Son muchos los cambios que ha sufrido la educación en los últimos años. Reformas educativas, transformaciones en los sistemas de evaluación y desarrollo en las técnicas de enseñanza y aprendizaje han dado lugar a un sistema educativo cada vez más adaptado.

De unos años a esta parte, la tendencia ha ido dirigida hacia la segmentación, surgiendo así campos cada vez más profesionalizados, y sistemas de enseñanza extremadamente adaptados a las nuevas necesidades del contexto.

Las últimas décadas han sido, sin lugar a duda, la cuna de un cambio de paradigma que se ha podido observar, por ejemplo, en las distintas leyes educativas que se han ido aprobando en España desde los años 70 a esta parte.

Sin embargo, son tres de ellas las que han generado más impacto a todos los niveles:

La Ley General de Educación (LGE, 1970): Se aprobó durante el tardofranquismo, aunque mantuvo su vigencia hasta la década de los 80. Con ella se llegó a la aprobación de la enseñanza obligatoria al menos hasta los catorce años. Tras ocho años de Educación General Básica, el alumno accedía al llamado Bachillerato Unificado Polivalente (BUP), o bien a FP (Formación Profesional). Los estamentos educativos españoles se modernizaron notablemente con la aplicación de esta ley.

La Ley de ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE, 1990): Fue la primera ley que planteó otorgar un importante peso educativo a las Comunidades Autónomas. Además, supuso la implantación de la escolaridad obligatoria hasta la edad de los dieciséis años. Las Comunidades Autónomas redactan una parte importante de los contenidos educativos, y se adapta por primera vez un modelo más tecnológico para la educación. Introduce el bloque conocido como Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.).

La Ley Orgánica de Educación (LOE, 2006): Esta polémica reforma educativa se incluyó en el Boletín Oficial del Estado en Mayo de 2006, y fue aprobada en el Congreso por una amplia mayoría. Uno de los cambios más polémicos que trajo consigo fue otorgarle a la asignatura de Religión la optatividad, aunque de oferta obligatoria en todos los centros públicos. La asignatura Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos se incluye también por primera vez, y se convierte en obligatoria y evaluable. En detrimento, se reducen horas lectivas de Lengua y Literatura. Esta ley fue ampliamente criticada por ofrecer al alumnado la posibilidad de pasar de curso, pese a tener asignaturas pendientes.

Otro de los cambios que más impacto ha tenido en la evolución del paradigma educativo en España es la implantación y normalización de las nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación.

Las TIC han irrumpido en las aulas, haciéndose un hueco imposible de arrebatar, en todos los niveles de enseñanza.

Así, tanto los colegios, como las universidades, los centros de formación profesional y las academias públicas y privadas de enseñanzas superiores han ido adaptando la tecnología necesaria para poder ofrecer dentro de su catálogo un ambiente ampliamente tecnológico, que permita a los alumnos la posibilidad de disfrutar de una mejor experiencia de aprendizaje.

La implantación y afianzamiento de centros especializados que permiten al estudiante obtener los mejores resultados dentro del proceso de profesionalización y aprendizaje ha sido otro de los elementos clave de este proceso evolutivo.

Cada vez son más los centros en los que poder preparar desde oposiciones oficiales y cursos superiores, hasta grados universitarios.

Es el caso del Centro Andaluz de Estudios y Entrenamiento, donde puedes preparar oposiciones a todos los Cuerpos de Seguridad del Estado, así como cursos superiores relacionados con la seguridad, obteniendo certificados oficiales. Su gran especialización ofrece al alumno la posibilidad de obtener los mejores resultados en un marco adaptado, novedoso y con grandes recursos disponibles durante todo el proceso de aprendizaje.

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