Los animales nos hemos tenido que adaptar a un ambiente hostil en donde la disponibilidad de alimentos no estaba garantizada. Una de esas adaptaciones es motivación para que repitamos un determinado comportamiento que facilite la supervivencia. Nuestras neuronas, por ejemplo, liberan dopamina cuando nos alimentamos, y de esta manera nos refuerza a seguir alimentándonos en el futuro.

Dopamina y recompensa

Las funciones básicas o vitales como comer o copular son necesarias para que la especie no se extinga. Es por ello que nuestro ADN ha evolucionado de tal manera que nos estimula para que continuemos realizando dichas funciones. Cuando sentimos motivación por hacer algo, es porque previamente obtuvimos un refuerzo positivo que nos hace querer repetir la misma experiencia.

Tarta con alto contenido en azúcar y grasa
Tarta de chocolate

La motivación para comer activa los sistemas dopaminérgicos cerebrales. La dopamina es un neurotransmisor con múltiples funciones tales como enseñar al cerebro los comportamientos que debe adquirir. El proceso es complejo, pero básicamente es la liberación neuronal de dopamina al realizar determinadas actividades recompensantes como comer.

La adicción a la comida

La obesidad es una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en todo el mundo, y sin embargo muchas personas obesas son incapaces de disminuir su ingesta de comida. De la misma manera que ocurre con las drogas, la comida activa el sistema de recompensa cerebral. El problema no es la ingesta de alimentos per se, sino un sistema dopaminérgico fuera de control que lleva a la persona a consumir más de lo necesario.

Según Volkow y colaboradores, investigadores del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas, en EE.UU., es posible que comer compulsivamente sea un reflejo de un sistema dopaminérgico con poca sensibilidad. Es decir, se requiere comer demasiado para poder notar saciedad. También es posible, no obstante, que la persona busque evitar el refuerzo negativo de la privación de alimento en lugar del refuerzo positivo de comer.

La adicción al azúcar

La adicción a la azúcar podría compararse a la de sustancias altamente adictivas como la cocaína. El ser humano no siempre ha tenido a su disposición todos los alimentos que necesita. Por lo tanto, la evolución nos ha llevado a buscar alimentos con alto contenido en glúcidos. Además, cuanta más azúcar consumimos, más alto será nuestro umbral de detección de dicho disacárido. En otras palabras, más cantidad necesitaremos para detectarla.

También son importantes las preferencias personales de cada individuo y el grado de refinamiento del azúcar, que aumenta la adicción.

En animales no humanos, el azúcar produce los mismos síntomas que otras sustancias adictivas: atracones, ansias, tolerancia, recompensa (liberación de dopamina) y síndrome de abstinencia.

Ositos de gominola

Por otra parte, es difícil detectar si una persona está bajo los efectos del azúcar o si presenta síndrome de abstinencia de azúcar. En cualquier caso, durante periodos de tiempo sin consumo de azúcar, los niveles de dopamina cerebral disminuyen y esto lleva a ingerir esta sustancia generando así un círculo vicioso.

Otros problemas relacionados con la ingesta excesiva de azúcar

Consumir más azúcar de la que nuestro cuerpo necesita diariamente conlleva una serie de problemas de salud.

Una consecuencia es el aumento de peso que puede ser extremo y derivar en obesidad. La obesidad es en sí una enfermedad relacionada con ciertos tipos de cáncer, cardiopatías, diabetes e incluso la muerte.

Otra consecuencia de una ingesta excesiva de azúcar es el aumento de tensión arterial y de colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad), dolor articular, insuficiencia renal y resistencia a la insulina, que da lugar a la diabetes de tipo 2. Algunos estudios han relacionado también el riesgo de depresión con el alto consumo de azúcar.

Referencias

DiNicolantonio, J. J., O’Keefe, J. H., & Wilson, W. L. (2017). Sugar addiction: is it real? A narrative review. Br J Sports Med, bjsports-2017.

Knüppel, A., Shipley, M. J., Llewellyn, C. H., & Brunner, E. J. (2017). Sugar intake from sweet food and beverages, common mental disorder and depression: prospective findings from the Whitehall II study. Scientific Reports, 7(1), 6287.

Volkow, N. D., Wise, R. A., & Baler, R. (2017). The dopamine motive system: implications for drug and food addiction. Nature Reviews Neuroscience, 18(12), 741.