• Capítulo 7×04: Botines de Guerra
  • Guión: David Benioff y D.B. Weiss
  • Director: Matt Shackman
  • Nota:★★★★3/4 (sobre 5)

El conflicto en Juego de Tronos continúa escalando a nuevos niveles en este nuevo episodio, “Botines de Guerra”. Un enfrentamiento directo entre dos fuerzas militares, reuniones muy esperadas y movimientos importantes en el ajedrez político hacen que este episodio se convierta en el más frenético e interesante de la nueva temporada hasta el momento.

Les presentamos este análisis sobre las principales líneas narrativas del capítulo, y como siempre, te recomendamos NO leerlo a menos que estés al corriente con la serie.

 

No leas a partir de aquí si no has visto el episodio

 

Los leones orgullosos recogen su botín

Haciendo honor a su título; el capítulo comienza con la gloriosa marcha de los ejércitos Lannister y Tarly recogiendo los botines de la invasión a Altojardín. Jaime sigue pensativo por la última espinada que le dejó Olenna Tryrell (quien le confesó ser la culpable de la muerte de su primogénito, Joffrey) mientras que Bronn le pone sobre la mesa algunas inquietudes que tiene con respecto a los pagos de su servicio.

Cabe destacar que esta no es la primera vez que Bronn se muestra renuente a la relación laboral que tiene con la familia Lannister, lo que hace que nos detengamos a pensar sobre el rol que ha jugado este peculiar personaje que ha hecho un montón de trabajo sucio para los leones dorados y hasta el momento no ha recibido una paga que considere justa. ¿Será el descontento de Bronn un factor en el futuro?

Los Lannister y los Tarlys continúan su camino hacia Desembarco del Rey, con todo el oro y la comida que era propiedad de los Tyrells, dos recursos importantísimos en época de guerra.

 

Cersei estrecha lazos con el Banco de Hierro

La Reina de Poniente está en pláticas con Tychon Nestoris, representante del Banco de Hierro, y discuten los términos bajo los cuales los Lannisters pagarán la deuda que tienen con la institución financiera. El oro viene obviamente de lo recaudado por la invasión a Altojardín.

Un punto interesante de esta escena es que hacen evidente que el Banco de Hierro pretende prolongar la guerra y seguir obteniendo ganancias al respecto; ofreciendo financiamiento para el reinado de Cersei siempre y cuando entregue el oro de manera física y puntual.

Queda claro que los intereses del Banco de Hierro son meramente monetarios y no obedecen a ningún tipo de lealtad, evidenciando la frialdad (y crueldad) con la que opera.

 

Bran se ajusta a su nueva realidad (y nosotros a él)

En Invernalia, comenzamos con una escena entre Bran y Meñique, en donde éste último le está ofreciendo en tributo la daga de acero valirio con la que intentaron asesinarlo en la primera temporada. Hay que recordar que, aunque la serie nunca lo confirma, está severamente implicado que Meñique es el autor intelectual de ese intento de dicho hecho, mismo que desencadena todos los sucesos de la serie.

Meñique intenta ganar la simpatía de quien vendría siendo el nuevo Señor de Invernalia, mientras Bran por su parte, juega sus cartas muy cerca de su pecho para evaluar a Baelish, inclusive haciéndole ver que sabe más de lo que debería de saber (“El caos es una escalera”), lo que es percibido por Meñique y genera una reacción.

Meera emprende su regreso a casa y se despide de Bran en una agridulce escena que sólo nos deja ver que el Bran que regresó a Invernalia es una persona muy diferente a la que se fue; “moriste en esa cueva”, dice Meera.

Si nos tomamos un momento para analizar al personaje de Bran, es muy fácil juzgar su falta de tacto o sentimentalismo en las escenas en las que ha participado, sin embargo, no olvidemos que Bran ha sufrido una transformación mental en la que ha obtenido la habilidad de poder visualizar todos los eventos en todo el tiempo y el espacio conocido; su manera de procesar y percibir el mundo ha cambiado para siempre y a raíz de esto, su identidad se ha diluido al grado de no quedar casi nada de él. Nos hace reflexionar sobre el precio que tiene que pagar por su nuevo don.

 

¡Finalmente! Arya regresa a Invernalia

La loba más salvaje regresa a casa y se toma un tiempo para aclimatarse y recordar con nostalgia el castillo donde creció. Las cosas han cambiado después de la fuerte guerra y el invierno hace estragos; sin embargo, los estandartes de lobos siguen en pie.

Después, gracias a unos incompetentes guardias, otro esperado encuentro toma lugar en las catacumbas de Invernalia: Arya se encuentra pensativa frente a la tumba de su padre y es abordada por Sansa, quien intenta darle algo de calidez a este reencuentro. Ambas son personas muy diferentes que las que se separaron, ambas han llegado muy lejos y todavía hay más historia que escribir. Al final de esta escena, un bonito abrazo nos recuerda la principal razón por la que muchos vemos esta serie: La relación entre personajes que hemos visto crecer desde hace tantos años.

Ambas van a ver a Bran, quien no se inmuta ante la presencia de Arya o la existencia de una lista de la muerte. Sansa nos recuerda sobre lo peligroso y manipulador que puede llegar a ser Meñique y Bran le dice que “eso no importa”. Bran desvía la conversación hacia la daga y su condición, pero no podemos evitar pensar que en realidad estaba hablando sobre la futilidad de todos los juegos políticos que Meñique está intentando jugar.

Si tan sólo pudiéramos ver lo que él.

Estas dos últimas escenas son un buen respiro de toda la acción frenética e intensa que ha caracterizado esta temporada, incluso para Brienne, quien observa a los tres niños Stark juntos y parece encontrar la paz mental y redención que llevaba tiempo buscando.

 

La alianza de hielo y fuego comienza a forjarse

Jon y Daenerys visitan la cueva de vidriagón y nos queda claro que hay suficiente para producir todas las armas que necesitan en el Norte. También tenemos una escena un tanto más íntima en donde estos dos personajes visitan la parte más profunda de la cueva, en donde hay una especie de pinturas rupestres con símbolos asociados a los Hijos del Bosque y a los Caminantes Blancos. Esto nos hace pensar que los antepasados de Daenerys tuvieron alguna forma de conocer el añejo conflicto entre los Hijos del Bosque, los Caminantes Blancos y los Primeros Hombres.

Sin embargo, a pesar de la evidencia empírica, la Madre de los Dragones sigue empeñada en darle un enfoque político a esta alianza, contribuyendo a la frustración de Jon (y la audiencia, por supuesto).

Poco después, Varys y Tyrion le traen las malas nuevas a Daenerys, quien reacciona como esperaríamos de una reina cuyo lema es “Fuego y Sangre”; con una furia explosiva en la que incluso cuestiona la lealtad de Tyrion y decide invadir directamente la Fortaleza Roja, sin embargo, la frialdad de Jon Snow la hace reconsiderar sus planes. La alianza de Hielo y Fuego parece ser un hecho.

Posteriormente, Davos y Missandei juegan su rol de consejeros motivando a Jon a explorar las cualidades de mando y la visión política de Daenerys Targaryen, agregando el factor de “respeto” a los cimientos de esta alianza.

Una pequeña embarcación Greyjoy con el príncipe Theon llega a la costa, interrumpiendo la conversación. Jon le deja en claro que no están en buenos términos.

 

Arya se vuelve un factor letal

Destaca también la escena del entrenamiento entre Arya y Brienne; que nos sirve para dimensionar las habilidades letales que ha adquirido Arya en su arco de personaje. Usando una combinación de técnicas adquiridas por sus múltiples mentores, logra un empate técnico ante una de las mejores guerreras de todo Poniente (que prácticamente la triplica en tamaño y peso).

Toda esta situación es observada con detenimiento por Sansa y Meñique, quienes tienen reacciones muy diferentes. Mientras que Sansa se alegra por contar con una poderosa aliada más de su lado, Meñique parece evaluar que cada vez está en una situación menos favorable; dejándonos nerviosos e imaginándonos lo que podría hacer un hombre tan astuto como él en una situación de pánico y desesperación al tener cada vez menos cartas por jugar.

 

“Sólo un tonto enfrentaría a los Dothrakis en campo abierto”

Los Lannisters y Tarlys continúan su peregrinación y finalmente hacen llegar el oro hasta Desembarco del Rey, donde podrá ser usado por Cersei para finiquitar esa deuda que carga su familia y la Corona.

La comida, sin embargo, no está resguardada y sigue en campo abierto justo cuando una gigantesca horda Dothraki encabezados por Daenerys montada en Drogon llega por sorpresa y con sus números superiores y una sed de sangre nunca antes vista en Poniente, arrasan con ambos ejércitos, los Lannisters y los Tarlys están en problemas.

La Madre de los Dragones controla a Drogon y va dejando una estela de fuego y sangre por donde sea que pase. A continuación, la producción nos deleita con una batalla de cerca de 10 minutos donde vivimos una montaña rusa de emociones con una frenética y caótica edición.

Esta escena nos deja muy claro que la fuerza militar de Daenerys se caracteriza por una violencia excesiva en donde no hay piedad para los enemigos. Sin embargo, Bronn nos muestra que esta imponente furia conquistadora no es invencible, ya que logra herir de manera contundente a Drogon, dejándolo vulnerable a nivel del suelo mientras Daenerys atiende su herida.

El capítulo cierra con un valiente Jaime intentando terminar la guerra de manera rápida matando a Denerys en un ataque frontal y directo, sin embargo, Drogon no está dispuesto a dejar que alguien le haga daño a su madre y lanza una llama que pudo haber calcinado a Jaime de no ser por una oportuna intervención de Bronn.

Con un campo abierto totalmente quemado, la balanza se inclina un poco hacia el lado de Daenerys, quien logra salir victoriosa de este encuentro a pesar de transformar sus botines de guerra en cenizas, ahora sólo nos resta esperar para ver cuál de los dos bandos resiente más la pérdida de un recurso tan valioso como la comida.

 

Lo bueno:

  • La producción de la batalla fue muy bien lograda, capturando el terror de las llamas del infierno en la Tierra.
  • Vuelven las escenas lentas con conversaciones que generan conexión emocional entre personajes; muy bienvenidas en una temporada tan frenética.
  • Se empieza a ver la química entre Jon y Daenerys
  • Cada vez más Starks en Invernalia.

 

Lo malo:

  • Ha sido el capítulo más corto de toda la serie hasta el momento, con apenas 50 minutos.
  • La edición de la batalla puede llegar a ser algo confusa y es fácil perder el hilo (a decir verdad, no estamos 100% seguros que Bronn es quien salva a Jaime, lo concluimos por asociación de tomas).

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