Se conoce como política de apaciguamiento al período conciliador encabezado por el primer ministro británico Chamberlain justo antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Aunque algunos autores defienden el papel de Chamberlain para evitar la guerra y así ganar algo de tiempo ante la inminencia de los acontecimientos, otros no obstante, ensombrecen su figura al reprocharle no haber hecho lo suficiente por frenar las ansias expansionistas del III Reich y de su líder Adolf Hitler.

Apretón de manos entre Neville Chamberlain (izquierda) y Adolf Hitler (derecha)

Neville Chamberlain

Arthur Neville Chamberlain nació el 18 de marzo de 1869 en Birmingham (Reino Unido), siendo hijo único de Joseph Chamberlain y de su segunda esposa Florence Kenrick. Tras desempeñar diferentes trabajos algo fallidos, acabó como director de la empresa Hoskins & Company, dedicada a fabricar amarres de barcos de metal. En 1910, ya con cuarenta años, conoció a Anne de Vere Cole, la que sería su futura esposa. Dispuesto a seguir los pasos de su padre y de su medio hermano Austen y alentado por Anne, Chamberlain decidió iniciar su fulgurante carrera como político. En 1915, se convirtió en alcalde de Birmingham, su ciudad natal.

Más tarde, en diciembre de 1916 el primer ministro Lloyd George le ofreció el puesto de director del Servicio Nacional, encargado de garantizar la mano de obra en las industrias de guerra. No obstante, dimitiría poco después por sus profundas desavenencias con el primer ministro. Posteriormente ocuparía los cargos de ministro de Sanidad entre 1924-1929 y canciller de Hacienda entre 1931-1937, en plena depresión económica. Siendo el líder del partido conservador, Neville Chamberlain se convirtió en primer ministro el 28 de mayo de 1937 sucediendo a Stanley Baldwin. Durante su breve mandato que finalizó en mayo de 1940, se le atribuyó la llamada política de apaciguamiento.

Neville Chamberlain en 1936

Política de apaciguamiento

Debido a los horrores sufridos en la Gran Guerra (más tarde renombrada como la Primera Guerra Mundial) entre 1914-1918, diversos políticos europeos, entre ellos Chamberlain, deseaban mantener la paz con el III Reich e Italia a cualquier precio. Esta política de apaciguamiento significaba pasar por alto las sucesivas violaciones del Tratado de Versalles así como las progresivas peticiones territoriales de las Potencias del Eje (Alemania e Italia) a costa de la integridad de terceros estados. Sin embargo, el miedo a repetir otro conflicto igual de sangriento pesó mucho más a la hora de emprender cualquier otra alternativa.

Una de las consecuencias que tuvo la política de apaciguamiento fue el establecimiento del Comité de No Intervención durante la Guerra Civil española. A través de esta organización, se trataba de evitar la intervención extranjera y la internacionalización del conflicto español en un momento de máxima tensión entre las democracias y las dictaduras europeas. Tanto Francia como el Reino Unido cumplieron sus condiciones, sin embargo Alemania, Italia y Portugal dieron su apoyo al bando sublevado mientras que la Unión Soviética hizo lo propio con el gobierno republicano (a cambio de las reservas de oro del Banco de España).

Otro episodio igualmente reseñable fue la anexión de Austria (el Anschluss), acontecido en marzo de 1938. Este había sido uno de los proyectos personales de Adolf Hitler pues Austria había sido su tierra natal. Después de un referéndum celebrado en un ambiente cargado de tensión, los austríacos dieron su visto bueno. Meses más tarde, Hitler exigió la entrega de los Sudetes, una región de Checoslovaquia donde vivían mayoritariamente alemanes. Con el fin de evitar un conflicto, se firmaron los Acuerdos de Múnich a finales de septiembre de 1938 entre Francia, Reino Unido, Alemania e Italia. Tras 48 horas de intensa deliberación, se acordó que Alemania ocuparía los Sudetes el 1 de octubre. Checoslovaquia no pudo ofrecer resistencia, ya que ni siquiera había sido invitada a la reunión.

Posiblemente el momento cumbre para Chamberlain fue al enseñar unos documentos a su llegada al Reino Unido en el aeropuerto de Herston, tras la firma de los Acuerdos de Múnich en 1938. Ovacionado por una gran multitud, Chamberlain afirmó de forma triunfal que había conseguido la “paz para nuestro tiempo”. Aparentemente Hitler se había comprometido a no incorporar más territorios después de sus últimas adquisiciones. Menos optimista fue Winston Churchill quien llegó a aseverar la siguiente frase grabada para la posteridad: “hemos preferido el deshonor a la guerra, y ahora tendremos el deshonor y también la guerra“. Un análisis que acabaría volviéndose realidad. En marzo de 1939, Hitler se hizo con el control del resto de Checoslovaquia.

“Tengo la convicción de que esto significará la paz para nuestra generación”. Neville Chamberlain, 1938.

Agresiones de las Potencias del Eje a consecuencia de la política de apaciguamiento

A pesar de sus buenas intenciones, la política de apaciguamiento no evitó agresiones y otras intervenciones por parte de las Potencias del Eje, antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Hagamos un breve repaso de cuales fueron dichas acciones:

  • Invasión de Etiopía por parte del Reino de Italia entre octubre de 1935 y mayo de 1936.
  • Remilitarización de Renania por Alemania en marzo de 1936.
  • Apoyo de las Potencias del Eje al bando sublevado durante la Guerra Civil española (1936-1939).
  • Anexión de Austria en marzo de 1938 por Alemania, el “Anschluss”.
  • Ocupación de los Sudetes (Checoslovaquia) en octubre de 1938 por Alemania.
  • Invasión del resto de Checoslovaquia en marzo de 1939 por Alemania.
  • Ocupación del territorio de Memel (Lituania) en marzo de 1939 por Alemania.
  • Invasión de Albania en abril de 1939 por el Reino de Italia.
De izquierda a derecha, Neville Chamberlain, Édouard Daladier, Adolf Hitler, Benito Mussolini y Galeazzo Ciano en la Conferencia de Múnich, 1938

Pese a todas estas ganancias territoriales, parecía que todavía no era suficiente para las Potencias del Eje, especialmente para Alemania. El 1 de septiembre de 1939, el ejército alemán cruzó la frontera polaca para invadir la ciudad libre de Danzig. Ante la negativa de retirar a sus tropas, Francia y Reino Unido declararon la guerra a Alemania dos días más tarde. Había comenzado la Segunda Guerra Mundial. Pero, después de todos sus años al frente del gobierno, ¿fue Chamberlain un hábil estratega o más bien un político fracasado?

Trascendencia posterior

La historia ha tratado muy duramente a Neville Chamberlain, quien pese a sus esfuerzos diplomáticos no consiguió frenar las ansias expansionistas de las Potencias del Eje ni tampoco el estallido de la Segunda Guerra Mundial, ocurrida el 1 de septiembre de 1939. Posteriormente, el 9 de mayo de 1940 Chamberlain presentó su dimisión debido al fracaso de las fuerzas aliadas para tratar de frenar la invasión alemana de Noruega. Finalmente murió el 9 de noviembre de ese mismo año, víctima de un cáncer de intestino.

Winston Churchill fue el encargado de sucederle en el puesto de primer ministro. Poco después llevó a cabo la dramática evacuación de Dunkerque con éxito y lideraría la resistencia del Imperio británico frente al III Reich hasta la entrada en la guerra de la Unión Soviética y los Estados Unidos. Para muchos británicos, Churchill fue la figura que resurgió de entre las sombras ante el poder de la mayor amenaza que se cernía en aquel momento sobre Reino Unido y la Europa continental, en contraposición a la cobardía mostrada por Chamberlain.

No obstante, hay quienes defienden al antiguo primer ministro alegando que sus acciones diplomáticas permitieron ganar algo de tiempo para poder llevar a cabo el rearme ante el inminente estallido del conflicto contra Alemania. El escritor Robert Harris afirma que en realidad, Chamberlain fingía una aparente cordialidad con Adolf Hitler aunque sentía verdadera repugnancia por este personaje (por lo visto el sentimiento era mutuo). En su novela ‘Munich‘ narra la intrahistoria negociadora entre estos dos políticos, condenados a coincidir en el mismo período histórico.

Adolf Hitler y Neville Chamberlain. Fuente: elconfidencial

Una de las frases pronunciadas por Chamberlain durante estas negociaciones fue la siguiente: “No puedes jugar al póker con un gángster si no tienes cartas en la mano“. Según la visión de Harris, el gobierno británico no estaba lo suficientemente preparado para una emprender una contienda en 1938. De ahí se desprenden las propias palabras de Adolf Hitler pronunciadas en febrero de 1945, ya aguardando su aciago final: “Teníamos que haber ido a la guerra en 1938… Septiembre de 1938 habría sido la mejor fecha para nosotros“.

Harris trata de indagar sobre la figura de Chamberlain para ponerla en su contexto correspondiente, en sintonía con el sentir de la mayor parte del pueblo británico, quien no deseaba repetir un conflicto que había ocasionado en su país la pérdida de más de 1 millón de vidas humanas (de los cuales alrededor de 900.000 habían sido soldados) tan solo 20 años atrás. Esas heridas que todavía estaban muy presentes en las mentes de los ciudadanos por esas fechas, condicionaron sobremanera la política de apaciguamiento llevada a cabo por Chamberlain durante su mandato.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con la amable opinión de Harris. Tal es el caso del historiador Max Hastings, quien ha señalado que “incluso un revisionista increíblemente imaginativo no podría convertir en un héroe creíble al viejo primer ministro abrazado a su absurdo paraguas”, aunque sí concede mayor rigurosidad a Harris que a otros autores. En lo que sí están de acuerdo ambos escritores es en el hecho de que Reino Unido sacara más provecho de los Acuerdos de Múnich que la propia Alemania, en contra de lo que pudiese parecer en un principio.

En los tiempos actuales, la política de apaciguamiento hace referencia a cualquier conducta adoptada por parte de un Estado hacia un agresor potencial mediante la aceptación de sus condiciones sin oponer resistencia, con el fin de evitar un enfrentamiento armado que podría ser indeseable para las dos partes implicadas. De esta forma, el Estado llamado “apaciguante” no duda en sacrificar sus propios principios y valores en aras de mantener la paz, lo que algunos críticos podrían interpretar como una humillación. Sea como fuere, el papel de Chamberlain en la historia sigue generando un amplio debate.

En el centro de la imagen podemos observar a un exultante Chamberlain, acompañado por el ministro de asuntos exteriores alemán, Joachim von Ribbentrop (a la derecha). Fuente: LaCrónicaPopular

Bibliografía:

Barnés, G. H. (2017). ‘Chamberlain, Hitler y Europa: el lado oculto de la Segunda Guerra Mundial’. Elconfidencial. https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-10-08/chamberlain-hitler-robert-harris_1453886/

Galán, E. J. (2012). Historia del mundo contada para escépticos. Editorial Planeta, Barcelona.

Galán E. J. (2015). La Segunda Guerra Mundial contada para escépticos. Editorial Planeta, Barcelona.

Nuño, A. (2022). “Habrá guerra”: el día en que Hitler decidió anexionarse Checoslovaquia”. Elconfidencial. https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2022-03-01/hitler-anexion-sudetes-checoslovaquia-guerra_3383245/