Gerónimo fue un destacado guerrero apache que participó en las llamadas Guerras Apaches contra Estados Unidos y México. Su nombre real era Goyaałé, pero hoy permanece en el imaginario popular con el nombre que dio lugar al conocido grito ¡Gerónimo!, y como un ejemplo de entusiasmo y bravura en su deseo por satisfacer una venganza personal contra los Mexicanos y por defender la identidad de su pueblo.

En sus orígenes, los apaches aparecieron en la frontera entre Alaska y Canadá, pero entre los siglos XIII y XVI emigraron hacia el sudoeste. Inicialmente eran pueblos nómadas; vivían en tiendas de campaña, cazaban búfalos y usaban perros para arrastrar sus pertenencias, y poco a poco fueron adaptándose al sedentarismo. Una vez que tuvieron acceso al uso de caballos su forma de vida ancestral se vio revolucionada.

El nombre ‘Apache’ es una palabra en lengua “zuñi” que significa “forastero o enemigo”. Esta palabra era usada por los españoles para describirlos, pero los Apaches tenían muchos otros nombres, incluido “Inde”, que significa “la gente”. A su vez, estaban formados por muchas tribus independientes, cada una de las cuales tenía su propio nombre.

En la época del personaje que nos ocupa, los apaches a los que pertenecía (Bedonkohe) eran ya una población prácticamente sedentaria que se dedicaba a cultivos como las judías o el maíz, entre otros.

apaches

Incursión en tierra apache

Desde el siglo XV los pueblos indígenas estuvieron sometidos a procesos de colonización occidental con los que se buscaba cambiar sus costumbres y creencias con el objetivo de “civilizarlos”. En estas fechas, la Corona española y la Iglesia de Roma creían tener la misión de evangelizar y salvar las almas de aquellos que consideraban unos “salvajes”, pero algunos pueblos del norte y de las grandes llanuras resistieron el avance colonizador. En el siglo XIX los últimos indígenas resistían todavía en el norte de México: los apaches. Pero las incursiones estadounidenses y mexicanas acabarían por recluirles. 

Con proclamación de la independencia mexicana (1821) los apaches se sintieron disconformes con los mexicanos. Las nuevas leyes que les incumbían, como lo fue la reducción de las raciones que recibían por parte de los éstos dada una situación económica más delicada, no satisfacía sus necesidades. Por su parte, los norteamericanos, en su búsqueda por acaparar las costas desde el Atlántico hasta el Pacífico (el Destino Manifiesto), aumentaron una creciente tensión entre territorios que terminó por desatar la guerra de 1845-1848, en la que más de la mitad del territorio mexicano fue vendido a Estados Unidos. Los apaches ya estaban enemistados con los mexicanos y guardaban diferencias por las que rivalizaban con otras tribus de Sonora, Chihuahua, Arizona, Nuevo México y Texas, pero ahora añadían una nación más a su lista de enemigos.

Destino manifiesto
El Progreso Estadounidense. John Gast, ca. 1871.
Este cuadro es una representación alegórica del Destino Manifiesto. En él, una mujer angelical lleva la luz de la civilización hacia el oeste junto a los colonizadores, tendiendo líneas telegráficas y de ferrocarril mientras viaja. Los nativos y los animales salvajes huyen en la oscuridad hacia el incivilizado Oeste.

En este contexto, es digna de mencionar la batalla de Pozo Hediondo, ocurrida en Sonora en enero de 1851; una de las más sangrientas del siglo XIX entre apaches y mexicanos. Varios grupos de apaches comandados por Mangas Coloradas se enfrentaron con un centenar de soldados de Chihuahua al mando del capitán Ignacio Pesqueira. Pesqueira no midió bien sus fuerzas y la batalla acabó con una clara victoria apache contra los mexicanos.

Mangas coloradas
Mangas coloradas

En 1858 otra masacre en forma de revancha cambiaría la vida de un apache de Arizona. Una unidad militar de Sonora atacó el campamento indio de Kas-Ki-Yeh, en Janos, aprovechando que los hombres habían salido a comerciar. Asesinaron a mujeres, niños y ancianos. Asesinaron a la familia del que se iba a convertir en uno de los más famosos apaches: Gerónimo. Ese día, Gerónimo juraría venganza a los mexicanos. Una venganza que se cobró la vida de una gran cantidad de personas en ambos bandos.

“Ya no volví nunca a estar contento en nuestro tranquilo campamento. Es verdad que podía visitar la tumba de mi padre, pero había jurado vengarme de los militares mexicanos que me habían hecho injusticia, y siempre que estaba cerca de la tumba de mi padre o veía algo que me recordara los felices días pasados me dolía el corazón de ganas de vengarme de México”.

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El indio Gerónimo

Gerónimo nació en Arizona, en un campamento cercano al Río Gila. Aunque historiógrafos como Angie Debo afirman que nació en 1823, él aseguraba haber venido al mundo el 16 de junio de 1829. Si bien es cierto que hoy en día se le conoce como Gerónimo, nuestro indio se llamaba en realidad Goyaałé, nombre que contrarresta con el carácter hoy recordado del guerrero, pues significaba “el que bosteza”. Su campamento se situaba en la actual Sonora y era por aquel entonces parte de México. Su padre era Taklishim, el Gris, y fue nieto de un jefe apache de los bedonkohe llamado Mahko. Su madre, por su parte, se llamaba Juana y, aunque tenía un nombre español, era realmente apache, pues el contacto continuo con los hispanos hizo que muchos de los apaches aprendieran a hablar castellano y adoptasen nombres españoles. 

Gerónimo
Gerónimo

Gerónimo dedicó entonces su vida a atacar y sabotear al ejército mexicano y a los colonos mexicanos del norte de Arizona. Sin embargo, en 1861 el ejército de Estados Unidos comenzó una guerra no provocada contra los apaches con la intención de acabar con ellos y la venganza personal de Gerónimo se vio sumergida en la corriente más amplia de la supervivencia de su pueblo. Durante diez años se desarrollaron las llamadas Guerras Apache, el conjunto de enfrentamientos bélicos entre los indios apaches y el ejército mexicano y estadounidense. En el transcurso de estos años, las tropas norteamericanas perpetraron atrocidades contra las poblaciones apaches, asesinaron a sus caudillos en encuentros en los que, supuestamente, se iban a tratar los términos de la paz futura e impusieron, como condición para aquella, la reclusión de los apaches en reservas.

Apaches
Apaches en la reserva de San Carlos. Extraído de Apachería.es

La leyenda de la apachería

Gerónimo ha sido uno de los apaches que más ha sobresalido en el imaginario popular. Aunque antes que él podrían citarse toda una serie de apaches no menos importantes en estas contiendas, tales como Pisago Cabezón, Mangas Coloradas o Cohise, Gerónimo entró en escena en un momento en el que los medios de comunicación se habían desarrollado en gran medida en comparación con épocas anteriores. Medios en los cuales, por cierto, solía describirse de manera irrevocable a los apaches como seres despiadados, asesinos y torturadores. Así, Gerónimo participó en unas guerras apaches (las últimas), que nunca faltaron en las páginas de la prensa estadounidense y que terminaron precisamente con su rendición en 1886.

Se dice que Gerónimo tenía la costumbre de exagerar la realidad con objeto de ensalzar su papel en la batalla y de justificar en cierta medida algunas de sus acciones más sangrientas. Sea como fuere, Goyaałé fue recordado por ser un temido guerrero y se consagró como un poderoso jefe militar. Aterrorizaba a los mexicanos siempre que podía y, aunque salió herido en numerosas ocasiones, siempre sobrevivía a los ataques. Él mismo llegó a afirmar que no existía una bala capaz de matarle, lo que daba una dimensión sobrenatural a su leyenda. Encabezó así distintos ataques y fue un sustento ideológico en la resistencia apache: para él, aceptar las condiciones que el Gobierno le imponían, tales como quedarse en un refugio, era inaceptable, significaba vivir en un inaceptable cautiverio.

Dado que era muy difícil atraparle y que no se fugara, se convirtió en un quebradero de cabeza para los estadounidenses y los medios le convirtieron en un terrible villano. Al final, en 1886, se rindió junto a 450 apaches con los que fue trasladado a una reserva en Florida. Un año después, se les traslada a Alabama, donde casi la cuarta parte de ellos muere de tuberculosis. Gerónimo, por su parte, fue recluido durante tres años en la prisión de Fronteras (Sonora).Transcurrido este tiempo, fue trasladado a una reserva india en Oklahoma y le arrebataron la posibilidad de ver de nuevo a su pueblo. 

Gerónimo
El jefe Naiche y Geronimo en cautividad en Fort Bowie, 7 de Sep de 1886. Foto de Frank Randall

Su papel, así como el de otros jefes apaches, no dejó nunca de ser objeto de controversia. No todos los apaches estaban conformes con las acciones combativas de estos destacados jefes y guerreros hacia los que no sentían otra cosa que antipatía. Dentro de las tribus, muchos preferían quedarse en las reservas, puesto que luchar por sus intereses estaba suponiendo vivir en constantes penalidades y perder a muchos de los suyos. 

En 1904, la Oficina de Asuntos indios lo llevó a la Feria mundial de San Luis donde el antiguo caudillo ganó algo de dinero vendiendo sus autógrafos. Jamás volvería a ver las tierras en las que había crecido y a las que las autoridades americanas habían prometido reintegrarle. El indio inmortal acaba sus días el 17 de febrero de 1909, en Oklahoma, con más de 80 años, tras caerse de su caballo y pasar la noche en una zanja a la intemperie, en calidad todavía de prisionero de guerra.

 ¡Gerónimo!

Como ya hemos visto, Goyaałé pasó a la historia como Gerónimo. La explicación más extendida de este suceso es la que cuenta que, cuando los soldados mexicanos se encontraban frente a él, pedían ayuda a San Jerónimo, pues Goyaalé era tan temido como conocido por su bravura y entrega en la lucha.

Otra explicación más detallada dice que uno de los primeros encuentros de Gerónimo con los mexicanos fue en la batalla de Kashiyeh, que tuvo lugar en la festividad de San Jerónimo.

Por otra parte, el uso del famoso grito “¡Gerónimo!” parece provenir de un batallón de paracaidistas estadounidenses. En 1940, mientras Estados Unidos se preparaba para entrar en la Segunda Guerra Mundial, uno grupo de paracaidistas se entrenaba en Fort Benning, en Georgia. La noche anterior a su primer salto real, varios de los soldados supuestamente vieron la película Geronimo!, estrenada un año antes, sobre la vida del guerrero apache.

Gerónimo Sloane
Cartel de la película Gerónimo! de Paul Sloane, estrenada en 1939.

Según el gobierno mexicano de la época, Gerónimo acabó con la vida de entre 500 y 600 mexicanos. Él mismo lo contaba con sus propias palabras:

“He matado a muchos mexicanos; no sé cuántos, porque por lo general no los contaba. Algunos de ellos no valían la pena ni contar. Ha pasado mucho tiempo, pero aún no me gustan los mexicanos. Conmigo siempre fueron traicioneros y malvados.”
Gerónimo, Autobiografía, por Barrett. 1905.

Referencias:

  • La historia de la vida de Gerónimo, Stephen Melvil Barrett
  • historiasdelahistoria.com/2015/03/11/ni-era-jefe-ni-se-llamaba-jeronimo
  • cienciahistorica.com/2017/05/04/famoso-indio-geronimo/
  • lne.es/sociedad/2018/05/06/gran-historia-guerras-apaches/2281470.html
  • historiando.org/guerras-apaches/
  • web.archive.org/web/20080715182829/http://www.geocities.com/zybt/awars.htm
  • voyvengo.com.mx/revista/item/apaches-la-ultima-batalla
  • proceso.com.mx/485302/deuda-historica-mexico-los-apaches
  • apacheria.es/apacheria-siglo-xix-3/
  • historiadehermosillo.com/htdocs/historiadesonora/sonorahistorico.htm
  • apacheria.es/la-apacheria-en-el-siglo-xix-4/