La disputa entre el gobierno de Pekín y la irredenta isla de Taiwán se encuentra en un frágil equilibrio que podría desencadenar en cualquier momento un conflicto a escala mundial. Pero, ¿cómo se ha llegado a esta situación? ¿Podría ocurrir una guerra nuclear? Este artículo trata de resolver estas cuestiones.

Taiwán VS China. Fuente: Eleconomista

Antecedentes

Tras pasar por numerosas manos a lo largo de su historia, la isla de Taiwán se rindió finalmente a la dinastía Qinq a finales del siglo XVII. Dicha dinastía mantuvo su poder de forma nominal en la isla hasta que hizo cargo de su administración dos siglos más tarde. No obstante, tras su derrota en la primera guerra sino-japonesa en 1895, China se vio obligada a ceder Taiwán a Japón, que la mantuvo bajo su control hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. China se convirtió en una república tras la revolución de 1911 que ocasionó el derrocamiento de la familia imperial. Posteriormente, en las elecciones de 1913 el Partido Unido del Pueblo o Partido Nacionalista Kuomintang demostró ser el más fuerte. Su líder Sun Yat-sen, de talante reformador, se convirtió en un político muy popular. Pero nuevos desafíos estaban todavía por llegar.

El militar Yuan Shikai se había hecho con el poder desde 1912 con el beneplácito de Occidente y Japón, hasta su muerte el 6 de junio de 1916. Después del fallecimiento de Yuan Shikai, la nación china se desmoronó, dejando vía libre a los gobernadores militares de las distintas provincias para ejercer su autoridad, los llamados ‘Señores de la Guerra‘. En el sur de China, Sun Yat-sen que había regresado de su exilio, intentó reorganizar el movimiento nacionalista y poner en pie una República unida. Por otro lado, la Gran Guerra (1914-1918) dejó entrever que las potencias occidentales seguían despreciando a China, ya que cedieron a Japón las concesiones alemanas que poseían sobre el país asiático. Es decir entregaron territorio soberano de un aliado a otro aliado. Pero pronto llegaría el día en que China volviera a levantarse entre las naciones más poderosas del mundo, después de haber sido vilipendiada por Occidente durante generaciones.

Mapa de Taiwán frente a la costa continental china

Un personaje clave para la historia de China es Mao Zedong (Mao Tse Tung). Nacido el 26 de diciembre de 1893 en la provincia de Hunan en el seno de una familia campesina, ejerció como ayudante de bibliotecario en la Universidad de Pekín. En su tierra natal fundó un periódico, el Hsiang, que se convirtió en el órgano revolucionario de los estudiantes de Hunan. La Internacional Comunista (III Internacional) fundada en Moscú en 1919, envió agentes a China con el objetivo de influir en el país asiático. El 1 de julio de 1921, se fundó el partido comunista chino en Shanghái. Entre sus miembros fundadores se encontraba el joven Mao. En 1923 se llegó a un acuerdo entre el enviado de Moscú Adolf Joffe, y el presidente Sun Yat-sen para transformar el Kuomintang en un partido político al estilo soviético.

Primera fase de la Guerra civil china (1927-1937)

Sun Yat-sen gobernó el sur del país hasta su muerte en 1925. Le sucedió su cuñado y heredero político, el militar Chiang Kai-shek, otro personaje importantísimo para la historia de China junto con Mao. Nacido en la provincia de Zhejiang el 31 de octubre de 1887, Chiang Kai-shek fue criado en Cantón y formado en Japón. En 1923 fue enviado a la Unión Soviética para estudiar su sistema político y militar. Este viaje le llevó a la conclusión de que Moscú pretendía impulsar una revolución comunista en China y su herramienta para llevarla a cabo no era otra sino el partido comunista chino. Tras el fallecimiento de Sun Yat-sen, Chiang Kai-shek se convirtió en el líder del nacionalismo chino.

El general Chiang Kai-shek

En julio de 1926, Chiang Kai-shek emprendió una campaña contra los ‘señores de la guerra‘. En pocos meses se apoderó de todo el sur de China hasta el río Yangtsé. En 1927, conquistó las ciudades de Shanghái y Nanjing (Nankín), esta última pasó a ser la sede del gobierno nacional. Por otro lado, Chiang Kai-Shek también llevó a cabo una intensa purga de los comunistas en Shanghái, su centro político, con más de 5.000 muertes y posteriormente en Wuhan. Tras estas masacres, se había culminado la reunificación de China, al menos de forma nominal. Desde 1927 a 1937, el Kuomintang ejerció su poder de forma autoritaria en China.

Teóricamente, Chiang Kai-shek había conseguido extirpar de raíz al comunismo. Pero inconscientemente había sembrado la semilla de la posterior victoria comunista, ya que Mao concibió una estrategia revolucionaria de raíz campesina. Tras la represión, se fundaron soviets campesinos que lucharon contra el gobierno. El levantamiento de la cosecha de otoño (1927), en la provincia de Hunan, supuso la entronización de Mao como líder revolucionario campesino. Aprovechando la ocupación nipona de Manchuria de 1931, Mao consiguió extender su influencia a otras provincias del corazón de China, proclamando un Estado comunista chino.

Chiang Kai-shek no se quedó de brazos cruzados sino que lanzó una campaña de Cerco y Aniquilación. Para este dirigente, el comunismo era el verdadero enemigo, pues según su visión “Japón era una enfermedad de la piel, mientras que el comunismo era un mal del corazón”. Como respuesta, Mao empleó la lucha guerrillera, rehuyendo el enfrentamiento directo. Tras innumerables enfrentamientos, el ejército de Chiang Kai-shek logró imponerse de forma contundente y los comunistas se vieron obligados a iniciar la larga marcha en 1934. Durante 368 días, caminaron sin interrupción hasta llegar a Shaanxi, al sur de la Gran Muralla. Este episodio será fundamental para la forja del espíritu de resistencia comunista.

Mao se hizo con el control total del partido comunista chino. Desde este momento, se inició el culto a la personalidad del líder comunista, que bajo su figura movilizaría al pueblo en torno a los ideales de sacrificio, abnegación, lucha y valor. Por otro lado, en la provincia de Shaanxi, se encontraba lo suficientemente cerca de la Unión Soviética para la llegada de suministros e instrucciones. En Yan’an, Mao refundó la República Soviética China para continuar con su revolución. En este lugar tan aislado de China, esperaría pacientemente el momento oportuno para asestar el golpe definitivo a sus enemigos.

Segunda guerra sino-japonesa (1937-1945)

Tras el estallido de la segunda guerra sino-japonesa (1937-1945), comunistas y nacionalistas aparcaron por un momento sus diferencias para enfrentarse a su enemigo común, el Imperio nipón, que por otro lado ya controlaba el territorio de Manchuria desde 1931. Uno de los sucesos más graves ocurridos durante esta contienda fue la masacre de Nankín en 1937, donde fueron se produjeron cientos de miles de violaciones y asesinatos a sangre fría por parte del ejército japonés a la indefensa población civil china. Ante el empuje de los japoneses, Chiang Kai-shek se retiró hasta la ciudad de Chongqing, en el interior.

La entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial tras el bombardeo de la base naval de Pearl Harbor en diciembre de 1941, propició el enlace de este conflicto con la segunda guerra sino-japonesa. Chiang Kai-shek fue reconocido por los aliados a la vez que China estaba llamada a ocupar el lugar que dejaría Japón en la esfera internacional, una vez concluida su rendición. La ayuda norteamericana fue fundamental para China durante el desarrollo del conflicto mundial. Sin embargo, no fue hasta 1944 cuando el ejército chino fue capaz de tomar la iniciativa bélica contra los invasores.

En la primavera de 1945, se lograron recuperar las provinciales meridionales ante el repliegue del ejército nipón. Finalmente, tras el impacto de dos bombas atómicas estadounidenses y la declaración de guerra de la Unión Soviética, el 15 de agosto el emperador japonés Hirohito dio la orden de dejar de combatir. La Segunda Guerra Mundial por fin había terminado. Como resultado, Japón tuvo que devolver los territorios que había ido conquistando durante décadas, incluyendo la isla de Taiwán y las cercanas islas Pescadores, que volverían a estar bajo soberanía china después de cincuenta años.

Mao Zedong y Chiang Kai-shek celebrando juntos la derrota japonesa
Segunda fase de la Guerra civil china (1945-1949)

Sin embargo, después de la derrota japonesa en la Segunda Guerra Mundial a manos de los aliados, comunistas y nacionalistas reanudaron las hostilidades. Durante este tiempo, el bando de Mao Zedong se había hecho mucho más fuerte y controlaba algunas zonas del noroeste de China. No obstante, ante los ojos del resto del mundo, el hombre fuerte era Chiang Kai-shek, el líder indiscutible que había liberado a su país de la ocupación extranjera y cuyo gobierno era miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU junto a Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia y Reino Unido. Pero para su desgracia, en los años siguientes no todo marcharía según lo planeado.

Chiang Kai-shek pensó erróneamente que aún podría exterminar al comunismo. Sin embargo, el norte del país había sido ocupado por la Unión Soviética, cuya simpatía por Mao era más que evidente. Chiang Kai-shek decidió ocupar las principales ciudades de Manchuria. Como respuesta, el líder comunista optó por controlar el campo y las pequeñas ciudades a la vez que organizó guerrillas por todo el país para dispersar a las tropas del Kuomintang. Desoyendo los consejos de Estados Unidos, Chiang Kai-shek lanzó una ofensiva general a principios de 1947 atacando a la vez las posiciones comunistas de Manchuria y las guerrillas del interior. Más tarde, este ataque se demostraría un grave error táctico.

Como consecuencia de esta decisión, el ejército nacionalista quedó encerrado en las principales ciudades en mayo de 1947, mientras que el resto de Manchuria pasó a manos de Mao. En enero de 1948, las ciudades manchúes bajo control de Chiang Kai-shek fueron atacadas. Pese a las advertencias de sus aliados, Chiang Kai-shek se negó a evacuarlas. Desde septiembre de 1948, la superioridad del Ejército de Liberación Popular frente al Kuomintang fue aplastante. En la batalla de Huai-hai (finales de 1948-principios de 1949), el Kuomintang perdió 500.000 hombres y el control de la China central. El 20 de abril de 1949, las fuerzas de Mao cruzaron el río Yangtsé.

Ante la derrota total, los restos que quedaron del Kuomintang y Chiang Kai-shek huyeron a la isla de Taiwán. Desde allí se organizaría la resistencia contra el régimen comunista. Aunque Chiang Kai-shek pasó el resto de su vida ideando diversos planes para iniciar la reconquista de China, ya jamás regresaría al continente. Finalmente el 1 de octubre de 1949, Mao Zedong proclamó la República Popular China desde la Puerta de Tiananmén (Puerta de la Paz Celestial). Contra todo pronóstico, aquel hombre procedente de una familia campesina, se había hecho con el poder absoluto tras imponerse a sus enemigos. Su polémico legado sigue suscitando un enconado debate entre sus defensores y detractores.

División de China (1949-actualidad)

Desde el año 1949, existieron dos estados chinos: por un lado, la República Popular China en manos de Mao Zedong que controlaba todo el territorio continental y la República de China bajo el control de Chiang Kai-shek que tan solo pudo retener Taiwán junto con otras islas cercanas. Las intenciones de Mao Zedong pasaban por convertir a China en una gran potencia con la incorporación de Tíbet y Taiwán. En octubre de 1950, se procedió a la invasión del Tíbet, sumido en una grave crisis demográfica y económica. Pero todavía quedaba el asunto de Taiwán. Chiang Kai-shek se había refugiado allí junto con los restos de su ejército y contaba con la simpatía de Estados Unidos para mantener el statu quo.

Debido a que el general McArthur había dejado fuera a Corea del Sur y a Taiwán dentro del perímetro defensivo de Estados Unidos en Asia, los gobiernos de Pekín y Pyongyang estimaron la posibilidad de reunificar a sus respectivas naciones al considerar que Estados Unidos no se interpondría en su camino. Por esta razón, el dirigente de Corea del Norte Kim Il-sung lanzó una ofensiva para ocupar el sur de la península. No obstante, la posterior intervención de Estados Unidos junto con otros 15 miembros de la ONU, hizo retroceder al ejército de Kim Il-sung. Ante la posibilidad de que toda la península coreana cayese bajo influencia estadounidense, Mao Zedong ayudó a su aliado para equilibrar la balanza.

La República Popular China temía que un colapso norcoreano pudiese desencadenar un apoyo por parte de Estados Unidos a Chiang Kai-shek para iniciar la reconquista del territorio continental chino. Tras el fin de la Guerra de Corea en 1953, quedó restablecido el statu quo con la existencia de dos estados antagónicos ideológicamente en la península coreana. Pese a las declaraciones triunfalistas de la dirección comunista, Mao Zedong tuvo que pagar un precio muy alto en vidas solo para volver a la situación anterior a la guerra, con algunos pequeños cambios territoriales. Por otro lado, Estados Unidos aseguró la independencia de Taiwán incluyéndola dentro de su línea defensiva.

Pese a esta supuesta protección, entre 1954-1955 estalló la Primera Crisis del Estrecho de Taiwán, en la que Chiang Kai-shek acabó perdiendo el control de las islas Dachen, aunque pudo dominar los archipiélagos de Kinmen y Matsu, muy próximos a la costa continental china. Más tarde, entre agosto y septiembre de 1958 tuvo lugar la Segunda Crisis del Estrecho de Taiwán mediante un intenso bombardeo de la República Popular China a las islas de Kinmen, por otro lado cruciales para la defensa de Taiwán. La ayuda proporcionada a Taiwán por parte de Estados Unidos hizo desechar los hipotéticos planes de China para efectuar una operación anfibia a gran escala.

Un nuevo giro de acontecimiento ocurrió tras la aprobación en 1971 de la Resolución 2758 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. A través de dicha resolución, se reconocía a la República Popular China como “el único representante legítimo de China ante las Naciones Unidas“, expulsando a los representantes del gobierno de Chiang Kai-shek del puesto que habían ocupado hasta entonces. A su vez, el deshielo provocado por la simbólica visita del presidente estadounidense Richard Nixon a la República Popular China en 1972, supuso un hito para las relaciones diplomáticas de ambos países. De esta forma, la China comunista se abría definitivamente a Occidente.

Mao Zedong y Richard Nixon, 1972. Fuente: Eldiario

Por contra, la República de China (Taiwán) fue quedándose cada vez más aislada a nivel internacional. En 1979, cesó el reconocimiento diplomático de Washington con respecto a Taiwán. A partir de los años 80, se produjo un acercamiento entre la República Popular China y Taiwán. No obstante, una Tercera Crisis del Estrecho de Taiwán estalló entre 1995-1996, acrecentándose de nuevo la tensión en esta región tan sensible del planeta coincidiendo con las primeras elecciones presidenciales directas de Taiwán. El presidente Bill Clinton respondió con el mayor despliegue militar en Asia desde la Guerra de Vietnam.

Pese a no existir una relación formal entre ambos países, Estados Unidos se comprometió a proporcionar armas defensivas a Taiwán frente a un eventual ataque procedente de China a través del Acta de Relaciones con Taiwán. Desde la visión del gobierno estadounidense, una agresión por parte de la República Popular China hacia Taiwán se consideraría como ‘una grave preocupación’. Estados Unidos apostó por una ‘ambigüedad estratégica‘ con el fin de no contrariar demasiado a China. Bajo la presidencia de Tsai Ing-wen, las relaciones entre Taiwán y la República Popular China sufrieron un nuevo revés.

Por otro lado, el gobierno chino de Xi Jinping ha amenazado con recurrir a la fuerza, en caso de que Taiwán se atreviera a reconocer su independencia de forma oficial. La política “Una sola China” considera a la isla como ‘una provincia rebelde‘ dentro de una única entidad nacional. El miedo a una hipotética invasión por parte de la República Popular China, ha ocasionado que el gobierno de Taiwán haya dotado a su isla de unas formidables defensas que la convierten prácticamente en un fortín inexpugnable. Además, ante la creciente amenaza china, Taiwán cuenta con el inestimable apoyo de Estados Unidos.

Un aspecto fundamental para entender la importancia de Taiwán a nivel geoestratégico es su liderazgo mundial en la fabricación de semiconductores. Este país produce la mayoría de microchips que podemos encontrar en millones de aparatos electrónicos tales como iPhones u ordenadores. Este hecho conlleva una gran dependencia mundial con respecto a esta industria puntera, ya que la replicación de estas fábricas en otros territorios requiere de grandes inversiones de capital. Por esta razón, en caso de un hipotético aumento de las hostilidades, la economía global podría verse seriamente afectada.

El frágil equilibro existente entre estos dos territorios, la República Popular China y la República de China (Taiwán), está considerado en la actualidad como uno de los mayores peligros para la seguridad y la economía mundiales. Un posible conflicto entre las dos partes podría originar consecuencias impredecibles a escala planetaria, con la implicación directa de algunas de las mayores potenciales nucleares del mundo. Mientras tanto, el resto de la población permanecerá en vilo a la espera de los inquietantes acontecimientos que puedan suceder.

Un conflicto entre Taiwán y la República Popular China podría desencadenar una guerra mundial. Fuente: dw.com

Bibliografía:

Elconomista. (2021). ‘El mundo depende de Taiwan: lidera la fabricación de semiconductores mientras la escasez continúa’. Eleconomista. https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/11283558/06/21/El-mundo-depende-de-Taiwan-lidera-la-fabricacion-de-semiconductores-mientras-la-escasez-continua.html

Navalpotro, D. F.; Núñez de Prado, C. S.; Ruiz, R. R. (2017). Historia de Asia Contemporánea y Actual. Editorial Universitas, S.A.

RedaccionBBCMundo. ‘Cuándo y cómo China perdió Taiwán (y cuál es el estatus actual de la “isla rebelde”)’. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-46736621