En virtud del Real Decreto de 9 de marzo de 1829, y para hacer frente al fraude y al contrabando, se crea el Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras, una fuerza de ámbito estatal.

Capitán General José Ramón Rodil, organizador del Real Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras y creador del de Carabineros del Reino

Pero remontémonos años atrás. Tras la Guerra de la Independencia Española, aumenta el contrabando y el tráfico ilícito de mercancías en diversas fronteras del Estado; por lo que el Gobierno decide crear el Resguardo Militar de Rentas, compuesto por tropas de Caballería, Infantería y Milicias Provinciales. Sin embargo, con la vuelta del rey Fernando VII es disuelto; aunque más tarde, por Real Orden de 27 de febrero de 1825, y debido al nuevo incremento del contrabando, se dispone de la formación de una columna especial de Infantería y Caballería del Ejército. Estas unidades militares son el antecedente más cercano a los Carabineros.

En 1829, el mariscal de campo José Ramón Rodil, quien llegaría a Capitán General y hasta, en tres ocasiones, a ministro de la Guerra, organiza la nueva Institución. Seguidamente, en el Real Decreto de 9 de marzo de 1829, bajo el reinado de Fernando VII, se crea el Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras: un Cuerpo de naturaleza militar, regido por una Inspección General y dependiente del Ministerio de la Guerra, en lo referente con su organización y régimen de personal; y del Ministerio de Hacienda, en lo relacionado con las características de su servicio, sueldos, gratificaciones y haberes.

El Preámbulo del Real Decreto de 9 de marzo de 1829 justifica la creación de un cuerpo para hacer frente al fraude y al contrabando con las siguientes palabras: “El contrabando por consiguiente constituye un delito y un robo al Estado, además de que, por la extensión que ha logrado y la combinación de los medios y formas que ha llegado a emplear, ha preparado resultados muy funestos y degenerado en apropio del honor y del amor a la patria”. El Artículo Primero establece que el servicio activo del resguardo en las costas y fronteras recibiría “una organización militar, fuerte y especial”, dependiente de una Inspección General, separada y distinta de la Dirección General de Rentas. Asimismo, el Artículo Segundo desarrolla así las misiones y cometidos del nuevo Cuerpo: “Para la seguridad y vigilancia de las costas y fronteras, hacer la guerra al contrabando, prevenir sus invasiones y reprimir a los contrabandistas, y para afianzar con respetable fuerza a favor de la industria y comercio nacionales, la protección y fomento que procuran las leyes de Aduanas”.

Como organización territorial se crean las Comandancias que, a su vez, se dividen en Compañías, estas en Tenencias, Subtenencias y, finalmente, Brigadas. Cada unidad se organizaba según las características geográficas y el contrabando y fraude existente en la zona. No obstante, se dictamina que cada Brigada estará compuesta por un sargento, un cabo y seis carabineros.

En referencia al personal, se establecen tres escalas: Jefes, Oficiales y Brigadas de línea, ligeras y de caballería. La escala de Jefes está compuesta por los siguientes empleos: Inspector General; Primeros comandantes, coroneles graduados y tenientes coroneles vivos del ejército; y Segundos comandantes y comandantes vivos. La escala de oficiales: Capitán comandante de la comandancia especial de las Islas Baleares; Capitanes; Tenientes comandantes de compañía, capitanes graduados; Tenientes; Subtenientes; y Ayudantes sargentos, subtenientes graduados. Y la escala de Brigadas de línea, ligeras y de caballería: Sargentos, Cabos y Carabineros.

En 1833 se produce un primer cambio importante en el Cuerpo. El carácter interno ―y esencial― cambia de militar a civil; y, por consiguiente, pasa a denominarse Carabineros de la Real Hacienda, bajo la dependencia de la Dirección de Rentas Estancadas del Ministerio de Hacienda. Por supuesto, se produce una fuga de jefes y oficiales al Ejército que, en unión a una mala organización y pésimas condiciones laborales (en material e infraestructuras), lo desacreditan considerablemente y está a punto de desaparecer. Hasta que, en 1842, se procede a una nueva organización con el nombre de Cuerpo de Carabineros del Reino, un cuerpo de carácter militar que presenta una estructura similar al de Carabineros de Costas y Fronteras.

Manual para la instrucción del Cuerpo de Carabineros del Reino

Los Carabineros no solo lucharon contra contrabandistas y matuteros, sino que también intervinieron en conflictos de mayor entidad: la Guerra de África, las Guerras Carlistas, la revolución llamada “la Gloriosa”, la Guerra Cantonal y la Guerra Civil Española del 1936; así como en diferentes revueltas surgidas en aquellos belicosos años. En 1875 se le concedió el uso de bandera de guerra por su actuación en la tercera guerra carlista; en caso de guerra “se hacía cargo de su custodia el primer batallón que se formase”.

También hay otros datos de interés que nos servirán para conocer mejor al Cuerpo. Por ejemplo, su uniformidad, armamento, emblema o hasta lema; detalles de suma importancia para todo cuerpo militar o policial que veremos a continuación.

Por Real Orden de 30 de junio de 1876 se crea la Cartilla de uniformidad para el Cuerpo de Carabineros del Reino, dividiéndose en los siguientes apartados diferenciados: Uniforme de jefes y oficiales; Vestuario de equipamiento de tropa de infantería; Marinería: vestuario y equipo; Caballería: vestuario y equipo de oficiales y vestuario y equipo de tropa; Vestuario de los carabineros jóvenes; Uniforme de los armeros; y, por último, Fondo de entrenamiento: montura de tropa, efectos con cargo al fondo del entrenamiento y prevenciones para el uso del vestuario y equipo. Del mismo modo, en los últimos años de actividad del Cuerpo, entre 1930 y 1940, el uniforme es de color gris verdoso, con gorra de plato, correajes, botonadura dorada y zapatos negros.

Sargento de Carabineros del Reino

Como armamento, y a lo largo de diferentes épocas, utilizaron tanto la carabina Minié, sin bayoneta, un fusil de avancarga francés, como el fusil alemán Mauser, la pistola Campogiro o la pistola Astra 400, de 9 mm largo, entre otros. Los oficiales portaban el sable en un tahalí de cuero negro.

En cuanto al emblema, en el Cuerpo de Carabineros de Costas y Fronteras se trata de un sol con todos sus rayos y dos fusiles cruzados, y en el Cuerpo de Carabineros del Reino los mismos rayos del sol, pero se sustituyen las dos armas largas por una corona. Y el lema del Cuerpo es: “Moralidad, lealtad, valor y disciplina”.

Ya en la Segunda República pasa a llamarse Carabineros de la República, hasta poco después de la finalización de la contienda. Tras más de un siglo de servicios de lucha constante contra el fraude y el contrabando, por Ley de 15 de marzo de 1940, el Cuerpo queda disuelto según su artículo 4: “Se suprime la actual Inspección General de Carabineros, cuyos cometidos y funciones se agruparán en una sola Sección de la Dirección General de la Guardia Civil, a cuyo Director General pasarán las atribuciones conferidas actualmente a la Inspección General de Carabineros”.

Por último, al integrase al Cuerpo de la Guardia Civil, se crea una “Sección de Especialistas” que da origen al actual Servicio Fiscal de la Benemérita, el encargado de desempeñar las funciones propias de la especialidad.

HIMNO DEL CENTENARIO (1929)

Guarda de los Reyes, prez de caballeros
Fieles al Tesoro de nuestra Corona
Con su honor defienden los Carabineros
El Honor de España su excelsa Matrona.
 
Bajo la lumbre del sol de mi tierra
Hierve en mi sangre patriótico ardor
Y hay en mi canto, de paz ó de guerra,
Ansias de dar a mi Patria esplendor.
 
Ante los cobardes y ante los traidores
brilla nuestro acero que lealtad pregona
como sol de España, todo resplandores
lanza sus reflejos a nuestra Corona.
 
¡España! Mi Patria querida,
¡España! Mi orgullo y mi Honor.
Primero me falte la vida,
que ver entre sombras perdida
tu Gloria de limpio fulgor.
 
Oro de la Patria, mágico Tesoro
con mi propia sangre yo te defendiera
que cuando se funden la sangre y el oro
forman los colores de nuestra Bandera.
 
Alta la frente mi lema saludo,
porque me enseña Lealtad y Valor,
la Disciplina me sirve de escudo
y es mi Honradez mi tesoro mejor.
 
A los valerosos chesos y ansotanos
supe dominarlos con mi bizarría
y triunfó mi astucia frente a los rayanos
y gané en los campos de mi Andalucía.
 
(Estribillo)
 
Pongo en el combate sangre de mi raza
y ella me da alientos para la pelea,
porque van conmigo héroes de Endarlaza
Tigres de Serrallo, bravos de Alcolea.
 
Siempre que a España la veo en desmayo
va a Covadonga mi ardiente oración
y de su tumba resurge Pelayo
para alentar mi guerrera canción.
 
Virgen de mi España, quiero que me ampares,
cuando mi vida la Patria disponga
y que mi plegaria llegue a tus altares
sol de nuestra tierra, flor de Covadonga.

Letra: Francisco Serrano Anguita. Música: Maestro Guerrero

BIBLIOGRAFÍA

  • Antonio Orozco Guerrero. Al resguardo de la noche. Autoedición (Editor digital: Titivillus), 2019.
  • Asociación de Carabineros. Historia del Instituto de Carabineros y su Asociación. Asociación de Carabineros, 1996.
  • Francisco Aguado Sánchez. Historia de la Guardia Civil. Cupsa Editorial – Editorial Planeta, 1985.
  • Varios autores. Historia Militar de España. Ministerio de Defensa. Secretaría General Técnica, 2020.
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Miguel Costa
Miguel Costa nació en Murcia (España) en 1975. Estudia el grado de Historia en la UNED y desde muy joven es aficionado a la lectura, sobre todo a la literatura fantástica, de terror y policíaca. Es seguidor empedernido de escritores como Stephen King, R. A. Salvatore, J.R.R. Tolkien, Gustavo Adolfo Bécquer o Edgar Allan Poe, entre otros. Es miembro fundador del grupo literario de escritores de genero fantástico Círculo de Fantasía, y autor de la saga de novelas de fantasía épica "Los Señores del Edén", de los libros de relatos "El Pasaje del Diablo", "El mercader y el samana", "El sendero de la sangre", "Las voces de la demencia" y "Cantos de Tierra Leyenda" y de los poemarios "Para Virginia" y "En tierras de penumbra"; y "El umbral oscuro", una antología de relatos de terror con la escritora Virginia Alba Pagán, al igual que el poemario "Versos de Medianoche". Y pertenece a la Asociación Literaria Cultural La Estación de las Palabras. En 2019 queda finalista en el «V Concurso de Haikus» de la Librería Haiku de Barcelona, siendo publicado su poema en un libro de la editorial Shinden Ediciones. También ha participado en las antologías de relatos "Dragones de Stygia I", "II", "III" y "IV" y en el poemario "Versos de Stygia I" y "II" del Círculo de Fantasía. Así como en el libro "Relatos en la Caja" del Club de lectura Jacaranda, perteneciente a la Asociación Cultural Jacarilla 2012.