El Campeonato Mundial de Ajedrez celebrado en 1972 se disputó entre el estadounidense Bobby Fischer contra el soviético Borís Spasski, en el que fue considerado como el ‘Encuentro del Siglo‘ en plena Guerra Fría. Tras un disputado y controvertido torneo entre los dos grandes maestros del ajedrez, Bobby Fischer consiguió derrumbar la hegemonía soviética después de 24 años de victorias ininterrumpidas.

Campeonato Mundial entre Borís Spasski (izquierda) y Bobby Fischer (derecha), Reikiavik (Islandia) 1972

El estadounidense Robert James Fischer (“Bobby Fischer”)

Robert James Fischer, también conocido como Bobby Fischer, nació en la ciudad de Chicago (Illinois) el 9 de marzo de 1943. Hijo de la enfermera suiza Regina Wender, existen dudas acerca de quien fue su padre biológico. Regina estaba casada con el físico de origen alemán Hans-Gerhardt Fischer, aunque no convivían juntos desde 1939 (Bobby nació en 1943). Se piensa que su verdadero padre podría ser el físico húngaro Paul Nemenyi, que poseía una gran inteligencia matemática. Regina y Hans-Gerhardt obtuvieron el divorcio en 1945, el pequeño Bobby junto con su hermana Joan quedaron bajo el cuidado de su madre. En 1949, se trasladaron a un pequeño apartamento en Brooklyn (Nueva York). A la edad de 6 años, Bobby aprendió a jugar al ajedrez por sí mismo gracias a un estuche con varios juegos que le había regalado su hermana. Su afición fue de tal calibre que se llegó a convertir en una auténtica obsesión. En enero de 1951, Bobby participó en una sesión de partidas simultáneas contra el maestro Max Pavey en la que fue su primera aparición pública como ajedrecista. A pesar de su derrota, esta experiencia le sirvió para madurar en este deporte.

Carmine Nigro, presidente del Brooklyn Chess Club, le introdujo en los fundamentos del ajedrez de competición. En el año 1955, Bobby ingresó en el Manhattan Chess Club y participó en el Campeonato Junior de Estados Unidos por primera vez. Al año siguiente, se alzó con el título juvenil en Filadelfia. Poco después de este triunfo, Bobby abandonó sus estudios para dedicarse en tiempo completo al ajedrez. Ya por esta época sus profesores empezaron a detectar su complicado carácter. Aunque posiblemente poseyera un coeficiente intelectual muy superior a la media, Bobby presentaba un comportamiento bastante asocial. En 1956, el maestro de ajedrez John Collins lo aceptó como alumno, constituyendo para Bobby lo más parecido a una figura paternal. En ese mismo año, tuvo lugar la que se apodó como la “partida del siglo” en la que se enfrentó a Donald Byrne de 26 años de edad y considerado uno de los jugadores estadounidenses más fuertes en el ajedrez. A pesar de doblarle en edad, las combinaciones en el juego de Fischer superaron a su contrincante, lo que le ayudó a granjearse una reputación dentro de este deporte.

Bobby Fischer en 1960

Por esta época, el liderazgo de la Unión Soviética en el mundo del ajedrez era incontestable. La escuela soviética, subvencionada por el Estado, se encargaba de formar a los mejores jugadores a nivel mundial sin ser derrotados. Durante este período, Fischer fue despuntando como jugador profesional. En el Campeonato de Estados Unidos de 1957, se alzó con el primer puesto. Al año siguiente, consiguió el sexto lugar en el Torneo Interzonal de Portoroz (actual Eslovenia). Este puesto le permitió conseguir el título de gran maestro con solo quince años y medio. Si bien esta precocidad ha sido superada por otros jugadores profesionales como la húngara Judit Polgár, Fischer lo obtuvo con unos recursos muy limitados para su tiempo. A la edad de 17 años, Bobby fue abandonado por su madre en su apartamento de Brooklyn. Este hecho motivó su completa y total dedicación al ajedrez. Bobby acudió a cuatro Olimpiadas de ajedrez en las que obtuvo resultados excelentes midiéndose contra el entonces imbatible equipo de la Unión Soviética.

En 1960, en Leipzig (Alemania Oriental) empató espectacularmente contra el campeón del mundo Mijaíl Tal. Dos años después, se enfrentaría al legendario Mijaíl Botvínnik al que consiguió dominar toda la partida hasta el empate final. En la Olimpiada de La Habana (Cuba), Fischer se enfrentó al entonces subcampeón mundial Borís Spasski en un encuentro que terminó en tablas. En el torneo de Candidatos de Curaçao (Antillas Neerlandesas) en el que terminó en cuatro lugar, Fischer denunció que los jugadores soviéticos actuaban en equipo para reservarse los primeros puestos. Aunque estas acusaciones nunca se pudieron probar, la Federación Internacional del Ajedrez sustituyó el Torneo de Candidatos por el de los enfrentamientos individuales. Bobby Fischer ganó todos los torneos a los que se presentó desde diciembre de 1962 hasta el Campeonato Mundial de 1972, excepto el Torneo Memorial Capablanca de 1965 (quedando en segundo puesto junto con Borislav Ivkov y Yefim Géler) y la Copa Piatigorky de 1966 (en segundo puesto a solo un punto y medio de Spasski).

El soviético Borís Vasílievich Spasski

Borís Vasílievich Spasski nació en Leningrado (actual San Petersburgo) el 30 de enero de 1937. Desde muy joven, fue un prodigio del ajedrez. Para el año 1955, ya se encontraba en la élite mundial de este deporte. Spasski fue conocido por su estilo universal de juego, sintiéndose cómodo en cualquier posición ya fuera ofensiva o defensiva. En el 29º campeonato soviético celebrado en Bakú en 1961, ganó el primero de dos títulos de la URSS. En el torneo de La Habana de 1962 compartió el segundo lugar con Lev Polugaievski. En la 31ª final soviética de Leningrado de 1963, Spasski empató en el primer puesto junto con Stein y Ratmir Jolmov, consiguiendo Stein romper el desempate al año siguiente.

En 1964, consiguió ganar el campeonato celebrado en Belgrado. Posteriormente, se clasificó para el Torneo de Candidatos de 1965, donde se enfrentó al ex-campeón mundial Mijaíl Tal. Sus buenos resultados le abrieron el camino hacia el campeonato mundial. Finalmente, tras una larga trayectoria en el ajedrez, Borís se proclamó décimo campeón del mundo en 1969 tras vencer al soviético Tigrán Petrosián, título que conservaría hasta 1972. Lo que no podía llegar a imaginarse Borís es la enorme importancia que iba a tener su posterior duelo contra el estadounidense Bobby Fischer, traspasando las fronteras de lo meramente deportivo. Hasta entonces, Fischer no había conseguido doblegar a Spasski en ninguno de sus anteriores encuentros.

Borís Spasski a principios de los 70

El “Encuentro del Siglo

En pleno apogeo de la Guerra Fría, el Campeonato Mundial de Ajedrez de 1972 significaba muchísimo más que una simple competición. Reikiavik, la capital de Islandia, fue el lugar escogido para el singular duelo que se disputaría entre los dos titanes del ajedrez: Bobby Fischer y Boris Spasski. El estadounidense Bobby Fischer había manifestado una fobia desmesurada hacia los maestros soviéticos. Por otro lado, sus múltiples excentricidades, exigencias inverosímiles y reacciones aparentemente infantiles habían despertado un gran interés hacia el torneo, incluso para todos aquellos cuyo conocimiento acerca del ajedrez profesional era más bien escaso. El sistema de puntuación Elo, utilizado para calcular la habilidad relativa de los jugadores de este deporte, era muy superior en el caso de Fischer (125 puntos superior frente a Spasski). No obstante, a pesar de esta supuesta ventaja, Bobby se enfrentaba a toda una leyenda y campeón mundial del ajedrez, Borís Spasski.

En este campeonato, el mejor en 24 partidas se alzaría con el primer puesto. El sistema utilizado era el siguiente: las victorias contaban un punto, los empates 1/2 punto y las derrotas 0 puntos. El ganador sería aquel que consiguiera 12+1/2 puntos. El control de tiempo se encontraba en 40 partidas que se debían jugar en 2 horas y media. La primera partida se jugó el 11 de julio de 1972 y la última el 31 de agosto, la cual fue aplazada después de las 40 partidas estipuladas. En las primeras partidas se impuso Borís Spasski, pero posteriormente Bobby fue tomando ventaja hasta conseguir una puntuación final de 12+1/2 puntos (7 victorias, 11 empates y 3 derrotas) frente a los 8+1/2 puntos de Spasski. Como anécdota, durante un movimiento extraordinario de Fischer en la partida nº 6 (considerada la mejor del torneo), Spasski se levantó de su asiento y rompió a aplaudir junto al público. Finalmente, el 1 de septiembre Spasski abandonó el match en la partida número 21. Bobby Fischer era el justo ganador.

Reproducción de la última jugada de la partida nº 21 entre Fischer (negras) y Spasski (blancas). Spasski abandonó en el movimiento nº 40.

Acontecimientos posteriores al torneo

Después de su victoria, Bobby Fischer se convirtió en el primer estadounidense campeón del mundo de ajedrez desde Wilhelm Steinitz (campeón de 1886 a 1894). Por fin Estados Unidos había conseguido doblegar a su archienemigo después de 24 años de reinado soviético en este deporte. Curiosamente, pese haber alcanzado la gloria, Bobby Fischer se negó a volver a jugar una sola competición oficial. Una posible explicación para esta peculiar actitud pudiera ser debida al miedo de ser derrotado, unida a los constantes trastornos obsesivos que padecía. Este abandono tan repentino desilusionó a un gran número de aficionados y seguidores del ajedrez procedentes de todo el mundo. Además, no sólo se retiró del ajedrez profesional sino también de la vida pública. Como consecuencia de su negativa a competir, Anatoli Kárpov fue proclamado campeón del mundo en 1975. Años después, Fischer fue detenido con aspecto de vagabundo al ser confundido con el atracador de un banco.

Por otro lado, tras el legendario encuentro contra Bobby Fischer, Borís Spasski ya no volvería a ser el mítico jugador de antes. A pesar de ello, posteriormente ganaría el Torneo Internacional de Ajedrez Ciudad de Linares en 1983. Pero pese a todos los logros conseguidos a lo largo de su carrera profesional, su figura cayó en desgracia en la Unión Soviética, obteniendo la nacionalidad francesa en 1984. En el año 1992, los dos antiguos rivales volverían a verse las caras en una nueva partida de revancha en Sveti Stefan (antigua Yugoslavia). Hay que destacar que el nivel de ambos jugadores distaba mucho de su anterior torneo en Reikiavik y ya no había ningún título oficial en disputa. Aun así, se creó una gran expectación ya que suponía el regreso de Fischer tras haber pasado veinte años ausente. Además tanto para el ganador como para el perdedor había un suculento premio en metálico. En este segundo round, Borís Spasski volvió a ser derrotado por Fischer.

El 2 de septiembre de 1992 se jugó la revancha entre Bobby Fischer y Borís Spasski en Sveti Stefan (actual Montenegro)

Este encuentro amistoso entre las dos grandes leyendas del ajedrez no sentó nada bien al gobierno de Estados Unidos, pues se habían impuesto sanciones comerciales a la antigua Yugoslavia por su participación en la guerra de Bosnia. Pese a que Fischer tenía prohibido participar en el encuentro, decidió hacerlo de todas formas. Esta acción le conllevó una orden de busca y captura por parte del gobierno estadounidense. A medida que pasaba el tiempo, la salud mental de Fischer se fue deteriorando hasta tal punto que se convirtió en un declarado negacionista del Holocausto y admirador de Adolf Hitler, pese a su ascendencia judía. Incluso llegó a sentir satisfacción después del atentado del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono. En sus escasas apariciones públicas, solía presentar un aspecto muy desmejorado y desaliñado.

En julio de 2004, Fischer fue detenido en el aeropuerto de Narita (Tokio) tras haber utilizado un pasaporte falso. Después de pasar detenido durante ocho meses, en marzo de 2005 Islandia le concedió la ciudadanía. Este gesto se debía a razones humanitarias y sentimentales, pues Fischer había conseguido que su capital Reikiavik fuese conocida en todo el mundo gracias a su singular encuentro con Borís Spasski en 1972. Fue en este país donde falleció a consecuencia de un fallo renal el 17 de enero de 2008. Posteriormente fue enterrado en la localidad de Selfoss. Más adelante, en 2014 se estrenó en la gran pantalla Pawn Sacrifice (‘El caso Fischer’), película basada en la vida de Bobby Fischer interpretado por el actor Tobey Maguire mientras que Liev Schreiber encarnó al legendario Boris Spasski. A pesar de su escaso rédito en taquilla, la potente actuación de Tobey Maguire fue aclamada por la crítica y el público.

Cartel promocional de Pawn Sacrifice

Bibliografía:

Brady, F. (2011): Endgame: Bobby Fischer’s Remarkable Rise and Fall – from America’s brightest prodigy to the edge of madness. Crown.

Morán, P. (1988): Bobby Fischer, su vida y sus partidas. Barcelona (España): Martínez Roca.