El 9 de noviembre de 1989, tuvo lugar uno de los acontecimientos claves del siglo XX: la caída del muro de Berlín. Este evento histórico trajo como consecuencia la apertura definitiva del Bloque comunista del Este y la posterior reunificación de Alemania en 1990 tras más de 40 años de división. Como consecuencia de su significancia a nivel mundial, este episodio está considerado como uno de los mayores símbolos que mejor representa el final de la Guerra Fría.

Antecedentes: reparto de Alemania y Guerra Fría

Tras la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, su territorio al igual que la ciudad de Berlín, fueron divididos entre los cuatro vencedores: Estados Unidos, la Unión Soviética, Reino Unido y Francia. Aunque habían luchado juntos contra el nazismo, muy pronto empezaron a aflorar los recelos entre soviéticos y estadounidenses, a la postre los grandes protagonistas del momento. A partir de entonces, se enfrentaron dos modelos políticos y económicos totalmente antagónicos. Ante esta situación, Estados Unidos, Reino Unido y Francia decidieron unir sus respectivas zonas de influencia en Alemania frente a la Unión Soviética. Uno de los episodios más trascendentales fue el bloqueo de Berlín Occidental entre 1948-1949, que significó un duro varapalo para Stalin al garantizarse finalmente los suministros por vía aérea.

Este controvertido bloqueo acabó desembocando en la creación de la República Federal Alemana (RFA) el 23 de mayo de 1949 con capital en la ciudad de Bonn. Por otro lado, los soviéticos respondieron con la proclamación del estado satélite de la República Democrática Alemana (RDA) el 7 de octubre con capital en Berlín Oriental. Se establecieron controles fronterizos fuertemente vigilados entre los dos estados alemanes para evitar la libre circulación de los ciudadanos. Bajo el paraguas de una alianza militar, Estados Unidos y sus aliados habían forjado la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Como ya era habitual, en su lugar la Unión Soviética creó el Pacto de Varsovia en 1955 junto con la RDA, Hungría, Polonia, Checoslovaquia, Rumania, Bulgaria y Albania (este último hasta su abandono en 1968).

A pesar de las supuestas ‘bondades’ del sistema comunista de la RDA, entre 1949 y 1961 unos tres millones de alemanes escaparon a Alemania Occidental a través de Berlín Oriental. Sólo en las primeras semanas de agosto de 1961 emigraron 47.533 personas, una cifra descomunal. Se hacía necesario una medida contundente con el fin de parar esta sangría. No obstante, ante una pregunta de la periodista Anna Marie Doherr el líder de la RDA, Walter Ulbricht, negó con rotundidad que se estuviera proyectando la construcción de un muro: ‘Según su pregunta, entiendo que hay gente en la Alemania Occidental que desea que movilicemos a los obreros de la capital de la RDA para que construyan un muro, ¿es eso? No tengo conocimiento de que exista tal intención, ya que los obreros en la capital están ocupados básicamente con la construcción de viviendas a pleno rendimiento. Nadie tiene la intención de construir un muro‘.

Pese a estas declaraciones, el día 13 de agosto de 1961 se levantó un muro de 3’60 metros del altura y 45 km de largo que dividía Berlín en dos. A su vez, otros 115 km rodeaban su parte oeste con el objetivo de aislarla de la RDA. El soldado Hans Conrad Schumann saltó un tramo el día 15 de agosto convirtiéndose de esta manera en el primer desertor de la RDA con el muro en construcción. La instantánea captada por el fotógrafo Peter Leibing fue una de las más famosas de toda la Guerra Fría. Durante 28 años, este muro representó la división entre dos realidades sociopolíticas enfrentadas entre sí. La propaganda de la RDA afirmó que este muro se había levantado ‘para proteger a su población de elementos fascistas que conspiraban para impedir la voluntad popular de construir un Estado socialista en la Alemania del Este‘. Se desconoce el número exacto de personas que fallecieron de manera directa o indirecta intentando cruzar el muro. Las fuentes varían desde las 86 de la Fiscalía de Berlín hasta las 313 de la Asociación ’13 de agosto’.

Conrad Schumann fue el primer soldado desertor de la República Democrática de Alemania, cruzando el 15 agosto de 1961 por una sección incompleta del muro a la República Federal de Alemania. El momento fue inmortalizado gracias a Peter Leibing.

Todo empezó a cambiar a mediados de los años 80 con la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov en la Unión Soviética y su espíritu aperturista. La población que vivía en la Alemania del Este ansiaba profundos cambios que equipararan su nivel de vida al de sus compatriotas en el oeste. La caída del muro de Berlín se vio favorecida por la política de transparencia (glasnost) iniciada por el líder soviético durante los primeros años de su mandato. En octubre de 1988, Gorbachov recibió un memorándum en el que se le emplazaba a decidir la política llevada a cabo en caso de inestabilidad en los países pertenecientes a la órbita soviética, incluida la RDA. Nuevos aires se respiraban en el férreo bloque comunista.

En el mes de diciembre, Gorbachov rechazó la ‘doctrina Breznev’ la cual defendía la intervención militar en Europa del Este. La nueva política recibió el peculiar nombre de ‘doctrina Sinatra’. El porqué de esta denominación la dio el portavoz oficial del ministerio de Relaciones Exteriores de la URSS el 25 de octubre de 1989: ‘Nosotros hoy tenemos la doctrina Frank Sinatra. Él tiene una canción ‘My Way‘. Igualmente nosotros pensamos que cada país debe decidir qué camino seguir’. Como consecuencia, desde finales de 1988 y a lo largo de 1989 los países de Europa del Este fueron abandonando la doctrina comunista: Polonia en el mes de junio de 1989 y Hungría en octubre. Poco después le tocaría el turno a la República Democrática Alemana (RDA).

Fallo de comunicación y caída del Muro

En 1989, el muro que atravesaba la ciudad de Berlín medía 46 kilómetros y 700 metros, pero junto con la extensión que iba más allá de Berlín Oeste la extensión total ascendía a 155 kilómetros. En el complejo contexto político de la URSS y Europa del Este, a principios del mes de noviembre se sucedieron protestas masivas que reclamaban que se suavizaran los controles de salida del país. El 9 de noviembre de 1989, el Politburó de la RDA redactó nuevas normas provisionales sobre los permisos de salida. El borrador quedó encargado a los funcionarios que lo prepararían para el día siguiente, el 10 de noviembre. Egon Krenz había sido elegido líder del Partido Socialista Unificado de Alemania el 18 de octubre de 1989, en sustitución de Erich Honecker. Krenz entregó el borrador con las instrucciones a un funcionario de nombre Gunter Schabowschi para que lo mencionara en la conferencia de prensa internacional que tendría lugar a las seis de la tarde del día 9 de noviembre.

Justo cuando iba a a finalizar la rueda de prensa, un periodista llamado Riccardo Ehrmann preguntó por la cuestión de las salidas y Schabowschi sacó de forma apresurada el borrador y dijo lo siguiente: ‘Las reglas aún no están en vigor. Se trata de un borrador de decisión que permite a los ciudadanos de la RDA dejar el país a través de cualquier frontera‘. Poco después, inquirió a Schabowschi acerca del momento exacto de la entrada en vigor de las salidas, a lo que no supo responder con demasiada claridad. Ante la insistencia sobre esta cuestión, Schabowschi respondió: ‘Hasta donde yo sé entra en efecto inmediatamente‘. Entonces le preguntó si dichas normas se aplicaban también a los sectores fronterizos de Berlín Oeste. Schabowschi miró otra vez sus papeles y dijo las siguientes palabras que precipitaron los convulsos acontecimientos posteriores: ‘La salida puede realizarse por todas las fronteras de la RDA con la República Federal y con el oeste de Berlín‘. Sin saberlo todavía, aquel periodista acababa de derribar uno de los máximos exponentes de la Guerra Fría.

Este mensaje se difundió rápidamente por todos los canales de televisión de la República Federal Alemana, que también eran vistos en la RDA. Esto provocó que multitud de berlineses orientales se agolparan en los seis puestos fronterizos reclamando su paso hacia el lado oeste. Los guardias se quedaron abrumados ante tanta multitud. Ninguna autoridad de la RDA quería tomar responsabilidades a la hora de ordenar usar armas de fuego contra los manifestantes. Por esta razón, los guardias permitieron el paso de la multitud en torno a las 11:30 de la noche. Ante lo histórico del momento, muchas personas se subieron al muro para celebrarlo en unas imágenes que dieron la vuelta al mundo. Un mero fallo de comunicación entre las autoridades de la RDA había provocado la simbólica caída del muro. Las inmediatas consecuencias de este evento impactaron en toda Europa del Este. En la mañana del día 10 de noviembre, Gorbachov fue informado de que se habían abierto los controles entre las dos Alemanias. Su respuesta ante esta noticia tan demoledora para el régimen soviético fue que ‘se había hecho lo correcto’.

Entusiasta multitud agolpada en el muro

Consecuencias y trascendencia histórica

El acontecimiento histórico y social que supuso la caída del Muro de Berlín ha sido uno de los grandes momentos del siglo XX. Tras permanecer en pie durante 28 largos años como el mayor símbolo de la Guerra Fría, muchos historiadores señalan este evento como la metáfora que mejor representó el fracaso de los ideales del comunismo frente a la prosperidad de sus oponentes. El hecho de haber tenido que construir un muro para evitar la fuga de sus ciudadanos hacia el bloque capitalista (donde supuestamente se vivía mucho peor) no era sino un síntoma de que las cosas no funcionaban tan bien como solía proclamar la propaganda oficial en el llamado ‘paraíso comunista’.

Durante la primera semana después de la apertura del muro, casi nueve millones de alemanes procedentes del Este visitaron la República Federal Alemana, aunque la mayoría regresó a sus hogares. El 3 de diciembre de 1989, Egon Krenz fue sustituido por Hans Modrow como líder de la RDA. Modrow llevó a cabo un amplio programa de reformas inspirado en el de Gorbachov, que fue bien recibido por la disidencia. El 22 de diciembre de 1989, se abrió la puerta de Brandemburgo y se produjo la reunión histórica del líder de la RFA, Helmut Kohl, con el de la RDA, Hans Modrow. A partir del 23 de diciembre, los alemanes del oeste pudieron viajar al este sin necesidad de un visado. El proceso para la reunificación de Alemania era ya imparable.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Caída-del-Muro-de-Berlín-1989.jpg
Destrucción del muro por la población alemana

En enero de 1990, se produjo la disolución de la temida Stasi, la policía secreta de la RDA. Para el 18 de marzo, se celebraron en este país las primeras elecciones democráticas pluripartidistas, en las cuales se impuso una coalición de partidos liberales y democráticos llamada Alianza por Alemania con un 48% de los votos. Por otro lado, el Partido Socialdemócrata obtuvo el 21’9% de los votos y el Partido Comunista (PSD) el 16’4%. El 12 de abril fue elegido presidente del Consejo de Ministros Lothar de Maizière, del partido Unión Demócrata Cristiana. Con su llegada al poder, se aceleró el proceso de reunificación. En el mes de junio, las tropas de la RDA comenzaron oficialmente la desmantelación del muro, tarea que se completó de forma definitiva en 1992. Sin embargo se dejaron algunos fragmentos que cubren alrededor de 1 km y que en la actualidad sirven como reclamo turístico de la ciudad de Berlín tras ser decorados posteriormente por todo tipo de artistas. Destacan los llamamientos a la paz y al derrumbe de los muros que todavía existen en muchos lugares conflictivos.

Posteriormente, el 1 de julio de 1990 la RDA adoptó la moneda oficial de la República Federal y todos los controles fronterizos desaparecieron, aunque en la práctica estos habían dejado de funcionar desde hacía bastante tiempo. En el mes de agosto, todas las carreteras que habían sido cortadas en la ciudad de Berlín se reconstruyeron y reabrieron. Finalmente el 1 de octubre de 1990, entró en vigor el tratado de reunificación oficial del Estado alemán. Una nueva era de esperanza se abría paso en Europa del Este. A la vez que ocurría el proceso de apertura de la RDA, le siguieron el resto de países que todavía quedaban bajo la órbita soviética: Bulgaria (noviembre de 1989), Rumania (diciembre de 1989), Estonia, Letonia y Lituania (1991). A su vez, este acontecimiento influyó de forma decisiva en la posterior desintegración de la URSS ocurrida de forma oficial el 25 de diciembre de 1991. Como curiosidad, la película Good Bye, Lenin! estrenada en 2003 expuso miradas críticas tanto del comunismo como del capitalismo con ciertos toques de humor como consecuencia de la caída del Muro de Berlín. Pero a pesar del simbolismo que supuso este acontecimiento en 1989, a día de hoy quedan muchos muros en el mundo en espera de poder ser derribados algún día.

Muro de Berlín en la actualidad. Foto de Lucía Cano Díaz

Bibliografía:

Cardona, P. (2021). Osos, átomos y espías. Principal de los Libros, Barcelona.

de la Guardia, M. R. (2019). La caída del muro de Berlín. El final de la Guerra Fría y el auge de un nuevo mundo. Madrid: La Esfera de los Libros.

Galán, E. J. (2014). Historia del mundo contada para escépticos. Editorial Planeta, Barcelona.

Motos S., E. M. (2021). Historia del comunismo. Editorial Sekotia, S. L.

Sedeño V. (2019). ‘Las víctimas del Muro en casi tres décadas’. El día, La opinión de Tenerife. https://www.eldia.es/internacional/2019/11/09/victimas-muro-tres-decadas-22525348.html