¿Alguna vez te has preguntado de dónde proviene la costumbre de las mujeres hindúes de pintarse un punto rojo en la frente

Esta tradicional costumbre está presente en la cultura de la religión hindú desde el periodo védico; un periodo que se sitúa entre el año 1500 a. C. y el año 500 a. C. Durante este periodo se compusieron los Vedas, esto es, los antiguos textos sagrados de los indoarios.

Este punto se conoce en sánscrito como bindi, que etimológicamente significa gota o punto. El bindi tradicional era rojo o marrón. Se fabricaba con un polvo llamado sindoor, compuesto, principalmente, de bermellón, y que se aplicaba con una pasta de cera pegajosa, por ejemplo de sándalo, ceniza, cúrcuma, arcilla o carbón. También era habitual colocar un grano de arroz pegado al bindi. Aun con ello, hoy en día es habitual utilizar joyas y diferentes colores, formas y tamaños. 

Polvo sindoor, el material original con el que se pinta el bindi.

Hay diferentes teorías sobre su origen y significado. En los tiempos védicos el bindi parecía simbolizar la adoración del intelecto y no sólo lo usaban las mujeres, sino que también lo llevaban los hombres. Esto es probablemente debido a que el bindi se sitúa en el centro del entrecejo, ocupando así el sexto de los siete chakras, llamado Ajna. Este es el chakra de la clarividencia, el conocimiento, el instinto y la intuición. Ajna significa “mando”, y es el punto de concentración mediante el cual se llega a la consciencia plena durante la meditación. Es por ello que este punto se conoce también como el “tercer ojo”, aquel con el que vemos más allá de lo que nuestros ojos nos permiten. 

También se cuenta que la costumbre de pintarse el bindi surgió en las antiguas ceremonias de casamiento. En ellas, el novio pintaba un pequeño punto en la frente de la mujer con su propia sangre, simbolizando, así, su unión. Si el marido moría, la mujer debía retirarse el bindi. Es símbolo, además, de la diosa Parvati que representa la energía femenina y protege tanto a la mujer como al marido.

Pero, como mencionábamos anteriormente, los hombres también pueden portarlo. En ellos, este símbolo tiene una trascendencia religiosa que varía según sus creencias y la deidad a la que sigan. Por ejemplo, tres líneas blancas o grises en la frente hacen referencia al dios Shiva, y una marca en forma de U se vincula al dios Vishnu. Estos símbolos se denominan, más bien, con el término tilaka, que a diferencia del bindi puede pintarse en otras partes de la cara, y tanto hombres como mujeres lo utilizan. En las ceremonias religiosas y ofrendas a alguna deidad es común que todos los participantes lleven el símbolo del bindi o la tilaka en honor a la deidad.

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Con el tiempo, la trascendencia del bindi se combina también con el puro elemento decorativo. Es así un símbolo de belleza y su color y material es muy variable. El bindi rojo lo portan principalmente las mujeres casadas. El bindi amarillo, en cambio, simboliza la prosperidad. El blanco, la purificación espiritual; el azul, la sabiduría; el verde, la suerte y el negro, la soltería.

El bindi también tenía aplicaciones médicas. Estimular el tercer ojo, como la meditación demuestra, es una herramienta para la concentración. De hecho, muchas imágenes de Buda en posición meditativa son representadas con este punto en la frente. Además, en la medicina holística, se utiliza este punto para aplicar una pasta hecha de hierbas.

Representación ilustrada de la diosa Parvati.