Carlomagno, rey de los francos desde el año 768, de los lombardos desde el 764 y emperador desde el año 800 hasta su muerte, constituyó uno de los imperios más importantes de la historia después de la caída del Imperio romano.

Aunque su imperio apenas duró 14 años, durante sus 46 años de reinado expandió en gran medida el imperio que le había dejado su padre. Abarcando más de un millón de km2 de la Europa Occidental, sus límites llegaban desde el valle del Ebro al sur, a la península de Jütland (actual Dinamarca) al norte, y desde la costa atlántica al oeste hasta las llanuras del Danubio en el este.

La grandeza del Imperio no solo radicó en el contexto político y territorial, sino que también fue muy importante a nivel artístico y cultural, dando lugar a lo que hoy conocemos como arte carolingio.

Pero, ¿cuáles son los orígenes de Carlomagno?

Cuando en el año 732 los musulmanes, que ya habían tomado prácticamente toda la península y el sur de la Galia, se disponían a conquistar el corazón del reino franco, un tal Carlos salió a su encuentro. Aquel hombre no era otro sino el abuelo de Carlomagno y el mayordomo de palacio de los reyes merovingios de Austrasia.

Los poderosos reyes merovingios gobernaban en los reinos francos desde la caída del Imperio romano y, con ellos, los mayordomos de palacio. Estos poseían un título nobiliario hereditario y, en el ámbito merovingio, llegaron a tener el poder político. Ejercían una función similar a la de un primer ministro: todos los poderes gubernamentales se ejecutaban a través de los mayordomos. Los reyes delegaban en ellos haciendo evidente su gran falta de interés por la autoridad.

Pues bien, el mencionado Carlos se ganó la fama y el pseudónimo de Carlos Martel (“el martillo”) porque se enfrentó y derrotó al valí de Al-Ándalus en la Batalla de Poitiers, y éste fue el empiece del éxito de su dinastía. La labor de mayordomo de palacio llegó a su fin con el hijo de Martel, Pipino el Breve. Pipino se hizo con la corona destronando al último rey merovingio, Childerico III y al final de su reinado repartió sus dominios entre sus dos hijos, Carlos y Carlomán. Debido a la prematura muerte de Carlomán solo tres años después de la de su padre, Carlomagno heredó la corona con aproximadamente 25 años.

Batalla Poitiers
Bataille de Poitiers. Óleo de Charles de Steuben (1834-1837)

Un reino en expansión

Para comenzar su objeto de renacer la deseada gloria de los antiguos emperadores romanos, Carlomagno necesitaba conquistar, principalmente, dos reinos: el de Aquitania y el de Lombardía. El reino lombardo, además, estaba en una posición estratégica, pues rodeaba al Papa y éste necesitaba un protector extranjero. Carlomagno vio aquí su oportunidad. Y no solo ganaría el afecto del Papa, sino que sellaría una disputa personal con el rey lombardo Desiderio, puesto que Carlomagno había repudiado a su hija Desiderata en el 711. Así, Carlomagno se convirtió en rey de Lombardía y reconoció al Papa el dominio de la zona sur de Italia.

Aunque Carlomagno gozó de numerosos éxitos en el campo de batalla, también hay algunas memorables derrotas en su haber: tras conquistar a los lombardos se dirigió a Hispania, que en aquel momento estaba prácticamente controlada por los musulmanes, con el objeto de extender no solo su reino, sino también el cristianismo. Así, en el año 778 intentó tomar Zaragoza, pero el emirato de Córdoba era demasiado poderoso. Al verse derrotado, decidió volver a Francia por Roncesvalles. Aquí se vio sorprendido probablemente por los vascones, y sufrió la mayor y célebre derrota de su reinado.

Aun con ello, en los años siguientes los carolingios mantuvieron su presencia en Hispania con la llamada marca hispánica, que buscaba cubrir su frontera sur conquistando poco a poco distintas comarcas del norte.

Batalla Roncesvalles
Miniaturas pertenecientes a las Grandes Crónicas de Francia que representan la Batalla de Roncesvalles. La épica de la batalla dio pie a la creación de El cantar de Roldán, uno de los más antiguos cantares de gesta en lengua romance, que narra los hechos de la batalla.

Puesto que en solo 30 años de reinado se había expandido de una manera asombrosa, Carlomagno consiguió resucitar el título de Emperador: el Papa León III le coronó como imperatum romanorum el día de navidad del año 800. Estableció su corte en Aquisgrán y pasó sus últimos años de reinado de manera fructífera y pacífica.

Reformas y cultura

La importancia de reinado de Carlomagno residió en las numerosas reformas que llevó a cabo para conseguir un imperio que pudiera ser longevo y renovador. Sin embargo, en muchos sentidos no terminó siendo ése su destino.

A nivel económico y legislativo creó la libra de plata (más asequible en aquellos momentos), impuso un marco económico unitario en casi toda Europa occidental y dictó medidas de emergencia contra las hambrunas, como lo fueron limitar los precios del cereal en el mercado y castigar la especulación.

Asimismo, innovadoras reformas se manifestaron en el campo de la cultura. Carlomagno no era un rey al uso. En aquella época, lo habitual era que los reyes de Centroeuropa centrasen sus actividades en el arte de la guerra y no en el del intelecto. En cambio, Carlomagno sabía leer (aunque no escribir) y era un gran aficionado al arte. Se rodeó de un consejo asesor formado por algunas de las mentes más cultas de su época que, además, fueron sus maestros. Entre ellos, se encontraban eruditos como el anglosajón Alcuino de York, el obispo de Orleans Teodulfo, Pablo Diacono de Lombardia, Pailino de Aquileia, Pedro de Pisa, Pedro de Siena, o su biógrafo Eginardo.

Con el objeto de preparar intelectualmente a clérigos, monjes y personal administrativo, la cultura sale de los monasterios para acceder y constituir centros intelectuales. En consecuencia, el consejo formó en Aquisgrán la llamada escuela palatina, principal modelo educativo para toda catedral y monasterio del imperio. La principal novedad de esta escuela fue la utilización de las artes liberales como sistema educativo. Las siete artes liberales eran las llamadas Trívium et Quadrivium y correspondían a la retórica, la gramática y dialéctica en el primer caso y a la geometría, astronomía, aritmética y música en el segundo. También se valieron de textos de la Antigua Grecia y Roma y leyeron a autores contemporáneos como Boecio o Isidoro de Sevilla.

Artes Liberales Dal Ponte
Las Siete Artes Liberales. Tabla de Giovanni dal Ponte (ca. 1435), procedente del Museo del Prado

Por su parte, el arte carolingio recuperó el arte romano y sirvió de antesala al románico. Su importancia radica en ser el primer arte europeo de rasgos sincréticos que unía dos tendencias distintas e incluso opuestas, como lo son el arte antiguo y el arte protohistórico merovingio. A su vez, la influencia bizantina es evidente: los artistas gustaban de inspirarse en modelos orientales para dar riqueza a sus composiciones. Por su parte, Eginardo destaca sus obras de construcción dedicadas al embellecimiento del imperio y el bien público del reino.

Capilla palatina de Aquisgrán

Minúscula carolingia, nuestra letra actual.

La creación de la letra minúscula carolingia es un buen ejemplo de la gran importancia que esta cultura ha tenido hasta nuestros días, puesto que es la base de la minúscula actual. La creación de una letra más legible, sencilla y rápida facilitaba la transmisión de conocimientos. Quiso transcribir para la memoria “los antiquísimos poemas bárbaros que cantaban las gestas y las guerras de los antiguos reyes”

Página de texto (folio 160v) de un evangelio carolingio (British Library, MS Add. 11848), escrito en minúscula carolingia. El texto es el Lucas 23:15-26 de una Biblia Vulgata.

¿Cómo era Carlomagno?

Como comentábamos antes, Carlomagno tuvo biógrafo propio. Éste se llamaba Eginardo y nos dejó como legado la Vita Karoli Magni, donde nos deja hasta la descripción física del susodicho.

“Corpore fuit amplo atque robusto, statura eminenti, quae tamen iustam non excederet – nam septem suorum pedum proceritatem eius constat habuisse mensuram -, apice capitis rotundo, oculis praegrandibus ac vegetis, naso paululum mediocritatem excedenti, canitie pulchra, facie laeta et hilari. Unde formae auctoritas ac dignitas tam stanti quam sedenti plurima adquirebatur; quamquam cervix obesa et brevior venterque proiectior videretur, tamen haec ceterorum membrorum celabat aequalitas. Incessu firmo totaque corporis habitudine virili; voce clara quidem, sed quae minus corporis formae conveniret.”

“Fue de cuerpo ancho y robusto, de estatura eminente, sin exceder la justa medida, pues alcanzaba siete pies suyos; de cabeza redonda en la parte superior, ojos muy grandes y brillantes, nariz poco más que mediana, cabellera blanca y hermosa, rostro alegre y regocijado; de suerte que estando de pie como sentado realzaba su figura con gran autoridad y dignidad. Y aunque la cerviz era obesa y breve y el vientre algún tanto prominente, desaparecía todo ello ante la armonía y proporción de los demás miembros. Su andar era firme, y toda la actitud de su cuerpo, varonil; su voz tan clara, que no respondía a la figura corporal.”

Eginardo. Vita Karoli Magni, XXII.

El fin de un Imperio

Las reformas y la idea de expansión cultural que Carlomagno tenía en mente no llegaron a llevarse a cabo tras su muerte. Repartió el reino entre sus hijos, como era habitual, aunque todo lo heredó Ludovico el Piadoso, puesto que el resto de hermanos murieron. Tras él, el imperio se disgregó, y posteriormente llegó lo que se conoció como Sacro Imperio Romano Germánico.

Carlomagno muere en el año 814 de lo que los griegos llamaban pleuresía. Su capacidad para expandirse territorialmente y expandir la religión cristiana lo convirtió rápidamente en una leyenda. Además, su gobierno de inspiración cristiana pero no teocrático (puesto que guardaba cierta reserva sobre la Iglesia), puede verse como un intento de separación entre poder civil y eclesiástico.

Es innegable la gran influencia que un imperio tan breve tuvo en la Europa occidental, aunque no puede dejar de mencionarse que todo proceso de expansión va acompañado de un importante grado de violencia.

Bibliografía

  • La cultura, Dietrich Schwanitz. Ed. Taurus, 2016.
  • Historia del mundo contada para escépticos, Juan Eslava Galán. Ed. Planeta, 2014
  • Revista Historia de National Geographic. Número 1, art.: Carlomagno. Hacia la unidad de europa.
  • La contrahistoria, podcast de Fernando Díaz Villanueva
  • http://historiadelarte2015-2.blogspot.com/2015/09/arte-carolingio.html
  • https://www.europeana.eu/portal/es/record/9200397/BibliographicResource_3000126282983.html