La siesta de un fauno es un poema de Stéphane Mallarmé que se terminó constituyendo como una obra interdisciplinar. El poema primigenio se combinó con la música de Claude Debussy y, posteriormente, con la coreografía de Vaslav Nijinsky en un ballet que termina elevando al Fauno en su representación artística.

En este post hablábamos sobre quiénes eran los faunos, los sátiros y el dios Pan, así como sus correspondencias y su representación en el mundo del arte. Nos centramos ahora en el fauno para explorar cómo este personaje se sumerge en una creación interdisciplinar que explora su yo interno, expresado fantásticamente a través de la poesía, la música y el ballet.

L’Après-midi d’un faune, Stéphane Mallarmé

L’Après-midi d’un faune es un poema de Stéphane Mallarmé publicado en 1876 en una lujosa edición ilustrada por Édouard Manet.

Fauno Manet
Dibujo de Édouard Manet para la edición del poema.

Durante la gestación de este poema, Mallarmé, que fue uno de los incluidos en el libro Los Poetas Malditos de Verlaine, se encontraba sumido en la desesperación. Su hasta entonces dolorosa relación con la vida le había sumergido en constantes crisis que en ocasiones le hicieron rozar la demencia, y su recién papel como padre junto sus actividades en el mundo de la maestría debieron sobrepasar su espíritu creativo. Se veía a sí mismo más como un cadáver que como un poeta. En ese momento se encontraba escribiendo su obra Herodías, pero se veía incapaz de acabarla y sentía como la obra le atraía cada vez más hacia el abismo:

“…me doy asco: retrocedo frente a los espejos cuando veo mi cara degradada y deslucida y lloro cuando me siento vacío y no puedo arrojar una palabra sobre mi papel implacablemente blanco. Ser un viejo acabado a los 23 años… Y no tener ni siquiera el recurso de una muerte…”

Sin embargo, el poeta encontró algo que algo que le ayudó a salir de esa negatividad tan decadente y le proporcionó un intervalo de felicidad. Esto fue, precisamente, el Fauno. Mallarmé confesó que, tras decidir postergar su tragedia Herodías hasta el invierno, había conseguido rimar un entremés heroico, cuyo héroe es un Fauno. En una carta a su amigo y poeta Eugène Lefébure escribió:

“Yo, que era casi una sombra, doy vida. Sí, la doy. […] Herodías, obra solitaria, me había esterilizado; la guardaré para los inviernos crueles. En mi Fauno… me entrego a expansiones estivales que desconocía…”

Así, crea este fantástico y simbólico poema que hará posible la unión entre poesía y música, y que tiempo más tarde dio lugar a la creación de una obra orquestal y un ballet ruso.

Mallarmé
Stéphane Mallarmé

El poema

L’Après-midi d’un faune es un poema que habla sobre un fauno que, tras el recuerdo de haberse visto sorprendido por dos ninfas que se estaban bañando y de haber tenido un encuentro sexual con ellas, se encuentra con que las mismas aparentemente han huido. Así, el fauno se pregunta si realmente este encuentro se ha llevado a cabo o si, por el contrario, ha sido un sueño producido por su espíritu sensiblemente lascivo. Al final, el Fauno recuerda la escena del rapto y finalmente se resigna y se retira a descansar a la sombra.

El origen del poema se remonta a una obra de teatro: Diane au bois de Théodore de Banville, representada en París en 1863. El estilo y las ideas de la obra influenciaron a Mallarmé que, dos años después, escribió la primera versión del poema: Monologue d’un Faune, la cual no tuvo mucho éxito en un principio. Otra influencia que inspiró al poeta a realizar esta obra fue un cuadro de Boucher expuesto en la National Gallery de Londres en el que un fauno, escondido entre los juncos, contempla lujuriosamente el juego de las ninfas. Mallarmé completa esta escena, recreando a un fauno que sueña con unas ninfas que despiertan la pasión eterna del deseo. Toca su flauta en una mañana cálida, sin nubes. Las ninfas aparecen realmente. Él las sorprende y las somete a sus impulsos amorosos. Al final, cansado, se duerme. Su flauta sola pregona su sublime aventura.

Fauno Boucher
Fauno de François Boucher, 1759. National Gallery de Londres.

El poema nos traslada a un escenario poético poco usual en la poesía de Mallarmé. Ambientado en un bosque siciliano, que se acentúa por el subtítulo Égloga, el poeta consigue crear un ambiente de sensualidad y erotismo silvestre de una tremenda vitalidad, lleno de elementos pastoriles y descriptivos.

Églogue

LE FAUNE

Ces nymphes, je les veux perpétuer.

Si clair,

Leur incarnat léger, qu’il voltige dans l’air

Assoupi de sommeils touffus.

Aimai-je un rêve?

Mon doute, amas de nuit ancienne, s’achève

En maint rameau subtil, qui, demeuré les vrais

Bois mêmes, prouve, hélas ! que bien seul je m’offrais

Pour triomphe la faute idéale de roses.

Réfléchissons…

 

 

 

 

Como dijo A. R. Chisholm en su estudio sobre el poema, pueden encontrarse cuatro temas esenciales en la temática de la obra, que se entretejen apareciendo y desapareciendo: por un lado, la Sensualidad, representada en la ardiente lascivia del Fauno; el Sueño, representado por la confusión del fauno ante la posible veracidad de su aventura erótica; la idea del Arte, y en concreto la Música, como algo que crea atmósferas y sugiere el movimiento de los elementos de la naturaleza que rodean al Fauno; y, por último, el tema del Recuerdo, que consiste en las retrospecciones merced de las cuales el Fauno intenta verificar si realmente ha ocurrido lo que él cree.

El objetivo de Mallarmé es crear un poema que tenga la estructura interna de una obra musical; la imagen verbal sustituye a la frase musical y se le da importancia no a los paralelismos con los sonidos, sino a la estructura de la pieza musical. El propio Mallarmé creía haber puesto música al poema y, de hecho, se cuenta que cuando Debussy propuso musicalizarlo, Mallarmé respondió: “Ah, ¿sí? Yo creía que ya lo había hecho yo”.

El poema representa la interferencia entre las artes, y es que él mismo declaró que un poema tan sugerente está inspirado en la música o aspira al estado de la misma. Lo que es innegable es que Mallarmé era un poeta totalmente inclinado hacia lo musical; asistía regularmente a conciertos y contribuyó a la Reuve Wagnérienne con su ensayo Richard Wagner – rêverie d’un poète français. Parecía envidiar la habilidad de la música para liberarse de cualquier imagen verbal o pictórica y transmitir la “desnudez de la emoción”.

Prélude à L’Après-midi d’un faune, Claude Debussy

Basado en este poema, Claude Debussy creó su obra orquestal Prélude à l’après-midi d’un faune. Se interpretó por primera vez en la Société Nationale, en las navidades de 1894. Aunque puede que Debussy conociese el poema a través de la novela de J. K. Huysmans Á rebours (A contrapelo), que mencionaba la obra de Mallarmé, también es cierto que Debussy y Mallarmé gozaban de una conocida amistad a raíz de las reuniones que el poeta celebraba los martes en su casa.

Debussy

Con todo, esta obra se presenta como ofrenda musical a las letras de Mallarmé. En un principio, Mallarmé había pensado en un ballet o una obra teatral y, sin embargo, se sorprendió al escuchar la música de Debussy. Así, el propio compositor cuenta, 16 años después, en una carta a G. Jean-Aubry:

«Mallarmé llegó con su aire profético, vestido con su traje de paño escocés. Después de escucharlo, se quedó en silencio algún tiempo y luego dijo: “Nunca hubiera esperado algo así. La música extrae la emoción de mi poema y le da un fondo más cálido que el color”»

Para Mallarmé la música de Debussy, repleta de color e imágenes, explora con mucha más profundidad la nostalgia del poema (la evocación de un mundo perdido, instintivo y legendario) y “lo ilumina con delicadeza, malestar y riqueza”.  Evoca en su obra un mundo perdido, instintivo y legendario. La flauta, instrumento del dios Pan, se presenta en su forma más pura y establece el tema del fauno, sobre el que se desarrolla toda la obra. Y su silbido se desliza por ella, cambiando, evolucionando hasta que, en su última manifestación, el fauno suena lejano y débil, mientras las cuerdas en la región aguda manifiestan el tintineo del sol entre las hojas. El calor nos produce un estado de relajación y ensoñación mientras la música se extingue lentamente. Y en el final de la obra, Debussy quiso prolongar el último verso del poema: Coule, adieu! Je vais voir l’ombre que tu devins.

“Silvano con el primer aliento, si tu flauta ha sonado, escucha toda la luz que le infundirá Debussy.”
S. Mallarmé

L’Après-midi d’un Faune, Vaslav Nijinsky

Así, el poema y la música se combinaron más tarde para dar forma a uno de los ballets rusos más controvertidos de Serguéi Diaghilev, con coreografía de Vaslav Nijinsky, música de Claude Debussy y escenografía de Léon Baskt.

Fauno
Dmitri Gruzdyez yKerry Birkett en L’Après-midi d’un faune

Se estrenó el 29 de mayo de 1912 y la coreografía de Nijinsky marcó un importante punto de partida en la época. Sin embargo, provocó mucha hostilidad, principalmente en el terreno moral. Su erotismo explícito eminentemente animal –en una ocasión utilizaba el chal como si estuviera filmando una película erótica– y su radical alejamiento del ballet clásico hicieron brotar gritos y abucheos durante el estreno. Debussy abandonó la sala diciendo: “Ha interpretado groseramente la palabra satisfacer”.

“La risa repentina de Nijinsky en el rol del fauno “produce la impresión de un perro que repentinamente empieza sonreír… Por unos segundos la mitología viene a la vida”.
Jacques Emile Blanche en Le Figaro. Artículo titulado “L’Antiquité”, 1912

En el ballet, el fauno aparece apoyado estéticamente en una roca. Se acerca a las ninfas. Todas huyen, a excepción de una, con la que emprende un encuentro de intenciones eróticas. Pero todo su recreo con ella termina en soledad. Únicamente se acompaña de una prenda hacia la que se expresa espásticamente, besándola y recostándose sobre ella de una manera muy sexual, sugiriendo casi la masturbación, para caer finalmente en un sueño resignado.

Una interesante película de 1980 dirigida por Herbert Ross, que está basada en los diarios del bailarín y coreógrafo, nos muestra a un Nijinsky interpretado por George De La Peña que, casi cual Fauno, escandalizaba un público demasiado acostumbrado a los convencionalismos del siglo XIX por su apertura hacia lo erótico.

Nijinsky Herbert Ross

El Fauno, así como sus correspondencias en otros personajes como los sátiros o Pan, son representados de manera muy recurrente a lo largo de la historia del arte, con la particularidad de que en cada época el personaje se ha representado en referencia a una u otra parte de su contenido simbólico, siempre algo controvertido en lo que a sus connotaciones se refiere. El objetivo primigenio de Mallarmé de crear un poema de carácter musical se vio gratamente complementado por la composición de Debussy y, finalmente, el ballet de Nijinsky que llevó a la máxima expresión artística la idea primigenia del poeta y formó, así, entre dichas personalidades del mundo del arte, una gran representación interdisciplinar, no sólo por su utilización en diversas disciplinas, sino también por lo que el mito del propio fauno supone: esto es, un ser poético e íntimamente relacionado con la música y el mundo de los sentidos.

Referencias:

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