El Código de Hammurabi es una de las recopilaciones de leyes más primitivas de las que se tiene constancia. Se trata de un documento cuya antigüedad se remonta al año 1.750 a. C. y en la actualidad se mantiene en un buen estado de conservación en el Museo del Louvre, París. Se trata de un conjunto de normas jurídicas dictadas por la autoridad competente para el efecto. Esto quiere decir que son preceptos establecidos por el legislador. Este documento de la antigua Mesopotamia delimita la conducta de las personas en sociedad y establece el funcionamiento judicial y las jerarquizaciones sociales pertinentes.

Si un hombre manda a casa de su suegro el regalo de esponsales y da el precio de la
novia y luego le dice a él el padre de la muchacha: «No te daré mi hija», que calcule 2 veces lo que le había sido llevado y lo devuelva.

Mesopotamia es la forma en la que se designa al territorio de Oriente Próximo situado entre los ríos Tigris y Éufrates. El código fue escrito por Hammurabi, quien fuera el sexto rey de Babilonia y creador del imperio babilónico, el cual extendió su control sobre Mesopotamia imponiéndose a las fuerzas próximas. Las leyes promulgadas fueron inscritas en una estela de piedra que se encontró en el año 1901 en Persia. En dicha estela, sobre las inscripciones se encuentra representada una escena en bajorrelieve en la que el dios Shamash entrega al rey sus insignias reales. Shamash es el dios titular de la justicia y adquirió la categoría de dios supremo. Era un dios local propio de Babilonia también conocido como Merodac o Marduk.

Si la esposa de un hombre es sorprendida acostada con otro varón, que los aten y los
tiren al agua; si el marido perdona a su esposa la vida, el rey perdonará también la vida a su súbdito.

La imagen superior señala que las leyes contenidas en el código son de origen divino. Esta plasmación supuso un cambio en la aplicación de las leyes, ya que no depende ya de una acción subjetiva de la persona encargada de administrar la justicia. La acción de juzgar era propia de los sacerdotes por estar relacionados con ministerios trascendentes. Sin embargo, el código posibilitó una unificación de los criterios y la adquisición de valor propio de las leyes. La nota de permanencia de los preceptos plasmados en piedra es otro rasgo destacable de los muy incipientes sistemas jurídicos.

La lengua empleada en cuerpo del Código de Hammurabi es el acadio. Se trata de un idioma de la familia semítica que se hablaba en la antigua Mesopotamia usada especialmente por babilonios y asirios. La escritura se realiza mediante un sistema cuneiforme que derivó del sumerio. Posteriormente, el acadio se bifurca en dos formas tardías conocidas como babilonio y asirio. La redacción usa la primera persona y narra cómo las divinidades escogieron a Hammurabi para preservar el bienestar. Además, es conocido que el rey decretó que se colocaran copias del código en las distintas plazas del reino para que la ley sea de conocimiento público. Asimismo, el acadio era un lenguaje que podía comprender cualquier persona letrada y estaba redactado con un estilo claro.

Existe la interpretación por la cual el código suponía un mecanismo de lo que hoy se denominaría propaganda política y de enaltecimiento de la figura del rey. No obstante, de lo que no cabe duda es que lo contenido en el bloque de basalto homogeneizaba jurídicamente el reino, lo cual dotaba de cierta seguridad política al gobierno Hammurabi y permitía controlar al conjunto de la población de un modo más simple.

Si un hombre abre su acequia para regar y luego se descuida y deja que el agua se lleve
el campo de un vecino, pagará una indemnización en cebada según la cosecha de su vecino.

Es frecuente considerar que el Código de Hammurabi se fundamenta en la Ley del Talión, en virtud de la cual se impone un castigo proporcional y recíproco al crimen cometido. Se trata de un principio de justicia retributiva hecho efectivo en el contexto jurídico. Es bien conocida la sentencia bíblica que expresa el sentido de este criterio: “ojo por ojo, diente por diente”. La pena, por tanto, debe ser idéntica al daño. Sin embargo, si bien es cierto que pueden encontrar diversas formulaciones de este principio de actuación en el código, también es necesario aclarar que sería una comprensión simplista de la cultura política, jurídica y moral de los babilonios presente en el código. La mayoría de las leyes instauran castigos e indemnizaciones que no se ajustan a la Ley del Talión.

Si un hombre rapta un hijo menor de edad de otro hombre, será ejecutado.

Las leyes regulaban la cotidianidad de la vida y los preceptos que penalizan los crímenes. Esto quiere decir que no se distinguía entre las dimensiones civil y penal del Derecho. Entre otras cosas, se regulan precios, la jerarquía social, la responsabilidad profesional, los salarios, las penas según los delitos, matrimonio, los préstamos, los alquileres, etc. A pesar de que las penas establecidas son principalmente pecuniarias, el código también contemplaba la mutilación y la muerte.

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