En 1947, un joven llamado Muhammed edh Dhib fue en busca de unas cabras perdidas en las cercanías del Mar Muerto. Cuál fue su sorpresa cuando al mirar por el agujero de una ladera encontró unas vasijas en cuyo interior se hallaban unos enigmáticos manuscritos. Se trataba de uno de los descubrimientos más fascinantes realizados hasta la fecha. Pero, ¿quién o quiénes escribieron estos manuscritos? ¿Qué secretos escondían? ¿Acaso hablaban sobre la figura de Jesús de Nazaret?

Exposición de los manuscritos. Fuente: Elconfidencial

Contexto histórico

En el siglo I d.C. cuando el cristianismo estaba dando sus primeros pasos, la comunidad judía estaba dividida en varias facciones que diferían en cuanto a cuestiones de interpretación religiosa. Otro aspecto que separaba a estos grupos era como abordar la difícil relación con las autoridades políticas, puesto que Judea había sido conquistaba por Roma en el 63 a.C. y no todos veían este acontecimiento con buenos ojos. Dentro de este amplio conglomerado que conformaba la religión judaica encontramos a los fariseos, los saduceos y en menor medida a los esenios y zelotes. Estos últimos llevaban la Ley judía hasta unos límites que otras confesiones consideraban extremos, además de querer liberarse del yugo romano de una vez por todas. A su vez, dentro de los zelotes, encontramos a los sicarios que incluso llegaban a asesinar a otros judíos que no siguieran sus instrucciones para deshacerse del poder romano. Esta era la facción más extremista de todas, dispuesta a todo con tal de llevar a cabo sus objetivos.

Los zelotes constituyeron el último bastión de resistencia de la Gran Revuelta Judía o Primera Guerra Judeo-Romana (66-73 d.C.) mediante la ocupación de la fortaleza de Masada en el 66 d.C. Se cuenta que tras su conquista por los romanos siete años después, todos sus ocupantes se habían suicidado. Antes de este episodio tan sublimado por las crónicas, había tenido lugar la caída de Qumrán en el 68 d.C. y la de Jerusalén en el 70 d.C. Uno de los eventos más trágicos que quedó grabado por siempre en la memoria colectiva de la comunidad judía fue la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén (el primero había sido arrasado en el siglo VI a.C.). Como vestigio de esta construcción permaneció el Muro de las Lamentaciones, siendo venerado por la religión judaica desde entonces. Pero no todo se perdió durante esta revuelta. En Qumrán, algunos guardianes se encargaron de envolver papiros y pergaminos, almacenarlos en jarras de barro selladas y esconderlos en cuevas para asegurar su conservación. Hasta la llegada del siglo XX.

Vista actual del Muro de las Lamentaciones, Jerusalén

Hallazgo

Muchos siglos después de los sucesos de la Primera Guerra Judeo-Romana, a finales de 1946 se cuenta que un pastor beduino de la tribu ta’amirah llamado Muhammed edh Dhib fue en busca de unas cabras perdidas en un lugar llamado Khirbet Qumrán, localizado en un valle del desierto de Judea a unos dos km de la costa occidental del Mar Muerto. Este humilde pastor decidió ascender por una de las empinadas paredes de un risco intentando dar con su ganado extraviado. Así fue como descubrió la entrada de una cueva de la que se contaban toda clase de leyendas. Cuál fue la sorpresa de Muhammed edh Dhib cuando preso de la curiosidad, arrojó una piedra la interior y escuchó un sonido parecido al de un cántaro al romperse. Como ya se había hecho tarde, decidió volver al día siguiente con sus primos Yuma Muhammed y Jalil Musa para explorar la cueva con mayor detenimiento. Estos jóvenes hallaron junto a una pared varias jarras estrechas, algunas de las cuales todavía conservaban un antiguo cierre. Desde luego, el descubrimiento parecía ser de lo más prometedor.

Pensando que habían encontrado un suculento tesoro, decidieron examinar su contenido. No obstante, allí no había rastro de oro ni de valiosas joyas, sino más bien antiquísimos pergaminos escritos en una lengua extraña que no pudieron comprender. A primera vista parecían tener escaso valor. Incluso se piensa que uno de ellos pudo hacer fuego inconscientemente con alguno de aquellos manuscritos para calentarse. Después de meditar que harían con aquel insólito hallazgo, estimaron oportuno ofrecérselos a un comerciante local. Posteriormente fueron vendidos a un anticuario en Belén, propiedad de Ibrahim Iya. Este a su vez recurrió a un vendedor profesional de nombre Faidi al-Alami. Sin embargo, al sospechar que podría tratarse de una mercancía robada, se negó a comerciar con ella. Fue entonces cuando se recurrió a un sirio cristiano ortodoxo llamado George Ishayá, quien conocía a un zapatero de Belén el cual hizo llegar los enigmáticos manuscritos al joven obispo sirio ortodoxo del monasterio de San Marcos en Jerusalén, Anastasio Yeshue Samuel.

Monasterio ortodoxo de San Marcos, Jerusalén

Este erudito pensaba que los manuscritos eran mucho más antiguos de lo que le habían asegurado, así que continuó su búsqueda para hallar respuestas a sus preguntas. No andaba mal encaminado. Todo hacía pensar que la envergadura del hallazgo marcaría un antes y un después. Por esta razón, Samuel se encaminó hacia Qumrán acompañado por el sirio Isaías y juntos encontraron más rollos y pergaminos. En esta ocasión, el comerciante Faidi al-Alami compró tres rollos por siete libras y acudió por su cuenta a uno de sus socios en Jerusalén, un cristiano armenio llamado Nasri Ohan. Este hizo llegar los manuscritos hasta un profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Eleazar Sukenik, quien era experto en epigrafía hebrea antigua. Al analizarlos de forma detenida, Sukenik advirtió que los manuscritos eran auténticos y extremadamente antiguos. El 29 de noviembre de 1947, este profesor y Nasri Orhan viajaron a Belén y regresaron con más rollos. Posteriormente, en enero de 1948 el obispo Samuel contactó con el profesor Sukenik, quien concluyó que los manuscritos hallados en Qumrán eran los más valiosos conocidos hasta la fecha.

Significado y trascendencia

Es en este contexto del descubrimiento de los manuscritos cuando finalizaba el mandato británico sobre Palestina y se creaba el Estado de Israel el 14 de mayo de 1948. Casi inmediatamente después, daba comienzo el eterno conflicto israelí-palestino cuyas trágicas consecuencias llegan hasta nuestros días. Debido a estas vicisitudes, Samuel determinó recurrir a los estadounidenses para estudiar más a fondo los manuscritos a través de la organización Escuelas Estadounidenses de Investigación Oriental (ASOR). Sería en esta institución donde se tomaron las primeras fotografías de los manuscritos y poco después, el 11 de abril de 1948 fue redactado el primer informe. Todos los periódicos más importantes de Estados Unidos y de Europa se hicieron eco de la trascendental noticia: se habían hallado unos ejemplares de la Biblia hebrea mucho más antiguos que los que existían hasta entonces. Sin duda alguna, un acontecimiento único. Pero pronto empezaron los conflictos entre arqueólogos y beduinos por el acceso a los ansiados manuscritos, entre los Estados de Israel y Jordania por el control del área de Qumrán y finalmente entre expertos judíos y cristianos por la interpretación religiosa de los valiosísimos documentos.

Mapa de Tierra Santa, donde se localiza Qumrán en la orilla norte occidental del Mar Muerto. Fuente: Infobae.com

La autenticidad de los manuscritos quedó confirmada por el arqueólogo William Foxwell Albright, quien determinó que pertenecían al período comprendido entre los años 250 a.C. y 100 d.C. En adelante se conocerían como los “manuscritos del Mar Muerto“. En los años siguientes, se realizaron intensivas búsquedas por el territorio de Qumrán con el fin de encontrar más pergaminos. Como consecuencia de ello, en total se lograron hallar entre 1947-1956 cerca de 900 textos escritos en hebreo antiguo, arameo, nabateo y griego, repartidos en más de 15.000 fragmentos. En ellos aparecen referencias de todos los libros del Antiguo Testamento, excepto el Libro de Ester, así como textos y estatutos de la comunidad judía que habitaba la zona, además de libros “apócrifos” (los que quedaron fuera del canon de la Biblia). Se piensa que los manuscritos fueron obra de los esenios, comunidad judía a la que podrían haber pertenecido personajes tan importantes como Juan el Bautista o Jesús de Nazaret, según la opinión de algunos expertos. No obstante estas aseveraciones no están exentas de cierta controversia. En la actualidad casi todos los manuscritos se hallan bajo la jurisdicción de Israel, país que anexionó de facto la región de Cisjordania tras su victoria en la Guerra de los Seis Días de 1967.

Desde su descubrimiento se han hecho todo tipo de conjeturas acerca de las últimas intenciones de los redactores. El hecho de que fueran escondidos de forma tan cautelosa, nos hace pensar que poseían una gran importancia para los habitantes de Qumrán, quienes los utilizarían a modo de biblioteca común. Su elaborado trabajo añadido a las peculiares condiciones climáticas de la región, ha contribuido a su preservación hasta los tiempos actuales. Todavía existen numerosos interrogantes a pesar de las múltiples investigaciones que se han realizado a lo largo de las décadas: ¿quién o quiénes escribieron los manuscritos? ¿Qué querían contarnos? ¿Por qué los escondieron? ¿Acaso tenían algo que ocultar? Aunque la mayoría de estudiosos considera a los esenios como sus autores, otros apuntan a una escisión de este grupo como la responsable de su redacción. En todo caso, los esenios constituían un grupo comunitario que seguía una estricta observancia de la fe. Algunos de sus miembros incluso renunciaban a cualquier propiedad, dedicando toda su vida al estudio de la Torá. Pero de lo que no cabe duda, es que el singular descubrimiento de los manuscritos del Mar Muerto constituyó un auténtico tesoro para los investigadores y expertos de todo el mundo, los cuales siguen tratando de desentrañar sus misterios ocultos a día de hoy.

Los manuscritos del Mar Muerto siguen guardando secretos a la espera de ser descubiertos. Fuente: NationalGeographic

Bibliografía

López, A. (2018). ‘Los manuscritos del Mar Muerto tenían textos ocultos: los acaban de descubrir’. Elconfidencial. https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-05-09/textos-ocultos-manuscritos-mar-muerto_1560815/

NationalGeographic. (2020). ‘Revelan nuevos secretos sobre los orígenes de los manuscritos del Mar Muerto’. https://www.ngenespanol.com/descubrimientos/revelan-nuevos-secretos-sobre-los-origenes-de-los-manuscritos-del-mar-muerto/amp/

Peiró C. (2017). ‘Fábula y verdad sobre los Rollos de Qumrán’. https://www.infobae.com/sociedad/2017/03/18/fabula-y-verdad-sobre-los-rollos-de-qumran/

Prisanoticias colecciones. (2017). Grandes enigmas de la humanidad: los manuscritos del Mar Muerto. Editorial Sol go