El 6 de diciembre de 1978 los españoles refrendaron la actual Constitución después de una República fallida, una Guerra Civil y 40 años de un régimen militar.

Constitución
Facsímil de la Constitución encargado al calígrafo Luis Moreno por las Cortes en 1979

La Carta Magna del 78 es la séptima constitución de los diferentes textos que han optado por ser las leyes fundamentales de España desde la Guerra de la Independencia.

La primera Constitución española fue la de 1812, conocida popularmente como “la Pepa” por haber sido promulgada el 19 de marzo, día de San José. Sin embargo, tuvo poco recorrido pues fue abolida por Fernando VII a su regreso a España.

La Constitución de 1837 abría el país oficialmente a la Monarquía Parlamentaria y oficializaba el triunfo de las ideas liberales. Pero esta Constitución no estuvo vigente mucho tiempo, puesto que moderados y progresistas no lograron ponerse de acuerdo.

En 1845 alcanzó Isabel II la mayoría de edad. Coincidiendo con este hecho los moderados reformaron la Constitución de 1837 dando lugar a un texto mucho más conservador.

En 1852 se presentó un proyecto de Constitución mucho más restrictiva con las libertades civiles, por lo que no prosperó. El bienio progresista liderado por Espartero redactó un texto constitucional en 1856, pero ésta no llegó a promulgarse debido al golpe contrarrevolucionario del general O`Donnell.

La Revolución militar de 1868 llevó al exilio a la reina Isabel II. Se redactó entonces la Constitución de 1869, que no renunciaba a la Monarquía Parlamentaria. Se eligió como Rey a Amadeo I de Saboya, pero las múltiples dificultades le llevaron a abdicar en 1873. España se convirtió entonces en una República y se planteó la redacción de una nueva Constitución, esta vez de carácter Federal. El golpe de estado del general Pavía frustró el proyecto.

En 1876 Cánovas del Castillo promulgaría una nueva Constitución. El Estado volvía a tomar la forma de una Monarquía Parlamentaria siendo el rey Alfonso XII.

El régimen constitucional de 1876 duraría hasta las elecciones de 1931, cuando se proclamó la II República y se inició un proceso constituyente que dio como resultado un nuevo texto: la Constitución de 1931. Este texto duraría apenas unos años, puesto que en 1936 estallaría la Guerra Civil.

Después del Régimen de Franco, éste dejó el país en manos del rey Juan Carlos I, nieto de Alfonso XIII. El nuevo monarca jugó un papel determinante en la Transición de un régimen militar autoritario a una democracia moderna. Se elaboró un nuevo texto constitucional que los españoles ratificaron en referéndum el 6 de diciembre de 1978, convirtiéndose en la única refrendada y aprobada por el pueblo. El texto fue aceptado, sancionado y promulgado por el Rey y sigue vigente en la actualidad.