Joseph Frank “Buster” Keaton (1895 – 1966) fue un actor, guionista y director estadounidense de cine mudo cómico. Su película ‘El maquinista de la General’ (1927) figura en el puesto 18 de la lista de los 100 mejores películas del American Film Institute.

Le llamaron ‘cara de piedra’ o ‘cara de palo’ porque no se reía jamás ante una cámara. Era parte del estilo de Buster Keaton. Fue uno de los grandes cómicos del cine mudo, aunque tuvo pocas razones para ser feliz: era alcohólico y fue olvidado por Hollywood durante lustros. Finalmente sería reivindicado por la crítica europea. Ganó un Óscar honorífico en 1960.

“Me crie entre bastidores viendo trabajar a mi padre y a sus otros compañeros. Gracias a esta experiencia, a los 20 años ya era todo un veterano”. El teatro de vodevil fue la escuela de un Keaton que lo aprendió todo sobre trompazos y humor físico. Después, ya cuando se le abrieron las puertas de esa nueva forma de entretenimiento llamado cine, aplicaría todo ese aprendizaje ante la cámara. Y lo ampliaría con un extraordinario dominio del gag. “Un cómico hace cosas graciosas; un buen cómico convierte las cosas en graciosas…” era su máxima. Poseía una mirada sorprendentemente moderna, imaginativa, incluso lírica que le convertiría en uno de los cineastas más creativos y revolucionarios de la historia.

Del mismo modo, el Keaton cómico patentó su marca de fábrica: no reír jamás ante el público. En el teatro me di cuenta de que los espectadores se carcajeaban cuando me quedaba quieto y serio, mirándoles con cara de sorprendido. Esta faceta suya sería enormemente copiada por actores de comedia coetáneos y de generaciones venideras.

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