pies, que tenga la fuerza suficiente para decir no a las armas nucleares… Me gustaría vivir con la fuerza  de Gen, ese es mi ideal, y continuaré buscándola a través de mi trabajo”[1]

La posición de Nakazawa, es ciertamente anti-bélica, anti-nacionalista, sólo pretende narrar sus vivencias y las de otras personas, que siendo civiles, sin entrar en las masacres que sus gobernadores realizaron por toda Asia, sin ser culpables, recibieron la guerra en toda su crudeza.

El autor realiza un retrato de la infancia, que está entre las grandes virtudes del cómic, los niños viven unos sucesos en extremo crueles, ellos serán los encargados de no cometer los errores de sus padres, están repletos de optimismo, a pesar de las condiciones catastróficas en las que están viviendo.

La falta de alimentos, la cantidad de heridos por quemaduras provocadas por la radiación, rodean a los supervivientes, que sólo se centran en sobrevivir, otro de los temas que trata Nakazawa, cómo el ser humano cuando intenta sobrevivir, se deshumaniza, no piensa en ayudar a los demás, sólo en sí mismo, esto contrasta con el protagonista Gen que al contrario tendrá gestos de absoluta generosidad al ceder su comida a su madre.

El autor señalará en último lugar a los responsables que sorprendentemente para algunos historiadores japoneses no es EE.UU. sino el gobierno japonés y su emperador, que con su conducta expansionista y nacionalista llevaron la desolación a su país.

La obra de Nakazawa, tendrá una gran repercusión en Japón, hasta el punto de ser considerada como material educativo y tratado en las escuelas, se consideraba un material histórico de primera mano, además el autor trata las emociones que sintió y que trasmite de forma acertada en el cómic.

Es curioso constatar como el devenir del tiempo, el paso de los años, el alejamiento temporal de los sucesos históricos, nos hace más pusilánimes, en Japón a partir del año 2011 han surgido detractores de utilizar las historietas en el colegio, ya que consideran por una parte que la extrema crudeza de sus imágenes pueden ser contraproducentes en infantes de tan corta edad, y por otra parte consideran que el autor no es neutral, narra la historia desde sus vivencias y está condicionado políticamente.

En una entrevista que concedió Nakazawa, el autor narra los sucesos que vivió y posteriormente trasladará a su historia.

Mi madre intentó ayudar a mi padre. Se puso a apartar escombros con todas sus ganas. Intentó elevar el tejado, pero la fuerza de una mujer no podía hacer que se moviera ni un centímetro. Llamó a la gente que pasaba frenéticamente para intentar que le ayudaran. Les suplicó de rodillas su asistencia, pero todo fue en vano. En el infierno de la bomba atómica nadie podía ponerse a proteger a desconocidos. … […] … Una vez agotadas todas las posibilidades, abrazó con todas sus fuerzas a mi hermano mientras sollozaba y se sentó junto a la entrada. Empezó a perder la cordura. No paraba de golpear la columna que le aprisionaba mientras lanzaba lamentos de tristeza. Las llamas rodearon la casa. Kimiyo estaba decidida a morir junto a toda la familia. La locura se estaba apoderando de ella. Gritaba sin cesar. Por suerte, cierta persona que vivía tras nuestra casa se percató de la situación y se la llevó a la fuerza, tirando de ella.” [1]

Keiji Nakazawa

Hiroshima, en los ojos de un niño.

Cuando el profesor Oppenheimer, pronuncio una frase extraída del texto sagrado hindú Bhagavad Gita, ya imaginaba el daño y la destrucción que causaría su creación, “Me he convertido en muerte, el destructor de mundos”[2].

El 6 de Agosto de 1945 a las 8:16 horas, el ejército norteamericano, lanzará una bomba desde un B-29 bautizado como Enola Gay”, en su infinita ironía los americanos llamaron a la bomba Little Boy, dicho proyectil pesaba 4 toneladas, en su interior tenia aproximadamente 60 kg de Uranio[3]

El resultado fue estremecedor, 75.000 seres humanos, en su mayoría civiles inocentes, perecieron en el acto, con toda probabilidad sólo vieron un resplandor, un brillo en el cielo y luego la nada más absoluta, antes de finalizar el año otras 60.000 personas morirán por las heridas. Los Hibakusya (supervivientes), sufrirán infinidad de enfermedades y malformaciones, como la ceguera, leucemia…

Vista aérea de Hiroshima, instante después de la explosión (Universal History Archive).

Japón cuenta con una larga experiencia, en cuanto a destrucción se refiere, en la ciudad de Edo los incendios eran frecuentes, durante todo el periodo Shogunal hasta 1868, los japoneses serán conscientes de la fragilidad de sus ciudades.

A pesar de este sufrimiento, nada haría presagiar a los japonés la destrucción tan terrible que durante la II Guerra Mundial asolaría la mayoría de sus ciudades, del 24 de noviembre de 1944 al 15 de agosto de 1945[1], Tokio sufrirá más de 70 bombardeos, cerca de 150.000 personas encontraron el óbito y unas 750.000 viviendas fueron destruidas.

Las imágenes son verdaderamente duras, dantescas, que llevan al espectador a reflexionar, acaso no es eso lo pretendido, que seamos capaces de sentir la desesperación provocada por la guerra y el nacionalismo extremo, desembocando en el odio y la destrucción.

Nakazawa, sólo pretende que las generaciones futuras, mediante un medio visual como es la historieta, recapaciten y piensen lo que supone adentrarse en las oscuras sendas del nacionalismo. Sus caminos transitan hacia la destrucción total, sin esperanza sin futuro, ir más allá del sufrimiento del pueblo japonés, del dolor sin ataduras, desnudo y desgarrador. El ser humano es capaz de provocar este dolor, los motivos, sin duda mezquinos, por lo tanto, el mensaje es meridianamente claro, miren, observen y recuerden, lo que la guerra acarrea, el valiente no es el que con su arma se dirige a la lucha y asesina a otro hombre, el valiente es el que decide no empuñar un arma. En palabras de la madre de Gen;

Remember this, my little one, this is war. This is what took your father, sister and brother from us…”.

Referencias:

[1] Cobos, T. 2012: “Animación japonesa y Globalización”, Razón y Palabra 72: 1-28

[1] Jiménez, J. 2006: “El contexto de la historieta: relación con otros medios”, Ámbitos 15: 121-209.

[2] Cobos, T. 2012: “Animación japonesa y Globalización”, Razón y Palabra 72: 1-28

[3] Nietzsche, F. 1986: Humano, Demasiado Humano, Editores Mexicanos, México.

[1] Entrevista a Nakazawa en “The Comics Journal nº 256, octubre de 2003”: http://www.tcj.com/keiji-nakazawainterview/.

[1] Entrevista a Nakazawa en “The Comics Journal nº 256, octubre de 2003”: http://www.tcj.com/keiji-nakazawainterview/.

[2] Antonov, V. 2008: Bhagavad-Gita, Printed By Lulu, Canada. p- 74. La frase de Oppenheimer, sufre cierta variación con respecto a la traducción real, quizás en un intento por acomodarla al momento concreto.

[3] Vega, L. 2000: “La Bomba Atómica”, Las matemáticas del siglo XX 43: 223-226.

[1] Passarella, L. 2006: “Grandes catástrofes urbanas en Japón”, Seminario Cultura visual del Japón Moderno: 1-18.

Bibliografía:

Antonov, V. 2008: Bhagavad-Gita, Printed By Lulu, Canada.

Cobos, T. 2012: “Animación japonesa y Globalización”, Razón y Palabra 72: 1-28: www.razonypalabra.org.mx

Djukich, D. y Mendoza, M. 2010: “El Cómic: compromiso social”, Revista de Artes y Humanidades Vol. 11, 1: 44-70.

Hernández, A. 2008: “Los Mitos Griegos en el Manga Japonés”, Universidad de la Rioja.

Jiménez, J. 2006: “El contexto de la historieta: relación con otros medios”, Ámbitos 15: 121-209.

-Nietzsche, F. 1986: Humano, Demasiado Humano, Editores Mexicanos, México.

Passarella, L. 2006: “Grandes catástrofes urbanas en Japón”, Seminario Cultura visual del Japón Moderno: 1-18.

Ruiz, G. 1997: “Héroes de piedra en papel: La Prehistoria en el Cómic”, Complutum 8: 285-310.

Sedeño, A. 2002: “Cine japonés, una revisión histórica”, Historia y Comunicación Social 7: 253-266.

Vega, L. 2000: “La Bomba Atómica”, Las matemáticas del siglo XX 43: 223-226.

Yamada, A. 2004: “La mujer en la familia japonesa, la rutina familiar a través del Manga”, Dossiers Feministes 8: 119-134.