Entrevista a José Antonio Lucero

José Antonio Lucero (Rota, Cádiz, 1988) es profesor de Ciencias Sociales y Literatura de educación secundaria, conocido por ser el creador en 2015 del canal de YouTube ‘La cuna de Halicarnaso‘. Es autor del libro ‘La vida en un minuto’, por el que fue finalista del Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla. Su siguiente obra titulada ‘Por qué los primeros emojis se escribían en arcilla‘, pretende acercar la Historia al público más joven a través de un lenguaje ameno y divulgativo.

Profe, profe… ¿Cuál es la pregunta que más te repiten en clase tus alumnos?

Sin duda, esta: “Profe, ¿puedo ir al baño?” 😅

Fuera de bromas, los alumnos suelen preguntar mucho la razón por la que estudian lo que deben aprender en el colegio o el instituto, y la Historia es sin duda una de las materias sobre las que más se preguntan eso. Por ello, es importantísimo que un docente esté preparado para responder a esa pregunta y hacerles entender a sus alumnos que estudian su materia porque sin ella habría algo del mundo que no sabrían interpretar o comprender.

¿Cómo surgió la idea de este libro?

Precisamente, este libro surge con la idea de hacer más comprensible la Historia a un alumnado que comienza a estudiarla en el sistema educativo pero que a veces su primera relación con la Historia no es del todo atractiva. Ya sabemos la fama que suele tener: aburrida, tediosa, densa… ¡y debe ser todo lo contrario! Por ello, me propuse escribir un libro con el que a través de preguntas y respuestas, curiosidades, anécdotas y un tono ameno y cercano, un joven lector de nueve u once años pudiese tener una primera aproximación a la Historia. Así nació “Por qué los primeros emojis se escribían en arcilla”, con el que intento realizar un repaso a la Historia de la humanidad a través de preguntas y respuestas típicas que suelen realizar mis alumnos en clase y que todos nos hemos hecho alguna vez.

Dice Fernando Díaz Villanueva (periodista y divulgador histórico) que la labor de un periodista y un historiador se parece mucho, y no es otra que la de hacerse preguntas y respuestas. Es lo que has hecho tú en tu último libro. A lo largo del tiempo, y según vas creciendo, ¿vas obteniendo diferentes respuestas a algunas preguntas?

Por supuesto. Si no obtuviese nuevas respuestas no sería sinónimo de que voy creciendo como Historiador y como persona interesada en aprender. Una de las cuestiones más importantes que los docentes debemos fomentar en nuestros alumnos es, precisamente, la necesidad de hacerse preguntas y de buscar respuestas. Si conseguimos despertar la llama de la curiosidad, siempre estará brillando dentro de ellos y los hará adultos más libres. Eso es lo que tenemos que pretender padres y educadores, que nunca pierdan las ganas de aprender.

¿Qué hace un historiador cuando no encuentra respuestas?

Leer y contrastar, sobre todo con personas que han llegado a conclusiones distintas a la tuya. De estos últimos es de los que siempre he aprendido más.

¿Cómo eran los emojis antiguamente?

Pues, a pesar de la distancia con Mesopotamia y el origen de la escritura, los primeros pictogramas cumplían la misma función que cumplen los emojis ahora; representar con símbolos una necesidad de comunicación humana. Hoy se me antoja muy difícil no usarlos en determinados contextos, sobre todo el informal. Por ejemplo, no he encontrado mejor forma de expresar lo que yo quería responder en la primera pregunta que acompañándola del emoji “😅”.

¿Cuál es el periodo histórico que más te divierte divulgar?

El que más me divierte es la antigüedad; porque los alumnos y la gente en general no es consciente de, a pesar de la distancia con la Prehistoria, con Mesopotamia, con Grecia o Roma, gran parte de nuestra manera de relacionarnos, de pensar, de gobernarnos y de expresarnos viene de ellos.

¿Y el periodo histórico que más se le atraganta a tus alumnos?

Por complejo y por el poco tiempo del que se dispone en el sistema educativo, el siglo XIX, el que creo es el origen de todo lo que ocurre en el siglo XX y que en muchas ocasiones es olvidado por la turbulencia de los sucesos ocurridos en este último.

¿Por qué la historia se presta tanto a ser manipulada? 

En 1º de ESO, la primera vez que mis alumnos dan Historia conmigo, dedico una clase entera a que entiendan la diferencia entre “pasado” e “historia”. A grandes rasgos, les digo: el pasado es el hecho histórico ocurrido y la Historia es el relato de ese hecho. Ese relato depende de múltiples condicionantes: quién lo cuenta, porqué lo cuenta y con qué intención y qué memoria queda del hecho histórico. Lo entienden a la perfección cuando les pido que me cuenten cada uno su versión de una discusión reciente que hayan tenido con un compañero, con sus hermanos o con sus padres. El hecho histórico sería la discusión, y cada implicado en ella contará su versión de esta. A continuación, les hablo de la labor del historiador, que, como detective, se encarga de despojar al relato de toda subjetividad, es decir, de interpretaciones parciales, de manipulaciones y malentendidos; y buscar la verdad más objetiva posible. En definitiva, cuando la historia la hacen los historiadores, y se confía en la labor científica y detectivesca de estos, es más fácil despojar a la historia de la manipulación que mucha gente, a lo largo de los siglos hasta hoy, ha querido realizar.

¿Alguna vez has tenido ataques por redes sociales por no mojarte ideológicamente?

Como todos los que nos dedicamos a divulgar, suelo encontrarme con mensajes que me atacan por una interpretación u otra de la Historia. Intento que no me duelan y no me desvíen de mi objetivo, que es acercar la historia a un público no especializado y en formación. Por ello no me gusta “mojarme” ideológicamente ni jamás apoyaré públicamente a un partido o tendencia política. Como educador, tengo una responsabilidad para con la formación histórica y política de mis alumnos; no la de conducirles por una idea determinada sino que ellos encuentren la suya propia.

¿Cómo se fomenta el espíritu crítico?

Precisamente, dándole a los chicos herramientas para que encuentren su propia razón y no la de otros. Por ejemplo: un adolescente es alguien muy vulnerable a la presión de su familia o del grupo y suele tener miedo a transitar su propio camino. Esas herramientas empiezan por un conocimiento riguroso y sólido y, a partir de ahí, de ayudarle a pensar y a hacerse preguntas. Esa es la base del espíritu crítico.

¿Cuál es el consejo que más han agradecido tus alumnos?

Que le pongan corazón a todo lo que hagan. Que busquen la mejor versión de sí mismos. Que intenten hacer del mundo un lugar mejor. Yo entiendo la educación como algo mucho más integral que el llegar a una clase, dar mi materia e irme. Me gusta que me sientan como alguien que les inspira; en este caso, con testimonios y consejos como esos. No hay mejor regalo para un docente que volver a ver a un antiguo alumno y te diga que has sido un referente en su vida.

Muchas gracias por la entrevista, amigos de Academia Play, ¡ha sido todo un placer!